Las Chicas del Pasado (Parte I)
In amistad, In Las Chicas del Pasado (Parte I), In Las Chicas del Pasado (Parte II), In Las Chicas del Pasado (Parte III), In Mi memoriasmiércoles, 3 de diciembre de 2008
El amor que vino para quedarse… (se quiere ir)
In amor, In El amor que vino para quedarse… (se quiere ir), In Mi memoriasviernes, 3 de octubre de 2008
Te escribo estas palabras porque a veces cuando te hablo de frente o en el teléfono, me destruyes digo me destruyes porque me quiebras sobre todo por lo que está pasando, me quedo escuchándote sufriendo, muriendo de rabia y no puedo hablarte como se debe, por eso amor mío, por eso te escribo y quizá fue también por que un día me puse a escribir que llegamos a conocernos...
Recuerdo esa lejana tarde, la recuerdo tan nítida a veces tan exacta que parece que fuera ayer. Cuando nos vimos en el parque Copérnico, en que te conocí, en que estábamos tensos (creo que yo mas que tú) la recuerdo con insistencia. ¡Es que imagínate llegabas a mi vida! Y no tuve ni la menor idea de que venías para quedarte en este mi solitario corazón, peor aun no supe que te quedarías aquí al fondo de mi ser metidita como una niña abrazada adherida como ya a ti ; enlazados por esas sensaciones medio raras que se supone era nuestro destino
Sinceramente no me imaginé que un día (como hoy) me ibas a ser tanta falta o que con una sola palabra tuya tuvieras la capacidad de quebrarme así zas (como dice el chavo). Yo te empecé a querer de una manera inesperada, nos empezamos a amar como nunca antes en nuestras vidas, tú viniste tú llegaste, tú eres el amor que ha venido para quedarse, ¡caray! Siempre haciéndote sentir mal. Lo sé, lo sé tú tienes toda la razón y seguro de un rato me dirás “es que me das cólera” o de repente “te amo maldito”. Como es no? Tal vez esas palabras suenan feas pero yo te quiero de un modo que cuando me dices maldito siento que me amas mucho más así como cuando me dices “cuídate insecto” es tan bonito y me siento tan chiquito tan frágil que a veces pienso que me puedes llevar entre tus manos y meterme a tu bolsillo... es que te amo, te amo con todas las fuerzas del corazón...
La mentira más grande: Me dices que no me quieres escuchar, que no te busque y que no quieres saber de mí. Sabes es lo mas hiriente que escuchado de ti sin embargo sé que estas desahogando tu enojo (y una vez mas lo reconozco yo tengo la culpa) por que en el fondo no querías cortarme el teléfono, querías escucharme aunque sea para darte un poco mas de cólera y para que escuches mis estúpidas justificaciones que creo a estas alturas no me han servido de mucho... Dices que soy mentiroso pues digo que tú también lo eres porque tú no quieres echarme de tu vida, tú me amas tanto como yo a ti y porque cuando pensabas que me quedaba callado y no había que decir empezabas a gritarme y querías que te escuche o cuando la llamada iba a terminar hablabas menos y querías escucharme y cuando se me vinieron esas lagrimitas me volviste a decir “te amo maldito” sabes: era como si fuera un avión a control remoto (o algo así) me tenías volando y de un momento a otro me estrellabas, me dabas contra la tierra con todas tus fuerzas y no contenta con eso de nuevo me levantabas y creo que con mas fuerzas me hacías caer. Te entiendo era ese dolorcito que por mi error te hice sentir...
El final: Recuerdo que estábamos conversando mirando al cielo o creo que frente al mar? Y tú me decías que no te deje (claro que no te dejaré, jamás lo haré) me decías que yo estaré siempre contigo hasta cuando esté viejito y claro tú no porque siempre estarás linda “muy regia” y que íbamos a llegar lejos pase lo que pase y me abrazabas y odiabas mi pasado pero igual me querías para ti... para siempre. Escribí “El final” para ver que se siente decir el final a tu lado... y sabes uno se siente mal, siento como si yo mismo creara un vacio por eso me atrevo a decirte que nuestra historia no tiene final, jamás lo tendrá porque tu eres ese sueño que se está haciendo realidad, tu tambien eres mi destino, además tu has venido para quedarte, escúchalo y lee bien “TU NO HAS VENIDO PARA IRTE”, por favor hijita no te vayas no me hagas esto porque se siente feíto me siento de mil maneras cuando dices que no eres mi chica cuando me quieres olvidar o de repente borrarme de tu vida... no niña buena eso no se hace ya? Y si quieres que sea como tú dices, lo voy hacer ahora sí (te lo he jurado). Pero no te marches no me digas que no eres mi chica porque es mentira porque tu eres el amor de mi vida... Porque tu eres el amor que ha venido para quedarse...
Tocan la puerta...
In cuentos, In Mi memorias, In mi papi, In Tocan la puerta...martes, 29 de enero de 2008
Mi papá conduce, y en el asiento del copiloto va el señor Valverde, yo voy en uno de los asientos de atrás, en el carro aun se siente algo de frio apoyo mi cabeza para la ventana y me concentro en la balada que empieza a sonar (chau chau María de Los Bríos) ellos empiezan a conversar asuntos ajenos a mi persona yo pienso en que el dos mil siete se termina y con el se van un sinfín de sucesos muchos de ellos inadvertidos casi penosos y otros pocos color alegría… me da nostalgia (a pesar de arrepentirme algunos sucesos ya están hechos) mi papi me mira por el retrovisor y advierte mi estado de animo sigo inclinado hacia el vidrio disque meditando.
Por una carretera medio extraña seguimos viajando, a medida que nos alejamos del pueblo, el cielo se hace notar y está perfecto e impecable, se puede ver la infinidad de estrellas hasta algunas nebulosas, la luna esparce sobre el paisaje esa luminiscencia blanquecina como que a uno le da cargo de conciencia estar frente a tan magnifica expresión de la naturaleza (uno que siempre la riega…) entonces me di cuenta que lo que había escrito en mi perfil del hi5 hace un año aun sigue siendo cierto –soy sensible con las personas que amo…- (aun me queda esa sensibilidad que de por si heredé de mi mami). Mi papá conduce con la serenidad que lo caracteriza estamos alejándonos de su pueblo que también es mi pueblo, quien sabe y él en cada salida se lleva algunos recuerdos sin embargo yo en cada salida creo nuevos recuerdos, yo pienso en los amores que fueron y en los que no también seguramente mi papi a estas alturas me debe de comprender yo lo quiero mucho yo lo quiero mas de lo que él se imagina. Lo veo lo persigo con la mirada y la oscura madrugada no tiene piedad y descarga sobre mí esos cargos de conciencia, me presiono los labios respiro profundo no me desespero pero los sentimientos convergen, me odio por los días grises por el mal que le hice, me sobo el ojo derecho y sigo inclinado hacia el vidrio suplicándole a la luna la tranquilidad necesaria…
Prendo el celular, ya estamos “lejos” de Angasmarca busco el número de Analy aunque sean mas de las cuatro de la mañana me atrevo a llamar, timbra dos veces y a la tercera contesta (ella sabe que soy yo) le digo ¿hola niña como estas? ella responde que ahí bien, durmiendo un poco (yo que me rio calladamente, me dieron ganas de decirle así que novedad ) disculpa, le digo yo como siempre llamando a horas inoportunas no nada que ver me dice algo soñolienta umm si pues le digo lo que pasa que en Angasmarca no hay señal y ahora estoy de viaje por eso te estoy llamando desde el celular de mi papi, ella deja notar una sonrisa y me dice a yaa pero no te vayas a terminar el crédito –jejeje no nada solo quería hablarte y contarte que el fin de semana estoy de regreso por Trujillo a ver si nos volvemos a encontrar- ella contesta sutil y suave -ok ok chévere nos veremos entonces - me despedí le di un beso, ella correspondió y le dije chau cuídate y ella me dice esta bien , luego terminamos la llamada, (me quedé pensando un rato y sentí que la quería un poquito más)
Se nota la prisa que tiene mi papi, es que tiene que ir a la mina, es una carrera contra el tiempo, habíamos llegado a Mollebamba a las cinco de la mañana, el señor Valverde se despide y se marcha, nosotros regresamos con el mismo apuro mientras tanto el mp3 cambio de álbum, subo el volumen, me siento en el lugar del copiloto, mi papi prende un cigarrillo y conduce a toda máquina, activo el aire acondicionado y direcciono las rendijitas de la ventilación hacia mí para que un poco de aire me de por la cara y así no quedarme dormido, que alegría es compartir un viaje con mi padre, que perfecto es vislumbrar el amanecer viajando con algo de música es todo tan real, es una conversación de las cosas que pasé en la universidad, es el motivo perfecto para tener a mi papi mas cerca, es un chiste de esos pícaros, es una carcajada es la burla respetuosa por algunas cosas del pasado, es un consejo, es una balada del recuerdo (de sus tiempos en los que en las fiestas se bailaban solo baladas, en las que el chico tomaba a su pareja por la cintura y ella a dos manos colgada del cuello de su galán daban un sinfín de vueltas muy lentas y acompasadas sobre la pista de baile en aquellos días en que los baladistas eran los héroes románticos de una juventud que jamás volverá…)
De regreso iba siendo ya de día, el sol se levantaba ominoso disipando sus rayos resplandecientes yo miraba para atrás y una polvareda se dejaba inundar por la fresca de la mañana, al mismo tiempo mi papi alistaba las cosas para que pueda entrar a la mina, a las seis de la mañana me dejó en la plaza me dijo anda a la casa ( ya era muy tarde como para volver a dormir) le dije ya papi chau ve con cuidado, el frio era mas frio todavía, ya no tuve sueño, me quedé en la esquina a tomar un emoliente para abrigar un poco mi enfriado estado de animo, mientras tanto el perfecto azulino del cielo se imponía, veía mucha gente que conozco (como les gusta madrugar) sin embargo yo ahí conversado necedades con el emolientero burlándonos de cosas sin sentido veía como por el frente mi papi se iba a la mina, me tocó claxon dos veces y yo le levanté la mano a manera de despedida, me dio un poco de nostalgia verlo madrugador, verlo trasnochado, tan trabajador por nosotros sus hijitos.
Yo te amo papito Juan…
La esperanza también viene en una sonrisa…
In amistad, In cuentos de niño, In Mi memoriasmiércoles, 28 de noviembre de 2007
Esos días fui prisionero de mi mismo, me agobiaba la tristeza, su tristeza… no podía ser sincero quería regresar a la confianza de otros días pero la soledad y el mutismo que había generado no me dejaban hacerlo… estoy seguro que mi papá sufría mas que yo. Hasta que el domingo por la mañana hablamos de casualidad, mi hermana no estaba y contesté el teléfono, automáticamente noté la extrañeza de volver a oírlo después de muchos días, “hola papi como estas” le dije, temiendo una reprimenda que de por si sería justa, hablamos con aires de reconciliación entonces escuché en el fondo de mi ser el sonido de una canción que me hacía pensar mucho mas en él; vi en el espejo otra vez mi imagen, mi papi me hablaba con más ganas y se le notaba, se sentía como yo y las palabras coincidían eran las que yo quería decirle (es que somos tan parecidos) y hablaba un poco bajo para que nadie allá en el teléfono comunitario de donde me llamaba, se diera cuenta; me cayeron dos gotas luego tres y se vinieron rodando por mis pómulos, circundaron mis mejillas y terminaron goteando sobre el tapete del teléfono, solo le decía papi tienes mucha razón y él seguía hablándome me dice que a él no le importa lo que había pasado pues él sabe que no hay bien que por mal no venga, otra vez disculpa le dije (yo era el que lo perdía por las cosas que hice) - ya hijo - habló con una voz adormecida luego me dijo que haga lo que me había encomendado y que por la noche entraba con mi mami a internet para chatear un poco; se me liberaron por fin las angustias…
Todo el día la pasé pensando en él y por la tarde fui a dejar unas magnolias en la tumba de mi abuelita y le conté lo que ha pasado (que ensimismado estuve esos días pensaba que hablando a solas frente a la tumba de mi mamá Bertha podría aliviar un poco mas mi maltrecha conciencia) la emoción de estar ahí matando la dominical tarde me hizo recordarla una vez mas, creo que era la millonésima vez que lo hacia, la escuché decir con una voz sublime “pequeño diablo” , sí abuelita tiene razón pero ahora ya no estoy tan pequeño ahora mido ciento setenta y dos centímetros, le hablé, entonces me sentí otra vez agobiado y sentí esa compunción de los días anteriores, me limpié el copioso llorar que se veía venir ya que no quería como en la mañana que las lágrimas se me vengan rodando por mis pómulos, circunden mis mejillas y terminen goteando allí en la vereda del cementerio al frente de la lápida de mi abuelita… aunque quise evitar el lamento, no se pudo, sentí como se viene la sangre a la cara y se calienta mas de lo normal, ceñí la entre ceja y estuve cabizbajo como diez minutos…
La tarde se iba terminando y esa malacostumbre del clima de darle por hacer frio cuando ya es primavera cuando el verano ya debe ir seduciendo envolvía sin respeto alguno (no me fastidia al contrario me gustan los días que parecen de invierno así friolentos siempre me han de simpatizar no del todo pero me hacen recordar en los buenos tiempos en Angasmarca). Estuve de vuelta a la casa y quise caminar unas cuadras. A la salida del cementerio ya un poco mas tranquilo alucinando, planeando ser el niño modelo que mi familia espera, saboreando mis mentitas (las mismas que compro cuando estoy por la universidad, las mismas que un viernes ocho de septiembre a las siete de la noche compré para no cansarme de esperar a mi doctora corazón, -que por cierto jamás llegó- hasta ahora la espero es un imposible ya…) miraba la gente que salía en familia del campo santo, en cambio yo solito y con los ojos enrojecidos y con los latidos del corazón que se oían marchitos con las manos en los bolsillos siendo presa de un suspenso que me decía que todo era mi culpa aunque ya estaba enmendado, la conciencia acusa, más si son las seis de la tarde como que a uno le dan ganas voluntarias de estar triste… Atrás mío pasó una camioneta muy grande y de lujo, sé que modelo es y el año de fabricación también (mi afición por los carros) me quedo mirándola, la conduce un señor como de cincuenta años, a su lado va una señora como de diez años menos que la de él sus cabellos eran rubios llevaba gafas negras y un saco elegantísimo; en la parte posterior van dos niños los miro sin el menor caso sin embargo por mi lado derecho pasa a toda carrera un niño como de cinco años, le hace señas al señor diciéndole que pare y que por favor le dé su propina por cuidar de su carro, el señor
viene corriendo otro niño le da otros centavos más le dice te manda mi mamá gracias por limpiar la camioneta y antes de que el pobrecillo niño le de las gracias el otro chiquillo se fue mas rápido de cómo vino, le di una palmadita al chiquillo está dando el negocio le dije, pobrecito se fajó otra vez su bermuda (es que era muy grande, me supuse que era de su hermano mayor o que se la regalaron por compasión) cogió su franela mugrienta y se fue despidiéndome una gran sonrisa a pesar de su carita sucia y de sus ojos tristes esa tarde encontré un tantito de esperanza -la que precisamente necesitaba- mis latidos ya no se sentían marchitos como hace unos minutos y más allá compré una botella con agua mineral y cincuenta céntimos de mentitas, con los traguitos aquellos empecé a disolver mi tristeza, tomé el micro hacia la casa y los indicios de un Juan Carlos risueño empezaron a ser… Como lo esperaba, mi papi entró por la noche para chatear y hablamos como si nunca hubiera pasado nada… nos quedamos hasta las once, nos vio por cámara web, estuve feliz, desde luego él y mi mami también, todos (era una justa reconciliación). Ya días después me quedé pensando en lo que pasó aquel domingo y me vi en la obligación de guardar ese recuerdo y plasmar con las letras de mi utopía la sonrisa mas sonrisa que he visto últimamente, la del niño del cementerio, ni siquiera sé quien es ni su nombre ni nada, pero a él le debo esta satisfacción de ser el de antes y de vivir la vida con tranquilidad sonriéndole a mi familia escribiendo en la madrugada en la mañana en la tarde de cómo la paso y contando mis días grises cuando no había podido hablar con mi papi.
Hace diez minutos me llamó al móvil me dijo que por la noche entraría para chatear un rato, le dije -ya papi te espero- estoy alegre porque por las noches hablo con mi familia y porque la esperanza llega de unas maneras tan lindas, ya completé tres paginas ni yo me lo esperaba…
Trujillo 28 de noviembre de 2007
Yo a la Sole...
In amistad, In Carta sin destino, In Mi memorias, In Yo a la Sole...martes, 20 de noviembre de 2007

Las vicisitudes hicieron que hace un tiempo nos volvamos a ver… después me dijo que yo también le simpatizaba
Ya algunos días después estamos juntos y nos queremos y pienso en ella incluso a esta hora 1.33 am
Y otro día me dijo que nació un tres de marzo de 1991. (Trujillo 17 de Diciembre de 2006 )
Después de navidad nos volvimos a encontrar, se hizo a mi dolor estuvo conmigo, en la tarde me obsequió un regalo de navidad y nos quisimos mucho más y estuvimos como dicen los mejicanos todo padrísimo, ella es bien linda sus labios son frágiles y terminados para afuera
Gracias a la Sole tengo muchas alegrías por aquí, ¿mucho tiempo que esperar? Para verla con su falda plegadiza y unas botas hasta arriba bien guapa mi niña, cabello sublime, caderas más que sutiles y los ojitos café; que hará hoy día, mañana hasta que nos volvamos a ver las etéreas caras, a la vez estoy exhausto en este intento por retenerla imaginariamente a la perfección por supuesto…
Tengo tanto que agradecerle a la Sole es que despertó el cariño dentro mío e hizo muchas cosas sin saber si la merecía, en fin, sé que estoy enamorado, yo a la Sole lo extraño demasiado, igual sé que la Sole regresará un día…
De todas maneras nunca pierdo la esperanza, el relojito que me regaló, está en la mesa de noche, me despierta todas las mañanas al alba antes de la universidad, luego con desgano apago su perspicaz alarma, y es lindo pensar en ella cada que veo la hora cada que programo el despertador… eres genial mi Soledad, hoy hago alusión a tu nombre porque cada que paso por los Cedros sigo nuestros pasos y ya no estás, solo esta palabra: la soledad para ambos, aunque anteayer me senté en la banca de siempre gire la esquina hasta el paradero y no estabas tampoco el teléfono sabe de ti… lejano estoy de un amor del cual soy dueño
Hoy día que la Sole esta leyendo esto como que siento el brillar de sus ojos café, además me extraña y entre el oscuro absoluto de mi habitación emergen sus latidos y ambos nos reímos y como todas las tardes siento sus vidriosas manitas estrecharme y al final yo le digo te quiero y ella me dice te amo… nos reímos, se nos pasan mas de doscientos diez minutos desde el encuentro, lástima, se tiene que marchar ojalá no se haya ido jamás y esto sea parte de la noche, sea parte de un lapsus…
Yo a la Sole, lo conocí un día de hace un buen tiempo, mas de un año atrás. Yo siempre pregunté por la Sole, es que el modo de cómo la habíamos pasado fue crucial… hoy día sueño aun con su llegada es mas fácil que empiece a nevar en enero a que mi Soledad regrese, no obstante la soledad quiere apoderarse de la madrugada, las baladas son el paliativo mas útil para dejar atrás la soledad y pensar mucho mas en mi Sole.
Es que yo a la Sole lo extraño demasiado…
Un beso, a la distancia cariño mío…
Tu Juan Carlitos…
Trujillo enero de 2007
Yo también amo a mi mami...
In mi mami, In Mi memorias, In Yo también amo a mi mami...jueves, 1 de noviembre de 2007
Mi papi me llama al móvil como a las seis y me dice que mi mami ya está viajando, que no vaya a la agencia porque mi tío Carlos irá a recogerla en su camioneta. Me da mucha alegría saber que volveré a ver a mi madre, decido no dormir y quedarme a leer algo en internet o tal vez escribir algo sin sentido hasta que sean las dos –la hora en que debe llegar mi mami- . Como a la una y media me acosté y pensaba dormir, al cabo de unos minutos la presentí tocando las rejas, bajé entre dormido y despierto lleno de esa alegría de encontrar a mi madre y tenerla al menos por este fin de semana. Abatido entre la somnolencia y la satisfacción de abrazarla corrí para abrir la puerta y nos encontramos; traía consigo una bolsita su maletín y algún equipaje, cosas que no sé como le hice pero las cargué todas de una sola vez hasta el tercer piso. Como siempre mi madre estaba con la mirada esplendorosa y con una actitud refrescante se le notaba su maternalísima forma de ser, le dije que vaya a descansar, ya hijito tú también me dice y me fui corriendo a la cama a continuar mis sueños alegres… Cuando mi mami nos visita siento de nuevo esa confianza, siento esa seguridad, esa protección que su presencia infunde sobre nosotros, es como un aditivo a mis ánimos incluso hasta se puede dormir mejor.
Amanece, las gemelas se han ido a estudiar y yo tengo clase por la tarde, me quedo dormido a propósito –como para que mi mami me despierte- entonces como lo sospeché viene y me levanta como a las ocho, me dice que si puedo acompañarla a la clínica, le digo que sí que cómo se le ocurre plantearme esa pregunta luego le sonrío, ella también ríe y me dice apúrate… Me alisto, me rasuro y cuando estoy de regreso a mi habitación encuentro a mi mami planchándome una camisa, me conmueven sus gestos, -son únicos- me la alcanza junto a un bivirí, me doy prisa y me visto, es rico ponerse la ropa aun caliente a penas planchadita…
Salimos con algo de prisa, mi mami no toma desayuno porque el medico le dijo que debe ir en ayunas pero cuando pasamos por la esquina de los jugos me compra algo de tomar me dice que no debo quedarme sin desayuno que siempre debo levantar temprano aun los viernes… -que estudio en la tarde- si mami no te preocupes le digo. Tomamos un taxi y voy leyendo cien años de soledad –es el segundo intento espero terminarlo y que no sea como cuando tenia trece años que no entendí ni medio- Primero entramos por los análisis de sangre, una guapa señorita como de mi edad pregunta que quien de los dos es el paciente yo le digo que es mi mami, entonces me dice que debo esperar en el sofá y me pregunta que si deseo leer alguna revista en particular, no gracias le digo que suficiente con Cien Años de Soledad, en seguida se ríe yo también le doy una mirada algo coqueta voltea tan fresca y linda yo le guiño el ojo ella me pone cara de pocos amigos y se lleva a mi mami…
Luego de los análisis, a la salida de la clínica, caminamos despacio, le pregunto como le fue en los rayos x, luego la abrazo, y noto que mi mami aunque quiera ocultar el malestar que lo agobia no puede seguir fingiendo; y me dice que cuando viene al doctor parece que le pasara, es algo psicológico le digo, y volteamos de Bolognesi a Pizarro, el sol rondaba la mañana la hacia calenturienta pero airosa y en la entrada de una quinta en una especie de quermes, pedimos un ceviche para mi y para ella una patita en fiambre, tomamos un lugar y degustamos ese sabor de la comida norteña, conversábamos de cómo iban las cosas en Angasmarca, al mismo tiempo el picante me hacia enrojecer. Como quiero a mi madre, me veía dando soplidos de ardor entre los labios; en seguida pidió una jarra con chicha morada heladita, ya hacia falta le dije, nos reímos y seguimos conversando…
Fuimos a la avenida España y tomamos el carro hasta la casa, llevamos las cosas y luego volvimos a salir, teníamos que ir donde mi tío Carlos ya era hora de irme a la Universidad, me dio pena despedirme de mi mami pero la presencia de mis hermanas me consuela.
Por la noche cuando ya todos estuvimos en casa, conversamos; mis hermanas nos hacían reír, sobretodo Elvira, sus ocurrencias son únicas, me encanta ver felices a las mujeres que mas quiero en este mundo; nos echamos en la cama vemos el cielo raso de la habitación pienso de nuevo en mi mami y en la incertidumbre que ella debe sentir cuando esta viviendo sin nosotros, la amo mucho más… invento un chiste absurdo, hago un esfuerzo por disimular esa agüita que se empoza en mis pupilas y disimuladamente llevo la corriente y seguimos conversando…
Ellas salen de compras, saben que a veces no tengo paciencia para estar con ellas aunque hasta la actualidad mi mami me acompaña a comprar mi ropa e influye en la elección de mis prendas no la reclamo además tiene buenos gustos, sigo siendo su niño decente y me viste con jeans, driles clásicos, camisas y polos con cuellos en fin todo es ropa casual. Por esta vez decidí no salir con ellas y quedarme en la casa, a ver un programa de cable que por cierto no sé si será real o simplemente una farsa, de todos modos igual lo veo, también me quedo porque quiero estar pegado a la internet… ellas me conocen y saben porque no fui de compras (es que me aburro, además es una eternidad esperar que una de mis hermanas escoja algo de vestir, que si el colorcito que si el estampado que si la talla o quien sabe ya cambie la estación ufff, las trabas son infinitas, luego cuando estamos por esas tiendecitas donde venden accesorios para chicas también es otro trajín, van por sus pulseras, que su maquillaje, que sus aretes y una infinidad de productos que se ha inventado para las del sexo opuesto… a esta hora las imagino y me alegra haberme ahorrado esa caminata entre las tiendas del centro ).
El domingo por la mañana, mi mami nos despierta a todos al estilo militar, ya sabemos por intuición que nos toca hacer limpieza, me hace mover, barrer, recoger las cosas del closet, por ratos no soporta ver el sin fin de objetos que estaban regados por ahí, y nos llama la atención, yo me había concentrado en una película que pasaban por TNT y me distraía y dejaba de hacer lo que me habían encomendado y mis hermanas me presionaban me hacían a pagar la televisión, pero igual yo terco prendía la tele y con volumen muy bajito seguía inmiscuido en la trama que pasaban por cable.
Mi mami llevaba el apuro mas apresurado del mundo; es que por la tarde tenía que viajar y me daba pena, sentía de nuevo esa frívola sensación de estar sin ella y me sentaba a la entrada de la cocina y la contemplaba empeñosa limpiando con solemnidad; ya cuando se percata que la observo, voltea sus ojos caramelo hacia mí y de repente asumiendo que con mi contemplación le decía mamita te extraño mucho no te vayas, quédate para que ya no nos de miedo vivir solos, quédate para cuidar de tus hijitos, quédate para que por las mañanas nos hagas jugos de fruta, nos des galletitas con mermelada y nos despiertes a todos al estilo militar… Me miraba y su pena la expresaba en silencio…
Al cabo de dos horas, terminamos la batalla contra el desorden, (yo contento porque encontré mi tercer diario el que ya lo había dado por perdido) mis hermanas se estaban cambiando ya casi eran las dos de la tarde, teníamos que ir a almorzar donde mi tío Carlos, los intestinos me reprochaban algo de comer y a varios metros se notaban esos soniditos medios extraños que exigen algún alimento en las entrañas. Tuve que esperar diez minutos más porque a mi hermana se le dio por ponerse un polo ligerito, y con este clima que no se sabe que va pasar, se desanimó y tuvo que volverse de la puerta para ponerse uno con manga larga y cuello alto, “hay Elvira acaso te vas a una fiesta?” le digo, yaaa tu que sabes de estilos me dice , al mismo tiempo recoge sus cabellos crespos oscuros con una especie de ganchito medio extraño; me mira con una sonrisa sarcástica y me deja parado para ponerle seguro a la puerta, y se va saltando misma niña toda ella brincando un pie luego el otro, me quiero quejar pero no, de repente está viviendo su momento. Prefiero alcanzarlas ya están por el parque, voy corriendo atrás de mi mami y de pronto se remontan a mi mente los recuerdos de cuando era niño y corría muy rapidito atrás de mi mami ella se alejaba un poco como para darle emoción a mi carrerita, luego se volvía hacia mí y me tomaba de brazos, me alzaba muy alto; y clarito recuerdo que veía el mundo hacia abajo lo veía con temor porque a mi siempre me han atemorizado las alturas, pero como estaba en manos de mi mami, me extasiaba estar suspendido a no más de 1.65 metros además creo que aquellos días yo tenía cuatro años…
Por la tarde volvimos a la casa, ya su equipaje estaba listo, yo fui a la avenida por un taxi, y para cuando ya estuve en la casa ellas esperaban en el jardín, nos apuramos y fuimos a despedir a mi mami nunca dejamos de conversar y reíamos a medias, sobretodo yo que ya me había hecho a la idea de estar con ella, se me hacía de quebranto ir a despedirla, la extraño y mucho, no cabe duda que con tenerla aquí a lado un haz de tiempo es suficiente para acostumbrarme a su presencia y estar de caprichitos como para no dejarla ir (lo mismo pasa con mi papi, por eso que muchas veces cuando los dos vienen y tienen que irse nos ponemos a llorar, mi papi toca el claxon y se lleva a la mujer que hace veinte años me tuvo de vacaciones dentro su vientre) . Son mas de las seis el ómnibus ya va salir, mi mami tiene el boleto con el numero diez, me encargo de que hayan subido sus cosas, la mayoría de pasajeros han abordado el carro y fue el desfachatado frio del ambiente el que una vez mas confabuló a mi favor, ya no quise que mi mami me vea con los ojos rojos, al contrario me reí tantito mas, la abracé como dijera algún sobrinito mío o cualquier chiquillo: la abracé fuertote, ella me pidió que me porte bien que por la noche no me olvide de cerrar la ventana, ahhh también me dice que en el estante de la cocina ha dejado galletas y que ha comprado mermelada, algo de leche y fruta, ya gracias mami le digo, y sé que sus lentes ocultan un poco la tristeza de dejarnos solos otra vez, sube al ómnibus con su bolso gris oscuro -seguro que cuando Elvira lea esta parte dirá corrección: era color grafito- en fin como suele decir ella tu que sabes de estilos…
En otro momento, ya de vuelta a la casa con la ausencia de mi mami a cuestas; fui a la señora del frente, a tomar una coca cola a sentarme en el parque a ver la luna que como pocas veces inundaba la ciudad con su blanquecino resplandor, entonces pensé en mi papi me alegré por él ya que mañana estará junto a mi mamá, lo imagino de repente en la mina o conduciendo su carro oyendo música del mp3 que grabamos juntos la ultima vez o quien sabe saboreando la relajante sensación de un cigarrillo, miro al cielo, miro a todos lados me conmueve esta realidad, tomo un trago y otro y pienso que algún día así como de niños volveré a vivir con mis padres, correré tras sus pasos quien sabe y volvamos a jugar nintendo, y elevemos una y otra cometa, salgamos juntos de paseo y con mi papi viajar así como siempre, por la noche de madrugada y a toda hora anhelando realidades que de seguro en el futuro serán … Hoy es otro día mi mami llegó muy bien me lo dijo por teléfono, yo aun la necesito –bueno toda mi vida necesito de ella- me he puesto a escribir como para desahogar esta tristeza de vivir en este diminuto universo llamado tercer piso. Es de mañana ya estoy por terminar esta crónica de cuando mi mami viene a vernos; las cortinas están tendidas vislumbran ese calorcito de las diez de la mañana; he puesto una balada del recuerdo y siento con urgencia que necesito a mis padres, veo nuestras fotografías las acerco, lo mas próximo a mis ojos, otra la pongo de fondo de escritorio, el sentimentalismo quiere invadirme pero es muy de mañana como para estar siendo presa de suceptibilidades, y mejor me tranquilizo pienso en las risas de otros tiempos, en las alegrías de mi papá, en las insistencias de de mis hermanos, y en el reír sereno de mi mami. A esta hora como para terminar, esta bien, cambio la música a algo mas alegre y sigo comiendo las galletitas con mermelada que me compró mi mami…
Con amor para mis padres,,, Juan Gálvez y Luz Velásquez.
Trujillo 01 de noviembre de 2007
Los últimos días que pasé con mi mamita Bertha…
In cuentos de niño, In Mi memorias, In Ultimos Días de mi Abuelitamiércoles, 3 de octubre de 2007

“Hasta mañana abuelita, ya me voy, mañana regreso, descanse y esté tranquilita…” seguidamente un respectivo abrazo, la miro con alegría enajenada le toco la mano y me marcho, pero antes de abandonar la habitación presiento ya ese dolorcito en el pecho característico de las despedidas, no obstante mañana regresaré a saber mas de ella, a saber mas de la octogenaria madre de mi padre. Ya está anocheciendo y nuevamente constituyo motivos para escribir mis aflicciones, mis despilfarros de emociones que a veces vienen a quedarse por la noche aquí en mi habitación, la testiga tórrida e incauta observadora de mis días, de mis amaneceres y de los momentos frente a este monitor con algo de música a rompe lunas, fregando por ratos mis tímpanos…
Hace unos minutos se ha ido mi madre, como siempre cuando no separamos, me pasa lo mismo, además se consolida la soledad ya que las gemelas están viajando al sur yo mientras yo aquí velando mi cuarto, desbordando mi ternura, exteriorizando mis aflicciones ahora que no hay quien me vea, así con la cara hecha a las penas, -ni siquiera esta mi felino-, quien sabe estará divulgando su hambre por los techos contiguos, y yo aquí con la espalda meciéndome una y otra ves sobre la escuálida silla del comedor, pienso en mi mami, pobrecita ella, ayer y hoy ha sentido el pueril sabor de las despedidas, dejando que la separación cumpla su indeseado papel - debe ser lastimoso para mi mami el hecho de marcharse y llevarse de nosotros…su maternalísima presencia -
Pienso en la cátedra que dictaré esta noche aquí a los objetos inertes que me rodean, juntos aprenderemos a no tener miedo a no pensar en esa vaga sensación que se hace llamar soledad, que de por si esta merodeando, lo presiento y subo el volumen y me hastío con un sin fin de baladas, ojala así sea mas real y pueda sentir a las personas que amo, y así haga el intento de afrontar cualquier eventualidad que esta noche se nos vea venir…
Mientras tanto escribiré mas párrafos, en ellos hablaré de mi abuelita Bertha, en algunos contaré de sus tapetitos, de sus bordados en hilo Carmencita y de los miles de momentos a su lado, sin embargo el temor me somete, aunque sea un nadie escribiendo, es así como destierro de mis mundos la temerosa situación de estar solo, lejos de mis padres, y a diario con mi mamita Bertha la que algunos días la encuentro flagelada por una decadente enfermedad que prefiero no nombrar; otros días alegre… Mi abuelita Bertha la veo todos los días y ayer o no me acuerdo cuando fue que le dije: “…se acuerda cuando era niño y me quedaba dormido a su costado? Se acuerda cuando veíamos juntos las películas de Cantinflas?... abuelita Bertha se acuerda cuando en las tardes con sol de muerto comíamos los sublimes…” pobrecita, mi abuelita al oírme desorbita su emoción asiente con un giro afirmativo su carita y después de un minuto le seco la frente con papel suave ese que trae impreso figuras de perritos y circundo su frente y acabo con su extenuado sudor, también le doy un soplidito de aire, me mira y le acaricio las manos y le hablo de cualquier programa que pasan en la tele y nos quedamos viendo el “clon” , me quedo dormido, ella no, a pesar de su inexorable mal, ella me sigue cuidando como si siguiera siendo niño, me mira yo ya estoy atraído por el sueño y al rato despierto y ella sigue recostadita mirando la tele mirando por sobre sus pestañas el techo, me mira yo le sonrió ella también y lo quiero mucho; pero me tengo que ir y le digo: “Hasta mañana abuelita, ya me voy, mañana regreso, descanse y esté tranquilita…” seguidamente la abrazo, la miro con alegría enajenada le toco la mano y me marcho…
7.37 pm
Trujillo 20 de septiembre de 2006
-adoro mis recuerdos de niño…-
In cuentos de niño, In jugando a la carretera, In Mi memorias, In mi volquetito amarillo, In mis recuerdos de niñolunes, 2 de julio de 2007
Se acomoda a la luz sobre la silla chica que siempre esta en la sala… apretuja bien su aguja de o agrochet a veces teje una chompa otras hilvana la ropa aunque mas que eso le gusta bordar en un bastidor de esos grandes, sin embargo el mayor tiempo estuvo elaborando tapetes con hilo Carmencita con su aguja de agrochet (perdonaran si no escribí correctamente el nombre de la aguja)… hay una canastita a su lado ahí quedan los ovillos de hilo… los que a su vez se entreveran por bajo y por sobre los palillos… ella esta muy quedita concentrada en su tapete dándole vueltas tejiendo y destejiendo por si pasa mi mamá le pregunta “hija que te parece?...” mi mamá alega: “esta bien pero le falta mas forma en la esquina…” entonces se va… yo sigo trazando la marginal del centro en plena sala pero el sol fastidia y se me nota el sudor porque yo siempre jugué en cuclillas, de ahí el esfuerzo, nunca me arrastre porque mi mami así me enseño… como si se notara mi disconformidad con el sol vespertino escucho: “hay hijito tas que te quemas mas que somos blanquitos…” me río -si pues- y me paso el brazo por la frente para quitarme la transpiración y sigo abriéndome paso en el inmenso valle de la sala, necesito tener mi carretera lista ya que mi volquetito muy pronto saldrá del mecánico…“hay sol de muerto hijito… juega mas allá…” oía decir -si pues - le contesto mientras sigo terminando el filo de mis uñas dibujando mis carreteras en el irregular piso de tierra dentro la sala, aunque me falta mucho, tengo fe en terminar y aventurarme a serpentear con el volquetito de lata color amarillo que mi papi me compró en Lima el mismo que está en la cochera lo están arreglando según mi ilusión esta alistándose para emprender un gran viaje toda la noche hasta el amanecer, yo soy el chofer desde luego…
Ella sigue sentada persiguiendo los diversos puntos de sus revistas de agrochet ya me faltan pocos metros y termino, el sol se esta ocultando, deben ser mas de las cinco, el viaje de mi volquetito se esta retrasando hay dificultad para seguir la carretera, tendré que hacer una vuelta por motivos geográficos… no importe con tal de llegar a la selva (la selva no era mas que el rincón donde yacían los tercios de alfalfa que compramos para los cuyes su color verde me hacía llamarle la selva… ) a traer frutas y lo que se aparezca…
… “Buenas tardes doña Bertha…” , “Doña Bertita buenas tardes…” ya es tarde gracias a mis esfuerzos se ve la mayor parte de mi carretera, el ocaso esta a haciendo de las suyas yo al sol le imploro sus últimos rayos para jugar a mi viaje no obstante el se esta marchando y lo veo por atrás del cerro por allá por sobre las manzanas que se marcha y me da miedo que ya sean las seis de la tarde porque a esa hora mi abuelita Bertha cierra la puerta porque a esa hora puede que llegue mi mami con el pan también mi papi y temo porque pueden pisotear la marginal del centro que con tanto sudor con proyecciones con doble carril y a sol de muerto he trazado toda la tarde…
La gente que regresa del campo con sus manadas pasan después de pastarlos… se asoman a la vista de la puerta y siguen saludando a mi abuelita, pasan algunas personas que ahora son mi familia en esos días también pero prefería jugar a las carreteras, que a enterarme que son familiares… los niños de la escuela ya están pasando brincoteando como si no fuesen a llegar esa mismo día… detengo la obra y me paso por delante mi abuelita que ya se dispone a guardar sus tejidos su canastita y sus agujas…, “permiso abuelita” y ella cariñosamente: “pase niño…” me paro en la esquina con las manos ocultas para atrás por cierto llenitas de tierras y polvo ya que había dejado la construcción en stand by , un momento para ver el correr alocado de los niños de la escuela que viven en el campo, que desfilan con cuadernos en mano otros con sus morrales trafican por todas direcciones por todas las calles, unos por el carretero se alejan felices jugando con sus trompos… otros mas pacientes con unas canicas… también por el lado de la señora Nati se echan al camino directo a sus casas, me da curiosidad porque ninguno juega a los carritos deber ser mágico manejar hasta sus casas, una carretera de veras con abismos con puentes con charcos con lodo, lo suficientemente larga como para quedar satisfecho de jugar a los carritos… en fin ya me distraje viendo a los últimos niños a los mas grandes, que bajan lentos con su uniforme oscuro por doña Iris mas abajo se pierden no los veo pero los imagino … Mientras tanto sigo parado enfriándome a las seis de la tarde y abuelita me llama “pasa hijito guarda tus juguetes “ … ohh sorpresa olvide que tenia que terminar la marginal del centro para que mi volquetito de lata color amarillo que mi papi me compró en Lima pueda correr sin problemas por esas nuevas rutas que me gustaba inventar…
Entonces ya estoy entrando , llegan las gemelas de haber jugado toda la tarde en la casa de María Teresa, y me voy corriendo a la sala para vigilar mi marginal del centro para que no la vayan a pisar y zas como si todo hubiera sido un sueño ya se pasaron por ahí mis hermanas mi abuelita y todos yo que quería enseñarle la carretera a mi papá… ya no demora tampoco… tengo esperanzas aun hay rastros por ahí aun quedan las curvas cerradas y un desvío entonces lo veo venir por la torre que viene con pasos firmes manos atrás con prosa por supuesto se acerca ya esta por la pila yo lo espero me hago el disimulado y rehabilito una travesía que dibujé atrás de la mesa entonces ya esta casi oscuro y sigilosamente nos encontramos , soy feliz al verlo como si fuera un encuentro después de muchísimo tiempo “buenas tardes papi…” le digo y él muy paternal “Buenas tardes hijo…” entonces hago los ademanes para que se de cuenta que estuve jugando carritos y que hice mi carretera, entonces el instantáneamente se da cuenta y dice “…bárbaro…” yo sé que con esa palabra ya le gusto mi carretera aunque estemos casi a oscuras el pasa con cuidado como para no aplastar el kilometro quince de mi marginal y asegura la puerta le pone pestillo y me dice “vamos ya ahorita llega la luz…” lo quiero mas porque no pisó mi marginal de la sala… nos vamos hasta la cocina no sin antes guardar mi volquetito que hasta ahora no se ha movido, en fin para mis adentros pienso que mañana haré otra marginal pero mas temprano ni bien llegue del jardín para que no me gane el ocaso y manejaré supuestamente toda la noche hasta llegar a la selva hasta que sea de día…
En la tina ahora si pues con agua helada hay que lavarse las manitas me seco por completo entro a la cocina ya el motor han prendido ya no demora la luz miro a mi familia reunida en la mesa bajo la clarísima luz del fluorescente, me dan ganas eternas de regresar corriendo a jugar en mi marginal, es hora de comer y de ver las noticias… mi mami en la estufa dispuesta a cuidarnos me mira yo también, las gemelas sostienen sus biberones evenflo las miro con gracia y me siento a la mano derecha de mi papi…
Con inmenso amor y sinceridad para mi familia…
Alguna día tendré seis años y tambien iré a la escuela le decía a mis hermanitas…
Ellas angelicales : “ya calos…”
-adoro mis recuerdos de niño…-
Trujillo 20 de Junio de 2006