viernes 13 de noviembre de 2009

ESTAS PANZÓN...




Juan Carlos estas gordo? Me dice Victor Ebert, acabo de encontrarlo en una empresa de transportes y es la última persona de otras tantas que han advertido este esferoidal aumento de mis entrañas…



Admito que con estos tres vasos de agua al día (que son para mí como el combustible es a un auto) mi inconstante digestión ha mejorado notablemente y con ello mi apetito ha aumentado y se me ha dado por comer más de lo normal (sobre todo en el almuerzo) no me he dado cuenta de que a mi barriga se le dio de pronto por inflarse tantito, aunque a veces la ropa pegada o al menos ese par de polos ajustados pueden a uno hacerle ver algo rechoncho, lo cierto es que un día por ahí me encontré a Analy y después de una rápida conversación me dijo que me veía panzón que eso me pasaba por andar tomando mucha cerveza, bueno no puedo negar que ahora la cerveza y yo llevamos una relación frecuente sin embargo esa no era excusa o motivo como para que mi barriga haya aumentado significativamente, chau panzón me dijo al despedirse.



Yemine, aunque en realidad se escribe Jeminne, en La Noria apenas nos encontramos para dirigirnos al paradero me dice:



-¿recién has almorzado?-
-si hace una hora casi- contesté
-umm a yaa-
-¿Por qué?- volví a responder
Y luego vino como un baldazo de agua fría:
-lo decía por la pancita-



En ese momento como un eco que resonaba como un disco rayado dentro de mí, las palabras: panza, pancita, barrigón, gordo, zumbaban mi mente.
Solo me quedó defenderme con una sonrisa fingida y decir:



-a si es que pucha tu sabes los hombres tenemos un apetito voraz –
Y creo que al fin me entendió y me dijo:
-ajam tienes razón, ufff si supieras, mi hermano parece un cerdo come como pagado-
Y creo que esas palabras me aliviaron de alguna manera porque era obvio que no era el único panzón sobre la tierra.



Cuando estuvimos en el parque Los Alcanfores, Yemine me dice que va muy seguido al GYM y que fácil podíamos ir juntos ya que necesito aplanar mi abdomen y medio burlona me palmea la barriga, sinceramente eso no me gustó para nada, aunque haya sido una broma, era algo absurdo porque en realidad no estoy panzón como ella dice, en fin la paranoia de mi súper panza ya estaba sobre ruedas y yo cada vez andaba más preocupado por ese tema.



Camino al mercado que está a la vuelta de mi casa, haciendo esas ocasionales compras para el almuerzo (previa lista hecha por mi hermana, la chef de la casa) por ahí había un añoso señor de esos que parecen jubilados de los miles que el estado ha abandonado con un rotulo que decía:



“CONTROLE SU PESO: s/. 0.20”



Yo paranoico por la idea de haber empezado una vertiginosa enchanchada, no lo dudé y saqué esos grandiosos veinte céntimos y me subí a la balancita, la aguja llego hasta los setenta y cuatro:



-menos un kilo de ropa, setenta y tres kilos joven-
-todo en orden no maestrazo???-
-si claro además eres alto estás bien-
Ufff una buena noticia, era magnifico, no estaba obeso como pensaba, además así son, las mujeres nada está perfecto para ellas, tampoco soy un Atlas, pero paso piolín.



Mi hermano ha llegado desde Huamachuco (donde trabaja), por la mañana entra a mi cuarto, abre la pagina web del banco de la nación y revisa su saldo, yo aun en mi cama lo saludos, llegó mi hermano, eso significa chelas (eso es algo inherente en cada visita que hace a la casa).



-como estas Gatorade-
-bien aquí pes huevon y tú??- Y nos abrazamos
-por allá pes la chamba tranqui-



Y la sombra de Sancho Panza volvió a seducir:



-Ohee esa guata chelera ya me igualas on-
-nada no pasa nada te parece on-
-más tarde unas aguas frescas?-
-ya chévere- Y se va el panzón, bueno él si es panzón porque su estatura no le ayuda, no es un retaco pero a legua lo llevo como un kilometro de altura… no mentira.



La intriga mata y me puse a buscar información en internet para descartar a la cerveza y bueno encontré algo gracioso en un foro:



- Muy buenas, mi novia siempre me esta echando en cara que cuando salimos a tomar algo siempre me pido una cervecita bien fria (es mi pasión para que engañarnos). Dice que tanta cervecita tanta cervecita al final se me pondra una pancha al estilo de Homer Simpson.
Creeis que la cerveza de verdad engorda? Yo soy de los que piensan que lo que realmente engorda es el picoteo con que la acompañamos.
Un saludo-





Esta otra nota también la encontré en internet hace unas horas en mi búsqueda de alguna información que no haga quedar mal a la cerveza, y que me haga sentir menos panzón:



- engorda y mucho, por la levadura, de que esta hecha recuerda que es cebada, y se comporta como un carbohidrato, si quieres perder peso debes dejar de consumirla, en general es buena idea dejar de ingerir bebidas alcoholicas pero si no puedes evitarlo bajo ningun costo puedes tomar maximo 2 tragos de whisky a la semana solo con agua –



En definitiva pienso que es verdad que si he subido el volumen de mi barriga, acepto que me preocupa que sea un aumento progresivo y termine como Papá Noel o Diego Maradona en sus peores épocas (aunque lo dudo), creo que es tiempo de dejar esta vida sedentaria y empezar hacer algo de deporte creo que volveré a las canchas… a todas sin excepción… la cosa es que no tengo con quien jugar al amor…

Post Data:
- Este post no hubiera sido posible sin la llamada de atención de:
o Analy, quien fue la primera en decirme panzón.
o Yemine o Jeminne, quien me recomendó ir al GYM.
o Mi hermano Luis, quien entre bromas me dice que ya tengo mi propia guatita chelera.
o Victor Ebert, quien fue el más sincero porque nos volvimos a ver después de siglos y advirtió mi panchonchina.
_____________________________
ESTE VIDEO ME HIZO LLORAR CUANDO TOME COMO 20 CERVEZAS CON MI HERMANO




DEJA UN COMENTARIO...

jueves 5 de noviembre de 2009

Las Chicas del Pasado (Parte IV - Borrador)






IV






Posiblemente cada persona al momento de recordar las épocas más importantes o alucinantes de sus vidas tal vez piensa en su niñez o en la secundaria o en la universidad (claro cada persona es diferente y ha vivido cosas totalmente distintas) sin embargo lo que escribiré a continuación es una repaso de lo que me tocó vivir a partir de agosto del año dos mil dos cuando yo tenía quince años y el destino hubo de reunirnos para en adelante vivir nuestra primera historia de amor, (aunque yo venía de una serie de desabridos sucesos por los amoríos fugaces que viví) o sea llegaba el primer amor (porque lo juro fue la primera persona de la que me enamoré así con puntos y comas o como podría decir Vargas Llosa, me enamoré como un becerro) y más lindo aun yo era su primer enamorado. El que le iba dar el primer beso de su vida...






Por eso he decidido que esté capitulo debe ser el más enternecedor, el más serio porque en simples palabras lo que vivimos ese año y los posteriores fue lo más hermoso que he vivido hasta antes de cumplir veinte años y desde luego ella, mi inolvidable Julieta nunca jamás y pase lo que pase, se ha de borrar de mi mente…

No busco cansar a nadie, ni mucho menos mostrar una empalagosa historia, simplemente me ha sido inevitable no ser extenso; es que quiero contarlo todo (obviamente todo lo que se puede contar) pues esta noche (siete años después) sigo viendo aun sus fotografías y he recordado todo en un segundo y siento nostalgia al pensar que ella es de otro cuando yo en ocasiones he sido de otras… y peor aún sigo marcando: 94XXX8949 con la absurda esperanza de volver a verla personalmente…

Todo porque me gusta escribir: y como muchas veces, mi afición por las letras (que si un relato, que si cositas románticas) fue la causante de mis amoríos. Esta vez, en aquel memorable agosto el profesor Armando se dio cuenta que en percentil había quedado en primer lugar y que las notas que publicaba en el periódico mural llamaban la atención, entonces fue así que decidió inscribirme en un taller de corresponsales escolares que organizaba el diario La Industria de Trujillo, en el que yo y un compañero íbamos a representar a nuestro colegio, si los planes salían bien íbamos a viajar a Trujillo en una semana (es triste y a la vez emotivo, pensar en aquellos días porque muchas cosas simplemente se daban y yo ni por casualidad pensé que mi historia de amor estaba a punto de comenzar…).

Quince de agosto del dos mil dos (así lo tengo anotado en mi diario) el profesor Armando habló con mi mamá para solicitarle el permiso correspondiente pues en menos de una semana viajábamos a Trujillo. Mis padres aceptaron y yo estaba saltando en un pie. -irá con Julieta Sánchez Mendoza - le dijo el profesor a mi madre.

Indiscutiblemente cuando escuché esas palabras no lo podía creer, ahora ya no saltaba en un pie, ahora saltaba en un dedo… Simplemente era una sorpresa, era algo increíble, era como en esas escenas de las películas cuando recibes una súper buena nueva y abres la boca y te la tapas con la mano como para no escandalizarte… tenía que contárselo a Carlos lo más pronto posible porque yo no podía cargar con tanta alegría al mismo tiempo…

-ya pes ‘tonces tendrás que hacer algo allá en Trujillo – me contestó un escéptico Carlitos, después de escucharme.

Llegó el día: Viajé con el profesor Armando aunque Julieta viajó por separado (con su mamá) daba igual porque en Trujillo de hecho íbamos a estar juntos (juntos pero a la vez vigilados por su madre ¿Qué romántico verdad?)…




Nuestro trato empezó retraídamente… es que las cosas con ella no iban a ser como mis relaciones anteriores, pues desde que la vi tiempo atrás en una fresca tarde de mediados de julio mientras yo caminaba a lado de una larga pared de adobe la cual emanaba un calorcillo febril que a esas horas durante los días de verano de finales de julio es cosa de todos los días; la distinguí como a veinte metros y tímido y presa de mi propia vergüenza, traté de esconderme, sin embargo descubrí que todo iba ser inevitable…




Entonces la vi caminando por la vereda del frente y en sentido opuesto, en compañía de Celia (su mejor amiga) ambas vestían el buzo deportivo de nuestro colegio, que por esos días celebraba las olimpiadas Herodianas. Pasaron sin el menor caso, a pesar de eso volví la mirada para verla sin que ella tuviera la sospecha de que la observaba lleno de curiosidades y encantos ahí arrimado a un poste de luz, pensaba y buscaba explicaciones de cuándo y cómo pudo haberse robado mi corazón sin que yo haya tenido la menor idea (aunque años atrás cuando éramos más niños yo había tenido conciencia de que su sola presencia era la causante de esa electricidad que me apocaba como a un tonto. Como olvidar los días cuando éramos niños y la veía (lleno de sigilo) ir a la tienda acompañada de su madre y su hermana para comprar figuritas para un álbum que en ese tiempo fue una fiebre en Angasmarca (era uno sobre los atractivos turísticos del Perú) o como olvidar aquel invierno cuando recibíamos catecismo por parte de las monjas del Buen Socorro, como haber olvidado esa semana santa y también un día cuando juntos pero distanciados hicimos la primera comunión…) de que mi corazón había caído por primera vez en los tramites iniciales e inocentes de un amor triste y sincero que hasta la actualidad ha dejado remanentes que son difíciles de eliminar… la vi por vez primera (de un modo distinto como suelen decir las canciones de amor: “como ve un hombre a una mujer”) tan tierna y niña, sus cabellos claros tan lindos su mirada inquebrantable su lunarcito serafín que tiempo después hubo de ser la sublime inspiración de las incontables cartas de amor que le empecé a escribir con un entusiasmo y ternura nunca antes visto… todos los días me acordaba de ella era obvio que mis quince años eran plenos…

Esa tarde como a las cuatro, después de verla pasar sentí que no eran ni electricidad ni mariposas en el estómago ni mucho menos vergüenza las cosas que estaba sintiendo, simplemente entendí que me había ido enamorando de ella desde el tiempo de las clases de catecismo y que subconscientemente la quería aunque hayamos pasado tiempos difíciles, por las competencias en el colegio de mi grado versus el suyo y aunque yo haya muerto en mi gélida ley de la indiferencia, empecé a planear como iban a estar las cosas a pesar de que iba ser difícil negar mis sentimientos o sea ir en contra del tonto orgullo y de una buena vez darle rienda suelta a mi apurado corazón …

-lo haré- pensé
-aunque ahorita mismo no, pero debo hacerlo está linda la Julieta…- hablé conmigo mismo como un desquiciado parado de codos en esa pared que daba su tibieza de verano… no le conté a nadie, mucho menos a Carlos (aunque me sentía en la obligación porque nosotros nos contábamos todo…) vagué un poco por las calles polvorosas del pueblo y ya muy venida la noche escribí cosas inexplicables en mi diario y me quedé dormido pensando en ella y en si le iba decir ese hola (tal vez en el colegio, o en la próxima vez que se me iba cruzar por la calle) que por cosas desatinadas se había convertido en un silencio glacial…

Ahora al recordarlo, veo como imágenes fugaces los momentos caminando por los sembríos de frutales en Chao y paseando por la atarjea del proyecto CHAVIMOCHIC, tomándonos como seis o siete fotos tímidas… yo ingenuo nada fotogénico a su lado (guardando mi distancia) y ella con la misma expresión que ha conservado hasta el día de hoy (solo basta ver su hi5 para comprobarlo) a mi lado posando para una foto que ahora busco con locura… Hicimos un taller relámpago de periodismo en una universidad que tiempo después me hubo de albergar, visitamos la imprenta del diario en mención paseamos en unos buses brindados por la Universidad Nacional y todo el tiempo ella escoltada por su madre (o mejor dicho su madre a lado de nosotros) y yo esperando el momento para actuar pero nada… la verdad perdí las escasas oportunidades que pude tener como la mañana en que estábamos en la casa editora de La Industria, solos tan solos que sucumbí en mis temores, en mi inseguridad que todo lo que tuve pensado se me quedó en la punta de la lengua y me fallé a mi mismo porque ella me miraba, daba vueltas por ahí como si advirtiera mi pensamiento pero claro yo incierto no le dije nada…

Mas demoré en entusiasmarme con el viaje que en regresar, aunque no puedo negar que estuvo divertido conocer la UPAO, la imprenta, el paseíto y eso de recolectar fresas en un fundo en medio del desierto y modestia aparte al día siguiente salimos en una nota en el diario, éramos noticia con foto y todo, ya que fuimos los únicos participantes del interior de la región… cuando volví a Angasmarca y le mostré el diario donde aparecíamos en una foto en blanco y negro en que una Julieta llena de ternura y yo distraído fingíamos una sonrisa que tal vez pudo ser el indicio de nuestro triste amor -que como lo repito- hasta el día de hoy ha dejado remanentes que son difíciles de eliminar, incluso me he puesto ha pensar en que yo podría estar viviendo el papel de Florentino Ariza del grandioso “Amor en los tiempos del cólera”… aunque lo dudo.

-como siempre no hiciste nada seguro- se burló de mí el gran Carlitos.

Como se notaba que me conocía y que sabía que con Julieta las cosas no iban estar tan simples como con mis anteriores chicas, es que hubo un día en que le conté a Carlos que con Julieta nada era igual, absolutamente nada… y él lo comprendió porque lo dije seriamente y como él solía decir:

-tu cara de baboso lo dice todo-

Lo que pasaba en realidad, era que yo la veía tan niña y a la vez linda y lo peor era que en esos días tenía una mentalidad estúpida porque pensaba al igual que Carlos que mientras más chicas uno podía tener más hombres éramos por eso tuve cinco minutos de conciencia y pensaba que con Julieta no debería jugar - con ella no- porque ella no se lo merecía y por ultimo también pensé que yo no me la merecía porque yo era en sentido figurado lo que una vez me dijo Alina en la puerta trasera de la casa de sus abuelos:

-eres un perro, pero igual te quiero…-

De manera que dejé que pasen los días y el recuerdo bonito que nos trajimos de Trujillo quedó ahí porque obligatoriamente todos mis planes para con Julieta se vieron postergados por culpa de mis torpezas y de mi voluble forma de ser... o mejor dicho por lo que pasó en los últimos tres días del mes de agosto cuando se celebraban las fiestas patronales y mi tranquilidad sentimental empezó a apuntar donde Natalia…(para mayor información leer la parte III)




La segunda semana de septiembre, después de restablecerme de lo que pasó con la niña fantasma, en el cole’ arrancaron los exámenes bimestrales, estas son algunas notas que recuerdo:
- Diecisiete y medio… en el curso de la profesora Yolanda
- Un austero trece en biología con el profesor Rufino.
- Quince en Computación, con el profesor Cleydi
- En matemática, ummm no lo recuerdo.
- Etc.




Aquí voy con una frase tan usada por todos (que siempre me ha gustado):

Muy temprano por la mañana, muy a última hora por la tarde, tenía que verla, era sí o sí, yo no podía pasar un día sin ver a mi Julieta… ahora no habría niña fantasma que se interponga… ahora éramos ella de trece años y yo de quince, ahora Julieta era lo único precioso que residía en este corazón que poco a poco iba dejando atrás el recuerdo fugaz de la niña fantasma…
No encontraba la manera de hablar personalmente con Julieta y era evidente que moría por ella, a la hora del recreo a las diez y media de la mañana, todos los días no la perdía de vista a lo mucho un hola como para empezar, luego Carlos con Celia hicieron que nuestra debilitada amistad fuera más allá…

-Escríbele una carta Juan…- Me recomendaba Carlitos.
-¿Una carta? –
-Si pues sonso una carta de las de amor… declárate en una carta, así el negocio te sale más barato y te evitas el roche.-
- Si caballero nomas, será una carta…-
-Ta que eres una rata primo…-
-Jeee pa que tan los amigos-

Camino a casa, rondaban las ideas, no sabía cómo empezar, mejor dicho no podía ordenar mis ideas y ya en mi habitación en la cama mirando al techo pensaba en una introducción, mejor dicho planeaba mi declaración de amor, pensaba en cómo podría empezar mi valerosa declaración de amor, para eso cogí mi diario e hice la siguiente lista:

-desde que te vi me enamoré de ti- No para nada eso suena muy clásico eso es huachafo, es algo tan cotidiano es algo tan usado como si dijeras “la unión hace la fuerza…”

-hola espero que leas esto, primero te hago llegar mis saludos- Peor eso suena a carta formal como si me estuviera dirigiendo a una institución del estado.

-con el debido respeto que te mereces - Agg no eso suena cómico.

Mi tormento murió cuando ya muy entrada la noche después de muchos intentos fallidos algo alivió mi estancada inspiración: Una fotografía.

En mi maletín muy pero muy camufladas, estaban las fotos tímidas que nos hicimos en el paseo fugaz a CHAVIMOCHIC… yo ingenuo nada fotogénico a su lado (guardando mi distancia) y ella con la misma expresión que ha conservado hasta el día de hoy (solo basta ver su hi5 para comprobarlo) a mi lado posando para una foto que ha quedado también en este fichero imaginario de mis recuerdos, por momentos le doy zoom y la acerco cada vez más con el simple objetivo de ver sus pestañas de princesa, su carita de trece años, su lunar, sus labios con sus comisuras indelebles que gracias al cielo llegué a besar…

Y escribí como un imprudente, con mi letra ligada, quizás la más fea del colegio y lo peor, en una hoja cuadriculada de mi cuaderno de matemática, aquí un fragmento de mi nostálgica inspiración:

Que te quiero, que escribo tu nombre por todos lados, que eres la niña más linda, te busco pero siento miedo tal vez pánico… te miro de lejos y tu también creo… igual tus ojitos me miran aunque tú no… tengo miedo de todo, tengo miedo al escribirte esto y no ser exacto, te quiero, no sé que mas decirte.
Solo pienso en estar contigo, quiero que seas mi chica, te quiero desde hace mucho tiempo y sabes te pido perdón por escribirte esta carta por no dar la cara, somos amigos pero no sé lo que pasa… igual prometo buscarte te lo juro hablaremos… recibe esta carta como un acto desesperado, te quiere
Juan Carlos

Angasmarca 13 de setiembre del 2002. Los presentimientos no existen, por el contrario uno los origina. Después de dar examen de biología lleno de tensiones porque uno no da todos los días sobre todo en secundaria un examen de veinte preguntas de las cuales diez son para rellenar, cinco para marcar y otras cinco para relacionar, ofuscado esperé el recreo para preguntarle a Celia o a Carlos si habían noticias, estaba casi en estado de paranoia, tenía miedo por jalar ese examen y por otro lado pensaba en Julieta, que impresión habrá tenido?, aceptaría?, me escribiría?




Moría por salir y correr donde Carlos a preguntarle lo que sea, pero el tiempo era el más lento del mundo, me estaba volviendo loco y la campana no sonaba fue una eternidad, creo que pasaron siglos hasta que pude salir…




A penas salí del aula tuve que luchar con ese conglomerado de alumnos de todos los grados que corrían como locos, me dirigí hacia el salón de Julieta y se asomó Carlitos por ahí, enseñándome un papel blanco, ¡era la carta de Julieta! , el presagio se hizo realidad, Carlos lo traía como si fuera una bandera, me lo enseñó de lejos muy lejos el maldito como enseñándole el juguete a un niño desesperado, lo sabía pensé, sabía que Julieta me escribiría, bien!!!


“Juan Carlos, lo que te dijo Celia es verdad y quiero que sepas que a pesar de lo que te voy a decir el lugar que yo ocupo en tu corazón, tu lo ocupas en el mío y que me gustas como eres.

Yo por ahora no puedo estar contigo, porque tengo miedo de que empiecen las habladurías y lleguen a oídos de mi mamá y pierda la confianza que tiene en mi.
Entre tú y yo aun no pasa nada pero a mí ya me están fastidiando y los que escuchan eso me miran con una cara que me hace sentir incómoda y eso no me gusta. Y por ahora seamos solo amigos”




(en mi diario transcribí la primera carta que me escribió mi Julieta, ahora que repaso mi cuaderno de memorias he visto que el día en que recibí esa carta fue el día diecinueve de setiembre del dos mil dos)




La leí como cuarenta veces, estudie cada párrafo cada oración, le buscaba el mensaje oculto, quizá el sí esperado venía codificado, nunca encontré el código, en consecuencia esa noche dormí escuchando “La Margarita dijo No” de Alejandro Sanz…Bajo la lluvia bajo el sol la margarita dijo NO.




Continuará…


_____________________

* ESTA CANCION ESCUCHE CUANDO JULIETA ME DIJO QUE SOLO PODRIAMOS SER AMIGOS

sábado 10 de octubre de 2009

MEMORIAS... el tiempo del terrorismo (PARTE I)



Decíamos:

- Angasmarca… Angasmarca, ya llegamos, ya llegamos!!! Ya llegamos a Angasmarca… arre!!! -

Al principio mis hermanas, luego yo, luego todos… era aproximadamente el año mil novecientos noventa y tres (prometo corregir las fechas cuando le pida una pista a mis padres)

En esa época la carretera se encontraba en un estado catastrófico, el bus que nos trajo desde Trujillo nos dejó en Cachicadán, un pueblo a tres horas de Angasmarca y en consecuencia el viaje debió de continuar a lomo de caballo, bueno al menos yo y mis hermanas… porque mis padres y un señor que nos fue a esperar al que por esos lares es llamado arriero (de los que ahora se han extinguido prácticamente) tuvieron que caminar, guiando la diligencia, controlando el caballo y el asno que mis hermanas y yo montábamos, hoy al recordarlo siento cierto pavor. Como no si mis hermanas apenas tenían tres años y yo cinco y desde luego no era cosa de juegos montar un caballo por esos empinados, polvorientos y serpenteantes caminos que nos conducían a Angasmarca, al Angasmarca de nuestros amores…

Para un niño todo es felicidad, para un niño no hay adversidades… quizá empezó a llover, quizá el camino era el más calamitoso de todos, eso no importaba, porque éramos felices caminando hacia Angasmarca, sobre todo mi padre que junto a nosotros (como decenas o tal vez centenas de Angasmarquinos) había escapado huyendo de la barbarie ocasionada por sendero, ahora al volver, al sentir esa seguridad que daba el establecimiento de una base antisubversiva del ejército peruano en el mismo Angasmarca, hacía que la confianza y la esperanza de paz renazca y en consecuencia por cada paso que dábamos, en nuestros rostros se dibujaban ciertas sonrisas, eso sí todo era con disimulo porque la verdadera explosión de carcajadas sonrisas y más risas iban a ser cuando al fin pisaríamos las calles de Angasmarca, cuando al fin habríamos de estar en nuestra casa… en nuestra casita.

Yo que en ese verano había aprendido a leer, no comprendía eso de que: “viva la guerra popular” ni mucho menos sabía quién era ese tal “Gonzalo”… no cabía en mí el por qué pintaban las casas si esos pueblos eran lejanos, solitarios ¿Qué gente podría leer esos anuncios? aunque por las conversaciones que tenían mis padres y todo mundo, sabía que eran los terroristas, los terrucos… los que un año atrás cuando estábamos en Angasmarca:

Irrumpieron en el pueblo para hacer su mitin y azuzar a la gente… justo ese día mi abuelita Bertha estaba horneando pan (su pan de insuperable sabor) y la puerta sonó dos tres veces no lo sé porque en esos días no sabía contar quizá tuve cuatro años… fueron a pedir pan y mi abuelita condescendiente les dio todo lo que solicitaron. La puerta cerrada, mi mamá cargaba en la espalda a una de mis hermanas, mientras mi abuelita hacía lo mismo con la otra y yo cogido muy fuerte apretaba la mano de mi madre, mientras en la calle se escuchaban los gritos de esos señores que entre sí se decían compañeros…

-hija el Juan no viene- le decía mi abuelita casi llorando a mi mami…

-seguro se ha escondido por ahí ya no demora – daba aliento mi mami

Yo calladito, mis hermanas mudas como si en ese instante alguien nos hubiera advertido que no deberíamos hacer el menor ruido, como si fuéramos conscientes de que esos señores que arengaban en la calle eran los chicos malos del filme… y yo forzadamente intentaba sacar mis conclusiones pero era imposible y en lo único en que podía ayudar era con mi silencio… Mi abuelita se subió en el terrado para ver entre las rendijas de las tejas, para ver a su hijo quien sabe podría estar ahí en medio de los jóvenes desafortunados que habían sido reclutados para formar parte de los compañeros. Felizmente mi papi esa tarde había salido a la chacra de mi abuelita y por ahí había conseguido un escondite y gracias al cielo no cayó en manos subversivas…

Ellos eran los que pintaron todas las fachadas de las casas que pude divisar a lo largo del camino, ese color rojizo ocre, me llenaba de temor sin embargo verlo a mi papi seguro de sí regresando a su tierra después de estar meses exiliados en Trujillo, era lindo y sus pasos cada vez eran más firmes y moríamos por llegar a la asomada para al fin ver a nuestro añorado Angasmarca… techos naranja, arboles y el río discurriendo al pie del gran peñón al pie del hermoso cerro de Angasmarca.

Líneas arriba, decía que para un niño todo es felicidad aun en los momentos más críticos porque de hecho ese inmemorial viaje que ha quedado grabado en mí, tan claro como este vaso de agua no fue algo maravilloso no obstante yo niño mis hermanas niñas mantuvimos con alegría a nuestros padres que optimistas nos regresaban al pueblo de nuestras vidas, a esa Villa Azul, a ese pueblo entre águilas…jugábamos veíamos los campos verdes , el cielo despejado lleno de nubes por la tarde, nubes como si fueran blondas como si fueran algodones, de repente una bandada de palomas o tal vez un rebaño en alguna ladera… nosotros chiquitos conociendo tan prematuramente el odio de los grandes, llenando por nuestros ojos las expresiones del terrorismo. Yo a mis cinco años ya sabía que la hoz y el martillo era el dibujito de los malos, ya lo sabía y desde luego ese recuerdo ha quedado fosilizado en mi mente…

-Tu papi perdió peso, estaba demacrado, no estábamos trabajando y la situación era difícil, por eso salía a distribuir lejía con el señor Antolino, salían en una camioneta o en triciclos- Habría de decirme mi madre años después cuando tenía doce años y claro yo si me acordaba pero no decía nada como para que la pena de mi mami no sea tanta al pensar que yo niño a la edad en que paso todo eso ya iba registrando en un fichero especial todos esos recuerdos de los meses que pasamos en Trujillo escapando del terror subversivo que imperaba en Angasmarca…

Dicen que fue como o éxodo porque muchos de mis familiares y contemporáneos tenemos historias similares… siento honda nostalgia al pensar en esa fuga obligatoria que los Angasmarquinos tuvimos que hacer con el fin de salvar nuestras vidas, sin importar que allá dejábamos amigos (los que no podían escapar o viajar y se quedaban a sufrir la barbarie), las casas con llave, trancadas por dentro con palos, por fuera con un candado, los animales domésticos encargados, regalados o muertos, sinceramente una verdadera calamidad, será por eso que hasta el día de hoy cuando lo recuerdo comienzo a llorar…

Continuará

jueves 1 de octubre de 2009

CRONICA FIESTERA (PARTE II)




II



-quién es esa flaquita?-



-ahh es la Lorenita- y medio que suspiré, mejor dicho quise suspirar…



-bien ahí hija-



-somos amigos nomás- respondí de mala gana…



Esa mirada de “ohhh sopresa” de Lorena se quedó como disolviéndose en mi mente, es que en el fondo la Lorena se había calado dentro de mí y muy discretamente de dos formas:



1. La primera porque cuando nos conocimos el año dos mil cinco, ambos nos enamoramos (aunque no fue un flechazo de los que se suele hablar cuando se tocan los temas del amor) por medio de una guerra de miradas, las que alcanzaron su auge cuando me atreví a hablarle y a bailar (yo algo medio entonado gracias a un par de cervezas y ella bailando linda, yo pisándole los pasos y ella diciéndome que estudiaba en la mejor universidad, en la San Marcos, yo diciéndole que tenía a penas dieciocho años y que era una suerte de escritor y periodista frustrado) después de nuestra despedida nos contactamos en internet y yo le escribía hasta el último respiro, todo lo que mi embobada imaginación podía producir le escribía y ella me hacía llorar de amor con sus cartas con su voz…



2. Cuando ambos supimos que nuestro amor no iba mas, cuando tuvimos la certeza de que no había posibilidades de consolidar nuestro amor y mucho menos de darnos un beso, ella linda como siempre, me demostró que podía ser mi amiga y yo comprendí, fue un obsequio recibir su amistad, ella es una amiga con todas las de la ley, ahora puedo decir que es mi mejor amiga aunque a veces yo peco de obstinado ella sabe regresarme a mi lugar y además se ha leído casi todas las notas que publico en mi pagina web, ella es el ojo crítico como acostumbro decirle, ella comenta de todos los modos posibles y me incita a seguir escribiendo, incluso hubo ocasiones en que solo actualizaba mi blog por ella, porque sentía que ella esperaba mis cursilerías para corregirlas para divertirse… ella es Lorena, mi súper amiga de las que están en extinción y aunque vivimos en ciudades distintas, ella sabe cómo llegar y hacerme sentir bien, ¿será que de a pocos he venido confesándole mi forma de ser? Creo que si por eso ella sabe que la quiero, por eso ahora que nos volvimos a encontrar fui feliz viéndola a mi lado o con el chico que ama, porque la amistad es así… ser feliz con la felicidad de un ser querido, tú sufres yo sufro… con el mayor afecto te quiero Lorena S. F. S.





-siii amigos jajaja huevón, te creo –



-firme compare tuvimos algo que no funcionó-



-pero estuvieron- inquirió Carlitos todo imprudente.



-nada compare, nos templamos pero no pudimos estar porque ella vive en Lima-



- te comprendo compare, esa nota no funca ni de a vainas-



-si pues, agua que no has de beber…- repliqué todo conformista.



La noche empezó, y salimos a buscar esas promesas que presumimos se podían dar, dimos un par de vueltas como de reconocimiento hasta que hicimos nuestra primera parada al encontrarnos con Andy y Ruler unos primos, por ahí pedimos unas cervezas y al ritmo de banda de músicos nuestra juerga nocturna se daba por iniciada, nuestro veintinueve empezaba como cualquier noche…



-te lo dije Lorena, en Angasmarca bailando huaynos con banda-



-siiii, pero que bien que bailas ahhh, -



-esoooooooo-



Un Juan Carlos y una Lorena, friolentos bailaban un huayno con banda y al mismo tiempo se decían gritos al oído por la bulla que era perturbadora… estuvieron casi toda la noche con su prima Silvia y con Cleydi otro primo; esa habría de ser la manchita juerguera para esa noche que medio que quería y no hacer realidad sus promesas…



Una hora y media después nos apostamos en el frontis de la iglesia donde iba ser el espectáculo de fuegos artificiales, donde se iban a quemar los castillos y todo tipo de pirotecnia … era una rueda en la oscuridad (porque el alumbrado público era precario) donde además había gente a diestra y siniestra, gente libando olímpicamente y nosotros ahí tratando de comprender que esa noche era para mí la oportunidad de ver si pasaba algo con una chica conocida o por conocer y para Lorena la oportunidad para divertirse y quien sabe verse que con el chico que ama… bueno eso me supongo.



En ese afán de divertirse de tomar cerveza, de saltar reír y pensar que eres un chico jovial, un chico pilas o sea un pata de la pitri mitri me di cuenta que ella , la que de ahora en adelante por cuestiones de seguridad (por mi integridad física o mejor dicho por nuestra integridad; ya que si la menciono es posible que nos veamos involucrados en serios problemas) la llamare “La chica X” , bailaba con la gente, con gente que quiero o sea con mi familia con mis amigos con toda la mancha del barrio y no podía dejarla pasar ya que ella estaba cumpliendo su promesa e inmediatamente dejé la ruedita y volé hacia su presencia y bailamos después de años ufff muchos años y lo hicimos cogidos de la mano, no como amigos si no entrelazados, yo feliz y ella con cierto frio con cierto sudor que humedecía nuestras manos… no me importó el qué dirán , no nos importó porque quizá estábamos reciclando nuestro amor… ella con la comisura de sus labios hechos hacia afuera como si estuviese a punto de llorar y yo mirándola moviéndola como a una marioneta, ella de mi mano yo de su mano, los dos por ahí reconsiderando un amor que por mi culpa caducó…



-ya vuelvo Juan Carlos tengo una urgencia-



-asi?? Qué paso?? –



-voy a mi casa al toque ya vengo-



-mira si no vienes nunca más te hablo- fingí (como no, si el encuentro estuvo tan cálido que me sentí suyo o mejor dicho sentí privilegios sobre ella) Y se zafaron sus dedos de los míos y se marchó no sé si para volver o no.



Mientras tanto Carlitos a doscientos metros de ahí temblaba, no de nervios si no de emoción porque estaba a punto (como me diría horas después) de encajar el golazo de la fecha, sus febriles manos andaban por los hemisferios australes de Lucía, hacía un frio irresistible pero claro eso que importaba si estaba a punto de ser el primer hombre en la vida de Lucía, quien en un arranque o mejor dicho en medio de su locura de amor estaba siendo presa de la conmoción y lánguidamente dejaba que el sujetador de sus pechos y el cinturón que llevaba cayeran por (cómo me diría Carlitos) cayeran por inercia y dejaran de ese modo a la intemperie la firmeza de su piel y todo el espasmo que se produce minutos antes de hacer un amor neófito…



-no digas nada shhhh –



-tengo miedo Carlos-



-yo te voy a cuidar amorcito-



- te amo Carlitos-



-shhhh- la abrazó con fuerza al tiempo en que la acostaba en la frialdad de un césped silvestre, él la buscaba de todas las maneras posibles pero ella desistía y el forcejeo se acrecentaba sin embargo cuando los labios de Carlitos circundaban, zumbaban en la oreja, en el cuello de Lucía todo empezaba a ser amor… todo estaba a punto de suceder…





-dime algo bonito, quiero que sea especial-



-me tienes loco, sabía que ibas a ser mi mujer-



Y en un último intento de romanticismo ella cogió del bolsillo de la casaca su celular y puso una canción al azar pero por la bulla de la fiesta era casi inaudible, ponle los audífonos le dijo Carlos, ella obedeció y empezaron a hacer un amor musical. Solo quédate en silencio de RBD fue la canción con la que Lucía empezó a perder la virginidad.



Ella sintió como si alguien la desmenuzara y en su pensamiento comprobó que la primera vez no es tan maravillosa como se suponían sus primas quienes en una de las tantas noches de party-pijamadas en Lima, le contaron que la primera vez es un momento único en la vida, inolvidable y por consiguiente debe ser casi como una escena de película (de ahí que atinó a poner algo de música), no sintió ningún tipo de sentimientos hermosos como le habían descrito, simplemente sintió que algo trataba de agrietar su bajo vientre y en reacción trató de respirar con fuerza y de aferrarse al cuello de Carlos que al milímetro controlaba su ingreso glorioso sobre la hospitalaria anatomía de la Luchita como era que la llamaba de cariño…



En vista de que la chica X tuvo un inconveniente, volví al grupo donde estaban Lorena y los demás entonces me llamó la atención la ausencia de Carlitos al toque me imaginé maliciosamente sobre lo que estaba haciendo mi buen primo (una horas después confirmé mi pensamiento) simplemente me reí y seguí sorbiendo mas cerveza y bailando con la Lorena, con su prima Silvia riendo buscando en esa oscuridad a la chica X que ni siquiera daba una señal de humo… durante ese tiempo no percibí el timbrar seguido que dio mi celular…



-toy haciendo dormir a mi bb, me acompañas un toque?, acompañame plisss -



El timbrazo fue de un mensaje de texto, el que lamentablemente leí una hora después cuando ya todos nos encontrábamos en la plazuela del pueblo ya mas entrados en copas, yo de la mano de Shalito, queriéndola besar delante de todos sobre todo de Carlitos para que supiese que ese cuerito se quedó conmigo al menos esa madrugada, y Lorena que nos miraba y todos y yo quizá fingiendo una tranquilidad una felicidad circunstancial… tranquilidad que se vio alterada cuando un grupo de energúmenos irrumpió en medio de la fiesta y se desató una bronca infernal, lo único que recuerdo es que salí con Shalito volando por en medio de la gente siempre tomados de la mano, hasta que una de esas pise en una vereda resbalosa y me di una súper caída porque no es común caerse de poto delante de la chica que pretendes… ella iba venirse conmigo pero la solté y plum mis glúteos pagaron el pato claro sin mencionar el corte que hasta ahora llevo en la muñeca, una especie de cicatriz que cualquiera a simple vista podría pensar que fue producto de algún objeto punzocortante…



-asuuu estás sangrando- me tomó del brazo y vio como una gota se iba formando en mi helada piel.



-no es nada Shalito-



-pobrecito-



-una rayita como si nada, mas bien ahora completo una letra aquí, podría ser la ese de Shalito-



-ejejej te pasaste ahh, pero igual pudo ser peor- me decía mientras inspeccionaba la magnitud de mi corte.



-ven- suspiré, jadee… y reaccioné mientras ella me tenía lástima.



Yo sangrando ella adivinando mi dolor… yo acercándome, ella negándome sus labios, yo sujetando con mi brazo ileso su cachete, ella mirando mis ojos buscando en ellos muchas respuestas y yo realizando en sus labios un besito rápido, un beso vacio, dos tres cuatro minutos en silencio un abrazo de mi parte, su pecho sus cabellos su mirar casi dormido en mi nariz y la extrañeza de una noche de una fiesta que moría a gritos entre barbaros que con botellas de cerveza jugaban a matarse… gente odiándose, gente llorando, gente riendo, gente ebria, como yo esa noche, sangrando a lado de una niña que a decir verdad para esa noche no estaba en mis planes …



Habiamos tomado tanto que otra vez no pude percibir que en mi bolsillo en mi celular en la bandeja de entrada iba el segundo mensaje de texto, el de la chica X… “toy en la casa de mis abuelos si puedes vienes…mesjeas pa saber” (claro hubiera sido otra historia si hubiera leído esos mensajes a tiempo y también si hubiera bebido menos cerveza)…



Continuará¿?

ESTA CANCION ESCUCHARON CARLITOS Y LUCIA EN SU GRAN MOMENTO



sábado 12 de septiembre de 2009

CRONICA FIESTERA (PARTE I)


NOTA: Este post y el siguiente lo dedico al ex de mi ex, quién siempre copia mis relatos, los imprime y va donde ella a reclamarle mi forma de ser, de todos modos igual van mis saludos cordiales.



No lo dudé ni un segundo, sabía que debería estar en la versión dos mil nueve de la fiesta patronal (en honor a Santa Rosa de Lima) de mi pueblo: Angasmarca…

El día veintiocho estuve en clase y pensaba, en mis amigos en todo mundo… pucha dije Lorena irá, mi mejor amiga iba estar allá, y por otro lado Carlitos… - claro no puedo dejar de mencionar a Delfina- cómo no, si justo esos días empezamos a comunicarnos telefónicamente y por internet de una manera vista solo hace años (al menos cuatro años atrás) cuando ella aun salía conmigo, cuando nuestro amor empezó a menguar…

-“vente”- me dijo

E hice uso de esa clásica táctica de los hombres promedio peruanos (botarme):

-“no lo sé quizá vaya, pucha y si voy tal vez no te p

ueda ver ¿te dejarán salir?”-

-ven si puedes normal no?- Pecadora pensé.

Mientras el alba del día veintinueve iba haciéndose realidad, yo sufría para conciliar el sueño, además alguien me llamó al celular y me puso al auricular la bulla, las bandas de músicos, pucha estuve esperando tanto que ni dormí bien… adrede barajaba la idea loca de tomar el primer bus y viajar a Angasmarca a la fiesta patronal (aunque iba llegar un poco tarde) así lo hice, en ese momento me di cuenta que es cierto eso de que la espera desespera,

Cogí lo que encontré de ropa y me aventuré, volé a la agencia tomé uno de los pocos pasajes que quedaban y me sentí mas tranquilo, viajé mil horas y no había cuando llegar. Richard que viajaba a mi lado sufría por lo mismo:

-ya no vamos a llegar ni pa’ pasear las vacas

… -

-no jodas Juan, igual estamos viajando pa’ divertirnos o no?- Me decía.

Después de ver tres aburridas películas de Jean Claude Van Dame, de hacer una eterna parada en Santiago de Chuco y de escuchar como cincuenta canciones en el mp3, al fin llegamos y ansiosos mirábamos por la ventana lo que pasaba por las calles del pueblo y de repente como que no fue la impresión que imaginamos, pero que importaba si estábamos yendo para divertirnos y nada ni nadie iba a frenarnos, el bus entró por la calle donde vive Delfina, pucha la vi fugaz en una esquina, me emocioné otra vez y entonces comprendí que esa fiesta iba estar súper (aunque cuando terminó, escuché decir a la mayoría que estuvo malísima).


Una camisa color celeste (rayada) con mangas largas, un pantalón dril azul, y una pequeña rociada de colonia, estaban de mi parte para salir a divertirme como un loco, como no lo había hecho desde el año dos mil cinco (en que fue la última vez que celebré una fiesta similar)…

Por ahí los Lihón (lo que queda de mi familia Lihón) nos hicieron llevar ese palo pintoresco donde penden las patas y rabo del vacuno que horas antes habían donado (previo paseo); había ido para divertirme, pensaba para mí mismo y saltaba como nunca y escuchaba cohetes por doquier, risas gritos y quizá llantos… todo se hacía en un solo ambiente y de repente no fui feliz pero mi algarabía llegó a contagiar y por ahí cuando llegamos (casi ahogados) a la casa de la mayordomía alguien nos dijo (de buena manera): “sobrinos son la cagada…”. Mientras (a falta de vasos) tomábamos a pico ‘e botella de una cerveza que aquel veintinueve de agosto a las cinco de la tarde sabía dulce casi azucarada, sabía riquísima… incluso refrescaba como agua pura, jum todo se veía prometedor y de reojo por ahí vi a Shalito (estaba como uno quería) y al parecer, esa noche aguardaba llena de sorpresas. Se vendría una supernoche y un baile casi pagano…

Un sol refulgente inundaba con su brillantez y yo con retazos de papel higiénico me secaba el sudor, mientras conversaba con familiares que había vuelto a ver después de siglos… todo Angasmarca y mejor aún las personas que quería estaban por ahí bailando en ruedas, en grupitos y para variar a mí se me subieron los humos, esos humos que equivalen a ánimos machistas que el hombre promedio peruano posee… además no era para menos, por ahí andaba Delfina, Shalito, y para rematar, la flaca la hermana de Lourdes… ufff era como estar en medio de un concierto, donde yo era el cantante… era un chongazo me decía Carlitos.

Mientras hacía malabares para escapar de los Lihón, la relojeaba a la Delfina, que andaba con la gente de mi barrio será que esa cerveza me había emocionado? Igual estaba cambiadita que llamaba la atención mi ex amorcito, ese amorcito prohibido que fue cuando andábamos en secundaria, se había aplicado un brillo a los labios que en “one” me hizo decirle algo tan huachafo, tan fuera de cuadro como:

-pucha esos labios tan pa’ comerlos…-

-tu jamás vas a cambiar, te pasas- me asustó, pero luego me soltó una sonrisa

-ok ok disculpa olvidé que eres una señora, perdóname-

-ya oyeee además no estoy casada- me dio cancha.

-bailas?- le pedí y tan linda ella, al toque asintió.

Una vez bailando, cortésmente le invité una cervecita, pero nada, por el contrario me dijo que no tomaba

-no tomas poco-

-tú como siempre jodido, que especial eres Juan Carlos-

-nada además es pa’ la sed-

-se nota que tú tas deshidratado ‘tonces-

-yayayay no me vaciles, mira que he venido desde tan lejos por ti-

-jajajaja no te digo, tú sigues igualito, jajajaja que crees que no me doy cuenta que hace rato ‘tas que le haces ojitos a la Shalito-

-no pasa nada Delfinita, tú siempre has sido y serás el amor de mi vida-

-sabes qué, mejor baila- y en lugar de ponerse seria se reía de mi manera de bailar.

-tú como siempre choteándome-

-ya ya ya payaso baila nomas-

Claro me estaba esquivando pero con cierta coquetería como quien no quiere la cosa y eso a mí me emocionaba, es como jugar con fuego, es como cuando lo prohibido se vuelve más prohibido todavía... Con apenas una hora y media en Angasmarca, me estaba divirtiendo con todas las ganas porque se supone que para eso viajé (pensaba en la célebre frase de Richard) bailé con Delfina como tres piezas (todas huayno) y en esas conver

saciones y sonrisas, sembré mi discurso, mis huachaferías, mis mentiras… y ella por momentos parecía creer y me decía cosas como: -ya vacan en la noche ‘tonces, pero no seas falla- ¿Estábamos coqueteando o me parecía? Que importaba porque igual todo estaba de onda (y para sorpresa mía) sentí que aún era el propietario de al menos una ínfima parte de su cariño pero preferí ser cauto y hacer como si nada, como si no me estuviera dando cuenta de que ella aun manejaba esas situaciones de galantería y coqueteo, ella risitas yo florero…

Yo sabía que tenía que ir donde Shalito y bailar, conversar, madrugar a cualquier galán potencial que estuviera al acecho (incluido Carlitos), y así lo hice, le dije que estaba guapa, que durante los años en que no nos habíamos visto se había puesto como lo repito guapísima… ya no exageres amiguito, me decía… en la noche somos ehhh, ya vacan me decía,

mientras hablábamos, pensaba que la competencia había comenzado, quizá ahora bailaba con ella pero Carlos no se iba cruzar de brazos, mucho menos un mocoso de quince años que parecía su sombra pero que a la larga no ataba ni desataba sin embargo mi mejor amigo era mi rival ufff esto estaba de candela pensé, mientras le daba una vueltita y la traía hacia mí con la mano sobre esa sutil cadera y algo agitada me decía: huuy se nota que tas con ganas de bailar y yo monótono aplicaba la frase de Richard: claro además he venido para divertirme… “tengo siete días, para enamorarte” decía la canción que bailamos…

-pensando, guarda maquina pa’ la noche, parece que va haber acción- me decía Carlitos.

-nada un par de chelitas nomas, de hecho en la noche la hacemos hija-

Pero claro siempre viene la desunión:

-ta buena la Shalito no Juan?-

-si ‘ta en algodón-

-yayaya seee tas que le hechas el ojo huevón-

-déjame ser pes o te picas?-

-vamos compare vamos a cenar, no quiero que por culpa de ella se termine nuestra amistad-

-mierdaaa jajajaj ya me hiciste reir jajajaj –

-no pasa nada jamás pelearíamos por una flaca ssss vamos nomas –

Fue como si hubiera llovido sobre mojado, Carlos es mi amigo es mi mejor amigo pero jamás de los jamases entraría en broncas por una flaca, él también lo sabe, pero esta vez como que algo no me cuadró, fue como quedarme con un sinsabor, tal vez fueron las cervezas no lo sé.

Camino a la plaza, nos chocamos con un centenar de personas, casi todos, amigos nuestros y quizá por ahí algún enemigo sin embargo luego de chocarnos con gente conocida y extraña, vimos que por ahí venía Anita (la gatita) su gatita de Carlitos, pensar que vino desde Trujillo (en medio de un teatro armado por Carlos y su prima Edith) para supuestamente pasarla de pelos en Angasmarca, no obstante que a estas alturas se merece un premio por el montaje y mejor actriz (se hizo pasar por sobrina de la tía de Carlos incluso se quedó a dormir donde la casa de los abuelos del gran Carlitos, todo un golazo fue el hecho de que ella viaje a Angasmarca atrás del sucinto Carlitos… no había dudas que Carlos era de las grandes ligas)

-ayuda Juan , está molesta me ha visto con la Yesi-

-yaya normal-

Vaya que andaba molesta, pues traía una cara, severa algo tiesa por no decir de pocos amigos y tuve que hacer algo porque si no estábamos perdidos:

-ehhh holaaa Anita-

Y me lanzó un hola glacial:

-hola-

Y Carlos:

-hola-

-ahh hola ni me fije que estabas aquí- miércoles esta asada pensé

-Juan está molesta conmigo no sé por que –

-que si Anita?-

-él sabe muy bien y que no se haga el sonso-

-hey tranquila-

-sabias que es muy amiguero tu primo –

-no nada di Juan?-

Y yo como siempre sobón:

-no nada somos tranquilos-

-huy si por donde ah? Ni dormidos son tranquilos-

-por qué lo dirás- coqueteé

-como hacemos en la noche Anita- dijo Carlitos

-mira chiquito yo ya tengo planes-

-hey tas agresiva –

-mira Juancito no tengo ánimos para pelear ok?-

Menos mal que por ahí había una banda de músicos y le pedí un bailecito como para sofocar el incendio que se estaba propagando entre Carlitos y la gatita.

-¿bailas Anita?-

-ya fácil-

Carlos estaba en bajón, sus infidencias lo estaban hundiendo, en cambio yo que estaba resurgiendo de una ruptura de hace meses, me sentía chévere, de lo mejor, o sea solo sin que te llamen sin que te marquen, era como volver a los viejos tiempos y que mejor oportunidad que la fiesta para salir acechar a las potenciales carnadas… esa chiquita bailaba con locura, en realidad a veces me dejaba chico (no es que sea un gran bailarín pero siempre hago el mejor esfuerzo) a legua se notaba que no era una gatita si no por el contrario era una gata…

Acabada la música y al mismo tiempo que le guiñaba el ojo a Carlos nos dijo:

-bueno chicos los dejo y que se diviertan- y se fue toda cachacienta, mostrando esa pequeña voluptuosidad que la naturaleza le había conferido y nosotros mudos, Carlos sobretodo…

-déjala ya le va pasar compare, así son las chibolas – intentaba barajar el roche.

-si ya fue vámonos-

¿Acaso esas niñas podrían hacer que nuestros ánimos aterrizaran?, para nada puesto que nosotros a medida que avanzábamos hacia la plaza pensando en la noche que prometía (para ambos) planeábamos -tan previsores como siempre-, jugándonos bromas jodiéndonos como cuando éramos adolescentes, quizá felices rememorando esas etapas del cole y de nuestras aventuras que ahora han quedado lejanas. Esa noche la íbamos a pasar de pelos ambos lo sentíamos y la química fraternal entre nosotros, fluía y desde luego era una muestra de la complicidad que venimos viviendo desde hace aproximadamente nueve años… como diría Jaime Bayly:

-y de repente un ángel-

Digo de repente porque fue así de casual o de casuela como a veces digo vulgarmente, era la Lorena, mi querida Lorena y para variar nos volvimos a encontrar en una fiesta (como hace años atrás en el dos mil cinco cuando nos conocimos) justo un día veintinueve como ahora la conocí en el baile, yo alucinado y ella toda ojazos hacia mí, (líneas más abajo encontraran algunas referencias históricas) desde luego lleno de cortesía la saludé, mejor dicho nos saludamos, el respectivo besito y el pequeño abrazo y la plática espontánea:

-hooola Lorenaa que tal como estás-

-hola Juan Carlos ¡que sopresa!-

-jeee ves vine – y en mi mente planeaba repetir esta huachafería: “vine por ti”

-sí que chévere-

-¿y qué tal? –

-bien Juan Carlos, todo bien-

-si pues ‘tonces pucha ahora si tendremos que divertirnos verdad- le dije lleno de picardía

-de hecho-

-pucha que roche esta tu familia por ahí,no se pondrán celosos?-

-no para nada además te conocen-

-asiii? Luego me cuentas eso ehh-

-a ya normal-

-ok, tonces nos vemos más tarde no te vayas a guardar-

-no para nada-

-ha sido un gustazo volver a verte-

-igual Juan Carlos, nos vemos-

Y siguió su andar apurado, luego de encontrarse conmigo así intempestivamente después de saludarme y que toda su familia nos haya visto tan amenos se pasó por mi lado derecho, no sé si adivinando un millón de interrogante pero de lo que si pude estar seguro es que ella en ese momento pensaba en mí (claro como amigos) y quizá al igual que yo también sentía que esa noche iba ser grandiosa.

Antes de poner el mensaje de continuará quiero incluir las referencias históricas de lo que en el año dos mil cinco fue mi frustrado amorío con Lorena, son párrafos de una saga de cartas que en aquellos años me atreví a escribir y los cuales hoy al abrirlos, en un esfuerzo muy pocas veces visto en mi persona mr han hecho ver que los años me han cambiado en ciertos aspectos, ya que todo ha sido como abrir el baúl de los recuerdos y al hacerlo me he quedado pensativo en estos dos párrafos los cuales pertenecen a dos cartas diferentes, cada uno está con su respectiva fecha (sugerencia: no se burlen) si ya lo sé en ese tiempo mis huachaferías eran más exageradas que ahora, de todos modos me di el tiempo de copiarlos luego de leer a grosso modo esas sufridad cartas de un adolescente que se alucinaba escritor y que sufría por la chica de sus sueños la que al mismo tiempo no estaba a su alcance, será por eso que lineas arriba puse la palabra "frustrado amorío"...:

[…si ambos ya no podemos llevar esta cruz por separado es algo que debemos compartir simplemente debemos querernos sin miedos ni incertidumbres…

Trujillo, sábado 10 de setiembre de 2005]

[Y medio aniñado le contare a mi papá: “… y cuando se iba ir le escribí una carta y le tomé una foto…y nos miramos, ella en la ventana con la expresión a medio vivir y yo con mi cafarena celestita me quedé parado…sazonando el dolor de una despedida…” y él lleno de picardías, las que a la vez me alegran me dice: “compra tu pasaje hasta Lima pues...” y después de un rato ambos reímos…

Trujillo, 20 de Octubre de 2005]

Esta historia continuará…


miércoles 12 de agosto de 2009

EL CAZADOR CAZADO...




Tiene un par de ojos llorones, color del cielo cuando en Angasmarca son las seis de la tarde en los mejores días de verano, son como de melaza son luceros en su fase final y su complexión es menuda y a la vez alta (aunque con dificultad me llegaba al ceño) parecía de buena estatura, “tú debes buscarte una chica alta, cuando te cases” me dijo días antes de que yo supuestamente cazador resulté cazado por ella, una niña de dieciséis… “Al mejor cazador se le va la bala” me decía Carlitos como dándome ánimos después del fiasco que me toco vivir…

En esos días trabajaba en AMSAC, en la minera COMARSA, en Angasmarca. La flaca me hacia ojazos desde hace meses, incluso el año pasado tuvimos un par de besos clandestinos (pero todo quedó ahí) y en la fiesta de año nuevo, impulsado por unos tragos la encontré en la disco y fingí (bueno eso creo) derretirme por ella y cuando pusieron la canción CORAZON de Los Auténticos Decadentes, me dirigí hacia ella y le hice bailar a mi manera le hablé un par de palabras (creo que fueron un par de pedanterías) con el fin de que cayera otra vez en estas garras y me diera un besito sin importar mi espantoso tufo, sin importarme que su hermana menor, Lourdes estaba a centímetros de nosotros viéndonos con ojos malvados… fueron cinco minutos bonitos, hasta que mi papá se apareció en la fiesta y me llevó a dormir, que alucinante suena esto ¿pueden creerlo? O sea era año nuevo todo mundo se divertía a diestra y siniestra y yo con mis torpes veintiún años obedecía a mi papá, me iba a dormir a las dos de la mañana del uno de enero del dos mil nueve, con una impotencia fatal (incluso recuerdo lagrimas) no sé si de cólera o de pena porque la situación con la flaca se veía prometedora; pero como dice el dicho, “donde manda capitán no manda marinero” , tuve que obedecer, además mi papá también estaba entrado en copas y no era dable apelar. Horas más tarde, me enteré que minutos después de salir de la disco con mi padre, había habido una bronca brutal, que habían acuchillado a dos patas y que a un primo que estuvo conmigo lo habían llevado a la comisaría por sospechoso… entonces comprendí que los padres no buscan joderte, sino por el contrario buscan protegerte… ese día, después de haberme enfadado con mi padre, lo amé un millón de veces más.


Volviendo al presente:



A manera de pasatiempo hablábamos, salíamos a dar vueltas (ahora que lo menciono, que roche que chibolero pienso) jugábamos vóley con la gentita (una bola de mocosos) y esos ojitos eran más usuales y yo igual que Carlitos, lo tomaba a la ligera o mejor dicho iba siendo un vacilón. Pero los mejores días llegaron, mientras yo trabajaba todo el día en el área de sistemas y comunicaciones de AMSAC, ella quizá pensaba en mí y me enviaba mensajes de texto y yo me reía, mi autoestima de una forma estúpida subía como la espuma de la cerveza que tanto me gusta… A pesar de que me habían contado que salía con un chiquillo de su edad, llamado Joaquín nunca pensé en algo serio, (eso ni de a vainas) la paseaba, hablábamos fantaseábamos hasta que un día me esperó en el paradero del bus que me traía del trabajo (yaaa que casualidad pensé) y me hizo la conversa hasta que por ahí escuchamos esa canción (aunque yo a esa canción ya la había usado con otras féminas) y me adelantó en hablar:



-¿te acuerdas?, en año nuevo –
-claro flaca como no-
-fue bonito di?-
-de hecho, pero pucha que roche ¿no? –
-jajajaja, quería bailar mil veces esa canción contigo-
-hey tranquila, me robas las palabras-
-luego te fuiste a Trujillo, te desapareciste- (pucha que alucinada pensé)
- Te busqué quise despedirme de ti – mentí
- eso ya no importa, pucha lo peor fue cuando vi tu hi5, estabas ahí abrazado con una gringa, bien ahhh, uuu Juan Carlos te lo tenías guardadazo no? –
Callé un segundo y le dije que lo de la gringa ya era parte del pasado (y no mentía era verdad) que ya no andaba con la del hi5 y ella se burló…
-que hago para que me creas? –
-nada no es necesario – hablaba como la más experimentada de todas las chicas.





Todo afanoso la tomé de su cintura aunque su delgado cuerpo, su casi anoréxico cuerpo, me daba algo de lástima, (claro lástima en el buen sentido algo así como ternura o delicadeza) y nos dimos un beso frio y me dijo que podía ser mi chica y que no andaba con el chiquillo del que todo mundo hablaba, se notaba su alegría, cada que jugaba con el cierre de mi casaca o cuando me hacía bromas inocentes y yo reía… al principio fingía corresponder su amor sin embargo todo se volvió cíclico y entre el veinticinco de julio y el nueve de agosto de 2009 íbamos encaminando un amor fugaz (para mí solo era eso) y para ella un amor bonito de los formalitos y sin mentiras (eso me supuse).



Por la plaza o cerca al paradero del bus, me esperaba junto a Lourdes su hermana menor, y Carlitos, éramos cuatro (como siempre Carlos no perdía tiempo y se hizo de los cariños niñeros de Lourdes, que de por si estaba mejor que su hermana), caminábamos por calles desoladas donde unos perros nos asustaban y por ahí el juego que empecé se fue haciendo verdad, mi canallada me tomó por sorpresa y la niña de ojos llorones se apoderó momentáneamente de mi pensamiento…



En la empresa me regalaban todo tipo de helados y los compartía con Lourdes, Carlitos y la niña en mención, éramos felices saboreando esas cremas heladas a las siete de la noche escuchando reggaetón romántico y viendo la inmensidad de la luna que perfecta daba ese plenilunio espectacular sobre nuestros rostros, en las noches cuando caminábamos o nos sentábamos en algún lugar del parquecito cerca al estadio, simplemente para mirarnos las caras sin decir ni una palabra o para darnos esos besos fríos que hoy ya no son nada.



El giro inesperado, fue cuando ya me había acostumbrado a verla en las noches después del trabajo, yo sabía que ella me esperaba y eso me emocionaba (el principio era una buena manera de terminar, el día, algo así como un pasatiempo) sin embargo empezaron a relucir los indicios de que todo estaba mal. Lo que yo suponía una historia bonita de una niña de dieciséis con un chico de veintidós de pronto se empezó a joder…



Le daba igual si nos veíamos o no, por ahí unos mocosos me dijeron que había vuelto con el chiquillo del que hable al principio.
“tamare y yo que en un momento pensé que no debería ser malo con ella, que con la flaquita no debería jugar” me repetía mentalmente, pero creo que de a pocos todo iba siendo demasiado tarde… el cazador estaba siendo cazado.



Sonia una ex enamorada de Carlos cumplía diecinueve años y había invitado a medio Angasmarca, por suerte yo al día siguiente no iba trabajar, todo estaba perfecto porque el plan era ir al cumple’ con las flacas a bailar un rato y a tomar un par de cervezas con mi infalible Carlitos según yo todo se iba mejorar, todo estaría mejor a pesar de eso ella la niña seguía fallando, me dijo que no podía salir que sus padres no le daban permiso, me estaba cancelando y como me jodía esa situación, era insoportable, lo peor era que me estaba piconeando por alguien que se supone iba ser una aventurilla, eso me sacaba de onda.



Igual todo me estaba llegando altamente, si se supone que no debería importarme no me explico porque hacía todo lo contrario, la aguaitaba a medida de lo posible, marcaba a su claro a su movistar y todo iba empeorando por lo tanto era indiscutible que esta chiquilla me tenía en suspenso y eso me ardía… decidimos entrar a la fiesta solos, como dos solterones amargados, a tomar unos tragos en la barra del local, mientras muchos chicos bailaban canciones tontas y fumaban cigarrillos como para alardear de su masculinidad. Nosotros íbamos lentos pero seguros, y los primeros cuarenta minutos no había con quien bailar, todos estábamos viéndonos las caras y eso como que no pintaba bien, yo quería olvidarlo todo, quería divertirme con alguien y al cabo de una hora llegaron unas amigas de la cumpleañera y se armó la pachanga nosotros fuimos los que empezamos el baile (claro previo calentamiento) todo andaba a pedir de boca, por ahí me presentaron a una amiga y como que prometía, todo estaba de onda hasta que pasó algo… Solo recuerdo haberla visto pasar con su hermana y sus amigas y más atrás unos chiquillos, (entre ellos el chiquillo del que hablé al principio) le hice un ademán como diciéndole ¿bailas? Pero vaya sorpresa, no me hizo caso, por el contrario me ignoró, o sea una niña de dieciséis me tiraba perros??? Era cierto y eso me chocaba no había razones para que ella me tratase así…



-tamare tas frito on- me decía Carlos también molesto por el proceder de la niña
-son webadas- le dije lleno de cólera
-vamos `on a bailar-
-si ya fue- le contesté como para amortiguar el dolor, la mala sensación que me agobiaba.





Así empezamos esa noche, jodidos (porque Carlos es como mi hermano y por ende el también cargaba el duelo) trataba de animarme y por ratos lo lograba cuando bailaba como payaso y me contaba chistes fuera de foco, mientras yo la buscaba para odiarla, para verla con el chiquillo ahí feliz bailando y como si fuera poco libando cerveza la muy mayorcita, todo estaba por estallar, era como andar dentro de un volcán y no lo digo porque quizá me templé de ella, sino porque ella parecía tan inocentona como si no matara ni una mosca y ahora verla ahí en medio de una bola de mocosos que en promedio hacían quince años, me sacaba de onda completamente, además estaba el cariño que ella despertó en mi, en esta mi maliciosa forma de ser… en resumen, yo que me creía el pendejito resulte yéndome de cara. El cazador estaba siendo cazado.



Lourdes se me acercó y me pidió que le dijera a su hermanita que se comportara, que se moderara un poco porque estaba haciendo el ridículo y vaya que lo hacía demasiado bien, porque estaba en brazos del chiquillo del que al principio sospechaba…



-un toque- le dije



Y Lourdes asintió mientras le hice ojos apuntando a la pista.



Resultamos bailando una canción de moda y en esos momentos se me prendió el foco…
Lo tenía, al menos iba intentarlo y no había mejor persona que con su hermana menor, por lo que tomé las manos de Lourdes y bailamos un merenguito súper movido y puse mi mano derecha en la prominencia quinceañera de su cadera y le di tantas vueltas como pude o de un momento a otro la traía despacito hacia mí como violentándola por ratos…



- Juan eres la canción– me decía Carlitos
-es pa’ que se pique la hermana pes compare -



Mi plan empezó a dar resultados, ella nos miraba con odio al principio y a medida que seguía bailando con Lourdes, empezó a enfadarse mucho mas, al punto en que la jaloneo, le dijo que no bailara conmigo y mucho menos de ese modo tan morboso…
-ayúdame le dije a Lourdes-
Y ella picarona me guiñó el ojo.
-yo me encargo – me dijo muy cerquita al oído



Y pucha las dos estaban cara a cara:
-sabes que mamita yo bailo con quien quiero y no me vengas aquí a llamar la atención porque primero fíjate lo que estás haciendo, ni siquiera puedes caminar!!!-
- tú eres mi hermana menor y fíjate con quien te estás metiendo –





Y yo parado al frente viviendo el decimo ridículo de la noche, las escuchaba:



-sabes que no jodas-
-mira mocosa tu me respetas ok?-
-no jodas, ¡ven Juan Carlos vamos a bailar!-



Y se vino a mis manos otra vez y yo ni corto ni perezoso me envolví con la chiquilla en esa canción que dice que el amor te atrapa aunque a veces te engaña…
Pasadas las doce de la noche, el galancito por el que la flaca me había cambiado, se marchó (miento, ella y una amiga lo acompañaron hasta su casa)
-ahora si- me dijo Carlos
-si puede ser no?-



Pero pucha me llevaba Lucifer la condenada no quería bailar conmigo, por poco y me manda a la mierda, pero yo tenía mi as bajo la manga que se llamaba Lourdes, a ya vacan entonces bailo con tu hermanita le dije… y ella era capaz de sacarme los ojos pero se contenía bueno casi por que al rato mientras Carlos bailaba con ella y yo con Lourdes , empezó a recargar su ira y fue peor cuando le dije a Carlos para cambiar de parejas disimuladamente en una vueltita; ufff a penas volvió la mirada y me tuvo a su lado y bailando jeee, ella dijo que me odiaba que era de lo peor al tratar de afanar a su hermana y yo simplemente la agarré fuerte como para que no se me escape y le dije:



-te me caíste, te me fuiste cara-
-es que tú no me conoces y yo soy así-
Como siempre cursi yo: -te odio y te quiero – quise darle un beso de emergencia, pero pensé en lo que me hizo y también en su hermana y la dejé zafarse de mis garras…



-quédate con el chibolo- exploté en ira



Y mientras me decidía en si me vengaba o no, me despedí de medio mundo (ya estaba entrado en copas), no sé si cegado por los celos o por cumplir un estúpido capricho de machito inmaduro, caminé decidido hacia Lourdes y le dije ven!!!



Y dócil vino:
-ya me tengo que ir me siento mal, me gustaría volver hablar contigo de todo esto- mentí
-a mi también, que roche con mi hermana no?-
-ya fue-
Y el diablo me dominaba:
-oyee Lourdes-



Y creo que a ella también el ángel del mal la tentó:
Nos besamos, cuatro segundos contaditos, hasta el día de hoy lo recuerdo…
Luego nos despegamos súbitamente y Carlos escoltándome me acompañó a la salida y nos dimos primsa porque la flaca venia caminando o mejor dicho tambaleándose a buscarnos, quizá a matarme porque besé a su hermana…



Hoy día al escribir estos párrafos, me he dado cuenta que al cazador (o sea yo en mi imaginación) se le había ido la bala o como dice Maradona, se me había escapado la tortuga…
Días después mi móvil suena y es ella…



-dime si podemos ser amigos-
Pero horas antes Lourdes me envía un mensaje:
-el beso no significo nada para ti?, porfa rsponde, tkm-



Ahora acostado en mi habitación juego con el celular y no sé a quién responderle primero, si a Lourdes o a la flaca…



Momento!!! Ha vuelto a sonar el celular, es otro mensaje de Lourdes:



-x siaca mi hnita volvió con Joaquín hace días, antes de que ustedes se peleen-
-pork me lo dices?- respondo con otro mensaje de texto
-pork creo que tas templado de ella-
-nada niña tu sabes a quien quiero ahora- miento
-k lindo niño, ¿hay k vernoz?-
-facil- le digo
-mañana en las banquitas?-
-ok ok niña buena, besos-
-buenaz nochez k dezcanzez ninio, mi ninio- Que aniñada pienso al leer su argot.



Y como siempre resbaloso yo le contesto:



-ya flaca ahi tare bs nochs –
-dime otra cosa menos flaca se ve k a tods les dices lo mismo-
-buenas noches Lu-
-eso si suena bonito, bye-

lunes 15 de junio de 2009

Las Chicas del Pasado ( Parte III )


En la noche del 29 resulté con Carlos con mis primos y muchos amigos de mi edad en ese vaivén de comparsas y rondas que desplazaban a la multitud como si fueran rebaños perdidos al pie de los castillos y de tantos fuegos artificiales que a pocos se iban terminando de armar, en una de esas movidas de rondas y bailes, una pantalla pirotécnica empezó a dar sus detonantes sonidos y mi ruedo de amigos se desintegró

Obligatoriamente tuve que tomar un plan de contingencia y como siempre yo alucinado me sentí en el papel de James Bond, tenía que averiguar, tenía que luchar por ella, (que patético verdad?) apenas habíamos bailado cuatro horas y media y como siempre tonto ni siquiera tuve la cortesía de preguntarle su nombre o sea estaba en nada, enfadado conmigo mismo por no haberla encontrado, regresé a casa donde todos estaban que me buscaban como locos porque era el día central, la misa y la procesión de la virgen Santa Rosa de Lima y yo volvía tan fresco en fachas con la cara de trasnochado como si no tuviera que ir al compromiso tradicional de la familia…

Mi mamá con su apuro clásico:
-tu terno está planchado sobre tu cama-
-te bañaas ahorita mismo!!!-


Mis hermanas:
-te pasas Juan Carlos mi papá está enojado por tu culpa-


-como gran señor anoche has llegado tarde y encima amanece y te desapareces-

Y por su puesto mi abuelita un amor:
-hijito cámbiate vamos a la misa negrito, apúrate te espero, no lo hagas caso tu papá no está molesto y si te hace algo se las verá conmigo…-

Aquel treinta de agosto fue un día como pocos, el cielo se prestaba con su perfección impecable, el calor hacía de las suyas y obviamente no me puse el saco, solamente la corbatita y salí a matar… James Bond se había encarnado en mí y salí en búsqueda de la niña fantasma…

En la misa me comía las uñas miraba hacia todos lados y como ido la buscaba entre tantas caras, entre mis amigos del grupo del coro (donde ademas estaba Julieta) y nada, empezaba a sofocarme, me aflojé la corbata y respiraba como si estuviera a punto de asfixiarme me sentí otra vez en el rol del 007 pero esta vez en una situación de pánico…

Al término de la misa a los chicos del grupo cristiano, nos regalaron unos rosarios color negro, con la respectiva bendición del sacerdote ni bien me lo entregaron salí volando de la iglesia salí a respirar y a ordenar mis ideas, estaba cayendo en la dudosa idea de que tal vez todo fue un sueño y que nunca bailé con la niña fantasma. De pronto en medio de la multitud y de un sinnúmero de danzantes que a esa hora se entrecruzaban por la calle delante de la virgen que orgullosa y bendita se veía mientras su pueblo en hombros emprendía su procesión anual… rogaba que la niña que había conocido no fuera un fantasma si no al contrario sea de carne y hueso al igual que cualquier mortal…



Desesperado sacrificándome con el cuello ajustado y la corbata a lo James Bond, la seguía buscando y caminaba desorientado entre la muchedumbre que manifestaba su ferviente devoción mientras yo imprudente sin saber que hacer perdía las esperanzas… incluso de tanto pensar y recordarla, llegué al punto de dudar y por consiguiente empecé a disgustarme por todo, incluso odié estar ahí caminando sin saber a dónde rodeado de gente que en su mayoría me conocía… también me odié por andar vestido e incomodo por el calor insoportable de la una de la tarde… y más trágico aun sin haberla encontrado…



Fue que en una de esas idas y venidas cuando mi abuelita me hizo un gesto como para guardar la compostura (obviamente no podía ocultar mi inquietud, me había pasado por todos los frentes de la procesión en busca de la niña fantasma) ya que muchos se dieron cuenta que caminaba iracundo e inquieto como un busca pique…


-que pasa hijito pareces un busca pique- me dijo mi abuelita…

No quedaba de otra, que acompañar la procesión y tranquilizarme inclusive en medio de mi mal humor, le pedí miles de perdones a la virgencita por andar echando fuegos en ese su paseo anual…


-debo estar enloqueciendo – fueron las tres palabras que dije mientras me quitaba la corbata de James Bond de quinta categoría… mientras la hacía un ovillo y la guardaba en el bolsillo derecho, presto a resignarme me aflojé la camisa y caminaba sin sentido… haciendo puños atormentando por tener la imaginación de un mocoso, acaso no tenía quince años (estaba grandecito) y aun alucinaba con personajes del cine y pensaba en la posibilidad de un fantasma…

Fue como en el cine (bueno ni tanto) pero fue algo así como cierta escena de suspenso y por supuesto todo en cámara lenta, era como si yo estuviera viendo un acto en el cual yo era protagonista y a la vez espectador… la banda de músicos empezó a tocar la más triste de sus marchas y de cualquier lado una niña como de seis años abrió un cesto adornado con guirnaldas y tules blancos del cual tiró de una pita celeste y zas!!! Tres palomas salieron alocaditas revoloteando atolondradas las pobres (no era para menos estaban en cautiverio) y así en medio del show dos de ellas se fueron lejos y juntas como desairando la procesión y la tercera… la tercera voló en círculos, voló agitadísima la condenada y bajó un poco como queriendo aterrizar en mi cabeza, luego por detrás asustó a un bebé que estaba en brazos de su madre para luego dirigirse al balcón de los León… se posó en ese balcón en el que de pronto había una niña con gafas oscuras jeans y zapatillas rosadas vistiendo un polo del equipo de mis amores: Unión Progreso…

Entonces supe que la niña fantasma en realidad no era un fantasma y estaba más viva que yo disfrutando del abrasador clima, bronceándose toda ella mientras por la calle desfilaba la multitud consolidando así la procesión de la Santa Rosita…

Mientras la miraba, rogaba a los cielos que ella no se diera cuenta que yo andaba por ahí con la camisa afuera y con la corbata hecha un ovillo dentro del bolsillo derecho, por suerte se retiró, se perdió en la puerta y empecé a respirar otra vez pero solo me dio chanche para limpiarme el sudor de la frente que brillaba escandalosamente porque esta vez regresó con una canastita llena de pétalos de rosa y sin dudarlo empezó a volcarlos sobre la imagen de la virgen y yo estúpido la miraba así como tantos otros chicos de mi edad y pensé en que debí ponerme la corbatita y que James Bond debería regresar a la acción…

Felizmente había una camioneta estacionada a un lado y por ahí me escondí y me volví a poner la corbata, me sacudí mis disparatados cabellos, me miré en el espejo del carro y conté hasta tres y regresé a la procesión para verla o mejor dicho para que ella me viera, cuando miré al balcón ella ya no estaba… solo la paloma daba vueltas por un cobertizo que estaba muy cercano…


-seguro ahorita baja- pensé
Y caminé hasta la otra orilla de la calle en medio del gentío y calculé como para que el encuentro fuera accidental y desde luego fue casual…


Me choqué frontalmente con la abuelita que casi me muele a palos…

Pero creo que pensó en ignorarme (menos mal porque igual esta vez traía el bastón de aluminio) y se pasó por mi lado como si yo ahora fuera un fantasma y tras ella venía un señor gordo y a la vez alto con unos bigotes a la antigua a lo Ramón Castilla (creo que estaban engomados y le venía al señor) se acercaba y me miró y me pidió permiso:


-permiso joven, que estamos retrasados- como no iban a estar retrasados si desde la mañana, desde la misa los andaba buscando pensé, mientras le hacía una reverencia de buen samaritano…
Entonces detrás del señor en mención y cogida de su mano, venía mi niña… como no olvidarla si su frescura era tal que en realidad me sentí un James Bond que al fin en una fiesta quizá en Ibiza o en una isla de las Antillas encontraba a su chica… nos chocamos de hombros y ella me hizo un gesto como diciendo hola y yo más torpe…

-ho hoholaaa-

Y luego con los dedos me hizo un ademán como diciendo que luego hablábamos y obviamente ese gestito me catapultó hacia una alegría fantástica…

En los momentos sucesivos trataba de mantener la calma pero no se podía y la miraba de perfil, miraba todo lo que hacía la veía persignarse y luego yo lo hacía… la miraba desde un extremo y en seguida del otro, tratando de explicarme muchas interrogantes que cada dos segundos agobiaban mi idílica tranquilidad.

-¿Por qué tiene el polo de Richard? – Desde luego no tenía estampado el nombre de “RICHARD” en la espalda (como todos se imaginan), al contrario solo tenía impreso en la espalda y con color negro el número siete y todos los fanáticos o los hinchas más allegados del club deportivo Unión Progreso, sabíamos que el jugador que vestía la siete era Richard Ramos León… que para variar era mi primo… el que siempre en mis cuestiones amorosas de aquella época tuvo que entrometerse…(cuando hable de Alina entenderán)

La curiosidad me tenía en vilo y empecé a teorizar: en que quizá Richard se hizo su amigo y le pudo haber regalado la camiseta? O tal vez ya eran novios y otra vez estaba yéndome de cara como en mis anteriores enredos amorosos, como decía don Ramón “me lleva el chanfle…” , esa mañana mientras seguía la procesión, ridículamente empecé a sentir celos por una persona a la que nunca le pregunté el nombre y peor todavía por una persona que había aparecido en mi vida hace doce horas… en conclusión estaba enloqueciendo por una desconocida.

Fue la procesión más inquieta de mi vida porque en algún momento sentí que el corazón no me cabía en el pecho (el sol de las dos de la tarde y el nudo de la corbata fueron mi tormento) incluso sentí vértigo y cierta debilidad al llegar a la iglesia en medio de esa aglomeración que clamaba a la Santa Rosita por sus milagrosas bendiciones… Temí perderla de vista.





No había tiempo para pensarlo, pues el James Bond que llevaba dentro me decía que debería actuar lo más antes posible, era ahora o nunca… aunque tuviera que cruzar entre esa multitud de feligreses, que aglomerados cabían en la iglesia. No me importó y le dije a mi abuelita que volvía al toque (mentí porque me demoré como media hora), me armé de valor aunque el corazón y las piernas me temblaban como perro envenenado. Me confundí en medio del gentío y esta vez estaba seguro de no perderla… me propuse ir sin miedo a nada y pedirle, hablemos. Pero por ahí como en las novelas, volvió ella a mi mente precisamente en ese momento (ok, ok lo admito, en aquellos días yo especulaba recelosamente en que Ludwing quería quedarse con mi gringuita, con la chica de la que hablé al principio, con mi Julieta), no lo pudimos evitar, nadie pudo evitarlo, ellos eran tan amigos que su amistad me hacía perder la calma, me daba miedo pensar en que Ludwing se estuviese interponiendo en mis planes con Julieta, como en la canción de Sin Bandera, “aun ni siquiera te tengo y ya tengo miedo de perderte…” así me sentí cuando los vi joviales conversando como si nada como si yo no anduviese por ahí caminando por sus narices (aunque a esas alturas yo no tenía derecho a reclamar, a resentirme porque andaba atrás de mi chica fantasma; igual no me gustó para nada esa escenita que quizá ellos ahora ya ni recuerden y supongan un invento mío)

Que hago, no sabía que acción tomar, pues por un lado estaba muriendo porque mi Julieta andaba risitas y risitas con uno de mis amigos de confianza, mientras que por otro lado estaba la niña fantasma a quien quería ver o tenerla ya mismo frente a mí para al menos preguntarle su nombre

Quería obsequiarle el rosario, que el cura de Cachicadán nos regaló a los chicos del grupo católico. Ese iba ser el truco, ese iba ser mi trofeo para ella...

Lo que quedaba de mí corazón y la intriga me volvían loco me hicieron articular inaudiblemente las siguientes palabras:

-hola he qué tal? – (ahora me pregunto cómo pude ser tan limitado en cuanto a mis modales)

Ella me miró contenta (claro como no si su 007, llegó hasta ahí solo por ella)

Y yo imprudente, a lo Bugs Bunny:

-hoola, ¿y qué hay de nuevo?- todo cómico yo

Y ella como una lechuguita súper fresca en medio del centenar de personas que nos rodeaban:

-hooolaaa que sorpresa, ¿estuvo bonito todo no?-

Después de un siglo respondí:

-ah sí y eso que otros años ha sido mejor –

-ummm bueno como es la primera vez que vengo, me pareció chévere-

Y vino lo peor, la palabra que nunca pensé iba salir de su boca:

-¿oye amiguito cómo te llamas?-

Queeee, dijo amiguito??? Me trata como a un niño?? Que le pasa? Pensé.

-ahh pucha disculpa creo que anoche no escuchaste cuando te dije mi nombre- Improvisé, mentí, tontamente.

-como había mucha bulla tal vez no te oí –

Y este aprendiz de seductor habló:

-etee yoooo me llamo Juan Carlos ¿y tú?- (¡Que tonto! Que redundante simplemente debí decir me llamo Juan y nada más, debí ahorrarme el YO.)

Y al escuchar su nombre, al verla concentrada en mí; llegó el momento, llegó el día en que comprobé la veracidad de la letra de la canción Amor Narcótico de Peralta:

- Tu amor es algo tímido, reñido
es algo típico
"nada especial"
eso dirían los demás
Tu amor es una trampa
es una lanza que traspasa
la tranquilidad, es algo loco
nada más
Es tan impredecible
tan sensible que se irrita
cuando gritas cuando quieres respirar…–


- Natalia Gamboa

Otra vez con mis extravagancias:

-ah yaa, yo Juan Gálvez-

Me miró como diciéndome ok, ok y ¿que mas?

Por lo que me sentí haciendo el ridículo sin poder hablar, sin decir lo que había planeado, (claro era demasiado) y aunque lleno de temores, eché andar el plan:

-ehh yoo – tartamudo

-si? dime-

Luego anti romántico: -yo quiero darte algo-

Y ella con diez mil metros cúbicos de agua helada, me canceló otra vez:

-mira porque no me esperas un toque si?-

Otra vez (como para variar) me dejó parado, mientras veía regados por el piso unos panfletos que informaban sobre las actividades programadas para la fiesta patronal, desorientado otra vez, ya no tuve pena si no por el contrario tuve rabia y celos porque ella hacía lo que le daba la gana conmigo, pero al ver los centenares de personas que me rodeaban, traté de estar tranquilo y mientras ella volvía, recogí algunos de los papeles que estaban regados por ahí y me puse a hacer avioncitos y los tiraba con disimulo y me deleitaba ver las caras de incertidumbre que ponían algunas personas que se percataban de mi arranque… le tiré el más grande y feo a Ludwing y alguien por ahí se río, de hecho yo también, eso es por Julieta pensé… aviones en la iglesia quién lo diría, ¡que pecador! Resulto este remedo de Gabo.

Luego ella que acababa de cumplir catorce años (porque días después me llegué a enterar de eso y mucho mas) volvió, cumplió su palabra y fue una casualidad en mi corto destino, no lo sé pero todo era tan misterioso en ella, digo esto porque siempre estuvo acompañada de sus abuelos y luego hubieron momentos en que andaba callada (como para siempre) e ignoraba mi presencia y me decía que se tenía que ir y emprendía una carrera de niña y me dejaba con un millón de interrogantes en la mente…


-hola ya vine ¿y que me ibas a regalar? –

-umm -

-¿tienes familia en Angasmarca?-


-si algunos parientes- musitó con tristeza


Entonces yo como muchas veces metiendo la pata:


-ahh yaa seguro tus abuelitos? O tus papás?-


-¡sabes que! eso no tiene importancia-


-umm disculpa pensé en eso como a tu abuelita la he visto con personas que conozco, pensé que era de aquí-


-ella no es mi abuelita, ella es mi mamá; y ya no me hagas más preguntas-

Y cierta ira emergió de su expresión, la contuvo un instante y la dirigió hacia mi…la envió con todas sus fuerzas:
-por qué haces estas preguntas?, eres un insolente!!! chau-


Y se fue corriendo, aniñada y loca de ira.

Mientras yo parado y tonto pensaba en qué pude haber hecho para que ella reaccionara así, me quedé viéndola partir entre la multitud que por las afueras, bailaba (como pagada) en la calle que da hacia el centro de la ciudad. Dos minutos después recordé que la noche en que nos conocimos ella le dijo "mami" a la señora que casi me lincha...

Recordé en ese momento que había abandonado a mi abuelita y volví por ella, me inmiscuí en ese laberinto humano a buscarla pero nada (mi abuelita diligente como siempre) ya se había ido y solo logré encontrarme con los chicos del grupo y por ahí con Julieta rebasamos una mirada y media:

1 : Nos vimos o mejor dicho yo la vi de frente casi accidentalmente (incluso le musité un hola imperceptible que más parecía una murmuración que una palabra bien dicha )

: Ella se percató de mi abrupta aparición (y creo que ni caso me hizo) y lo peor fue que Ludwing sintió un triunfo momentáneo al verme desinteresado con Julieta y además creo que fue feliz el maldito, porque se las traía, andaba muy afanoso con la que en diciembre habría de ser el amor más bonito que pude tener hasta hace dos años atrás…

Esa misma tarde, Angasmarca ardía en una celebración eufórica y su servidor parecía un ser perdido, (me alucinaba James Bond pero esta vez en la quinta avenida, en Manhattan) en una tumultuosa calle donde las bandas de músicos, los cohetes y los borrachosos prolongaban animosamente el penúltimo día de fiesta yo simplemente la rastreaba con instinto de sabueso sin flaquear con mi metro sesenta y cinco (de aquel tiempo, porque ahora ando por arriba de los ciento setenta cm.) saltaba como un desquiciado para encontrarla y dicho y hecho, la encontré solita en la puerta de la casa de la mayordomía (de los organizadores de la festividad) esta vez llevaba puesta una bufanda gris con manchitas rosa, una casaca blanca grande y sus lentes al aire con la montura color rosa también, vaya que le iba bien ese color…

-Hola Natalia-

-hola-

-te ‘tuve buscando-

-con tanta gente también – (huy que comprensiva pensé)

-nada ehhh por ahí tengo mis espías- (si supiera que dementemente la busqué como media hora)

-ummm a yaaa tonces me estás espiando?- me canceló

-no nada de eso como crees, ehhh mas bien mira aquí tengo lo que te dije en la Iglesia-

-a ver qué será???-

Lo saqué del bolsillo interior de mi casaca, (aun estaba en su bolsita), ella me miraba concentrada y de pronto extendí mi mano y le dije:

-no es gran cosa, pero está bendecido-

Le regalé el rosario color negro que horas antes me dieron en la iglesia.

-asu que chévere-

Lo extendió lo colgó entre sus manos y la cruz dio un pequeño brillo y su mirada de igual manera, aunque luego haya dicho lo que no quería que dijera:

-gracias amiguito, esta lindo, nunca me han regalado un rosario- (si claro, pero no era necesario que me digas amiguito porque yo quiero ser tu chico, pensé)

-no es nada- altanero yo.

Pero ella un amor…

-de todos modos está lindo, gracias-

Y misma escena de Los Años Maravillosos, se inclinó un poquito hacia mí y en ese estupendo momento cuando la veía venir directo a mis labios, crucé los dedos cerré los ojos e hice un puchero como para que el beso aterrice delicadamente en mi boca…

1, 2, 3 nada!!!

Y una voz interior me dijo ¡abre los ojos tarado!

Ni bien los abrí, ella acababa de darme un piquito en la mejilla…

No supe que sentir ni que decir simplemente confirmé otra vez los arranques extraños de mi niña fantasma:

-gracias- susurró y se fue corriendo donde sus abuelos (supongo), mientras yo otra vez desolado entre el tumulto ratificaba mi idea de que ella tenía algo extraño, quizá cierto aire fantasmal…

Yo en ese momento quise gritarla, decirle estas palabras (que a decir verdad las dije pero bajito), que feo hablaba en ese tiempo o mejor dicho que ridículo:

-para que siempre te acuerdes que tienes a alguien que piensa en ti por aquí por Angasmarca…-

Camino a casa, me sentía como la selección peruana:

-jugué como nunca y perdí como siempre…-

No importaba, tampoco me sentía completamente perdido porque al menos logre algo de su cariño, aunque el esperado chape haya sido postergado…

En la plaza encontré a media farándula Angasmarquina, llámese mis mejores amigos, algunos profes del cole’, algunos jugadores de futbol de mi querido Union Progreso, en resumen, medio mundo de conocidos, ahh y para variar Carlitos:

-bien ahí ahhh –

-no pasa nada on- le contesté algo serio

-jaa te veo pegao por ahí, `ta en algo tu flaquita –

-no jodas-

-tranquilo jugador-

-nada, no hay nada aun –

-ya pues cáele, mira que mañana se termina la fiesta y se va todo el mundo-

-‘tamare tienes razón, ya mañana se van seguramente-

-que sano-

-la vaina es que sus abuelitos, mucho la cuidan-

-haz algo pes… tú que eres poeta, escríbele una carta!!!- me dijo pícaramente Carlitos, el gran conquistador…

-puede ser no?-

-si pes, ohee ya pe déjate de vainas, galan monse-

-vamos a bailar caracho!!!- le dije resignado, pensando en que si no pasaba nada, no había otra opción además igual iba perder porque ella tarde o temprano tendría que volver a Lima, y las probabilidades de volver a vernos eran ilusorias. Nos confundimos con toda la gente y bailamos como más pudimos aunque su servidor siempre pensaba en la niña fantasma.

Mientras dejaba de tocar la banda, por ahí alguien nos invito unas gaseosas (porque en ese tiempo no estábamos relacionados con la cerveza) y apoyados a la pared de la municipalidad, Carlos me dice:

-¿y cuántos años tiene?-

-pucha no sé, no le he preguntado-

-parece chibola- (si y nosotros muy viejos, pensé)

-igual ya fue, porque preguntas tanto ah????-

Y me señaló como imitando esos gestos que en las películas los narcos colombianos le hacen a sus esbirros para que hagan sus fechorías; no lo comprendía muy bien, entonces vuelvo la mirada y veo a un Carlos tan emocionado (como el día cuando por primera vez le dio un beso a Celia):

-ahí viene ‘on - me advirtió un satírico Carlitos

-Ahí viene tu flaca on- repitió

Y era cierto; ahí venia Natalia, ahí venía la flaca, altiva en un momento y sublime en el otro, una combinación de personalidades.

-tú mismo eres Juan- me recordó Carlitos mientras me codeaba.

-que empiece la fiesta primo!!!-

No le dije ni pio, solo recuerdo que me dio la mano y bailamos una cumbia que por esos días estaba de moda, (era Paloma Ajena de Agua Marina) pasito pa’ delante, uno pa’ atrás como recordando la vez en que hicimos un fonomímico del grupo en mención (eso fue un año atrás, en la fiesta de aniversario del cole’, Carlitos, Ludwing, Jorge, Julio, Antonio y su servidor) ella me miraba asombrada por la chispa que tenía en ese momento y me dijo:

-saaabes, eres cheeeevere- pegada a mi oído porque la bulla era total…

Yo asentía gestualmente (y mandado me pegaba más a ella como si no fueran suficientes sus gritos de brujita…) y la farándula moría de envidia… ¿qué hacía un mocoso como yo con esa limeñita???

-Ahh, sieeempreee soy asiiii- presumí

Mientras por un lado Carlitos, él mismo era con una flaca desconocida, hacía sus piruetas picarescas, daba vueltas idas y venidas, la tomaba por la cintura y cimbreaba como un trompo, mismo Cantinflas.

-En la noche hay un baile, en la escuelita verdad?-

-ahh si-

-irás Juan?-

-claro cómo no-

-vamos ¿?-

-ya vacan chévere- y pucha pensé en si esa noche iba ser como las anteriores, que tal si mi papá no me daba permiso? Igual tendría que escaparme.

-hoolaaa oyee que pasa?-

-ahh nada disculpa…dime a qué hora nos vemos y donde –

-a las once en la esquina del hotel-

Mejor no digo nada pensé porque no vaya ser que me deje parado otra vez.

-ok no hay problema-

-eh amiguito antes que me vaya puedes pedir una canción?, como veo que tú conoces a todo mundo- (claro cómo no iba darse cuenta si toda la gente del cole` conocidos y no, me pasaban la voz… ufff que educados)

Pucha que roche pensé.

-ahh yaa normal - conteste

- Procura de Chichi Peralta-

- Epa esa canción es buenaza y está de moda no? –

-me encanta, porfaa si?? –

Claro como no mi amor, por ti lo que quieras pensé (ahora que lo recuerdo, creo que eso estuvo recontra huachafo)

Maldito como no vas a tener ese tema que está de moda, pucha y ahora??? Pensé cuando volvía a buscarla, triste porque ese remedo de DJ que había, no tenía el tema que le gustaba a la niña fantasma… ya sé quien me puede salvar (adivinaron, pensé en el gran CARLITOS)

Le hice señas a Natalia que solita me esperaba en una banca, como diciendo que me espere, y fui volando donde Carlitos y lo jalé del brazo:

-Carlos, es de vida o muerte, ¿tienes la canción Procura de Chichi?? –

-nada on, pero yo sé quien lo tiene, o mejor dicho quien lo vende –

-¡quien habla rápido!-

-Sare ese on es el único que vende cd’s en Angasmarca-

-‘tamare verda di?, ya compare gracias, ahora esfumate!!!-

Busqué en mi escuálido bolsillo y solo tenía cuatro soles, cuatro malditos soles, mientras que a unos metros Natalia me esperaba impaciente.

-me esperas cinco minutos?-

-que pasa te veo agitado-

-nada solo cinco minutos y bailamos tu canción si??-

-ya vacan –

Entonces esa hora corrí, a mil por hora donde la tienda de Sare, ni bien llegué y le di los cuatro soles y sorpresa el bendito disco costaba cinco, no había otra salida que pedirle rebaja:

-ya pe Sare, luego te doy la luca-

-no Galvis, baja la luca no seas agarrao-

-en serio no tengo – (maldito te odio pensé)

-yayaya, pa la próxima son cinco ah –

-Dame el que tenga Procura-

-mira no se qué música toca ese zambito, pero ahí en la caja debe decir-

(Claro pues que vas a saber de buena música, si escuchas puro fichiruches, pensé)

Dios fue peruano y me dio la alegría de ver la palabra PROCURA, en la séptima ubicación de la lista. Emprendí una loca carrera de vuelta con el disco en el bolsillo y con la emoción a todo dar…

Parte de la letra dice así, pero ojo comentada por su servidor:

Procura seducirme muy despacio (creo que ella lo hizo)
y no reparo de todo lo que en el acto te haré (aquí fallé yo)
procura caminarme ya, como ola del mar (ella lo hizo, bailaba lindo)
y te aseguro que me hundo para siempre en tu rodar (los tres días que pasamos me hundí en ella)
quizás convenga que te alejes (y se fue para siempre)
quizás me domina la tentación (nada me controlé)
de imaginar que estoy tan cerca de ti (la canción tiene razón imaginar porque ahora tamos lejísimos)
tan cerca...sin poder resistir… (que pena porque no pasó nada)

-gracias, eres inolvidable- me decía mientras bailábamos.

Todo afanoso le dije:

-lo hice por ti, para verte sonreír-


Ella me miró, se recogió el mechón de su pelo y no dijo nada mas, simplemente bailamos muchas horas, (creo que hasta las ocho de la noche), en medio de los fuegos artificiales levantando polvo en medio de un mar de gente -desde luego sin soltarnos las manos- bailamos en silencio solo mirándonos, preguntándonos como deberíamos actuar a esos cortos quince años cuando uno piensa que el amor lo es todo… se llama Natalia Gamboa así como la conocí, misteriosamente desapareció al día siguiente, se subió en un ómnibus color verde, yo accidentado corrí tras ella para pedirle perdón, por no haber ido a verla a las once como habíamos quedado (me dio roche decirle que mi papá me sorprendió cuando estaba a punto de escaparme y me reprendió y me mandó a dormir, también me dio vergüenza decirle que esa noche lloré de impotencia al estar metido en la cama mientras ella seguramente moría de frio esperándome en la esquina del hotel) pero el ómnibus ya partía e hice lo que tuve que hacer, le di la carta que escribí toda la mañana

-léela en el camino - (era obvio ni modo que lo iba leer en Lima)

Pero siempre yo tenía que joderla todo …

-y el polo del Progreso?- hablé como mostrando mis celos chuscos .

-ahh mi abuelito donó el uniforme de este año y como está bonito el modelito me puse uno, ¿por qué?-

-ahhh yaaa es que yo también soy hincha de ese equipo- ufff mas te valía decir eso que mencionar a Richard… pensé

Enmudecimos o mejor dicho enmudecí mirando sus ojos, el mechón de cabellos que le caía por el hombro con su mirada vacía y a la vez llena de amor… Hasta que en ese segundo parecía que ya íbamos a llorar y me volvió a hablar:

- mi mamá nació acá, pero en la época del terrorismo, en un ataque, falleció y mis abuelos paternos me criaron toda la vida en Lima, vine a conocer la tierra de mi madre porque en diciembre me iré a New Jersey con mi papá, él está trabajando allá-

Y sus ojos se enlagunaron, intenté ser fuerte.

-nunca me olvidaré de ti Natalia- logré decir, mientras otros pasajeros me apretaban en el diminuto pasadizo del bus…

-igual Juan-

Quise seguir hablando quise quedarme en ese bus parado no importa, mirándola, hablando de lo que sea, pero con ella, porque al parecer ella se robó algo de mí…

Minutos después, en mi cuarto tirado en la cama escuchaba “En ausencia de ti” de Laura Pausini, mientras que en un mapa de Estados Unidos buscaba la palabra New Jersey, y como para vengarme de mi papá (porque él es profesor de Geografía y en ese tiempo jugábamos a hacernos preguntas sobre ciudades y capitales del mundo) le pregunte:

-papi ¿Dónde queda New Jersey?-

-en Estados Unidos hijo ¿por qué la pregunta?-

- un amigo dice que su tío vive por allá –

- allá hay una gran colonia peruana, tengo un primo que vive allá también-

-¿y cómo se llama tu primo papi?-

-Eduardo Gamboa-


lunes 25 de mayo de 2009

Mujer Noche...



* Buscando en archivos pasados encontré el siguiente relato el cual lo escribí hace dos años, espero sea de su agrado:




Es la noche del matrimonio y Juancito mas que alegre, hay boda, habrá baile, habrá un banquete, no habrá cerveza, a él no le importa el amarillento líquido, a él nada le llama la atención, solo una esbelta mujer, con muchas curvas (mas abajo que arriba…) con un tormentoso mirar con un rasgado escote con los pasos que dejan mucho que pensar (es ya una mujer). Y es la segunda ves que Juancito la observa, sin embargo días antes en la boda civil la yegua no estuvo tan ávida como esta noche, que con tan prolongado escote se pasea de aquí para allá, llamando la atención de cualquier hombre… -Yo los vi a todos- hasta el pastor que realizó el casamiento, volteó su añosa mirada donde Diana Rosa Mautino, que esparrama sensualidad a lo largo del salón. Juancito al frente con terno a medias rastrea hasta el mas mínimo de sus movimientos y machaca su puré de manzana y saborea las rebanadas de pollo cual hombre descubriéndole un amor exasperado al tiempo en que destruye con espasmo la cónica forma de su porción de arroz… Habría que decirle hola puedes bailar conmigo? Tendría que abandonar a la familia para incursionar hacia el fondo del salón donde se afincaron todos los familiares de Diana por supuesto ella también… piensa lleno de optimismo Juancito.



Juancito, tiene mas que diecisiete años y le importa un comino la edad de la aludida. Por que en unos minutos ya están bailando, ella refriega su espalda en el abdomen del pobre Juan, es un escándalo bailar de tal manera en una boda donde la mayoría son señores reservados y religiosos, parece que a Diana no le interesa, ella cumple su rol de chica coqueta (y vaya que todo lo hace bien) y a Juancito se le ha despertado todo, como quisiera tenerla contra su frente y hacerla sentir su sangre…



Los invitados se han dado cuenta del baile impúdico de la Mautino, ella no es tan mujer tiene dos años mas que el pobre Juan, como que siente que deben mantener la discreción y no dejar que el deseo fluya…



-hola tu eres la prima de la novia verdad?-
-si pues y tú primo del novio no?-



Juancito responde afirmativamente, el terno lo tiene atosigado, pero no es inconveniente para pedir el correo electrónico (por si una tarde se encuentran y hablan de todo un poco), quien sabe puede que sea caballeroso no obstante la sensualidad posterior de Diana es mas sugestiva, ella acepta y le da el bendito correo electrónico. Juan bondad en mano guarda el papelito en el bolsillo de la camisa, con la mente estimulada se mide el tiempo; él tiene un Casio color negro en la muñeca, mira la hora le da un beso en la mejilla, ella sigue mirándolo con un énfasis como si dijera “y este mocoso atrevido que quiere conmigo?”. Juancito se siente triunfante, regresa donde su familia al extremo occidental de la pista de baile con el correo en el pecho y con la mente ideando el futuro y lo que pueda pasar mientras la hembra se quedó llena de dudas y contradicciones. Estudia educación le gustan los niños al menos…



A Juancito también le quedaron deducciones el tiempo lo diría… Después de algún tiempo se encontraron en el parque, ella estaba mas mujer todavía, Juancito con un agosto mas en su vida -teóricamente son enamorados- ambos se necesitan ambos son una sola pasión a veces se repelen otras pocas se aman, igual el sentimiento los ronda…



Él sabe como lastimar él ha sido de lo peor, él ha sido todo menos amor, la Dianita siempre lo busca a pesar de las canalladas de Juancito y regresa para que abrazada a él observen las oscuridad de la noche (como si fuera mucho estar viendo la oscuridad prosperar) su amor a veces estaba prohibido, pero mas veces estaba ofrecido, entonces Juancito era verano y ella invierno…
-“…nos calcinábamos el tacto mas de veinte minutos, ella se largaba yo suplicaba o viceversa, al fin lo que importaba era el amor…”- Cuenta Juancito.



Las manos de Juancito son de ella y los labios de la susodicha son de él, los besos regresan y las miradas van de frente, Juancito se intimida y a la salida está ella (queriéndola a su manera) para comprarle una galleta “casino” de lúcuma (que a él le fascinan) aunque él nunca regrese, aunque él haya sido un insensato casi todo el tiempo con sus imprudencias de niño por eso él le debe las disculpas de todo el tiempo, y el beso asfixiado también…



Él no puede decir mas por ahora, la odia y la quiere sin embargo mas la desea. Ella es la seducción hecha persona mientras él es un mocoso de dieciocho años que está escribiendo puterío y medio (en el diario) mientras ella se larga cuando se tiene que ir asi mismo obedece a los llamados urgentes de este canalla llamado pateticamente Juancito.



Juancito y la Diana jamás han hecho el amor parece que hoy día pueda ser no obstantante parece que jamás lo harán, al final el cuento termina en lo mismo: todos son felices y viven para siempre, lo que es yo sigo asombrado por las pasiones bobas esperando al amor, esperando a la ideal y consumiendo de esa adicción llamada Diana Rosa Mautino de la Puente. Eso sí , no la olvido ni la saco de la mente; será que nuestros pecados y el sinfín de cosas hechas o por hacer me dejan enfermizo…



NOTA: Como te lo prometí aquí está lo que pediste… yo el mocoso al que le gusta escribir cursilería y media queriendote un poquito mas y te espera para entregarnos nuestras carnes cual animales salvajes… aunque hoy en enero de 2007 no vuelvas mas, me da miedo me siento desamparado dame un abrazo te lo ruego…



JUAN CARLOS GALVEZ VELASQUEZ
Trujillo 30 de enero de 2007

viernes 1 de mayo de 2009

Las Chicas del Pasado (Parte II)

(viene de la PARTE I):
…Pero yo no me tragué el cuento, como era posible que cambiara de opinión, ahhh no yo era un poco tonto pero no imbécil… Nunca imaginé que esa misma noche descubriríamos con lujo de detalles esa sospechosa enfermedad (que aquella mañana en plena clase luego de hablar con su mejor amiga y luego de aceptar una cita a horas inadecuadas conmigo) de manera intempestiva le hubo de sobrevenir. Aquella enfermedad que descubrimos a media noche y que se pronunció con sonoros síntomas de dolor…


Aquella enfermedad que incluso me llego a doler a mí...
Aquella noche descubriríamos ese su falso amor

II

- No compare tenemos que ir son vainas, o sea primero dice que si y en cinco minutos nos cancela?- Carlitos me reclamaba seriamente como si él fuera la persona agraviada.


-no compare me dejas picón, yo ya estaba pensando en la Vanessa, osea los cuatrashos la hacíamos linda – Cuando no Carlos con sus variantes (cuatrashos, o sea los cuatro)


-ya pe caballero, dice que está enferma ya fue será pa’ la próxima –


-no Juan no habrá próxima, esta noche iremos a ver si la negra está enferma -
-ohe pero yo la vi en clases, está hasta el perno-


-oye sonso!!!- me reclamó un ofuscado Carlitos.


-las mujeres son así, son frías, calculadoras, bocas flojas, te diré yo mano-


-ya ya maridazo… eres mas mocoso que yo y te achoras- todo burlón yo.


-y eso que tiene que ver? Ohee compare yo he vivido en Santo Dominquito, en Florencia, en callejón, estas con el hombre- Se jactaba de su acriollada procedencia.


-escucha sano, tienes que ser mosca, porque ella tiene su fama, no sé como has caído en sus garras, no seas sonso no te enamores, como decía un pata en la tele, el buen amante no se enamora, no seas cojudo Juan, tú tienes que ser el que le apague la luz y no ella a ti sano-


-ya Carlos, ahí vemos si esta noche iremos–


Toda la tarde nos pasamos en el dilema en si íbamos o no, Carlos al parecer parecía más empeñoso que yo y se mataba insistiendo (creo que me convenció por cansancio).
-ya compare si vamos- le dije


-hasta que por fin!!!- murmuró Carlos
-vas a ver, esta noche la hacemos linda, se hacen las tercias pero igual se las traen, yo sé pes son pendencieras -
-como que la hacemos?, el del plan soy yo no tu-
-nada Juan, por ahí estuve saliendo con Vanessa, vas a ver hoy día nos pinta-


No había más que pensar, Carlos era más experimentado que yo si de conquistas se trata. Me dio risa cuando dijo que andaba con Vanessa (la hermana menor de Violeta) eso explicaba el porqué de tanta insistencia… ahora me sentía mas comprometido con nuestro plan, ya que no solo era por mi si no por los dos, esa noche olía medio calentona y desde temprano planeamos nuestro ingreso (con todo y un croquis que Carlitos dibujó) decidimos ir aunque Violeta haya dicho que no, todo incauto yo (y ahí me tenía otra vez, dejándome llevar por las utópicas ideas de Carlitos) acepté ir ya que se trataba de una cuestión de honor (estaba en juego mi hombría) la que aparentemente había perdido el día en que ella me pidió que le chupeteara el pecho y ahora que se presentaba semejante oportunidad, (ni tanto porque igual nos dijeron que ya no vayamos) como decía Carlos, tenía que dejarme de cojudeces e ir con todo, ir a matar…


Habíamos quedado a las once de la noche y Carlos imprudente, empezó silbar… si se despertaban mis padres fracasaría nuestro plan.


Escuché el clásico silbo (el que hasta el día de hoy seguimos usando) y en puntillas, abandoné mi cama, me abrigué con una chompa extra y despacito, presionando la puerta como para que no chille, salí de la casa, temiendo que mi papá o mi mamá me sientan y me descubran… y Carlos imprudente seguía silbando y creo que cada vez más fuerte, ya lo estaba odiando de no haber sido que mi perro casi se escapa, felizmente no ladró porque si no estaba perdido…


Como no tenía llave, puse una silla detrás de la puerta y prácticamente la dejé entreabierta, caminé pegado a la pared, por si mi papá de casualidad se asomaba a la ventana que da a la calle y Carlos me vio y (menos mal no se le ocurrió silbar) caminamos, por la calle del mercado…
Lo noté preocupado y algo serio:
-que tienes sonso- le dije


-he perdido el plano y encima te demoras dos horas- me decía Carlos, y de hecho lo noté muy diligente para sus cuestiones de amoríos, luego casi me rio en su cara, pero fingí (cuando me dijo que había perdido su plano) me hice el dolido:
- pucha y ahora??- Le dije.


Y él mas atormentado que yo decía:


- si pues caballero entraremos a ciegas…- Pobre Carlos, tanto que se había esforzado en rondar la casa de las aludidas, incluso dibujó flechas y pasadizos por donde supuestamente íbamos a entrar en busca de una noche calenturienta… ahora no teníamos nada, solo una linterna de mano que le tomo prestado a don Abimael...


Caminamos la recta del mercado y luego bajamos por la calle de las chicas en cuestión y Carlos otra vez con su genio:


-ya compare a lo sinvergüenza ¡vamos!-


No había de otra y entramos por la parte trasera de la casa, en donde había un pequeño muro de adobes que a las justas sobre pasaba metro del altura.
-por aquí es, hay que entrar- Ordenaba Carlos y yo todo sonso y friolento trepaba el muro.
Y entramos como si fuéramos unos ladrones, había un pasadizo corto y quizá escuchamos los pasos que alguien daba en el segundo piso (pero hicimos como si no hubiéramos escuchado nada) y de repente al fondo alguien estornudó, no pudimos distinguir si era hombre o mujer… pero claro, Carlos hacía como si lo supiera todo (pero en realidad estaba más perdido y temeroso que yo)


-son ellas 'on!!! vamos al cuarto del fondo… pensando nomas porque su hermano está en el segundo piso, si nos chapa nos mata –


Nos acercamos de a poquitos y escuchamos a Violeta, quejándose de algo, como si estuviera adolorida o sufriendo…


-entonces si estaba enferma- le dije a Carlos.
-que tendrá di?-
-mejor vámonos de repente ahorita viene alguien o tal vez esta con su mamá-
-no seas sonso, Vanessa dice que están en la chacra los tíos-
-No Carlos, no la escuchas? Está muy mal-
-si ‘on tienes razón creo que son cólicos menstruales-
-sea lo que sea larguémonos de aquí!!!- le dije.


Que inocentes fuimos, se suponía que no debíamos hacer ruido y nosotros muy frescos estábamos discutiendo en pleno pasadizo en la oscuridad de una casa que no era nuestra y de la que si nos descubrían nos podían dar una paliza por ladrones…


Lo raro era que violeta se quejaba de una forma extraña (y por eso dudamos), nos quedamos callados, y como nunca, nuestras mentes cochinas acertaron (ya se deben imaginar el porqué de los gemidos) nos pegamos a la pared y luego a la puerta y sorpresa!!!


Alguien ahí dentro le estaba haciendo el amor a Violeta y nosotros pasmados, tiesos y mudos quizá maravillados ahí mudos e inmóviles alucinados, ¡era la primera vez que estábamos así de cerca de lo que era el sexo! Pero claro yo otra vez con mis cojudeces (como decía Carlos)


-tal vez lo están haciendo con ropa, solo es un juego – le dije a Carlos


-ves baboso, pa’ que te metes con jugadoras-


-vámonos ya fue on , nos vayan a chapar –


-espera a pique el pata habla y lo descubrimos, ta’ quien será no?-


-antes de irnos me voy a vengar- le dije perversamente a Carlos.


-que vamos hacer?-


Entonces vino la maldad, así como ella me hacía eso, yo iba divertirme un poco y le dije a Carlos:
-amarremos la puerta y nos vamos-


Carlos casi rompe en risas y aceptó además si el tipo que se encontraba dentro de la habitación se creía lo máximo por generarle esos turbulentos gemidos, nosotros le íbamos a fregar un rato, porque obviamente tenía que sufrir para desatar el pasador de mi zapatilla.
Carlos me dijo:


-hazle un nudo de coche-


Lo único que recuerdo, es que le hice como cinco nudos, mientras ellos mecían una cama chillona, mientras ella envuelta en su pasión, se contenía los gritos e intentaba que no salieran de su cuarto sin embargo fue en vano, porque nosotros ahí pegados a la puerta escuchamos e imaginamos como ese tipo desconocido en ese momento tocaba su cuerpo con una desesperación y un calor que a nosotros nos hizo escapar tan rápido que ni hubo tiempo de tener el sigilo que mantuvimos cuando ingresamos como si fuéramos unos ladrones…


-‘ta que pendeja no?- me dijo Carlos mientras se limpiaba el sudor de la frente.


Y a mí no me quedaba mas que aceptarlo (era el enamoradito, el cachudito, en pocas palabras el imbécil):


-si on tenías razón, ya pe caballero ya fue – Era lo único que podía decir.
Nos quedamos callados un rato y a Carlos lo notaba como si él también sintiera mi tristeza (aunque creo que a esa hora ya no tenía pena), al contrario tenía rabia por no haberle hacho caso al buen Carlitos, claro él sabe de mujeres pero yo terco cuando me dijo que ella era famosa ¡me lo dijo! Pero claro yo por andar de picaflor…


-vamos a dar un olímpico de repente por ahí encontramos algo de acción– dijo Carlos
Carlos nunca va cambiar, por eso lo quiero como lo quiero. Un olímpico quería decir un recorrido completo, hasta el estadio del pueblo, luego por el colegio y luego a las casa…
Luego vinieron las risas:


-Y nosotros que al principio creímos que estaba enferma-
-y yo pensé que era un cólico menstrual –


Nos chocamos las manos y nos reímos de la mataperrada que habíamos cometido y desde luego no parábamos de imaginar en cómo sería cuando el tipo iba salir de la habitación? Y de la que se iba armar si los descubrían.


En la caminata por el campo de futbol (como a la una y media de la mañana), por fin hablamos del desconcierto que nos mantuvo en silencio: ¿su hermana sería cómplice? ¿tal vez en lugar de Violeta fue Vanessa? ¿o peor aún era un inquilino? O su hermano mayor?... no quisimos volver para vigilar y desde luego ver de quién se trataba porque ya era más de la una de la mañana y una ligera neblina cubría el pueblo y veíamos como se difuminaban las luces de la calle (de un naranjado de sodio a un color más tenue) el cual por un momento me llenó de nostalgia ya que en ese momento pasábamos por la casa de los abuelos de Carlos y recordé a esa niña a la gringuita que un día se olvidó que de niños fuimos amigos y que ahora en el colegio cada día se ponía más linda y yo sonsonaso nunca le dije un hola, pensé en todas las cosas que pasaron esa noche y lo que habían pasado los meses anteriores y llegué a la conclusión de que con Violeta tuve una relación no apta para chicos de mi edad y no me arrepentía de lo que había hecho, porque en definitiva no llegué tan lejos como ella… y luego miré hacia la izquierda y vi la ventana del segundo piso (porque claro la gringuita de la que acabo de hablar vivía ahí desde que la conocí) y la imaginé (que enamoradizo fui en aquel tiempo) y me moría de ganas por quedarme dormido y despertar ya en el colegio donde al fin podría verla más de cerca a la niña que tiempo después hubo de ser el verdadero amor, mi primer amor…


Y de repente sentí un golpe en la espalda:


-ohe sonso estas mudo, jajajaj que dolor, yo te dije ves –
-nada, no es por eso gil-
-agua que no has de beber…- se burlaba Carlos.


Para nada, por eso ahora lo escribo como para que Carlos de una vez por todas deje de fastidiarme ya que hasta el día de hoy (mas cuando nos tomamos unas cervezas y recordamos los viejos tiempos) sigue pensando que yo sufrí mucho tiempo por ella, para nada al contrario yo olvidé todo cuando hacía los enormes nudos…


Esa noche volví casi congelado a mi cama y por suerte el perro no me ladró, aseguré la puerta y en la cama no podía dormir (estaba hasta el perno, creo que me había resfriado) y no fue hasta más de las dos cuando me quedé seco, pero antes de eso en mi mente ya buscaba la forma para que mañana en el colegio al menos pudiera decirle hola a la gringuita de la que les cuento, mejor dicho a Julieta, sí a Julieta la que estaba en tercero cuando yo estaba en cuarto año… que creen Carlos y Celia fueron los mediadores…
Continuará…

_______________