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Las Chicas del Pasado (Parte I)

miércoles, 3 de diciembre de 2008


Las chicas del pasado son aquellas chicas que me abandonaron o tal vez las que yo abandoné o a lo mejor las que nunca quisieron estar conmigo
- en fin esas muchachitas se fueron y nunca más volverán…-

Hoy por hoy siento que se han quedado muy lejos en aquel mi desigual pasado, algunas fueron malas otras aburridas hubieron también buenas (muy buenas), inteligentes, graciosas, lindas, cariñosas, alocaditas, bailarinas, divertidas, odiosas, distraídas, lloronas, enojonas, sentimentales y románticas (las que más quise) -en fin- varias de esas chicas fueron un entrevero de personalidades y sin haberme dado cuenta siento que cada vez están quedando mas lejos en mi pasado como fósiles en mi mente (ahora con mucho esfuerzo intento recordar esos días a lado de ellas) :
Todo empezó esa tarde, aquella excéntrica tarde cuando con toda mi familia iríamos a la fiesta de florecimiento por el primero de mayo (a mi papá le tocó organizar el rosario y el agasajo
para toda la gente del pueblo que esa noche se congregaría en la cima del cerro Angasmarca) la mamá de Laly era amiga de mi madre y bueno le tenía cierta confianza, le dijo a mi mami que
si le encargaba a Laly ya que la niña también quería ir a la celebración. Mi mami buena gente lindísima ella, aceptó (para mí fue una gran noticia) por lo que de pronto sucumbí en la cuenta regresiva de verla, quería que las horas se hagan segundos, quería que ya fuera de noche y que su mamá traiga a Laly a encargárnosla, sin embargo eran las cinco de la tarde y el tiempo no progresaba, recuerdo que mi papá contrató una camioneta para llevar las provisiones para la noche, ayudé a cargar algunos baldes con agua potable y sofocado en el trayecto hacia el cerro pensaba en ella y me adelantaba a los hechos, planeaba caerle esa misma noche (a pesar de mis cortos trece años) preparaba las palabras de mi primera declaración de amor. Era tan chico tan alucinado mas -que ahora- que sentía que esa noche iba ser una noche inolvidable...Cuando nos alistamos para ir al cerro me peiné como tres veces, y como en las películas me rocié de colonia de hombre (usé la colonia de mi papá, era una Bandido de yanbal, era buenísima) me puse mi mejor casaca y mis botines marrones como para estar presentable y así impresionar a esa niña que desde muy niños es mi amiga.

Laly por fin vino a la casa y salimos , ella sabía mis pretensiones (unas semanas antes en el colegio hice evidente mis intereses) ella estaba callada, de a ratos sonreía desatinadamente y me hablaba de cualquier cosa pero no me daba alas como para empezar a decirle que la quiero y que sea mi chica. Cuando llegamos a la cima estuvimos distanciados ya que me encontré con medio pueblo que celebraba la fiesta, y desde luego estaban muchos de mis amigos (ante tanta gente me sentía chiquito, y empecé a desanimarme).

Sobre todo los chicos del colegio, ufff si me hubieran visto con Laly hubiera sido suficiente para ser el punto, el centro de atención, ser el chisme de la semana, por lo que decidí callar y mirarla causalmente o de reojo además a las justas bailé dos veces con ella (ya que si lo hacía mas seguido, mis amigos podrían sospechar) y yo no quería ser el tema de la semana. Ni modo en aquellos días era muy extremista, algo ingenuo por lo que preferí no decirle nada y solo la relojeaba cuando bailaba con otros chicos mayores que yo ( los que la pretendían) yo miraba su perfil, su rostro dibujado su nariz que hasta ahora es bien definida y sus ojos chillones y risueños que en esos días me decían “ven, ven” (aunque al principio me sentía dispuesto a ventilar mis intereses no sé que me pasaba y renunciaba a todo y después desanimado, tonto, no iba me escondía de ella)

Pasaban las horas y no había conseguido nada, a duras penas logramos bailar dos veces (la primera estuve callado, me sentía el mas miedoso de todos, sentía como las miradas de mis amigos y de los chicos que la pretendían se fijaban
en mis defectos al bailar y eso me ruborizaba, hasta el punto en que quería que la canción terminara), para la segunda vez me había repuesto y el “dj” ponía las canciones de moda y sentía ese estribillo agobiante dentro de mi que me decía “ve a bailar” hasta que me animé a sacarla a la pista otra vez y en esta me sentí mas libre mas espontáneo y solo atiné a decirle : “ehh hace mucho frio di?” ella me escuchaba con dificultad por la música que era ensordecedora y me respondió gritando: “que diceees?” y ahí aproveché para acercarme a sus orejitas y le dije suavemente “hace mucho frio diii?” ella asintió con un gesto y siguió bailando, fue entonces cuando me di cuenta que esa fue una pregunta tonta (al menos me había acercado a sus cachetitos y los otros chicos nos miraron con recelo, me sentí muy grande mas hombre) no obstante en lo que quedó de la noche no me acerqué mas, sentí que con eso era suficiente (que falta de perseverancia) es que sentí una especie de desesperación y temor unas cosas algo extrañas (yo las interpreté como si fueran los síntomas de un enamoramiento) de modo que no hablamos hasta semanas después en el colegio cuando nuestros compañeros de clase se dieron cuenta que andábamos hechizados por esos síntomas del amor .

Luego le conté el rollo a Julio, un compañero de clase al que le tenía cierta confianza, desde luego con la condición de que no dijera nada sin embargo Julio me fue desleal y como si le hubiera suplicado a gritos que divulgara mis intereses para con Laly, se encargó de contar el chisme a propios y extraños de modo que el lunes siguiente fui el centro de atención fui protagonista del chisme de la semana (no es por nada pero aparte del fastidio que sentía al saber que todos se enteraron que andaba enamorado de Laly, había algo positivo ya que esa chismosería me hizo mas popular –aunque perdí a otras chicas que también me gustaban- fueron esas habladurías las que de alguna manera influyeron en la decisión de Laly)

A los doce días de haber estallado el chisme, en los escalones antiguos del colegio en una tarde oreada y silenciosa cuando estábamos practicando una coreografía para una actuación que se aproximaba, yo estaba subiendo y la vi bajar, me detuve en el lavamanos como para darle tiempo y así encontraros exactamente, ella me vio y sin decir ni una sola palabra me dio un beso, ¡el primer beso de mi vida! la sentí mas grande que yo (a lo mas me superaba un par de centímetros ) su cuerpo estaba en sus mejores épocas, era las mas alta de la clase, era la mas alegre, la mas caprichosa, ella era la que otros chicos muchos años mayores que nosotros la deseaban sin embargo yo estaba ahí adelantándolos a todos y la tenía prendida de mi nuca ¿o de mi cuello? -no lo recuerdo- dejando que me enseñe a besar, la abracé como me aconsejó mi primo Carlitos, le di esas caricias extrañas que de por si no me despertaron esas sensaciones que el buen Carlitos me advirtió; aun así el sabor de sus labios, esos labios espaciosos, delicados muy finos y a la vez grandes, se tramó en mi gusto, su lengua me asustó (no sabia que la lengua también participaba de esos besos), fue la tarde en que por primera vez besaba a una chica y temblaba de nervios y estaba asombrado por haber descubierto el sabor de esos sus labios que aun recuerdo.

Meses después fuimos enamorados a escondidas, yo iba a su casa con la intención de besarla de tenerla para mí y en lugares escondidos nos excitábam
os inocentes llenos de curiosidad; a veces yo iba muy lejos y ella me acompañaba, mientras en el colegio solo éramos amigos (aunque todos sospechaban. Me daba igual), ella me escribía cartitas con tinta de varios colores, (yo las respondía solo con color azul) diciéndome:

- “te quiero Juancito , no pienses mal esas personas hablan así porque nos tienen cólera yo te amo a ti Juancito”-

Hoy al recordarla y al pensar en lo bonito que se sentía tener una enamorada por primera vez, me emociono y pronuncio su nombre bajito como para revivirla al menos en la imaginación...

Los meses que siguieron, fueron trascendentales porque han quedo grabados en mi mente, por eso que en estos días los rememoro, creo que con dificultad, escarbando hasta los mínimos detalles, incluso he llamado por teléfono y he mandado e-mails a algunas de esas chicas que me abandonaron o que abandoné o que nunca quisieron estar conmigo, preguntando como fueron algunas cosas, aclarando y recordando para en lo posible aproximarme mas a la verdad y así poder basarme en esos hechos que me hicieron feliz, que me hicieron sufrir.
Casi todo el año la pasé intrigado, desesperado por ella, inclusive una tarde, después del colegio, cuando yo distraído niño la vi paseando acompañada de otro sujeto, un chico mucho mayor, no supe que hacer. Sentí de todo. Es que ella era mi chica sin embargo nosotros habíamos dicho que nadie debería enterarse (supongo hicimos ese trato porque éramos niños) y si reaccionaba iba a romper ese trato, por lo que me sumí en una sensación extraña, la que mucho tiempo después por fin entendí. Era la engañosa sensación de los celos.

Por eso un día en el colegio le escribí un papel diciendo: “en la tarde vas a mi casa necesito decirte algo” (las citas algunas veces eran en nuestras casas, por la tarde en las que fingíamos hacer las tareas y aprovechábamos para darnos de besos y sentir ese amor a medias que nos prodigábamos secretamente) por la frialdad de mi mensaje ella me miró desde su carpeta que estaba a pocos metros de la mía, me miró con una extrañeza con una curiosidad con una tristeza que parecía adivinar lo que yo quería decirle.

Aquella tarde de noviembre fue a la cita, yo fui malo muy malo, le dije que no la quiero, ella se quedó callada creo que también fue mala porque andaba saliendo con ese sujeto mayor, ella se marchó, yo me quedé ahí resentido, perdido y absurdo, ella nunca mas volvió a expresarme su amor, nunca mas me dijo Juancito. De modo que adopte esa mala costumbre que hasta ahora me persigue, empecé a seducir a otras chicas (como si no me hubiera pasado nada), entonces quise borrarla, quise eliminar el recuerdo de la primera enamorada que me dio un beso en la boca sin embargo todo fue inútil debido a que muchos años después seguimos siendo amigos y en ocasiones nos volvimos a querer y nos volvimos a dar esos besos bonitos de cuando teníamos trece años.

Violeta era una amiga en común y era muy amiga de Laly se tenían una confianza única, no sé como nuestra historia empezó pero el hecho es que también fuimos enamoraditos, no sé si al poco tiempo de cortar con Laly o si fue en paralelo (aunque lo dudo). Los recuerdos mas bonitos son de cuando en la primavera del dos mil uno empezaron las clases y ella había vuelto de unas vacaciones en Lima, vino muy cambiada (muy alienada ella) vistiendo unos pantalones estrechos que dejaban notar perfectamente esas sus fascinantes piernas que no dejaba de observar, al igual que Alina otra chica que también fue mi chica, era alta y del
gada, destrozaba el mundo con sus senos grandecitos, redonditos y ricos, nos echábamos esos coqueteos pero no le decía nada. En la formación yo era brigadier y la veía delante de todos (obviamente por ser alta) y me sonreía yo escapaba a sus sonrisas de loquita, a sus arrebatos y ocurrencias, con ella pasé unos días de prohibida pasión, inclusive mi buen primo Carlitos conoció de cerca muchas de mis aventuras de esa época, Violeta era una chiquilla llena de frenesíes , yo desde luego estaba asombrado, no sé si me quiso de verdad o si sencillamente era un jueguito inhibido (ahora eso es lo de menos), aun así gracias a esas demencias que viví con ella, esta noche escribo estas líneas.
Así como algunas de mis relaciones de aquellos días, con Violeta también pactamos ese tradicional secreto: de que nadie podría enterarse, “era muy niño” y no me gustaba la idea de que todo mundo supiera lo que pasaba entre nosotros, de modo que ese pacto funcionó por algún tiempo (aunque no me escribía cartitas, yo si me daba tiempo para escribirle mi supuesto amor) recuerdo que mi léxic
o era limitadísimo por lo que copiaba frases de algunas baladas, si bien mi caligrafía no era tan buena que digamos (creo que hasta ahora) por las noches después de hacer mis tareas me quedaba solo en la sala (ayudado por un diccionario de sinónimos para niños de primaria) escribiéndole mis cursilerías en una hoja del cuaderno, a veces cuando mi mamá se acercaba y me preguntaba que tarea hacía, cubría mi carta con un cuaderno o con otra hoja; era tan inexperto para disimular las cosas que la sola presencia de mi madre me ruborizaba y perdía los papeles… hoy me siento algo ridículo por esas escenitas. Y también por la “enfermedad” que semanas después le sobrevino a Violeta, aquella tonta y estúpida enfermedad que nos engañó a Carlitos y a mí aquella noche de septiembre que jamás habríamos de olvidar.

Violeta desde que volvió de sus vacaciones en Lima, llegó toda alienada (eso me irritaba) sin embargo algunas veces nos veíamos a escondidas durante esas sombrías noches, escondidos por alguna calle del pueblo u otras en una habitación aislada de mi casa, en la que en esas difusas y aciagas tardes de lluvia y neblina veíamos películas de Pedrito Fernández, en formato VHS en la VCR de mi papá, las que por supuesto a ella no le interesaban en lo mas mínimo o simplemente escuchábamos música romántica (como si tan enamorados hubiéramos estado) por ratos ya que ella ni yo podíamos contener ese espasmo rico de besarnos y tocarnos en zonas inadecuadas, yo me extinguía en aquellas partecitas de su morena piel que de a pocos y cada vez mas lejos descubría a iniciativa de ella…

-Henrry le ha dejado un chupete en el pecho a mi hermana – me decía con la mayor ingenuidad del mundo.

-Asuu que si? Y en que parte ah? –

-por aquí- me contestó señalando la naciente de sus pequeños senos.

Me alboroté, mi saliva pasó de a golpe como Don Ramón en el Chavo del 8, y de pronto esa malicia seductora empezó a embelesarme, empezó como quien dice a “darme de patadas en el cerebro”, no sabía si hacer lo mismo que hizo el tal Henrry con su hermana o reírme y quedarme ahí estático sufriendo mi timidez y al rato me dijo:

-en verdad no te engaño, es cierto lo de los chupetes…-

A mi me daban ganas de tomarla de frente y hacerle muchos chupetones pero mi ingenuidad de niño me frenó, me sentí tonto y no hice nada, la mire y le dije:
- que gracioso no?...-

Ella se acomodaba como diciéndome “¡sirvete!” , y yo me alejaba un poquito y secaba el sudor de mis manos en la pared…
Fui un niño retraído, mientras ella quería que le deje un soberano chupetón en esas prominencias de su escuálida, recordaba que esas ideas algunos momentos de calentura, se habían hecho realidad solo en mi mente, mientras tanto ella se acostaba, se acomodaba y dejaba a la vista ese su pequeño escote…

Yo fui lo que en eso días fui: un niño tonto y retraído… y para mí no fue fácil no me atrevía aunque en algún lugar de mi ser habían unas sensaciones que me envalentonaban, creo que mis miedos pudieron más. Me senté en un lado de la cama me sobaba las manos la miraba a ella toda mujercita con sus quince años que la disponían a todo, miraba en su piel trigueña que el calor de la libido se desvanecía, veía morir en sus ojos ese impulso que por primera en mi vida experimentaba… Ella toda insolente me rompía el corazón diciéndome lo siguiente:


- O sea que arriesgas tanto, eres aventadito con las chicas y a la finales no llegas a nada, no te entiendo. ¡ No sabes lo que te pierdes niño tonto! –
Y resueltamente se abotonó el famoso escote, se paró en frente mío y en el reflejo de la ventana en dos minutos y medio se recogió los cabellos se arregló las fachas, cogió sus cuadernos y se marchó tirándome la puerta con mucha fuerza, seguramente llena de impotencia por no haberle hecho los benditos chupetes en sus célebres senos…
Me quedé desorientado como flotando en una órbita extraterrestre, maldiciéndome por no haber hecho lo que Violeta quiso, imaginando que mas podría haber pasado y por un momento me tomé a pecho lo que ella me dijo:
- “niño tonto”-

-si tiene razón soy un tonto- me repetía una y dos veces mas…

No supe que hacer. Estaba desconcertado sentí vergüenza ajena, sentí tristeza por tener una chica tan extrovertida y nada romántica (como siempre nunca quise), era como una cachetada a mis cartitas, a mis baladas que le dedicaba con total solemnidad y a mis modales de niño bueno y estudioso. Me dejó ahí sentado viendo “La niña de la mochila azul” cuando Pedrito y Amy se encontraban dramáticamente en un puente, ambos corrían emocionadísimos, llorando de alegría y de fondo una ranchera muy bonita, de esas que me encantan.

Al día siguiente no podía borrarme el episodio que viví con Violeta y me urgía contárselo a alguien, necesitaba un consejo o consuelo, necesitaba saber como debí reaccionar, entonces me acordé de la persona indicada para esos casos:
El gran conocedor de los problemas de amor y de cualquier índole, mi buen primo, el gran Carlitos. Esperé con ansias el recreo y salí volando a buscarlo, lo encontré en el pasillo y lo llevé casi a jalones y nos sentamos en las gradas al frente del patio y le dije:

- necesito tu ayuda o bueno quiero contarte una vaina…-
-tranquilo, ta que ya ves me estas arrugando la camisa compare, a ver que pasa, suelta-

-Ayer estuve con Violeta, en el “point” (así era como llamábamos a la habitación escondida de mi casa) ahí pues viendo una película pasándola chévere, luego nos besamos muchísimo y se puso de onda la cosa y alucina que quería que le agarre los senos que los bese que los chupetee, me dejó estúpido compare, no sé me dieron ganas pero me chupé, arrugué y creo que se enojó, agarró sus cosas y se quitó, se fue como una loca tirándome la puerta-

-Espera espera, cuenta despacio, que hiciste?, la agarraste?- me decía Carlitos con una cara de otro mundo.

No compare, me paltie, me dio roche, me empezaron a sudar las manos y me hice a un lado y la dejé ahí mirándome con unas ganas de pervertida. Es que nunca me había pasado algo igual.

-oye zonzo, eres o te haces? Ella tiene su famita – me contestó como llamándome la atención

-pucha que pavo me saliste primo la negra quería algo y tú todo baboso, la dejas te quitas, que hombrecito resultaste, ohee ya pues déjate de cojudeces-

Hablaba Carlitos como si el agraviado fuera él, me pedía que le cuente los pormenores los detalles, claro él es el gurú de los encuentros amorosos y afines (desde que somos amigos o desde que nos conocimos, siempre se le ocurrían ideas que nos sacaban de los peores aprietos, como lo que pasó unos meses atrás cuando yo era su alarma, su violinista, su campanero o simplemente su alcahuete. Siempre que rememoró esos acontecimientos, me da mucha risa cuando gracias a sus ingeniosas ideas nos salvamos de una paliza segura y desde luego mi confianza en sus servicios picarescos se reafirma…

Carlitos vivía con sus abuelos, ellos tenían una casa grande al estilo hacienda, y según mi buen primo sus abuelos iban a pasar unos días en el campo y por lo tanto él tenía la casa a su “disposición”, por lo que Carlitos como el buen amante que es, llevó a una de sus tantas chicas a la habitación de su abuelo a mostrarle las antigüedades que tenía en vitrinas y aparadores y desde luego a pasarla bien ahí conversando y dándose muchos cariñitos; yo por supuesto era el vigía, el que cuidaba la entrada por si llegaban los empleados o algún familiar, según lo planeado todo estaría bajo control, el señor Abimael no podría aparecerse ni en pintura ya que a esas alturas estaría llegando a su chacraa muchos kilómetros de distancia, entonces decidí bajar la guardia, fui a comprar unos chicles, de paso a sacarle copia a un libro para la tarea de educación cívica que había dejado la profesora Yolanda, en fin no había peligro alguno aun así yo su leal amigo no podía quedarle mal y de regreso me di una vueltita por la casa de Carlitos para dar un vistazo, por si habían moros en la costa le di el acostumbrado silbido y se asomó por la ventana y burlón, criollo e inquieto me decía: “’ta que ya ves…” con eso bastaba para decirme que lo estaba interrumpiendo, me detuve en el zaguán para amarrarme los pasadores, cuando de repente escuché aproximarse la tenebrosa voz de don Abimael, sentí su lúgubre presencia y no supe que hacer, mi corazón latía como si mi vida estuviera apunto de terminarse y claro que se terminaría si nos descubría, al menos yo era un extraño en esa antiquísima casa y con el carácter terrorífico del señor Abimael ¡estábamos perdidos! digo perdidos por Marilú, la chica de Carlitos que a esas horas andaba muy afectuosita con él jugando al amor, nada mas y nada menos que en la alcoba del mismísimo señor Abimael, entonces no tuve mas salida que efectuar nuestro silbo de peligro:

“fui, fui, fui, fui” (que no era nada menos que la adaptación en silbo de la alarma de retroceso para automóviles)

-que pasa, que pasa?- salió preguntando Carlitos en tono sinvergüenza y yo como alma que llevaba el diablo o mejor dicho como alma que llevaba don Abimael le dije que su abuelo estaba llegando a la casa y que se esconda o bueno que nos escondiéramos porque si no estábamos perdidos…

-¡chumas!- respondió ofuscado mi buen primo y en una milésima de segundo concibió el plan de contingencia.

-escucha- me dijo muy orondo como si tuviera la certidumbre de que su plan iba ser un éxito.

-Métete a la sala pa’ que no te vea mi abuelo, ahorita le digo a Marilú que también venga no vaya ser que mi abuelo entre a su cuarto y ahí mancamos todos, quédate callado que ahí viene no te muevas, todo será rápido- Me decía queriendo disimular los nervios que al parecer le querían hacer una mala jugada.

-Cuando se apague la luz sales corriendo, yo dejaré las puertas abiertas- Casi me río a carcajadas por la ocurrencia de Carlitos, ya que una vez más nos sacaba de aprietos.

-ya, ya ya, pero apúrate- le dije y él se metió al dormitorio de su abuelo.

Cuando el señor entró, se me estaba escarapelando el cuerpo, no podía moverme y solo un aparador me servía de escondite, de haberme encontrado podría pensar que era un ladronzuelo, me contenía la respiración y sudaba de frio y sentía como don Abimael caminaba sus pesados pasos, refunfuñando, buscando el control de su televisor (mientras yo vivía el suspenso de mi vida).

Entonces escuché que Carlitos salió por ahí muy cínico con el control en la mano y saludando a su abuelo. Incluso le alcanzó el sillón para que se sentase cómodo a ver su noticiero y lo vi salir con dirección a la calle, fue lo peor, pensé que nos abandonaba, que se iba y que tal vez nos dejaba a Marilú y a mi a correr nuestra suerte y mi corazón empezó a resonar, no había otra y lo peor era que el señor seguía sentándote viendo la tele y peor aun me daba miedo que entrara a su habitación y se chocara con Marilú y explotara el lio.

En la tele dieron los comerciales y don Abimael se levantó con dirección al aparador donde yo me escondía, - ufff caballero, ya fui- me dije y cerré los ojos y plum!!! Se apagó la luz todo se quedó a oscuras y salí corriendo tan rápido mas que Speedy Gonzales, mas que el Correcaminos, como si la gloria fuera la salida de esa casa, corrí como Forrest Gump escuchando la ronca voz de don Abimael que decía “apagón carajo!!! tan interesantes que estaban las noticias...”

Ya en la calle nos encontramos y Marilú con Carlitos estaban ahí muriéndose de risas, burlándose de mi cara de trauma, de mi sudor de frio como si acabase de ver a la mismísima pelona... jaa luego respiré. Los miré muy picaros a ellos (es que las chicas que tuvo Carlitos fueron tal para cual) nos abrazamos como el gran equipo que éramos, lo habíamos logrado, nos zafamos de “Kupa” (así le decía al señor Abimael en alusión al eterno enemigo de Mario Bros, jeee)... ellos se tomaron de la mano y como para celebrar la hazaña fuimos donde la Abuelita Irma a comer “sanchipapa” y no salchipapa como debería ser (Carlitos resultaba con unas locuciones medio extrañas, ¡le gustaba entorpecer la lengua! Aunque fingía ser un hombrecito experimentado, en algunas cosas aun era medio aniñado y por eso me decía: vamos a comer “sanchipapa”) Fue una tarde para la historia, Carlitos fue y es un amigo de esos pocos, esa noche nos pusimos a analizar los pormenores de nuestra audacia y nos reíamos como loquitos...

Esos eran los buenos tiempos. Ésas eran nuestras épocas, aquellos días remotos que jamás de los jamases han de volver, en la que escuálidos chiquillos alucinábamos con ser grandes. Él era el campeón de las criolladas, de los problemas de mujeres y esas cosas yo no muy lejos de ello le ayudaba en sus problemas académicos entraba ahí para salvarle capote aunque Carlitos era un charlatán de primera, siempre tenía excusas para todo, hasta para justificar las tareas del colegio jeee ese Carlitos como a veces en la actualidad le digo “eres una basura” claro en sentido figurado, por que a él lo considero como a un hermano...

-ya pes hija vas a contar o vas a seguir viendo al cielo como gilman-
Sinceramente se me había quedado en el fondo como un eco lo que Carlitos me dijo: que ella tenía su famita, y aunque era difícil aceptarlo yo estuve a punto de enamorarme de ella, o sea de la chica equivocada. Como siempre enamoradizo yo.

-Ahh? Nada ehh estaba pensando recordando cuando la hicimos, recuerdas, “el escape de Alcatraz” jajajaja – se reía Carlitos por lo de la fuga de la casa de su abuelo “El Escape de Alcatraz”.

-ya pes quieres que te ayude con tu roche o no? O me has llamado por la juats? -
-o ya pes, pero como hacemos? – yo inseguro en esas épocas

- mira compare a las nenas no hay que pasearlas, ¡hay que hacer lo que ellas quieren! Así que de aquí te vas hablar con Violeta, planeen, llévala otra vez al point ve tú, ella quiere mucho más, así que si busca tiene que encontrar...
jajajajaj- Carlos me decía todo tan serio y luego rompía a carcajadas

- hay que darles de su propia medicina…-
- si on tienes razón, voy a dejarme de vainas, si ella busca tendrá que encontrar- Hablé con tal decisión que ni yo me la creía.

A la mañana siguiente, lo tenía todo planeado: en el recreo le pediría otra cita a Violetita, le ofrecería un supuesto perdón por tratarla fríamente el día en que me abandonó en el point, aunque me iba costar hacerlo, gracias a los consejos de Carlitos estaba dispuesto a dejar todo en la cancha, como quien dice: ¡quería sudar la camiseta!

-Que me importa que tenga su famita y que haya salido con medio mundo, eso es lo de menos, yo no voy a dejar mi reputación de varoncito por los suelos, si ella quiere que le haga chupetes como el tal Henry le hizo a su hermana, pues los tendrá, si ella quiere algo mas, pues iremos mas allá- Pensé con demencia, en el trayecto hacia el colegio…

Ella estaba en su carpeta cuchicheando con sus amigas y vio cuando entré un poco apurado porque ya era tarde , sin embargo para suerte mía el profesor de religión aun no había llegado , cosa que llamaba la atención porque él nunca llegaba tarde, me vio llegar y no hizo ni el menor caso (eso me supuse), me senté acomodé mi maletincito y estaba mudo, salude a Melva, a Jorge y a Rondón, quería disimular mi preocupación, entonces me propuse decirle todo a la hora de recreo, sin embargo las horas parecían durar setenta, ochenta hasta cien minutos y no sesenta como naturalmente debe ser.

Toda la bendita clase de religión me pase planeando, ordenando las palabras de mi indecorosa propuesta:

-ehh hola Violeta, quería para decirte- noo claro que no eso sonaba muy frio eso no podía ser.

-hola Violeta sabes el otro día me porté mal porque no hice lo que me dijiste además no perdía nada en hacer lo que quisiste que hiciéramos- No!!! Definitivamente eso sonaba ridículo, me vi en una confusión única ya que no sabia como hacer para lograr una nueva oportunidad, ya se llegaba el recreo y todo estaba peor... El poco tiempo que me quedó me lo pasé imaginando las frases perfectas, algo que no la hiciera sentir mal ni a ella ni a mí, algo que tuviera mucho de convincente y poco de impúdico.

Hasta que una luz entre las tinieblas, claro una copia de un dialogo del libro de lenguaje de Jorge Ventura Vera, y lo adecué de la siguiente manera:

-hola Violeta, quiero decirte que te debo una disculpa por lo que pasó en mi casa, en verdad fui un cobarde, yo te quiero y voy hacer todo lo que tu me digas, y si lo que me dijiste te hace feliz, yo estoy dispuesto a hacerlo… –

Y de pronto ella con su mirada ya estaba al frente mío, no hubo tiempo para ensayar sin embargo mis palabras sonaron prometedoras y ella cínica fría y calculadora (como siempre hubo de ser) me dijo:

-ya Juancito, esta noche en el primer piso de mi casa te espero a las once de la noche, si deseas ve con tu amiguito, pa’ hacer hora los cuatro con mi hermana-

Huy mi cabeza se calentó, parecía una caldera (de esas que tanto hablaba mi tío José cuando era estudiante de ingeniería) fui victima de una calentura casi obscena:

-ya pues – le dije, para luego ser más tonto:
-pero no podrás mas temprano?- (porque a mi no me dejaban salir mas de las 10 pensé)
-que tu mamita no te deja salir?-

-no es eso Violeta- y más rápido mencioné mi excusa:

-solo que Carlitos él es el problema-

-Hay no sé Juancito, ya te dije si quieres os vemos esa hora- Me dio una rabia escucharla tan engreída, tan segura como si no supiera que yo estaba “templado” de ella, como si fuera fácil escaparme de mi casa a las once de la noche…

Y como siempre condescendiente:
-ya pues nos vemos entonces, pero antes otra cosita…-

-dime-

-te quiero Violeta- le dije todo tímido con la voz temblorosa…
Entonces ella rápida como siempre me advirtió:

-Juancito: si la puerta de mi casa esta cerrada, entran por el portón atrás, ese siempre esta abierto- yo seguía con la cabeza caliente…

Antes de terminarse el recreo, fui en busca del buen Carlitos y le conté detalladamente todo y desde luego él aceptó, me dijo que en la tarde nos viéramos para planearlo todo, desde luego él iba pensar en la incursión…

El recreo se acabo en un abrir y cerrar de ojos, aun así pareció un recreo como muy pocos, porque había logrado lo que me propuse, me di mi tiempo, fui a los servicios, me mojé la cara, me arreglé los cabellos y volví al salón con aires de galán… Pero, luego la vi y todo era hostilidad, le echaba un vistazo y ella me desentendía la mirada y conversaba con absoluta reserva con su mejor amiga, a veces ellas me miraban y yo sentía que se burlaban de mi, sin embargo recordé aquella clase de psicología, que habla sobre la paranoia e intenté estar tranquilo.

Cinco minutos antes de la salida y con una actitud desacostumbrada me dejó un papelito en la carpeta, yo todo iracundo lo tomé en el acto y lo escondí en el bolsillo, salí volando hasta el patio y lo desarrugué y decía:

-Disculpa Juancito me siento mal creo que estoy enferma, esta noche no podré mejor después te digo cuando nos vemos, pero hoy no vayas a mi casa, estoy mal…-

Pero yo no me tragué el cuento, ¿cómo era posible que cambiara de opinión? ahhh no yo era un poco tonto pero no imbécil… Nunca imaginé que esa misma noche descubriríamos con lujo de detalles esa sospechosa enfermedad (que aquella mañana en plena clase luego de hablar con su mejor amiga y luego de aceptar una cita a horas inadecuadas conmigo) de manera intempestiva le hubo de sobrevenir. Aquella enfermedad que descubrimos a media noche y que se pronunció con sonoros síntomas de dolor…
Aquella enfermedad que incluso me llego a doler a mí...
Aquella noche descubriríamos ese su falso amor
Continuará...

El amor que vino para quedarse… (se quiere ir)

viernes, 3 de octubre de 2008




Te escribo estas palabras porque a veces cuando te hablo de frente o en el teléfono, me destruyes digo me destruyes porque me quiebras sobre todo por lo que está pasando, me quedo escuchándote sufriendo, muriendo de rabia y no puedo hablarte como se debe, por eso amor mío, por eso te escribo y quizá fue también por que un día me puse a escribir que llegamos a conocernos...

Recuerdo esa lejana tarde, la recuerdo tan nítida a veces tan exacta que parece que fuera ayer. Cuando nos vimos en el parque Copérnico, en que te conocí, en que estábamos tensos (creo que yo mas que tú) la recuerdo con insistencia. ¡Es que imagínate llegabas a mi vida! Y no tuve ni la menor idea de que venías para quedarte en este mi solitario corazón, peor aun no supe que te quedarías aquí al fondo de mi ser metidita como una niña abrazada adherida como ya a ti ; enlazados por esas sensaciones medio raras que se supone era nuestro destino


Sinceramente no me imaginé que un día (como hoy) me ibas a ser tanta falta o que con una sola palabra tuya tuvieras la capacidad de quebrarme así zas (como dice el chavo). Yo te empecé a querer de una manera inesperada, nos empezamos a amar como nunca antes en nuestras vidas, tú viniste tú llegaste, tú eres el amor que ha venido para quedarse, ¡caray! Siempre haciéndote sentir mal. Lo sé, lo sé tú tienes toda la razón y seguro de un rato me dirás “es que me das cólera” o de repente “te amo maldito”. Como es no? Tal vez esas palabras suenan feas pero yo te quiero de un modo que cuando me dices maldito siento que me amas mucho más así como cuando me dices “cuídate insecto” es tan bonito y me siento tan chiquito tan frágil que a veces pienso que me puedes llevar entre tus manos y meterme a tu bolsillo... es que te amo, te amo con todas las fuerzas del corazón...

La mentira más grande: Me dices que no me quieres escuchar, que no te busque y que no quieres saber de mí. Sabes es lo mas hiriente que escuchado de ti sin embargo sé que estas desahogando tu enojo (y una vez mas lo reconozco yo tengo la culpa) por que en el fondo no querías cortarme el teléfono, querías escucharme aunque sea para darte un poco mas de cólera y para que escuches mis estúpidas justificaciones que creo a estas alturas no me han servido de mucho... Dices que soy mentiroso pues digo que tú también lo eres porque tú no quieres echarme de tu vida, tú me amas tanto como yo a ti y porque cuando pensabas que me quedaba callado y no había que decir empezabas a gritarme y querías que te escuche o cuando la llamada iba a terminar hablabas menos y querías escucharme y cuando se me vinieron esas lagrimitas me volviste a decir “te amo maldito” sabes: era como si fuera un avión a control remoto (o algo así) me tenías volando y de un momento a otro me estrellabas, me dabas contra la tierra con todas tus fuerzas y no contenta con eso de nuevo me levantabas y creo que con mas fuerzas me hacías caer. Te entiendo era ese dolorcito que por mi error te hice sentir...


El final: Recuerdo que estábamos conversando mirando al cielo o creo que frente al mar? Y tú me decías que no te deje (claro que no te dejaré, jamás lo haré) me decías que yo estaré siempre contigo hasta cuando esté viejito y claro tú no porque siempre estarás linda “muy regia” y que íbamos a llegar lejos pase lo que pase y me abrazabas y odiabas mi pasado pero igual me querías para ti... para siempre. Escribí “El final” para ver que se siente decir el final a tu lado... y sabes uno se siente mal, siento como si yo mismo creara un vacio por eso me atrevo a decirte que nuestra historia no tiene final, jamás lo tendrá porque tu eres ese sueño que se está haciendo realidad, tu tambien eres mi destino, además tu has venido para quedarte, escúchalo y lee bien “TU NO HAS VENIDO PARA IRTE”, por favor hijita no te vayas no me hagas esto porque se siente feíto me siento de mil maneras cuando dices que no eres mi chica cuando me quieres olvidar o de repente borrarme de tu vida... no niña buena eso no se hace ya? Y si quieres que sea como tú dices, lo voy hacer ahora sí (te lo he jurado). Pero no te marches no me digas que no eres mi chica porque es mentira porque tu eres el amor de mi vida... Porque tu eres el amor que ha venido para quedarse...

Tocan la puerta...

martes, 29 de enero de 2008


Tocan la puerta, son más de las tres de la mañana, mi papi me dice que vaya a ver quien es. (No sé si he despertado o si todo es un sueño caduco) me pongo el pantalón y piso los botines, hace frio, la madrugada amedrenta con sus bajas de temperatura, entre la tenebrosa oscuridad salgo adivinando, me da tanto sueño que me da pereza levantar el brazo y presionar el interruptor, de modo que atravieso la sala a oscuras, abro la puerta saco la mirada para un lado y está un desconocido señor, me dice que necesita una carrera y que por favor le diga a mi papi que es de parte de Valverde, esta bien le digo y en las mismas condiciones en las que salí regresé al cuarto, le explico a mi papi lo que pasó y me dice que si quiero ir que me aliste; le digo que sí. Mientras el va al garaje me pongo una chompa y sobre ella una casaca, es de madrugada y en Angasmarca hace un frio que llega hasta las diáfisis entonces me despido de mi mami, también pongo en el bolsillo la usb para ir escuchando algo de música durante el viaje, -ya mami chau ya venimos- le digo, cierro la puerta y salgo tomando conciencia del frio adormecedor de las cuatro de la mañana.

Mi papá conduce, y en el asiento del copiloto va el señor Valverde, yo voy en uno de los asientos de atrás, en el carro aun se siente algo de frio apoyo mi cabeza para la ventana y me concentro en la balada que empieza a sonar (chau chau María de Los Bríos) ellos empiezan a conversar asuntos ajenos a mi persona yo pienso en que el dos mil siete se termina y con el se van un sinfín de sucesos muchos de ellos inadvertidos casi penosos y otros pocos color alegría… me da nostalgia (a pesar de arrepentirme algunos sucesos ya están hechos) mi papi me mira por el retrovisor y advierte mi estado de animo sigo inclinado hacia el vidrio disque meditando.
Por una carretera medio extraña seguimos viajando, a medida que nos alejamos del pueblo, el cielo se hace notar y está perfecto e impecable, se puede ver la infinidad de estrellas hasta algunas nebulosas, la luna esparce sobre el paisaje esa luminiscencia blanquecina como que a uno le da cargo de conciencia estar frente a tan magnifica expresión de la naturaleza (uno que siempre la riega…) entonces me di cuenta que lo que había escrito en mi perfil del hi5 hace un año aun sigue siendo cierto –soy sensible con las personas que amo…- (aun me queda esa sensibilidad que de por si heredé de mi mami). Mi papá conduce con la serenidad que lo caracteriza estamos alejándonos de su pueblo que también es mi pueblo, quien sabe y él en cada salida se lleva algunos recuerdos sin embargo yo en cada salida creo nuevos recuerdos, yo pienso en los amores que fueron y en los que no también seguramente mi papi a estas alturas me debe de comprender yo lo quiero mucho yo lo quiero mas de lo que él se imagina. Lo veo lo persigo con la mirada y la oscura madrugada no tiene piedad y descarga sobre mí esos cargos de conciencia, me presiono los labios respiro profundo no me desespero pero los sentimientos convergen, me odio por los días grises por el mal que le hice, me sobo el ojo derecho y sigo inclinado hacia el vidrio suplicándole a la luna la tranquilidad necesaria…

Prendo el celular, ya estamos “lejos” de Angasmarca busco el número de Analy aunque sean mas de las cuatro de la mañana me atrevo a llamar, timbra dos veces y a la tercera contesta (ella sabe que soy yo) le digo ¿hola niña como estas? ella responde que ahí bien, durmiendo un poco (yo que me rio calladamente, me dieron ganas de decirle así que novedad ) disculpa, le digo yo como siempre llamando a horas inoportunas no nada que ver me dice algo soñolienta umm si pues le digo lo que pasa que en Angasmarca no hay señal y ahora estoy de viaje por eso te estoy llamando desde el celular de mi papi, ella deja notar una sonrisa y me dice a yaa pero no te vayas a terminar el crédito –jejeje no nada solo quería hablarte y contarte que el fin de semana estoy de regreso por Trujillo a ver si nos volvemos a encontrar- ella contesta sutil y suave -ok ok chévere nos veremos entonces - me despedí le di un beso, ella correspondió y le dije chau cuídate y ella me dice esta bien , luego terminamos la llamada, (me quedé pensando un rato y sentí que la quería un poquito más)

Se nota la prisa que tiene mi papi, es que tiene que ir a la mina, es una carrera contra el tiempo, habíamos llegado a Mollebamba a las cinco de la mañana, el señor Valverde se despide y se marcha, nosotros regresamos con el mismo apuro mientras tanto el mp3 cambio de álbum, subo el volumen, me siento en el lugar del copiloto, mi papi prende un cigarrillo y conduce a toda máquina, activo el aire acondicionado y direcciono las rendijitas de la ventilación hacia mí para que un poco de aire me de por la cara y así no quedarme dormido, que alegría es compartir un viaje con mi padre, que perfecto es vislumbrar el amanecer viajando con algo de música es todo tan real, es una conversación de las cosas que pasé en la universidad, es el motivo perfecto para tener a mi papi mas cerca, es un chiste de esos pícaros, es una carcajada es la burla respetuosa por algunas cosas del pasado, es un consejo, es una balada del recuerdo (de sus tiempos en los que en las fiestas se bailaban solo baladas, en las que el chico tomaba a su pareja por la cintura y ella a dos manos colgada del cuello de su galán daban un sinfín de vueltas muy lentas y acompasadas sobre la pista de baile en aquellos días en que los baladistas eran los héroes románticos de una juventud que jamás volverá…)

De regreso iba siendo ya de día, el sol se levantaba ominoso disipando sus rayos resplandecientes yo miraba para atrás y una polvareda se dejaba inundar por la fresca de la mañana, al mismo tiempo mi papi alistaba las cosas para que pueda entrar a la mina, a las seis de la mañana me dejó en la plaza me dijo anda a la casa ( ya era muy tarde como para volver a dormir) le dije ya papi chau ve con cuidado, el frio era mas frio todavía, ya no tuve sueño, me quedé en la esquina a tomar un emoliente para abrigar un poco mi enfriado estado de animo, mientras tanto el perfecto azulino del cielo se imponía, veía mucha gente que conozco (como les gusta madrugar) sin embargo yo ahí conversado necedades con el emolientero burlándonos de cosas sin sentido veía como por el frente mi papi se iba a la mina, me tocó claxon dos veces y yo le levanté la mano a manera de despedida, me dio un poco de nostalgia verlo madrugador, verlo trasnochado, tan trabajador por nosotros sus hijitos.
Yo te amo papito Juan…
Trujillo 29 de enero de 2008

La esperanza también viene en una sonrisa…

miércoles, 28 de noviembre de 2007

El domingo por la noche volví hablar con mi papi, como en los viejos tiempos (exagero pero para mí estos doce o diez días sin oír su voz fue como si hubieran pasado muchas semanas, casi meses, él tiene sus motivos y en algún momento he terminado aceptando su negativa para hablar conmigo). Mi conciencia se vio envuelta en un erial de sentimientos, yo extrañaba a mi padre, yo me había portado mal y él sufría mis miedos, me dijo lo correcto muchas veces, pero otras por inmadurez no pude seguir sus recomendaciones aunque siempre es tarde cuando ya me doy cuenta que debí hacer lo que él dice; sé que algunas cosas no están bien pero las hice, no quiero perder a mi papi me dije un día llorando su indiferencia, llorando las peores cosas que hice, sin embargo en contraste a ese esporádico silencio que hubo con mi padre, estuvo el afecto infinito de mi mami el que hizo levantar en algo mis desalentados ánimos, a veces me veía como un niño (aunque por los últimos sucesos pareciera que si ) no sabia como poder alegrarme con mi papi, nadie sabia lo que su abulia generó en mí y viceversa aunque creo que estos días estuve pensando mucho en mis padres, en algunos momentos fui escéptico como alguna día leí por ahí que si te ponen fronteras o limites te los ponen para traspasarlos sin embargo la voz de mi mami, la que esa semana escuché mas seguido me hacia cambiar de opinión y todo volvía ser como debe ser, ellos son mis padres y están para respetarlos para hacer lo debido… Me vi en el espejo me había crecido la barba, mis cabellos estaban desordenados y la tradicional caspa no podía faltar, no quería estar hecho al olvido me encerré en la ducha por mas de cuarenta minutos, de nuevo pensando en ellos, jugando y cantando, corrigiendo en algo los ánimos, prometí hablar con él ya era tiempo de llamarlo y decirle lo mucho que me hace falta hablarle y que acepte mis disculpas…




Esos días fui prisionero de mi mismo, me agobiaba la tristeza, su tristeza… no podía ser sincero quería regresar a la confianza de otros días pero la soledad y el mutismo que había generado no me dejaban hacerlo… estoy seguro que mi papá sufría mas que yo. Hasta que el domingo por la mañana hablamos de casualidad, mi hermana no estaba y contesté el teléfono, automáticamente noté la extrañeza de volver a oírlo después de muchos días, “hola papi como estas” le dije, temiendo una reprimenda que de por si sería justa, hablamos con aires de reconciliación entonces escuché en el fondo de mi ser el sonido de una canción que me hacía pensar mucho mas en él; vi en el espejo otra vez mi imagen, mi papi me hablaba con más ganas y se le notaba, se sentía como yo y las palabras coincidían eran las que yo quería decirle (es que somos tan parecidos) y hablaba un poco bajo para que nadie allá en el teléfono comunitario de donde me llamaba, se diera cuenta; me cayeron dos gotas luego tres y se vinieron rodando por mis pómulos, circundaron mis mejillas y terminaron goteando sobre el tapete del teléfono, solo le decía papi tienes mucha razón y él seguía hablándome me dice que a él no le importa lo que había pasado pues él sabe que no hay bien que por mal no venga, otra vez disculpa le dije (yo era el que lo perdía por las cosas que hice) - ya hijo - habló con una voz adormecida luego me dijo que haga lo que me había encomendado y que por la noche entraba con mi mami a internet para chatear un poco; se me liberaron por fin las angustias…




Todo el día la pasé pensando en él y por la tarde fui a dejar unas magnolias en la tumba de mi abuelita y le conté lo que ha pasado (que ensimismado estuve esos días pensaba que hablando a solas frente a la tumba de mi mamá Bertha podría aliviar un poco mas mi maltrecha conciencia) la emoción de estar ahí matando la dominical tarde me hizo recordarla una vez mas, creo que era la millonésima vez que lo hacia, la escuché decir con una voz sublime “pequeño diablo” , sí abuelita tiene razón pero ahora ya no estoy tan pequeño ahora mido ciento setenta y dos centímetros, le hablé, entonces me sentí otra vez agobiado y sentí esa compunción de los días anteriores, me limpié el copioso llorar que se veía venir ya que no quería como en la mañana que las lágrimas se me vengan rodando por mis pómulos, circunden mis mejillas y terminen goteando allí en la vereda del cementerio al frente de la lápida de mi abuelita… aunque quise evitar el lamento, no se pudo, sentí como se viene la sangre a la cara y se calienta mas de lo normal, ceñí la entre ceja y estuve cabizbajo como diez minutos…




La tarde se iba terminando y esa malacostumbre del clima de darle por hacer frio cuando ya es primavera cuando el verano ya debe ir seduciendo envolvía sin respeto alguno (no me fastidia al contrario me gustan los días que parecen de invierno así friolentos siempre me han de simpatizar no del todo pero me hacen recordar en los buenos tiempos en Angasmarca). Estuve de vuelta a la casa y quise caminar unas cuadras. A la salida del cementerio ya un poco mas tranquilo alucinando, planeando ser el niño modelo que mi familia espera, saboreando mis mentitas (las mismas que compro cuando estoy por la universidad, las mismas que un viernes ocho de septiembre a las siete de la noche compré para no cansarme de esperar a mi doctora corazón, -que por cierto jamás llegó- hasta ahora la espero es un imposible ya…) miraba la gente que salía en familia del campo santo, en cambio yo solito y con los ojos enrojecidos y con los latidos del corazón que se oían marchitos con las manos en los bolsillos siendo presa de un suspenso que me decía que todo era mi culpa aunque ya estaba enmendado, la conciencia acusa, más si son las seis de la tarde como que a uno le dan ganas voluntarias de estar triste… Atrás mío pasó una camioneta muy grande y de lujo, sé que modelo es y el año de fabricación también (mi afición por los carros) me quedo mirándola, la conduce un señor como de cincuenta años, a su lado va una señora como de diez años menos que la de él sus cabellos eran rubios llevaba gafas negras y un saco elegantísimo; en la parte posterior van dos niños los miro sin el menor caso sin embargo por mi lado derecho pasa a toda carrera un niño como de cinco años, le hace señas al señor diciéndole que pare y que por favor le dé su propina por cuidar de su carro, el señor




frena le dice que no hay nada que no fastidie, el chiquillo le dice que al menos se merece algo por la limpiadita que le dio al carro y del bolsillo de su risible bermuda saca una franela mugrienta se la muestra y le pone cara de tragedia, el señor quiere arrancar pero su esposa le dice que le de algo aun así el sórdido señor pisa su acelerador y nos deja en la escena, el niño me miró yo no pude darle explicaciones y le di unos centavos me agradeció y decidió marcharse entonces viene corriendo otro niño le da otros centavos más le dice te manda mi mamá gracias por limpiar la camioneta y antes de que el pobrecillo niño le de las gracias el otro chiquillo se fue mas rápido de cómo vino, le di una palmadita al chiquillo está dando el negocio le dije, pobrecito se fajó otra vez su bermuda (es que era muy grande, me supuse que era de su hermano mayor o que se la regalaron por compasión) cogió su franela mugrienta y se fue despidiéndome una gran sonrisa a pesar de su carita sucia y de sus ojos tristes esa tarde encontré un tantito de esperanza -la que precisamente necesitaba- mis latidos ya no se sentían marchitos como hace unos minutos y más allá compré una botella con agua mineral y cincuenta céntimos de mentitas, con los traguitos aquellos empecé a disolver mi tristeza, tomé el micro hacia la casa y los indicios de un Juan Carlos risueño empezaron a ser…




Como lo esperaba, mi papi entró por la noche para chatear y hablamos como si nunca hubiera pasado nada… nos quedamos hasta las once, nos vio por cámara web, estuve feliz, desde luego él y mi mami también, todos (era una justa reconciliación). Ya días después me quedé pensando en lo que pasó aquel domingo y me vi en la obligación de guardar ese recuerdo y plasmar con las letras de mi utopía la sonrisa mas sonrisa que he visto últimamente, la del niño del cementerio, ni siquiera sé quien es ni su nombre ni nada, pero a él le debo esta satisfacción de ser el de antes y de vivir la vida con tranquilidad sonriéndole a mi familia escribiendo en la madrugada en la mañana en la tarde de cómo la paso y contando mis días grises cuando no había podido hablar con mi papi.




Hace diez minutos me llamó al móvil me dijo que por la noche entraría para chatear un rato, le dije -ya papi te espero- estoy alegre porque por las noches hablo con mi familia y porque la esperanza llega de unas maneras tan lindas, ya completé tres paginas ni yo me lo esperaba…
Trujillo 28 de noviembre de 2007

Yo a la Sole...

martes, 20 de noviembre de 2007


Yo a la Sole, lo conocí un día de hace un buen tiempo, mas de un año atrás. Yo siempre pregunté por la Sole, es que el modo de cómo la habíamos pasado fue crucial, desde esa noche quise que pasara algo entre nosotros, no separarme de ella… era mas niña y danzamos entre la concurrencia de un desazonado bailoteo…

Las vicisitudes hicieron que hace un tiempo nos volvamos a ver… después me dijo que yo también le simpatizaba

Ya algunos días después estamos juntos y nos queremos y pienso en ella incluso a esta hora 1.33 am
Y otro día me dijo que nació un tres de marzo de 1991. (Trujillo 17 de Diciembre de 2006 )

Después de navidad nos volvimos a encontrar, se hizo a mi dolor estuvo conmigo, en la tarde me obsequió un regalo de navidad y nos quisimos mucho más y estuvimos como dicen los mejicanos todo padrísimo, ella es bien linda sus labios son frágiles y terminados para afuera
Gracias a la Sole tengo muchas alegrías por aquí, ¿mucho tiempo que esperar? Para verla con su falda plegadiza y unas botas hasta arriba bien guapa mi niña, cabello sublime, caderas más que sutiles y los ojitos café; que hará hoy día, mañana hasta que nos volvamos a ver las etéreas caras, a la vez estoy exhausto en este intento por retenerla imaginariamente a la perfección por supuesto…


Tengo tanto que agradecerle a la Sole es que despertó el cariño dentro mío e hizo muchas cosas sin saber si la merecía, en fin, sé que estoy enamorado, yo a la Sole lo extraño demasiado, igual sé que la Sole regresará un día…


De todas maneras nunca pierdo la esperanza, el relojito que me regaló, está en la mesa de noche, me despierta todas las mañanas al alba antes de la universidad, luego con desgano apago su perspicaz alarma, y es lindo pensar en ella cada que veo la hora cada que programo el despertador… eres genial mi Soledad, hoy hago alusión a tu nombre porque cada que paso por los Cedros sigo nuestros pasos y ya no estás, solo esta palabra: la soledad para ambos, aunque anteayer me senté en la banca de siempre gire la esquina hasta el paradero y no estabas tampoco el teléfono sabe de ti… lejano estoy de un amor del cual soy dueño


Hoy día que la Sole esta leyendo esto como que siento el brillar de sus ojos café, además me extraña y entre el oscuro absoluto de mi habitación emergen sus latidos y ambos nos reímos y como todas las tardes siento sus vidriosas manitas estrecharme y al final yo le digo te quiero y ella me dice te amo… nos reímos, se nos pasan mas de doscientos diez minutos desde el encuentro, lástima, se tiene que marchar ojalá no se haya ido jamás y esto sea parte de la noche, sea parte de un lapsus…


Yo a la Sole, lo conocí un día de hace un buen tiempo, mas de un año atrás. Yo siempre pregunté por la Sole, es que el modo de cómo la habíamos pasado fue crucial… hoy día sueño aun con su llegada es mas fácil que empiece a nevar en enero a que mi Soledad regrese, no obstante la soledad quiere apoderarse de la madrugada, las baladas son el paliativo mas útil para dejar atrás la soledad y pensar mucho mas en mi Sole.


Es que yo a la Sole lo extraño demasiado…
Un beso, a la distancia cariño mío…
Tu Juan Carlitos…


Trujillo enero de 2007

Yo también amo a mi mami...

jueves, 1 de noviembre de 2007


Mi mami viene a pasar el fin de semana con nosotros, a parte de eso tiene que visitar al medico, parece que irá donde el traumatólogo –esos dolores en la ingle la tienen angustiada -


Mi papi me llama al móvil como a las seis y me dice que mi mami ya está viajando, que no vaya a la agencia porque mi tío Carlos irá a recogerla en su camioneta. Me da mucha alegría saber que volveré a ver a mi madre, decido no dormir y quedarme a leer algo en internet o tal vez escribir algo sin sentido hasta que sean las dos –la hora en que debe llegar mi mami- . Como a la una y media me acosté y pensaba dormir, al cabo de unos minutos la presentí tocando las rejas, bajé entre dormido y despierto lleno de esa alegría de encontrar a mi madre y tenerla al menos por este fin de semana. Abatido entre la somnolencia y la satisfacción de abrazarla corrí para abrir la puerta y nos encontramos; traía consigo una bolsita su maletín y algún equipaje, cosas que no sé como le hice pero las cargué todas de una sola vez hasta el tercer piso. Como siempre mi madre estaba con la mirada esplendorosa y con una actitud refrescante se le notaba su maternalísima forma de ser, le dije que vaya a descansar, ya hijito tú también me dice y me fui corriendo a la cama a continuar mis sueños alegres… Cuando mi mami nos visita siento de nuevo esa confianza, siento esa seguridad, esa protección que su presencia infunde sobre nosotros, es como un aditivo a mis ánimos incluso hasta se puede dormir mejor.


Amanece, las gemelas se han ido a estudiar y yo tengo clase por la tarde, me quedo dormido a propósito –como para que mi mami me despierte- entonces como lo sospeché viene y me levanta como a las ocho, me dice que si puedo acompañarla a la clínica, le digo que sí que cómo se le ocurre plantearme esa pregunta luego le sonrío, ella también ríe y me dice apúrate… Me alisto, me rasuro y cuando estoy de regreso a mi habitación encuentro a mi mami planchándome una camisa, me conmueven sus gestos, -son únicos- me la alcanza junto a un bivirí, me doy prisa y me visto, es rico ponerse la ropa aun caliente a penas planchadita…


Salimos con algo de prisa, mi mami no toma desayuno porque el medico le dijo que debe ir en ayunas pero cuando pasamos por la esquina de los jugos me compra algo de tomar me dice que no debo quedarme sin desayuno que siempre debo levantar temprano aun los viernes… -que estudio en la tarde- si mami no te preocupes le digo. Tomamos un taxi y voy leyendo cien años de soledad –es el segundo intento espero terminarlo y que no sea como cuando tenia trece años que no entendí ni medio- Primero entramos por los análisis de sangre, una guapa señorita como de mi edad pregunta que quien de los dos es el paciente yo le digo que es mi mami, entonces me dice que debo esperar en el sofá y me pregunta que si deseo leer alguna revista en particular, no gracias le digo que suficiente con Cien Años de Soledad, en seguida se ríe yo también le doy una mirada algo coqueta voltea tan fresca y linda yo le guiño el ojo ella me pone cara de pocos amigos y se lleva a mi mami…


Luego de los análisis, a la salida de la clínica, caminamos despacio, le pregunto como le fue en los rayos x, luego la abrazo, y noto que mi mami aunque quiera ocultar el malestar que lo agobia no puede seguir fingiendo; y me dice que cuando viene al doctor parece que le pasara, es algo psicológico le digo, y volteamos de Bolognesi a Pizarro, el sol rondaba la mañana la hacia calenturienta pero airosa y en la entrada de una quinta en una especie de quermes, pedimos un ceviche para mi y para ella una patita en fiambre, tomamos un lugar y degustamos ese sabor de la comida norteña, conversábamos de cómo iban las cosas en Angasmarca, al mismo tiempo el picante me hacia enrojecer. Como quiero a mi madre, me veía dando soplidos de ardor entre los labios; en seguida pidió una jarra con chicha morada heladita, ya hacia falta le dije, nos reímos y seguimos conversando…


Fuimos a la avenida España y tomamos el carro hasta la casa, llevamos las cosas y luego volvimos a salir, teníamos que ir donde mi tío Carlos ya era hora de irme a la Universidad, me dio pena despedirme de mi mami pero la presencia de mis hermanas me consuela.
Por la noche cuando ya todos estuvimos en casa, conversamos; mis hermanas nos hacían reír, sobretodo Elvira, sus ocurrencias son únicas, me encanta ver felices a las mujeres que mas quiero en este mundo; nos echamos en la cama vemos el cielo raso de la habitación pienso de nuevo en mi mami y en la incertidumbre que ella debe sentir cuando esta viviendo sin nosotros, la amo mucho más… invento un chiste absurdo, hago un esfuerzo por disimular esa agüita que se empoza en mis pupilas y disimuladamente llevo la corriente y seguimos conversando…


Ellas salen de compras, saben que a veces no tengo paciencia para estar con ellas aunque hasta la actualidad mi mami me acompaña a comprar mi ropa e influye en la elección de mis prendas no la reclamo además tiene buenos gustos, sigo siendo su niño decente y me viste con jeans, driles clásicos, camisas y polos con cuellos en fin todo es ropa casual. Por esta vez decidí no salir con ellas y quedarme en la casa, a ver un programa de cable que por cierto no sé si será real o simplemente una farsa, de todos modos igual lo veo, también me quedo porque quiero estar pegado a la internet… ellas me conocen y saben porque no fui de compras (es que me aburro, además es una eternidad esperar que una de mis hermanas escoja algo de vestir, que si el colorcito que si el estampado que si la talla o quien sabe ya cambie la estación ufff, las trabas son infinitas, luego cuando estamos por esas tiendecitas donde venden accesorios para chicas también es otro trajín, van por sus pulseras, que su maquillaje, que sus aretes y una infinidad de productos que se ha inventado para las del sexo opuesto… a esta hora las imagino y me alegra haberme ahorrado esa caminata entre las tiendas del centro ).


El domingo por la mañana, mi mami nos despierta a todos al estilo militar, ya sabemos por intuición que nos toca hacer limpieza, me hace mover, barrer, recoger las cosas del closet, por ratos no soporta ver el sin fin de objetos que estaban regados por ahí, y nos llama la atención, yo me había concentrado en una película que pasaban por TNT y me distraía y dejaba de hacer lo que me habían encomendado y mis hermanas me presionaban me hacían a pagar la televisión, pero igual yo terco prendía la tele y con volumen muy bajito seguía inmiscuido en la trama que pasaban por cable.


Mi mami llevaba el apuro mas apresurado del mundo; es que por la tarde tenía que viajar y me daba pena, sentía de nuevo esa frívola sensación de estar sin ella y me sentaba a la entrada de la cocina y la contemplaba empeñosa limpiando con solemnidad; ya cuando se percata que la observo, voltea sus ojos caramelo hacia mí y de repente asumiendo que con mi contemplación le decía mamita te extraño mucho no te vayas, quédate para que ya no nos de miedo vivir solos, quédate para cuidar de tus hijitos, quédate para que por las mañanas nos hagas jugos de fruta, nos des galletitas con mermelada y nos despiertes a todos al estilo militar… Me miraba y su pena la expresaba en silencio…


Al cabo de dos horas, terminamos la batalla contra el desorden, (yo contento porque encontré mi tercer diario el que ya lo había dado por perdido) mis hermanas se estaban cambiando ya casi eran las dos de la tarde, teníamos que ir a almorzar donde mi tío Carlos, los intestinos me reprochaban algo de comer y a varios metros se notaban esos soniditos medios extraños que exigen algún alimento en las entrañas. Tuve que esperar diez minutos más porque a mi hermana se le dio por ponerse un polo ligerito, y con este clima que no se sabe que va pasar, se desanimó y tuvo que volverse de la puerta para ponerse uno con manga larga y cuello alto, “hay Elvira acaso te vas a una fiesta?” le digo, yaaa tu que sabes de estilos me dice , al mismo tiempo recoge sus cabellos crespos oscuros con una especie de ganchito medio extraño; me mira con una sonrisa sarcástica y me deja parado para ponerle seguro a la puerta, y se va saltando misma niña toda ella brincando un pie luego el otro, me quiero quejar pero no, de repente está viviendo su momento. Prefiero alcanzarlas ya están por el parque, voy corriendo atrás de mi mami y de pronto se remontan a mi mente los recuerdos de cuando era niño y corría muy rapidito atrás de mi mami ella se alejaba un poco como para darle emoción a mi carrerita, luego se volvía hacia mí y me tomaba de brazos, me alzaba muy alto; y clarito recuerdo que veía el mundo hacia abajo lo veía con temor porque a mi siempre me han atemorizado las alturas, pero como estaba en manos de mi mami, me extasiaba estar suspendido a no más de 1.65 metros además creo que aquellos días yo tenía cuatro años…


Por la tarde volvimos a la casa, ya su equipaje estaba listo, yo fui a la avenida por un taxi, y para cuando ya estuve en la casa ellas esperaban en el jardín, nos apuramos y fuimos a despedir a mi mami nunca dejamos de conversar y reíamos a medias, sobretodo yo que ya me había hecho a la idea de estar con ella, se me hacía de quebranto ir a despedirla, la extraño y mucho, no cabe duda que con tenerla aquí a lado un haz de tiempo es suficiente para acostumbrarme a su presencia y estar de caprichitos como para no dejarla ir (lo mismo pasa con mi papi, por eso que muchas veces cuando los dos vienen y tienen que irse nos ponemos a llorar, mi papi toca el claxon y se lleva a la mujer que hace veinte años me tuvo de vacaciones dentro su vientre) . Son mas de las seis el ómnibus ya va salir, mi mami tiene el boleto con el numero diez, me encargo de que hayan subido sus cosas, la mayoría de pasajeros han abordado el carro y fue el desfachatado frio del ambiente el que una vez mas confabuló a mi favor, ya no quise que mi mami me vea con los ojos rojos, al contrario me reí tantito mas, la abracé como dijera algún sobrinito mío o cualquier chiquillo: la abracé fuertote, ella me pidió que me porte bien que por la noche no me olvide de cerrar la ventana, ahhh también me dice que en el estante de la cocina ha dejado galletas y que ha comprado mermelada, algo de leche y fruta, ya gracias mami le digo, y sé que sus lentes ocultan un poco la tristeza de dejarnos solos otra vez, sube al ómnibus con su bolso gris oscuro -seguro que cuando Elvira lea esta parte dirá corrección: era color grafito- en fin como suele decir ella tu que sabes de estilos…


En otro momento, ya de vuelta a la casa con la ausencia de mi mami a cuestas; fui a la señora del frente, a tomar una coca cola a sentarme en el parque a ver la luna que como pocas veces inundaba la ciudad con su blanquecino resplandor, entonces pensé en mi papi me alegré por él ya que mañana estará junto a mi mamá, lo imagino de repente en la mina o conduciendo su carro oyendo música del mp3 que grabamos juntos la ultima vez o quien sabe saboreando la relajante sensación de un cigarrillo, miro al cielo, miro a todos lados me conmueve esta realidad, tomo un trago y otro y pienso que algún día así como de niños volveré a vivir con mis padres, correré tras sus pasos quien sabe y volvamos a jugar nintendo, y elevemos una y otra cometa, salgamos juntos de paseo y con mi papi viajar así como siempre, por la noche de madrugada y a toda hora anhelando realidades que de seguro en el futuro serán … Hoy es otro día mi mami llegó muy bien me lo dijo por teléfono, yo aun la necesito –bueno toda mi vida necesito de ella- me he puesto a escribir como para desahogar esta tristeza de vivir en este diminuto universo llamado tercer piso. Es de mañana ya estoy por terminar esta crónica de cuando mi mami viene a vernos; las cortinas están tendidas vislumbran ese calorcito de las diez de la mañana; he puesto una balada del recuerdo y siento con urgencia que necesito a mis padres, veo nuestras fotografías las acerco, lo mas próximo a mis ojos, otra la pongo de fondo de escritorio, el sentimentalismo quiere invadirme pero es muy de mañana como para estar siendo presa de suceptibilidades, y mejor me tranquilizo pienso en las risas de otros tiempos, en las alegrías de mi papá, en las insistencias de de mis hermanos, y en el reír sereno de mi mami. A esta hora como para terminar, esta bien, cambio la música a algo mas alegre y sigo comiendo las galletitas con mermelada que me compró mi mami…

Con amor para mis padres,,, Juan Gálvez y Luz Velásquez.
Trujillo 01 de noviembre de 2007

Los últimos días que pasé con mi mamita Bertha…

miércoles, 3 de octubre de 2007



“Hasta mañana abuelita, ya me voy, mañana regreso, descanse y esté tranquilita…” seguidamente un respectivo abrazo, la miro con alegría enajenada le toco la mano y me marcho, pero antes de abandonar la habitación presiento ya ese dolorcito en el pecho característico de las despedidas, no obstante mañana regresaré a saber mas de ella, a saber mas de la octogenaria madre de mi padre. Ya está anocheciendo y nuevamente constituyo motivos para escribir mis aflicciones, mis despilfarros de emociones que a veces vienen a quedarse por la noche aquí en mi habitación, la testiga tórrida e incauta observadora de mis días, de mis amaneceres y de los momentos frente a este monitor con algo de música a rompe lunas, fregando por ratos mis tímpanos…
Hace unos minutos se ha ido mi madre, como siempre cuando no separamos, me pasa lo mismo, además se consolida la soledad ya que las gemelas están viajando al sur yo mientras yo aquí velando mi cuarto, desbordando mi ternura, exteriorizando mis aflicciones ahora que no hay quien me vea, así con la cara hecha a las penas, -ni siquiera esta mi felino-, quien sabe estará divulgando su hambre por los techos contiguos, y yo aquí con la espalda meciéndome una y otra ves sobre la escuálida silla del comedor, pienso en mi mami, pobrecita ella, ayer y hoy ha sentido el pueril sabor de las despedidas, dejando que la separación cumpla su indeseado papel - debe ser lastimoso para mi mami el hecho de marcharse y llevarse de nosotros…su maternalísima presencia -
Pienso en la cátedra que dictaré esta noche aquí a los objetos inertes que me rodean, juntos aprenderemos a no tener miedo a no pensar en esa vaga sensación que se hace llamar soledad, que de por si esta merodeando, lo presiento y subo el volumen y me hastío con un sin fin de baladas, ojala así sea mas real y pueda sentir a las personas que amo, y así haga el intento de afrontar cualquier eventualidad que esta noche se nos vea venir…
Mientras tanto escribiré mas párrafos, en ellos hablaré de mi abuelita Bertha, en algunos contaré de sus tapetitos, de sus bordados en hilo Carmencita y de los miles de momentos a su lado, sin embargo el temor me somete, aunque sea un nadie escribiendo, es así como destierro de mis mundos la temerosa situación de estar solo, lejos de mis padres, y a diario con mi mamita Bertha la que algunos días la encuentro flagelada por una decadente enfermedad que prefiero no nombrar; otros días alegre… Mi abuelita Bertha la veo todos los días y ayer o no me acuerdo cuando fue que le dije: “…se acuerda cuando era niño y me quedaba dormido a su costado? Se acuerda cuando veíamos juntos las películas de Cantinflas?... abuelita Bertha se acuerda cuando en las tardes con sol de muerto comíamos los sublimes…” pobrecita, mi abuelita al oírme desorbita su emoción asiente con un giro afirmativo su carita y después de un minuto le seco la frente con papel suave ese que trae impreso figuras de perritos y circundo su frente y acabo con su extenuado sudor, también le doy un soplidito de aire, me mira y le acaricio las manos y le hablo de cualquier programa que pasan en la tele y nos quedamos viendo el “clon” , me quedo dormido, ella no, a pesar de su inexorable mal, ella me sigue cuidando como si siguiera siendo niño, me mira yo ya estoy atraído por el sueño y al rato despierto y ella sigue recostadita mirando la tele mirando por sobre sus pestañas el techo, me mira yo le sonrió ella también y lo quiero mucho; pero me tengo que ir y le digo: “Hasta mañana abuelita, ya me voy, mañana regreso, descanse y esté tranquilita…” seguidamente la abrazo, la miro con alegría enajenada le toco la mano y me marcho…
7.37 pm
Trujillo 20 de septiembre de 2006

-adoro mis recuerdos de niño…-

lunes, 2 de julio de 2007


Se acomoda a la luz sobre la silla chica que siempre esta en la sala… apretuja bien su aguja de o agrochet a veces teje una chompa otras hilvana la ropa aunque mas que eso le gusta bordar en un bastidor de esos grandes, sin embargo el mayor tiempo estuvo elaborando tapetes con hilo Carmencita con su aguja de agrochet (perdonaran si no escribí correctamente el nombre de la aguja)… hay una canastita a su lado ahí quedan los ovillos de hilo… los que a su vez se entreveran por bajo y por sobre los palillos… ella esta muy quedita concentrada en su tapete dándole vueltas tejiendo y destejiendo por si pasa mi mamá le pregunta “hija que te parece?...” mi mamá alega: “esta bien pero le falta mas forma en la esquina…” entonces se va… yo sigo trazando la marginal del centro en plena sala pero el sol fastidia y se me nota el sudor porque yo siempre jugué en cuclillas, de ahí el esfuerzo, nunca me arrastre porque mi mami así me enseño… como si se notara mi disconformidad con el sol vespertino escucho: “hay hijito tas que te quemas mas que somos blanquitos…” me río -si pues- y me paso el brazo por la frente para quitarme la transpiración y sigo abriéndome paso en el inmenso valle de la sala, necesito tener mi carretera lista ya que mi volquetito muy pronto saldrá del mecánico…“hay sol de muerto hijito… juega mas allá…” oía decir -si pues - le contesto mientras sigo terminando el filo de mis uñas dibujando mis carreteras en el irregular piso de tierra dentro la sala, aunque me falta mucho, tengo fe en terminar y aventurarme a serpentear con el volquetito de lata color amarillo que mi papi me compró en Lima el mismo que está en la cochera lo están arreglando según mi ilusión esta alistándose para emprender un gran viaje toda la noche hasta el amanecer, yo soy el chofer desde luego…

Ella sigue sentada persiguiendo los diversos puntos de sus revistas de agrochet ya me faltan pocos metros y termino, el sol se esta ocultando, deben ser mas de las cinco, el viaje de mi volquetito se esta retrasando hay dificultad para seguir la carretera, tendré que hacer una vuelta por motivos geográficos… no importe con tal de llegar a la selva (la selva no era mas que el rincón donde yacían los tercios de alfalfa que compramos para los cuyes su color verde me hacía llamarle la selva… ) a traer frutas y lo que se aparezca…

… “Buenas tardes doña Bertha…” , “Doña Bertita buenas tardes…” ya es tarde gracias a mis esfuerzos se ve la mayor parte de mi carretera, el ocaso esta a haciendo de las suyas yo al sol le imploro sus últimos rayos para jugar a mi viaje no obstante el se esta marchando y lo veo por atrás del cerro por allá por sobre las manzanas que se marcha y me da miedo que ya sean las seis de la tarde porque a esa hora mi abuelita Bertha cierra la puerta porque a esa hora puede que llegue mi mami con el pan también mi papi y temo porque pueden pisotear la marginal del centro que con tanto sudor con proyecciones con doble carril y a sol de muerto he trazado toda la tarde…

La gente que regresa del campo con sus manadas pasan después de pastarlos… se asoman a la vista de la puerta y siguen saludando a mi abuelita, pasan algunas personas que ahora son mi familia en esos días también pero prefería jugar a las carreteras, que a enterarme que son familiares… los niños de la escuela ya están pasando brincoteando como si no fuesen a llegar esa mismo día… detengo la obra y me paso por delante mi abuelita que ya se dispone a guardar sus tejidos su canastita y sus agujas…, “permiso abuelita” y ella cariñosamente: “pase niño…” me paro en la esquina con las manos ocultas para atrás por cierto llenitas de tierras y polvo ya que había dejado la construcción en stand by , un momento para ver el correr alocado de los niños de la escuela que viven en el campo, que desfilan con cuadernos en mano otros con sus morrales trafican por todas direcciones por todas las calles, unos por el carretero se alejan felices jugando con sus trompos… otros mas pacientes con unas canicas… también por el lado de la señora Nati se echan al camino directo a sus casas, me da curiosidad porque ninguno juega a los carritos deber ser mágico manejar hasta sus casas, una carretera de veras con abismos con puentes con charcos con lodo, lo suficientemente larga como para quedar satisfecho de jugar a los carritos… en fin ya me distraje viendo a los últimos niños a los mas grandes, que bajan lentos con su uniforme oscuro por doña Iris mas abajo se pierden no los veo pero los imagino … Mientras tanto sigo parado enfriándome a las seis de la tarde y abuelita me llama “pasa hijito guarda tus juguetes “ … ohh sorpresa olvide que tenia que terminar la marginal del centro para que mi volquetito de lata color amarillo que mi papi me compró en Lima pueda correr sin problemas por esas nuevas rutas que me gustaba inventar…

Entonces ya estoy entrando , llegan las gemelas de haber jugado toda la tarde en la casa de María Teresa, y me voy corriendo a la sala para vigilar mi marginal del centro para que no la vayan a pisar y zas como si todo hubiera sido un sueño ya se pasaron por ahí mis hermanas mi abuelita y todos yo que quería enseñarle la carretera a mi papá… ya no demora tampoco… tengo esperanzas aun hay rastros por ahí aun quedan las curvas cerradas y un desvío entonces lo veo venir por la torre que viene con pasos firmes manos atrás con prosa por supuesto se acerca ya esta por la pila yo lo espero me hago el disimulado y rehabilito una travesía que dibujé atrás de la mesa entonces ya esta casi oscuro y sigilosamente nos encontramos , soy feliz al verlo como si fuera un encuentro después de muchísimo tiempo “buenas tardes papi…” le digo y él muy paternal “Buenas tardes hijo…” entonces hago los ademanes para que se de cuenta que estuve jugando carritos y que hice mi carretera, entonces el instantáneamente se da cuenta y dice “…bárbaro…” yo sé que con esa palabra ya le gusto mi carretera aunque estemos casi a oscuras el pasa con cuidado como para no aplastar el kilometro quince de mi marginal y asegura la puerta le pone pestillo y me dice “vamos ya ahorita llega la luz…” lo quiero mas porque no pisó mi marginal de la sala… nos vamos hasta la cocina no sin antes guardar mi volquetito que hasta ahora no se ha movido, en fin para mis adentros pienso que mañana haré otra marginal pero mas temprano ni bien llegue del jardín para que no me gane el ocaso y manejaré supuestamente toda la noche hasta llegar a la selva hasta que sea de día…

En la tina ahora si pues con agua helada hay que lavarse las manitas me seco por completo entro a la cocina ya el motor han prendido ya no demora la luz miro a mi familia reunida en la mesa bajo la clarísima luz del fluorescente, me dan ganas eternas de regresar corriendo a jugar en mi marginal, es hora de comer y de ver las noticias… mi mami en la estufa dispuesta a cuidarnos me mira yo también, las gemelas sostienen sus biberones evenflo las miro con gracia y me siento a la mano derecha de mi papi…

Con inmenso amor y sinceridad para mi familia…
Alguna día tendré seis años y tambien iré a la escuela le decía a mis hermanitas…
Ellas angelicales : “ya calos…”

-adoro mis recuerdos de niño…-

Trujillo 20 de Junio de 2006