ANGASMARCA

ANGASMARCA
Conoce el maravilloso pueblo de Angasmarca

VILLA AZUL

VILLA AZUL
Conoce un lugar Maravilloso
Mostrando entradas con la etiqueta autores invitados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autores invitados. Mostrar todas las entradas

RESEÑAS DE UNA VIDA EXTRAÑA (Capitulos III y IV)

miércoles, 3 de febrero de 2010

NOTA: EL SIGUIENTE RELATO PERTENECE A MILAGROS RAFFO, una gran amiga con quien tengo constante comunicación, ya que ambos compartimos la afición por escribir. En un gesto de amistad ella me dio el permiso correspondiente para publicar este relato conformado por 4 capitulos, que esperamos sean de su agrado...


________________________________________________


CAPITULO III
LA GRAN BODA DE LA FAMILIA GÜELFO



No había pasado mucho tiempo desde la partida de la mejor amiga de Laura y de su última reconciliación con Kike, cuando se tuvieron que empezar a hacer planes para la gran boda del año en la familia Güelfo, la querida y sonriente Irene, como la llamaba sarcásticamente Laura, había conseguido superar la infidelidad de César con su algo confundida y patito feo, hermana Liz; algo que causo un gran problema en la familia; pero del que por supuesto sus padres jamás se enteraron, pues para variar y aunque hubieron tirones e insultos, ellos nunca estuvieron en casa para tranquilizarlos.



Bueno, el patriarca de la casa el señor José Güelfo, se encontraba inevitablemente feliz, por el acontecimiento que iba a tener lugar, mientras la madre, la Sra. Jesús, iba de acá para allá, con Irene tratando de que todo quedara en su lugar y como Irene había soñado, con todo lo más caro, obviamente no importaba a costa de que, o de quien, pues sabía perfectamente que la que acabaría asumiendo hasta el mas mínimo gasto, iba a ser la madre, aunque para ello hubiese tenido que vender la última pieza de mercadería que tenia en sus almacenes.
Y fue así como empezaron a escoger las invitaciones de satín, el lugar campestre en Moche, para que pudieran hacer el espectáculo de caballos de paso, para los invitados foráneos, los cuales eran los que al padre de la novia mas le interesaba impresionar; se escogió el majestuoso vestido de novia con una cola, bastante extravagante al parecer de Laura; pero viniendo de Irene, nada era exagerado; la vajilla, los manteles, los toldos y todo lo que hubiese sido necesario para complacer los limites incomprensibles de su hermana; pero en el fondo con lo que Laura también anhelaba conseguir algún día; es más, eso era lo que ella más añoraba.
Y así fueron pasando los días, hasta que por fin llegó el GRAN DIA, el día de la boda de Irene, empezaron a llegar los invitados lejanos; el tío que se postulaba para Congresista, el ex Diputado de la República, el Comandante de la F.A.P. y así sucesivamente los múltiples y singulares patriarcas de la familia Güelfo, de la cual el padre de Laura se sentía completamente orgulloso de pertenecer, aunque como Laura decía su apellido nunca la había favorecido en nada y menos le había dado de comer, pues todo lo que tenían se lo debían a su madre, quien precisamente no venía de ninguna familia de abolengo, sino más bien de una sencilla familia trujillana, en la cual había aprendido que el trabajo era el medio esencial para salir adelante, en consecuencia ella no se cansaba de inculcarle el mismo tipo de educación a sus hijas.
La mayor alegría en ese momento de Laura era el encontrarse con su grandioso primo José Carlos Güelfo; alguien como ella, aunque mayor que ella por algunos años, pero con el que congeniaba en todo y al único que podría decirse de toda la familia, al que ella consideraba “su familia”.
Primita “sopa de pollo” le decía: José Carlos a Laura mientras la estrechaba entre sus brazos, apodo que le había puesto ya hace algún tiempo, pues cada que se encontraba en algún viaje con Laura; esta se encontraba leyendo algún libro de sopa de pollo, ya sea para el almas solitarias ó para madres ejemplares, de esos libros que laura no se cansaba de leer. –jajaja, nunca te olvidas de ese apodo primito – como me voy a olvidar de mi primita sopita de pollo, eso nunca; se miraron y rieron juntos.
Bueno que dices prima, habrá que empezar a catar ese pisco que han mandado de las reservas de la hacienda de la abuela y se volvió a echar a reír –no vaya a ser que después los invitados tengan alguna queja – volvieron las carcajadas.- hay Jóse, tu nunca vas a cambiar- claro que no, y espero tú tampoco; bueno mejor hay que hacerle caso a la tía Jesús y empezar con el salón de belleza y esas pendejadas que Ustedes las mujeres acostumbran, para verse mas lindas de lo que ya son, ya dejaremos la cata para más tarde ok.
Bien primito, yo debo aún arreglar algunos asuntos de mi indumentaria que no he culminado, pero más tarde te prometo tomarnos unas copitas de ese pisquito iqueño que tanto te gusta; a y de paso presentarte al primo nuevo pues. – jajaja, ese que ni aparezca, si quiere continuar con sus dos piernas; jajaja no mentira primita, llévalo nada más para darle el visto bueno.
Y así, después de la misa, cincuenta bailes de vals con todo el mundo, el show de marinera, el baile de caballos de paso; haber degustado la riquísima cena, que nunca entendí que fue, es que empezó la fiesta por fin, y llego el momento mas temido por Laura la hora de los saludos, con los grandes del clan de los Güelfo; todos con el mismo discurso de siempre; ¡que grande estas!, ¡que linda te ves! Y el más convencional, ¡eres toda una Güelfo!; como si a laura le importara eso. Es mas ella aún no sabia que hacia en ese lugar a ciencia cierta, ah claro; era la boda de su queridísima hermana Irene, como si a ella le importase que estuviera ahí.

Después de un buen rato de que laura anduviese escondiéndose de la familia, encontró una mesa alejada de todos los patriarcas, con algunos amigos en la que pudo sentarse al fin con Kike, que comenzaba a exasperarse con tanto saludo, y ahí llego mi querido primo José Carlos, con una cara muy seria, dirigiéndose directamente a Kike; - así que tú eres el primo que se me ha estado escondiendo toda la noche - , El susodicho se paro de un salto de su asiento y se apresuro a brindarle un apretón de manos; - bueno me alegra conocerte y saber que mi prima esta en buenas manos, pareces un buen muchacho y más vale que lo seas, porque sino, no habrá piedra bajo la que te escondas, si lastimas a mi sopita de pollo- y nuevamente se hecho a reír. El atónito Kike que no lograba articular más de una frase continúa, pues no supo si esa, era realmente un broma o una amenaza directa; solo atino a reírse con él.
Y de pronto mientras la fiesta transcurría con la mayor normalidad y como Irene había planeado, segundo tras segundo durante 12 años, ocurrió algo que nadie tenia en mente, por la puerta de entrada; bella como jamás se le había visto antes y con un garbo y elegancia, que solo eran propias de ella, apareció Marita, la hermana mayor de las Güelfo Baldizar, aquella que se había ido 12 años atrás a vivir a Argentina, cuando aún era apenas una chiquilla, pero la que tenia ganas de salir tan pronto como le fuera posible de esa casa, como lo era para cada una de sus hermanas; pero nadie tenia el valor de admitirlo. Era la misma que volvía ahora, con la diferencia de que ya regresaba casada y con un bebe de 2 años, al que solo habíamos conocido hasta el momento por fotos.


Todos se miraban atónitos y nadie podía salir de su asombro, cuando dirigiéndose a su padre, atino a decirle; pero que es lo que pasa, nadie me va a dar un abrazo a mí y a mi hijo ó es que acaso ya no pertenezco a los Güelfo Baldizar, su madre la Sra. Jesús, fue la primera en salir a su encuentro, y soledad que estaba enterada de la “sorpresa” también corrió a abrazar a su entrañable hermana y su sobrino el famoso “Che Diego” al que solo habían logrado ver en algunas fotos, junto a su familia en un país extranjero.


Cuando Laura animada por el resto corrió a abrazar a su hermana mayor, esta correspondió el abrazo con ternura, propia de ella, pero la separo de su cuerpo y le dijo: - ¿tú eres amiga de soledad linda? – laura solo atino a separarse del cuerpo de su hermana y al mirarla le dijo. – es que no me reconoces?, soy yo Laura. Marita la tomo nuevamente entre sus brazos eufórica, ¡por Dios! pero como has crecido pioja, te juro que no te reconocía, estas hecha toda una señorita; si me parece ayer cuando te llevaba al colegio. – claro, claro le respondió laura aun dolida por no haber sido reconocida, ella no creía haber cambiado tanto para eso –


Mientras Irene seguía mirando desde una esquina el rencuentro de su familia y no soltaba la mano de César, no se sabia si por la impresión de volver a ver a su hermana después de doce años, o el de que su llegada estuviera empañando el matrimonio y quitándole la exclusividad y los abrazos, que ella sabía que esa noche solo le debían pertenecer a ella. Fue cuando Marita se le acerco cariñosamente y le dijo; espero no estropearte el matrimonio con mi llegada, como si le estuviera leyendo el pensamiento; - claro que no, le contesto Irene, que fue empujada por Cesar, hacia los brazos de su hermana recién llegada; eres la mejor sorpresa de la noche, atino a decir; mientras Cesar la apartaba para abrazar a su Cuñada de toda la vida y a quien le había costado tanto conquistar, cuando eran chicos y ella le diese el permiso para cortejar a Irene, que en ese tiempo dependía de sus permisos para salir, debido a la ya conocida ausencia de sus padres.
Y la fiesta empezó nuevamente a transcurrir como lo planeado cuando para Laura volvió a pasar algo inesperado; - Hey Laura ven acá un momento, bramo su padre, desde una esquina donde se encontraba con su tío Armando Güelfo “el señor comandante de la F.A.P.”; un tipo de estatura prominente de más o menos 1.85 mts., canoso y de una carajeada en particular; - ven acá sobrina o es que no me quieres dar un abrazo - (la verdad es que Laura así lo hubiese preferido). ¡No, tío como vas a pensar eso, si yo te quiero tanto!


Bueno hija, comenzó a parlotear el tío Armando, hemos estado acá conversando con tu “GRAN PADRE” y me comenta que recién has acabado el colegio, así, que le he hecho una grandiosa propuesta, la misma que estoy seguro a ti te fascinara. – Así tío, pues de que se trata todo este asunto, consiguió decir Laura – Bueno, como sabrás yo soy Comandante de Las Fuerzas Armadas del Perú, así que le estoy diciendo a mi hermano que te postules a la FAP.; no tendrías que rendir ningún examen, solo habría que realizarse el pago debido, cosa que no será problema para tu padre; y ya estas adentro; estoy seguro que ayudaras a tu padre a realizar su sueño de tener un “hijo militar” y de pasadita tú también podrás realizarte.




Laura quedo paralizada con la noticia, como si le hubieran echado agua helada en el rostro, obviamente el pertenecer a una fuerza armada, nunca había sido uno de sus sueños y aunque no había decidido bien que carrera iba a seguir, ni en sueños quería ir a vivir a Lima y dejar al amor de su vida y mucho menos, ser una aviadora o una cosa por el estilo. – la verdad tío, comenzó a articular, yo aún no estoy muy segura de que carrera voy a seguir, lo más seguro es que me decida por estudiar Derecho como mi tío René y mi tía Graciela, que es lo que más me agrada; aparte de pintar – No, pues hija, esas son cojudeces, cuanto abogado mediocre hay en este Perú, y no es por faltar a la grandiosa carrera que lleva mi hermano, el Ex Diputado y mi fabulosa cuñadita Chelita, pero ya hay mucho abogado pendejo por ahí, mientras que tú sabes que pertenecer a la F.A.P. es un honor, que no muchos tienen, o que disponen de la facilidad y economía, que tú tienes en este momento para ingresar; pero bueno, te dejaré que lo asimiles y ya seguro me estarás visitando en lima, para hacer los trámites respectivos; confío en tu buena cabeza hijita, alcanzo a decirme, mientras mi amoroso primo José Carlos, me apartaba de ellos, con la cautela y respeto que los patriarcas se merecían.



Tranquila, sopita de pollo, alcanzó a decirme mientras me disponía en la pista de baile y escuchábamos “Rebelión de Joe Arroyo”; eso es solo cosa de los tíos, tú podrás ser lo que tú prefieras, la tía Jesús jamás dejaría que te obliguen a nada, ya cálmate y cambia esa carita de susto que traes, y bailemos nuestra propia rebelión, y le dedico una sonrisa que sólo él sabía darle, y en la que ella confiaba tanto.
La gran boda finalizó, como también estaba planeado con todos los invitados maravillados, por todo el espectáculo montado para la ocasión, pero digno de la “princesa” Güelfo, que acababa de contraer nupcias y lograr por fin con eso alejarse del hogar.









CAPITULO IV
SUCESOS Y DECISIONES INESPERADAS


Ya habían pasado algunas semanas después de la gran boda acontecida en el hogar y la llegada de Marita y él “che diego”, como todos lo llamaban; cuando nuevamente el padre de laura la hizo llamar a su despacho en uno de los almacenes de mercadería, que tenia en el centro de la ciudad. – el mismo del que Laura tenía tan malos recuerdos y detestaba de solo pensarlo.-






Pasa laura, le dijo su padre al notar su llegada, con la misma frialdad y brusquedad que al él tanto lo caracterizaban, bueno no quiero quitarte mucho tiempo ni que tú me lo quites a mí, pues no tengo tiempo para perder contigo; así que iré al grano como siempre, necesito que te apersones al colegio y retires todos los documentos que tengas que retirar de ese lugar, y acá adjunta se encuentra la lista de solicitudes y documentos que necesita tu tío Armando, que le hagas llegar a la brevedad posible para lo de tu ingreso a la FAP. Con lo que respecta al dinero que puedas necesitar para realizar dichos trámites, acércate a la tienda y pídeselo a tu hermano Juan Carlos, que él ya esta enterado de todo y te los facilitara; no tengo más que decirte por el momento, solo que te tomes esto muy en serio y lo hagas a la brevedad posible; así que ya sabes anda despidiéndote desde hoy de ese “pobre diablo” que tienes de “enamoradito”, porque no te quedan muchos días en Trujillo y dudo que de acá puedas volver pronto.

Laura solo atinó a pararse de inmediato, cuando creyó que las ordenes y directivas de su padre habían cesado, lo miro con esa mirada llena de ira que siempre había tenido hacia el y con las ganas reprimidas de no escupirle en la cara todo lo que sentía por el, y se dirigió a la puerta, sin siquiera hacer la más mínima seña de quererse despedir de él.
Salió de ese almacén sin saber bien adonde ir, o que es lo que debía de hacer, solo quería una vez más llorar por lo frustrada que se sentía y por las ganas contenidas que había tenido que reprimir para no insultar a ese ser que la había engendrado y por el que sentía tanto desprecio y desgano.






Lo único que se le ocurrió en ese momento, fue acudir a su amiga de años, - pero a la cual no frecuentaba, porque a Rosa, nunca le había terminado de agradar por su carácter tan irregular- Luciana Villegas; una chica de 17 años bastante resuelta y extrovertida, que vivía en su casa de San Andrés, en compañía de sus dos únicos hermanos; Lucio y Martin, uno más desenfadado que el otro; pues sus padres llevaban muchos años viviendo en Argentina y solo se dedicaban a mandar todo el dinero que sus hijos “necesitaban” para vivir, sin tener nunca en cuenta, en que gastaban dicho dinero y como Lucio el mayor de los Villegas, administraba el peculio familiar.- laura siempre pensó que esa familia desorganizada nunca se diferenció mucho de la suya y en el fondo eso le causaba un poco de gracia – Es así como llego nuevamente hasta aquella casa, a la que no iba ya hace muchos años, después de haber tenido en la misma, un incidente en el que ese momento prefería olvidar. Toco el timbre de entrada, pues la reja había estado abierta y casi de inmediato, salió por ella Martin el segundo de los Villegas, con los ojos rojos como inyectados de sangre, y el cual sonrió al verla en el hall de la casa. – Hola, Laurita y ese milagro que vienes por acá? Es que acaso va a llover o estas metida en un lío de aquellos y por eso traes esa cara de poco amigos. –



Hola Martin, le dijo laura con un hilo de voz, -del que esperaba Martín, no hubiera logrado percatarse- no ha pasado nada del otro mundo, solo he venido a buscar a Luciana, pues necesito conversar un momento con ella; es acaso que puedes avisarle, que me encuentro aquí.





Claro Laurita, relax ahora subo a participarle de tu estupenda llegada; claro si logro sacarla de la cama, pues se amaneció bebiendo, mientras tanto puedes ir sirviéndote lo que quieras del bar, o sigues con esa estúpida idea de que el licor hace daño al organismo y te denigra. – Jajajaja.- rió estruendosamente y siguió su camino por esa lujosa escalera.


De pronto escuche esa vos retumbante y a la vez melodiosa de mi amiga de años

RESEÑAS DE UNA VIDA EXTRAÑA (Capitulos I y II)

NOTA: EL SIGUIENTE RELATO PERTENECE A MILAGROS RAFFO, una gran amiga con quien tengo constante comunicación, ya que ambos compartimos la afición por escribir. En un gesto de amistad ella me dio el permiso correspondiente para publicar este relato conformado por 4 capitulos, que esperamos sean de su agrado...






CAPITULO I
CUANDO AÚN CREIA EN SUEÑOS



Y ahí está Laura la jovencita de 16 años llena de vida y de sueños, alistándose nuevamente para ir a su prestigioso colegio, no podría ser menos si sus padres se esmeran tanto en sacar a ella y sus hermanas adelante.



Es un día nuevo y Laura llega como siempre al colegio desganada pero inteligente, no ha acabado de entrar cuando en la puerta la auxiliar (la Sra. Maca, que se jubilará en ese puesto de aquel sacrosanto colegio) la recrimina por tener la falda del uniforme sobre las rodillas, ella la mira desdeñosamente y finge no haberse percatado de la llamada de atención y sigue el camino hacia la formación que ya esta casi a punto de empezar. Al llegar a la fila su casi única y mejor amiga Rosa le dice ¿porque has demorado tanto en la entrada?; Laura sonriendo le dice es que esa auxiliar me volvió a joder por la falda del uniforme… se miran y ríen juntas, al darse cuenta de que la auxiliar no estaba equivocada y la falda estaba demasiado alta.



El día a comenzado como cualquier otro en el Hermanos Blanco school, con rezos, himnos y todas haciendo caso omiso a lo que alguien hablaba en el estrado; obviamente debía de estar ahí hablando de cualquier tema al azar porque días atrás había llegado tarde y ese era el castigo impuesto, por nuestra linda auxiliar.



Entramos a las aulas y con nosotros la ya jubilada profesora Hilda Castro, (la profesora más antigua de nuestro lindo colegio) con una nueva clase de historia; las horas transcurren como cualquier otro día y mientras la profesora dicta su aburrida pero instructiva clase de historia, que algún día nos servirá como cultura general. Algunas garabatean en sus cuadernos; mientras otras conversan y se tiran papelitos consultándose que se iba a hacer en la salida, cuando todas planean ir al paradero de la avenida España a ver si encuentran sus enamoraditos y otras coquetean con los no muy agraciados alumnos del San Juan y la Gran UNIDAD ESCOLAR; MAS CONOCIDA COMO LA G.U.E.


Y Laura sigue soñando con salir y poder encontrarse con el amor de toda su vida Kike, enamorado que lleva con ella ya casi dos años, y al que toda su familia se ha opuesto por no ser de su mismo “Nivel Social” algo que en su gran familia de apellido con escudo no se permite; pero ella después de haber llorado y suplicado a su madre que es su sacrosanta aliada y confidente la deja; para como dice ella se vean en casa donde ella los observa los días que se encuentra en Trujillo y no se deban encontrar en un parque oscuro y sin vigilancia; donde la noche atrae los malos pensamientos y sus instintos sexuales puedan empezar a darse de manifiesto.

Y es por fin la hora de salida, y suena ese melodioso timbre que ya Laura conoce de memoria por haberlo escuchado ya los once años de haber estudiado ahí; cuando su inconfundible amiga Rosa le dice: ¿me acompañas al paradero?; Laura la queda mirando, con esa mirada que nunca nadie acaba de definir; y le dice: claro como todos los días, pues aunque ella no deba ir al paradero pues vive a no más de 5 cuadras del colegio, no tiene ganas de llegar a casa y sentirse sola como siempre, o con un nuevo lío entre sus hermanas, de esos que nunca faltan por la ausencia continua de sus padres.

Y es así como se encaminan las dos inseparables amigas al paradero, mientras charlan, Rosa le cuenta a Laura lo mucho que extraña a sus padres, que viven en España ya desde hace muchos años y lo difícil que se le hace a veces el vivir con sus abuelos y hermano, que nunca la comprenden, bueno los jóvenes siempre son incomprendidos para el resto del mundo.
Después de 45 minutos de esperar a que por fin pase una combi asesina medio vacía que la lleve hasta su casa se despiden con un gran abrazo como siempre, no sin antes dejarse de recordar que a las 4 se encontrarían nuevamente para ir al gimnasio, pues ya faltan muy pocos meses para la fiesta de promoción y ninguna quiere verse subida de peso y no encajar en los vestidos que aún no han logrado elegir.


Mientras Laura mira como su mejor amiga se acomoda en un estrecho asiento de combi y esta se a puesto en marcha aún con un pasajero que no ha acabado de subir, ella se encamina abstracta y meditabunda como siempre a casa, mientras camina por esas viejas calles que ya conoce de memoria pues las ha recorrido miles de veces va pensando en la última pelea que tuvo con Kike y si a este ya se le habrá pasado el mal humor para la noche.
Al llegar a casa se da cuenta que como siempre no hay nadie más que la misma empleada que han tenido hace ya varios años, la inconfundible María, una serranita menuda, muy vivaracha, que siempre anda cantando sus huaynos por toda la casa; empleada que su madre ha traído de Cajamarca para que se encargue de las labores del hogar mientras ella trabaja en esta ciudad, para como ella dice darle los lujos que sus hijas están acostumbradas a tener y llenar la alacena de alimentos cuando llega; que es como ella demuestra su amor, dándole de comer en exceso a todos cuando regresa de sus incontables viajes de negocios.


Hola María, le dice Laura al entrar a casa, ya llegaron mis hermanitas de sus múltiples ocupaciones; no señorita laura; aún no han llegado de la universidad, ni del trabajo, le sirvo ya su almuerzo; he preparado un rico ají de gallina, como a usted le gusta; claro Mariacha sírveme nada más, que ya sabes que yo siempre como sola, mientras para sus adentros piensa en como siempre aprovechar la ausencia de sus hermanas para echar la comida a la basura sin que la empleada se percate de lo que esta haciendo y de ahí se lo cuente a su mamá cuando llegue de viaje, y así no comer pues no quiere engordar ni un miligramo más.




Mientras laura se tiende en el sofá de la sala a ver que hay en la televisión y llenándose la barriga con mucha agua con limón helada para no tener nada de hambre, aparece Irene su hermana mayor que acababa de llegar de la Universidad preocupada pues su eterno novio César no la ha llamado aún de lima y no ha logrado hacer su quinto reporte del día.
-Hola Laura: para variar tirada en el sofá sin hacer nada- le dice Irene mientras, se dirige a la cocina para supervisar lo que Mariacha ha preparado para el almuerzo, además allí se siente como si fuera la hermana mayor, (aunque en realidad es la segunda de las hermanas) creo que esa forma de actuar le hace sentir más suficiente y superior a los demás.

Como siempre Mariacha sale de esa cocina, con esa sonrisa que nadie sabe porque nunca deja, como si en realidad viviera en una casa donde no hay tantos enredos familiares como los que hay en la que vive.
María le dice Irene, sirve pronto el almuerzo que ya es muy tarde y laura aun no ha comido, en eso estoy contesta maría a grito pelado desde la cocina como si quisiera que el vecindario entero se enterara de lo que acontecía.
Laura la queda mirando y tratando de no empezar con una nueva riña familiar se levanta del sofá, donde ya estaba muy bien acomodada y le dice por mi no te preocupes yo ya he comido muchas cosas en el colegio y no tengo ya nada de hambre; aprovechando sigue subiendo las escaleras hasta llegar a su habitación, desde donde sigue escuchando los gritos de Irene que amenaza con acusarla con su padre cuando llegue de viaje. Como si le importara piensa laura; mientras se prepara para darse un baño y alistarse para ir al gimnasio.


Es por fin la hora de ir al gimnasio y ya no se escucha ningún ruido en el piso inferior de la casa, así que decide bajar corriendo para salir sin ser vista y no verse inmersa en alguna discusión con Irene de esas que ella detesta tanto.
Es así como se encamina al gimnasio, pues aunque este queda lejos de casa, prefiere caminar y pensar un rato, de paso sabe que caminar le ayudara a endurar las piernas como le dice a diario su entrenadora; cuando por fin llega al gimnasio más cansada y exhausta de lo habitual y encuentra la tierna carita de su inseparable amiga. ¿Estas bien? Le pregunta Rosa; con cara de preocupación….






Claro, todo esta bien amiga, le contesta Laura sin darle mucha importancia a la pregunta de su amiga; solo estoy un poco cansada, porque vine corriendo.
Si deseas podemos comenzar la siguiente hora y en este momento irnos a tomar unas aguas bien heladas a la cafetería; no te preocupes amiga, ya me siento bien, es mejor que empecemos con nuestra rutina antes que nos quedemos sin ubicación en la sala de aeróbicos; esta bien le contesta Rosa, feliz de poder empezar con su rutina- vamos de una vez.






Después de 2 horas de aeróbicos, y una hora de maquinas, por fin han culminado con su rutina diaria, y salen las dos riendo del gimnasio pero con las mínimas ganas de volver a sus casas; vamos a casa a ver una pela le dice laura – no, es preciso que regrese temprano a casa, mi abuela, no esta en sus mejores días, así que no quiero tentar a mi suerte y tener mas embrollos con ella, no precisamente ahora que debo pedirle el dinero, para ver lo del vestido de promoción. Esta bien; mejor la dejamos para el fin de semana, y mañana por fin vamos a ver los vestidos – ok. Ok. Entonces así lo haremos; ahora démonos prisa, que ya es bastante tarde.







CAPITULO II
Escogiendo Vestidos






Por fin vamos a escoger los vestidos le dice Rosa a Laura que se ve un poco distraída, - laura me estas prestando atención – claro, claro, solo pensaba en algunas cosas. ¿Que te esta pasando últimamente? desde hace días te noto así de ausente, ¿sigues en contratiempos, con tus hermanas?







No para nada, al contrario casi ni las veo y a veces pienso que eso es lo mejor, así no podemos discutir; mi problema es con Kike, no sé porque ya me lo suponía – contesta Rosa ya casi disgustada con la sola idea – ¿y ahora cual es el problema de ese angelito? – el problema es el mismo, ya sabes, no sé porque sigue bebiendo tanto, ya es de casi todos los fines de semana, y cada que lo recrimino por ello, solo me dice que es su dinero y es su forma de divertirse, después de haber trabajado toda la semana ayudando a su padre en el aserradero. Te juro que ya no sé que hacer; a veces se torna agresivo, y me esta dando un poco de miedo. - ¿Cómo, es que acaso ese imbécil a osado golpearte? – no amiga, claro que no me ha golpeado, pero si es muy hiriente en su forma de referirse a mi cuando esta en ese estado. – bueno Laurita ya yo te he dicho incontables veces que él no te conviene, y no porque como dice tu familia, no sea de tu mismo estatus social; sino porque, es un tipo sin convicciones, sin ganas de superarse y se conforma con las propinas que gana con su padre, y encima se las gasta todas en sus vicios.







Él me ha prometido cambiar, y que va a estudiar, decoración de interiores que es lo que le gusta. – blah, blah, blah, lleva ya mucho tiempo haciéndote la misma promesa, Laurita, ya ni sé como le crees a todas sus patrañas. – fácil amiga debe ser, porque estoy enamorada de él y confío en que va a cambiar.




Vale, ya dejemos ese tema, que no me gusta que te pongas así, y peor que nos malogre la salida; mira ahí ya esta Gisela esperándonos a la entrada de la Boutique. – Si, creo que es lo mejor.
Hola Gise, le dice Rosa apenas la puede abrazar – ¿chicas porque tardaron tanto? Creí que ya me habían dejado plantada. - perdona, pero como siempre tuve que hacer mucho merito, antes de salir, para que mi abuelo no se opusiera. – bueno, es mejor que ya entremos a lo que hemos venido y nos demos un poco de prisa, pues ya no, nos queda mucho tiempo para esto.
Después de 3 horas de elegir modelos de vestidos, que no se vieran ni muy cortos, ni muy largos, ni muy santurrones, ni muy vulgares; 5 sesiones de pruebas previas, para ver que todo entallara a la perfección y más de mil horas buscando cada accesorio que combinara, con esos lindos aunque no muy ostentosos vestidos; llego por fin el gran día de la fiesta de promoción de las “Reinas del Cielo”.

Y así, llego el gran día; ahí estábamos todas nerviosas en la entrada del salón del “Restaurant Mochica de Moche”, al lado de nuestras respectivas parejas, esperando mencionaran nuestro nombre para hacer el ingreso a los amplios salones, decorados con inmensos ramos de flores y una alfombra roja, como si fueran a pasar princesas por frente al estrado donde se encontraban las tutoras de las respectivas aulas; todas teníamos caras muy nerviosas e intranquilas, pero yo trataba de mantener la calma y que no se me notara la impaciencia, que ya me estaba abordando. – Quédate quieta - me dijo Kike, mientras me tomaba con mucha más fuerza del brazo, todo va a salir bien. Y por fin escuche mis apellidos por los parlantes, y empezamos la caminata, hasta dirigirnos a nuestra mesa, ya antes numerada y establecida por apellidos; donde me esperaban el resto de compañeras de aula, las mismas con las que en casi los once años de estudio nunca compartí demasiadas cosas, pero en ese momento se mostraban prestas a divertirse y ser cordiales con todo el mundo; mi único alivio era que en la misma mesa se encontraba mi mejor amiga Rosa, con su nuevo y hasta el momento su único amor conocido, Alan; un chico no muy alto, pero bastante agraciado y cordial, un poco mayor que ella, lo que le daba un aire de seguridad, pero a la vez de amabilidad.




Después de muchas horas de haber empezado la fiesta, y cuando al fin pude quedarme un rato a solas con Rosa, me miro y me dijo: - tengo una mala noticia para darte, sé que tal vez este no sea el lugar más idóneo para esto, pero necesito hacerlo de una vez. Dime: Rosa me estas asustando con tanto preámbulo; es que no sé exactamente como decírtelo; - basta ya le increpe – no creo que el asunto sea tan grave y si lo es, es mejor que me lo sueltes de una vez y te dejes de complicar.




Bueno, creo que tienes razón, lo que pasa es que a mi esto me apena muchísimo; -bueno me lo vas a contar o no, inquirió laura con impaciencia– esta bien tengo que decirte, que mis padres han decidido, llevarme a vivir a Madrid con ellos, tú sabes que mis notas en el colegio, no son las más sobresalientes y si he acabado el año es con ayuda de Dios y la tuya por supuesto que no has dejado ni una sola vez de ayudarme a repasar, para los exámenes; bueno lo que pasa es que ellos hablaron con mis abuelos y comentaron mis rendimientos académicos y que ellos, ya estaban muy entrados en años para hacerse cargo de una adolescente rebelde, como me llaman ellos; así que sin mas ni mas, decidieron que debo viajar la quincena de Enero.



Laura no acababa de procesar bien la información en su cabeza, cuando por fin pudo articular palabra, la noticia le había caído como agua helada. – pero como así lo decidieron tan pronto, no pueden hacerte esto, y Alan ¿como lo vas a dejar? Se nota a leguas que esta muy enamorado de ti – tranquilízate laura por favor, suplico Rosa a su mejor amiga que ya empezaba a sollozar, justo cuando volvieron a la mesa, Alan y Kike que regresaban de los servicios.




¿Qué pasa laura esta todo bien? Pregunto Alan, que noto la tensión en el ambiente. – si, todo bien Alan, es solo la emoción de la última fiesta de colegio creo – bueno entonces voy a lamentar, sacarlas de su maravillosa fiesta de promoción, pero creo que ha llegado el momento de retirarnos; ya es un poco tarde y no quiero vérmelas, con el abuelo de Rosa; que debe estarme esperando con una escopeta en la puerta de su casa…jajajaja…Se hecho a reír él sólo.
Creo que va a ser lo mejor, respondió laura, al unísono; Kike es mejor que ya nos vayamos, Alan tiene razón y ya es tarde y tampoco quiero tener problemas con mis hermanas. – si quieren pueden irse ustedes reconvino Kike, que había formado un nuevo grupo con unos amigos que había encontrado en aquella reunión – bueno entonces sino te molesta, llevaré a Laurita también a su casa, para ahorrarle algún mal momento; se acerco a laura y le dio un beso en la mejilla en señal de complicidad y le dijo: vámonos amiga, es mejor que no le digas más, esta demasiado tomado y puede malinterpretarlo y estropearte la noche.




Fue así, como nos pusimos los tres de pie y empezamos a caminar hasta la cochera, donde Alan había estacionado el auto, que su padre le había confiado para la ocasión. – vamos Laurita, me apremio, él no va a venir, ya mañana cuando se le pase la cruda ya hablaran – sí, tienes razón es mejor que nos vayamos cuanto antes, esta reunión se ha tornado demasiado sombría para mí. Rosa la quedo mirando con los mismos ojos sollozos que laura había tratado de disimular antes – mañana hablaremos mejor amiga ahora solo trata de descansar, le dijo cuando se despedían a la entrada de la casa de laura. Y fue así, como esa noche con la que tanto habían soñado durante once años, se convirtió en una de las peores que le tocaría vivir y aún no había acabado.




Cuando laura se disponía a abrir las rejas de la entrada de su casa, y veía desvanecerse el coche de Alan, en la distancia, se apareció Kike, hecho todo un energúmeno, que la tomo con fuerza por los hombros y empezó a recriminarla. – ó sea tú que te has creído para hacerme quedar como un reverendo huevón, delante de todos mis amigos y salirte con otro; laura no tuvo oportunidad para contestar, cuando Kike le asestó una certera bofetada, que la hizo estamparse en el suelo, de donde la levanto para seguir jaloneándola a su antojo, lanzándole uno y otro improperio, al que ella solo atinaba a contestar que la soltase para que hablaran con tranquilidad; tratando así de esquivar uno y otro golpe que venían hacia su rostro violentamente.


De repente se encendieron las luces en el interior de la casa y apareció en la puerta, con cara soñolienta, pero algo malhumorada, Soledad, la cuarta hermana de los Güelfo, la mas dulce de todas las hermanas, que no se detuvo mucho a observar el comportamiento nervioso de ambos, con su aparición, y se limito a apresurar a Laura a que ingresara a casa, pues ya era de madrugada.- es mejor que ya te retires a tu casa Kike, estas ya no son horas de estar por aquí, creo que ya se han divertido bastante, adiós; tomo a laura por el brazo con dulzura y la introdujo a la casa, mientras cerraba la puerta de ingreso, sin darle más explicaciones a Kike del asunto.
Espero te hayas divertido en tu fiesta de promoción, aunque por tu aspecto desalineado, diría que has bailado eufórica toda la noche, que ni cuenta te has dado lo mal peinada que regresas; bueno ya mañana me contaras como te fue, es mejor que vayas a descansar, sin hacer mucho barullo, para no levantar a Irene, que no estará del todo feliz de verte aparecer a estas horas y de esa forma. – claro, contesto laura que hasta el momento no sabía, si estaba soñando todo eso y era la peor pesadilla de su vida. Reprimiendo las ganas de llorar nuevamente.




Cuando laura se encontró en su habitación, sola por fin, pudo llorar y desahogarse, dándose cuenta de que todo lo que estaba pasando era real, y no un sueño como ella quería creer, de pronto se miro frente al espejo y se percato de lo rojo e hinchado que tenia el pómulo derecho y pensó para sus adentros como es que los hombres sabían exactamente donde golpear para dejar los ojos así; es que acaso se los enseñaban de pequeños o iban a una escuela para eso? No lo sabía pero era lo de menor importancia en ese momento. Sabía que tenía que buscarle una justificación a ese golpe para mañana, antes de que sus hermanas se levantaran y la vieran de esa forma. Así que después de sacarse lo que quedaba de su vestido de promoción y ponerse uno de esos pijamas graciosos que su madre, no se cansaba de comprarle en sus viajes a lima; se encaminó a las escaleras del tercer piso y se dejo caer por ellas; el ruido fue tan estruendoso, que todas despertaron a ver lo que había propiciado tamaño escándalo; Irene fue la primera en llegar, hasta su lado, pues su habitación era la más contigua a las escaleras, cuando se acerco a ayudarla se dio cuenta de los golpes de la cara. Pero que es lo que te ha pasado muchachita inepta, mira lo que te has hecho en el rostro y los brazos, ya basta de gritarla Irene, no ves que esta asustada, le recrimino soledad que había llegado hasta las escaleras, casi al mismo momento que Mariacha. – vamos señorita le dijo maría, cuando ayudaba de un lado a laura a ponerse de pie, junto a soledad, yo le voy a poner unas hierbitas de mi tierra que van a evitar que su carita quede hinchada como una pelota para mañana – es así, como acompaño a laura a su habitación; cuando al fin se quedaron solas, fue que laura pudo llorar todo lo que había retenido hasta el momento. – no se asuste niña eso siempre pasa, sobre todo a usted que es un poco distraída, pero que pues iba a hacer usted a estas horas de la madrugada al primer piso.- nada mari, por favor solo tráeme carne y un poco de hielo para ponérmelo en la vista. – claro enseguida niña, ya estoy bajando por eso en este instante.




María se quedo toda la noche en vela, cambiándole las hierbas del rostro y untándole pomadas para el dolor en el cuerpo, buscándole algún tipo de analgésico que pudiera calmar el dolor que le había proporcionado esos golpes. – pero laura sabía que el dolor que en ese momento sentía, no lo calmaría ningún analgésico y menos una pomada, nada curaría ese dolor que sentía en el pecho, como si algo se le acabara de romper, era imposible comprender para ella en ese momento que le causaba mas pesar, si la partida de su mejor amiga tan lejos o el saberse golpeada y humillada, por el hombre que para ella era todo en su vida; al que se había entregado, por el que estaba dispuesta a dar todo y pelearse con su familia entera con tal de defender su amor. No supo en que momento perdió la conciencia y su llanto acabo por adormilarla y por fin después de muchas horas durmió.





Cuando despertó, las manos de Soledad le acariciaban el rostro: - ya te sientes mejor pioja, le preguntó; con esa dulzura que solo ella tenía – razón tenía la Mariacha, casi no tienes nada en la carita, solo esta un poco rojiza, seguro que cuando llegue mamá ni se dará cuenta del incidente.




Laura se sobrepuso en el respaldar de la inmensa cama que su madre se enorgullecía de haberle comprado y le dijo si flacu, ya me siento mejor, y con respecto a mamá no será necesario que se percate del golpe, solo bastara que entre por la puerta el jueves para que Irene se lo comunique con pelos y señales. – se miraron y rieron sin ganas, pues sabían que así seria.





No te preocupes por eso ahora, le dijo Soledad – quieres que conversemos de lo que paso anoche – la verdad preferiría tratar de dormir, sino te importa, aún no he dormido casi nada. Esta bien no te preocupes; repuso Soledad, descansa, Irene ha ido a la universidad y Liz esta en la tienda de papá, en un rato le diré a Mariacha que te suba el desayuno, ¿te parece? Claro, ahora solo déjame descansar por favor.
No había pasado mucho tiempo cuando volvió a sonar la puerta de la habitación; ¿Porqué solo no pueden dejarme dormir en paz?; grito laura, mientras arrojaba un inmenso almohadón hacia la puerta.

Hey tranquila, solo soy yo, articuló Rosa, cuando se disponía a entrar a la habitación, deja de arrojarme almohadas que he venido en son de paz; no había acabado de entrar a la habitación cuando se percato del golpe que laura aún tenia en el rostro, ¿pero que es lo que te ha pasado?, Soledad me llamo y me dijo que necesitaba que viniera a hablar contigo, que habías amanecido un tanto indispuesta, pero jamás menciono que te hubieses golpeado con nada. Cuéntame por favor que es lo que te ha ocurrido, que estoy comenzando a intranquilizarme….
Nada Rosa, solo me resbale la escalera cuando bajaba por agua, no me di cuenta y pise mal; eso ha sido todo. – mira laura, yo te conozco hace ya casi once años y hemos vivido cosas buenas y malas, por lo tanto me cuentas lo que te ha ocurrido o armo tremenda revuelta en tu casa, que ni Irene y su mal humor podrá tranquilizarme; así que habla de una vez, que sabes que no estoy bromeando.



Esa era mi amiga, bajita, súper tranquila, la chica más cariñosa y sencilla que yo conocía, pero irreconociblemente agresiva cuando se trataba de que algo me lastimara. Está bien balbucee entre lágrimas nuevamente, te lo voy a contar, pero prométeme que no se lo dirás a nadie. – esta bien te lo prometo suspiró Rosa; no amiga es en serio júramelo, sino, no he de contártelo. Esta bien laura no sé a que viene tanta promesa si sabes bien que nunca, contaría algo que me hayas confiado.




Esta bien, lo sé; anoche mientras Alan y tú se iban, yo me quede un rato tratando de abrir la reja de fierro y de pronto apareció de la nada Kike, completamente enfurecido; pues según él, lo había hecho quedar como un huevón delante de todos sus amigos, saliéndome del baile con otro y cuando trate de explicarle lo que había sucedido, me tomo por los hombros propinándome de bofetadas sin dejarme tiempo de explicarle nada, pues no paraba de insultarme ni de lanzarme improperios, en eso Salió soledad, que no se había percatado del barullo por lo adormilada que bajo y me hizo entrar, sin dejarle oportunidad siquiera de que Kike refutara la despedida.
Mientras Rosa miraba atónita y casi incrédula a laura, cuando esta culminaba su relato, quiso ella misma meterle una bofetada para que reaccionase; es que te has vuelto loca laura o el ultimo tornillo, que tenias en su sitio, acabo por perderse; que estas esperando para llamar a tu hermano Juan Carlos y contarle, todo lo ocurrido y que vaya y ponga en su lugar a ese maricón, Hijo de puta; como es que siquiera se atrevió a ponerte un dedo encima, es más, a reclamarte cuando fue él quien te dejó sola en media fiesta, que hubiese sido de ti, si Alan y yo no hubiésemos continuado para ese momento todavía en el local. Pero que esperas; párate de esa cama y vamos a ver a tu hermano en este mismo instante. – Rosa, tranquilízate por favor; nada hemos de ganar poniéndonos así; a nooo, volvió a bramar Rosa, que continuaba en un estado irreconocible, enardecida como si la hubiesen golpeado a ella, lo mejor va a ser, que yo converse con él y escuchar sus motivos. – es que en realidad has perdido la conciencia, que explicación puedes quererle encontrar a que alguien te golpee, como a un hombre, entiende no hay excusa sensata para eso, que va alegar que estaba ebrio, enloquecido o cegado de celos; no seas estúpida por favor, no me defraudes.


Fue en ese mismo instante, en el que laura acabo por perder el último ápice de cordura que le quedaba; y volvió a echarse a llorar, esta vez sin reparo alguno en gritar, sin temor a que alguien la escuchara; Sí tienes razón me debo de estar volviendo loca, ya no tengo ningún vértice de cordura, pero es que acaso no te das cuenta de que mi vida se empieza a desmoronar, primero tú con tu grandiosa noticia de dejarme; sabes bien que eres la persona en la que mas confío, que te quiero más que a cualquiera de mis hermanas y aún así debo aceptar tu partida y resignarme a no verte más; súmale a eso, que el hombre al que mas amo, en el que confío, con el que sueño casarme y ser la madre de sus hijos me haya golpeado en un ataque de celos o yo no se de que diablos, que a la única persona en la que en este momento se lo este confiando, solo atine a recriminarme y hacerme sentir más fatal de lo que ya me siento; que es que acaso crees, que esto es mi mayor sueño; obvio que no amiga, sé que las cosas no deberían ser así; solo quiero algo de lógica o buscarla donde no la haya, pues sé que aún no tengo las fuerzas necesarias para resignarme a perderlo así, como ahora debo hacerlo contigo.



Perdóname, atinó a decir Rosa, mientras entrelazaba entre sus brazos a Laura, que no hacía más que llorar desconsoladamente. Sin embargo a su vez había logrado decir todo lo que en ese momento sentía.




Prométeme, que eso no se volverá a repetir; sé en este momento, que sea cual fuese la explicación que lo perdonarás, solo quiero que me prometas que no permitirás, que lo vuelva a hacer; y otra cosa yo no me voy de por vida, ni menos me voy a morir, solo saldré del país, por un tiempo, hasta ver que hago con mi futuro, pero te juro que nunca perderemos contacto, tú eres parte de mí y yo de ti.



Y fue así como en ese momento laura entendía, que se iba su mejor amiga y el primero de sus sueños; que la gente que te ama, no te lastimaría jamás...

(CONTINÚA...Capitulos III y IV)

Noche de Cenicienta

jueves, 1 de mayo de 2008


* Isabel Sánchez, una prima mia escribió la siguiente nota, después de conocer a su principe azul, decidí publicarla aqui porque la historia suena tan tierna que hasta me conmovio...



Era agosto del 2007, mi papá me llamó al celular para decirme que viajemos a Chimbote para celebrar el cumpleaños del abuelito “Rica”_ sus 90 años_ y de paso asistir a la invitación de la boda de la cuñada de mi tío Rafael; yo por supuesto dije que si, estaba de vacaciones y además necesitaba distraerme. Salimos el 4 de agosto por la mañana en el ómnibus de Línea, mi papá, mi hermana Karen y yo, fue un buen viaje de casi tres horas.
Llegamos iniciando el medio día a la casa de mi tía Mariana, estaban mis primas, mis tíos y por supuesto mi abuelito Ricardo; yo le había hecho un regalo, era una chalina color canela, le gustó mucho el gesto, me dijo que se la pusiera, estaba contento.
Mas tarde llegó Carlos _ el primo hermano de mi papá_ yo lo veía por primera vez, claro que él ya me conocía pero yo no, él me había visto cuando todavía era yo una niña.
Transcurría el día y la estaba pasando chévere, bailaba con mi abuelito, con mi tío Carlos que es una persona bien linda todo iba OK. Ya de noche seguía el festejo, mis tíos de poquito en poquito me decían… ¡salud sobrina!...obvio tenia que aceptar no se cuantos vasos tomé el hecho es que después de un buen rato me sentía rara, estaba empezando a subirme el alcohol a la cabeza, lo bueno es que me di cuenta a tiempo y decidí ya no tomar más, fue entonces que mis primas me dijeron para ir a la casa de mi tío Rafa entonces le dije a mi papá y me dijo que si, Karen también me dijo para ir y fuimos. Eran casi las 11 de la noche y Vania la menor de las hijas de mi tío Rafa nos dijo para ir a la disco a bailar y nosotras estuvimos de cuerdo con la idea, ¡era hora de divertirnos de verdad! , lo único es que nadie debería saber que íbamos a bailar de modo que salimos y Paola se quedó en la casa, los demás estaban en la casa de mi tía Mariana -seguían con el festejo del santo-

Llegamos a una discoteca llamada “La Habana Drive In”, mi prima Vania lucia súper cool como siempre ella que le gusta llamar la atención y de verdad que si lo lograba, mi hermana y yo estábamos vestidas con ropa… en lo que se dice llamar ropa “normal”…bueno estábamos allí las tres esperando a los amigos de mi prima que por cierto no llegaban, empezó el show con una cantante criolla todo iba súper bien, me sentía muy agradable a lado de mis primas y mi hermana, en realidad la estaba pasando muy bien.

De pronto volteo mi mirada hacia una mesa que estaba frente a la nuestra, y veo al chico más lindo que haya visto en mi vida, era el chico de mis sueños llevaba puesto una camisa color azul acero y su cabello tenia el corte perfecto, el que a mi me gusta, prácticamente era como el príncipe azul que solo existía en mis sueños –y no exagero– era real.

Entonces empezó el baile, llegaron los amigos de mis primas y todo se puso mejor.
Me sacó a bailar un amigo de mi prima la verdad no recuerdo su nombre, pero era un tipo bien extrovertido y por lo visto le gustaba bailar, me preguntó mi nombre, contó algunas cosas de el, me dijo que era abogado, la verdad no tenia apariencia de serlo pero en fin; seguía bailando con él, cuando en medio de las personas que bailaban logré percatarme que alguien me esta mirando fijamente, y entonces me voltié a ver mas claramente y no lo podía creer, era él, como yo ya lo llamaba desde esa noche mi príncipe azul. Estaba ahí sentado en su mesa y desde allí me miraba fijamente, su mirada era tan penetrante, que prácticamente era amor a primera vista, no me quitaba la mirada de encima…yo le correspondía con la mirada, estaba maravillada.


Paso un buen rato y entonces se acercó a mi mesa una de las personas que estaban con él, me pidió para salir a bailar, yo accedí. En la pista de baile yo no sabia que hacer, quería preguntarle por él, pero me acobardaba, fue entonces que el empezó…y me dijo:

_ Eres muy bonita sabes… ¿como te llamas?
_ Isabel_ le dije
_ Que bonito nombre…y ¿Cuántos años tienes?
_20_ le dije
…Seguíamos bailando tenía que aprovechar la oportunidad que me estaba dando, entonces le pregunté:

- ¿Tú eres?
- William- me dijo, y entonces hice la pregunta de la noche:
- ¿El chico que está de camisa azul es tu amigo?...y llevé mi mirada hacia la mesa donde estaba él…
- No, es mi sobrino¿ Deseas que te lo presente?-me dijo
- Yo…medio nerviosa y a la vez alegre y sonriente le dije que si.
- Se llama Elías –me dijo, cuando ya casi nos íbamos acercando a su mesa.
Entonces estaba frente a frente a mi príncipe azul el me quedó mirando estaba como sorprendido.
- Baila con ella _ le dijo.

Sonriéndome y mirándome a los ojos él me hizo un ademán como invitándome a la pista de baile. Estábamos allí los dos el me seguía mirando... yo estaba pisando en las nubes…de pronto me dijo:
- ¿Cómo te llamas?
- Isabel le dije
- ¿Maribel?..me preguntó
La música no le dejaba escuchar muy bien y mi nombre es más especial…
- No, Isabel- le dije
Sonriéndome me dijo…aya… que precioso nombre.
Su sonrisa era encantadora, era como la sonrisa de un ángel, sus ojos me decían muchas cosas a la vez, yo estaba completamente maravillada.

- ¿Te llamas Elías?...así me dijo tu tío
- Si, asintió
- ¿Eres de chimbote?
- No, le dije…soy de Trujillo
- Aya...eres trujillana-me dijo con una sonrisita de niño.
- Si… ¿tú eres de chimbote?
- No, soy de Sinsicap, un pueblito de la sierra norteña de Ancash _ me dijo.
- A ya …a mi me gusta la sierra, mis padres son de allá_ le dije
- ASI?...y ¿de que parte?
- Mi mamá es de Santiago de Chuco y mi papá es de Cajamarca.
- A mira que interesante… ¿Las chicas que vinieron contigo son tus amigas?
- No, las de cabello teñido son mis primas y la que está de espaldas es mi hermana, le decía observando la mesa donde estaban ellas.
- ¿Viniste de vacaciones?
- Bueno casi, en realidad vine por que es el cumpleaños de mi abuelito y vine a visitarlo y de paso a divertirme un rato con mis primas.
- A ya claro, es bueno relajarse….entonces ¿estudias?
- Si , contabilidad-le dije
- Que bueno, debe ser una bonita carrera
- Si a mi me gusta_ le dije
- Que bueno, yo casi no he sido muy bueno con el estudio, soy un poquito brutito para eso_ me dijo medio como sonriéndose.
- Yo me reí, ¿en serio?_le pregunté
- En serio, a mi me gusta el campo, la agricultura, justamente estoy ayudándole a mi papá con eso, en Sinsicap.
- Mmm aya.¿En eso trabajas?
- Bueno por ahora me dedico a eso_ me dijo.

Así iba pasando la noche yo seguía encantada con él, no podía creerlo estábamos bailando ya un buen rato, era como si se hubiese detenido el tiempo y solo éramos él y yo.

_ Tienes novio –me preguntó– por mi cabeza pasó el nombre de Eberth que en ese momento era según yo mi enamorado.
_ No, por ahora no_ ni yo me creía la respuesta, pero su mirada tierna me animó a decir eso.

_ Como es que una chica tan bonita está solita –me dijo–
_ Bueno es que a veces las personas solo se fijan en la belleza física de uno y no en tu interior, en lo que realmente eres y lo que vales.
_ Eso es muy cierto_ me dijo_ ¿Te han herido con eso?
_ Bueno realmente podría decir que estuve apunto de salir herida pero me di cuenta a tiempo de lo que estaba pasando en la relación así que decidí terminar con esa persona –si claro nunca había terminado seguía con Eberth– pero en ese momento solo pensaba en Elías.
_Entiendo, yo también he estado con alguien, pero como yo estaba lejos de ella nuestra relación empezó a deteriorarse porque nos veíamos muy poco y bueno terminamos.


Yo en ese momento me sentí muy contenta al escuchar eso, pero algo en mi interior me decía, que me estaba mintiendo, aunque aquello sonara muy convincente.
En fin ya no me importaba nada ni pensaba en nada solo me sentía a gusto bailando con él, luego me llevó a su mesa, me presentó a su hermano y a su prima y a una amigo de el, luego le pregunté si tenia e_mail y el me dijo que no era muy bueno con eso de la computación así que no tenia MSN, entonces me sentí algo frustrada, como iba a volver a localizarlo –pensé– entonces le dije que anotara el número de mi celular; me dijo que había olvidado el suyo en su casa y no tenia donde grabar mi “cel”, entonces le pidió prestado el celular a su hermano y ahí grabó mi número_ yo esa noche también había dejado el celular en casa de mi tío Rafa y no tenia donde anotar así que tenía que conformarme con que solo el se quede con algo para volvernos a localizar.

Regresamos a la pista de baile,
_ Eres muy linda… sería muy fácil enamorarme de ti_ me dijo
Yo estaba sonrojada…y solo le sonreía
_ Tu tienes una bonita sonrisa ¿sabes?_ le dije.
_ ¿En serio? Es la primera vez que alguien me dice eso_ él estaba sonrojado.
_ Si en serio…
_ A mi me gusta tu sonrisa, ¿te gusta sonreír mucho no?, eres muy alegre.
_ Pues si hay que estar siempre alegres, aunque por dentro estemos tristes_ le dije.
_ Ojala todas las personas fueran así como tú. El mundo sería distinto _ me dijo.
_ Yo le volví a sonreír ampliamente y mirándole fijamente a los ojos me acerque un poco más a él sin que se diera cuenta_ quería sentir mas de cerca su aroma.

Ya era casi las 5:30 de la mañana, había estado bailando con él todo el resto de la noche, mi corazón no dejaba de latir rápidamente y en mi estómago se dejaba sentir como un millar de mariposas revoloteando lentamente, creo que estaba enamorada…pero como en un cuento ya me tenia que ir, era demasiado tarde y la disco estaba casi vacía , fue entonces que él se acercó mas a mí, sentía unas ganas enormes de besarlo, pero me contuve, no podía, era un desconocido aunque yo sentía como si lo conociera de tiempos, creo que él también sentía lo mismo, y me preguntó medio sonriendo:

_ ¿Tengo algo en la cara?
_ Y yo me sorprendí, no porque.
_ Es que no me dejas de mirar
_ Es que tu mirada es algo misteriosa
_ Jaja…se sonrió… ¿en serio?, la tuya me gusta mucho es muy dulce y tierna a la vez, pareces una princesita muy fina….disculpa que te pregunte ¿Cuántos años tienes?
_ 20…Le dije
_ Vaya no parece, yo dijera que tienes 16 aproximadamente no será que te estas subiendo la edad…me volvió a sonreír
_ Nadie me cree que tengo 20, tengo q enseñarles mi DNI para que me crean, lástima que ahora no lo traje.
_ No, te creo solo bromeaba…solo que en serio eres muy bonita y fina.
De pronto sentí volver a la realidad cuando mi prima me llamó.
_ Bueno tengo que irme, fue un gusto haberte conocido
_ Igualmente, Isabel_ me dijo con una bella sonrisa de querubín_ Cuídate mucho espero volver a verte para conocernos mejor, en cuanto pueda te llamo OK.
_ Esta bien…y se acercó lentamente y me dio un beso en la mejilla; sentí su piel suave y fresca y percibí su aroma por última vez.

Me fui alejando de él y él de mí, sentía que perdía algo, quería quedarme mucho mas tiempo, pero ya era demasiado tarde…eran 15 para las 6 de la mañana…recordé que no teníamos permiso así que era de irnos ya; mientras salía del local, sentía como mi corazón se me oprimía y me sentía nostálgica… de lejos ya fuera veía su figura como una sombra que se quedaba lejos y se iba perdiendo poco a poco…

Ya en la casa tuvimos que subir de puntitas para que no sintieran nuestros pasos, menos mal nadie nos sintió, bueno eso creo jeje.
Al final pasé la noche más hermosa de mi vida, había estado como en un sueño y conocí en persona a mi príncipe azul: ELIAS…siempre lo llevaré en mis pensamientos, aunque jamás lo vuelva a ver.

…FIN