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Los Amores Enfermizos...(Parte II)

viernes, 5 de febrero de 2010




II



El esposo aun no está en casa y ella aprovecha para pedir comida rapida… no quiere más líos con el marido, quiere mostrarse lo menos intolerante por el momento… se siente feliz, se siente plena mientras el agua tibia discurre por su ser, extraña a Carlitos y entre la espuma quiere llorar, quiere gritar… me estoy volviendo loca, de que maneras me tienes Carlitos…piensa. El juego al parecer ya no es un juego, todo esto está sufriendo un vuelco inesperado, un riesgo al que tarde o temprano ambos deberán afrontar… sueña con sus ojos inquietos y es feliz y sería capaz de todo incluso de dejar al esposo y largarse con Carlitos lejos muy lejos a la ciudad que ya hace un tiempo han pensado: Cochabamba-Bolivia, ella tiene a su media hermana allá casada con un Cochabambino de buen corazón, además es dueña de dos estaciones de servicio (ahí podría trabajar Carlitos piensa) yo podría buscar un trabajo igual al que tengo acá (enfermera en una estancia para el adulto mayor) yo me largo contigo Carlitos, piensa, al tiempo en que el celular ha dado su alarma… en el buzón yace el mensaje de Carlitos:



-el jueves en el mismo lugar… espérame no tardaré, mil besos amor mio se q no fallaras –



El mensaje le ha dado muchas ganas para estar feliz, ahora arropada en una bata color blanco y en pantuflas se ha dejado caer en su alcoba, ha tomado el control y ha sintonizado una radio de baladas… mira a su celular, lee el mensaje y es feliz, no contenta con eso ha prendido la computadora y en facebook mira sin cansancio las fotos de su amante, las fotos de la persona que la tiene así como una loca, como una niña de quince años…



Al día siguiente muy temprano a las siete de la mañana, ha decidido volver al gimnasio ( ella es asidua si de mantener sus curvas se trata) y hace diez días junto a Carmen (su mejor amiga) se han inscrito en el Personal Training… ella quiere mantener la mejor figura para complacer los ojos de Carlitos y obviamente para levantar silbidos morbosos cuando anda toda ella, atestada de sensualidad por la calle o para sentirse observada en el supermercado, cuando llena de malicia goza al percibir las miradas de cuarentones y jóvenes de veinte años… eso la excita pero ella no le cuenta a nadie… ella es una mujer en el pleno sentido de la palabra…



En la cafetería del Gimnasio como siempre ella le cuenta a Carmen, hasta el último respiro, con respecto a su ilegal relación:
-Me ha mandado un mensaje Carmen-
-que dice????, cuéntame que dice!!!-
-el jueves saldremos-
-no te da miedo???-
-te soy sincera amiga, estoy pensando en divorciarme-
-quee???? Oyee carajo que tienes ahhh-
-Carmen tranquilízate, solo es una idea – miente
-no, no estás muy mal, esto está yendo demasiado lejos, pensaba que solo era un amiguito del colegio con quien querías divertirte y nada mas o sea una dos veces y punto-
-no es así amiga, yo estoy enamorándome de Carlitos- vuelve a mentir, al contrario, ella está perdidamente enamorada…
-no no… estás loca-
-sí, lo sé, anoche mientras me duchaba me di cuenta de eso, estoy babeando – prefiere no contar que el solo hecho de pensar en él, hace que su ser se estremezca como nunca jamás pudo hacerlo con Gustavo (su marido)
-me saca de onda todo lo que dices, y sobre todo la forma de contarlo… oyee ya no estamos en el colegio, llevas casi dos años de casada, no es lo correcto-
-dime Carmen ¿es correcto que viva enseñándole los dientes a todo mundo, mientras en mi casa soy la mujer más infeliz e insatisfecha del mundo??? Dime acaso una camioneta me da lo que Carlos me da??? El dinero, todo esto del nivel social, el gym, el tenis, estoy harta de Gustavo y de su maldita familia… y lo peor es que jamás en la vida podré tener un hijo de Gustavo, del hombre con el que soñé tener hijos, ser la madre más feliz del mundo… no sabes qué tristeza es pensar en adoptar o tener un hijo de un desconocido, me choca todo esto…- quiere llorar pero no, su orgullo sus ojos lindos, sus ojazos miel son mas altivos que un par de lagrimones…
Carmen la abraza, ha llorado con ella y no dice nada, bueno por un par de minutos:
-pero es inseminación artificial, además padre es el que cría no dicen… que te pasa??? Estas perdiendo los papeles, tranquila no digas cosas de las que después te puedas arrepentir Que es lo que te hace hablar de ese modo??? –
-esto es una confusión Carmen, perdóname-
-aterriza, no juegues así , puedes echar a perder tu matrimonio, tu vida, tu futuro, piénsalo mucho, habla en serio y olvida los jueguitos con ese tal Carlos-



Insegura está tomando una decisión:
-voy a conversar con él y seriamente… el jueves le diré, o si seguimos y me voy con él o si cortamos y ambos desaparecemos de nuestras vidas…- en ese momento sintió un hilo de frialdad, ante la posibilidad de terminar para siempre con su secreto amor, sería devastador para ella dejar a Carlitos, sin embargo como dice Carmen, sería lo correcto, aunque su loco y a la vez desorientado corazón apunte hacia el pobre Carlitos, - estoy fundida- vuelve a pensar.



Por la avenida Usares, conduce con calma, en el asiento del copiloto la laptop. Ha decidid ir al centro comercial a tomar algo mientras escribe en su diario lo que siente, lo que le pasa (anticipando lo que pasará el jueves), estaciona en uno de los pocos lugares disponibles, saca la computadora portátil y se dirige a una terraza solitaria de la cafetería más famosa de la ciudad, se coloca las gafas de verano (aunque es otoño le caen de maravilla)…



Han transcurrido muchos años desde que estoy en esta vida terrenal y el destino sigue siendo tan incierto para mi…!!! Y aun no logro entenderlo.
Este destino no ha sido favorable y me ha puesto ciertas pruebas y personas de una manera inesperada… cada persona con características diferentes, como siempre digo… cada uno es diferente, somos únicos en la vida, no hay ni l amenor posibilidad de que exista otra persona igual, somos tan distintos aunque físicamente semejantes y aun así nuestros sentimientos y expectativas son también diferentes…
Hoy me siento sorprendida de estar pasando por este buen momento de felicidad, felicidad que encontré gracias a un ser maravilloso, aunque lo que vivo con él es pura FANTASIA… no me importa, pienso emprender la lucha más grande de mi vida y largarme a Cochabamba con él… y dejar para siempre esta ciudad…
Este ser que me da tanta felicidad, cada vez que lo miro tiene un enigma que aun no descubro bien, pero es un encanto, tiene unos ojos que cuando mira me envuelve en una telaraña y me atrae y no puedo, resistirme… nunca podre resistirme.
¿Será bueno? no es necesario decirlo porque acepté seguir envuelta en esta telaraña, he sentido emociones que pensé haberlas olvidado, estar con él es volar más allá del infinito, sentir que una corriente eléctrica paraliza mi cuerpo, estar con él es sentir sensaciones que no acabo de comprender... antes de morir en este juego, quiero estar segura de que por un momento en mi vida, soñé estar lejos y saber que alcancé el éxtasis del placer completo y todo gracias a este ángel de carne y hueso, es rico sentirse deseada, poseída, oh… sorpresa tengo que despertar de este lindo sueño, pues creo que yo nada mas estoy aferrándome tanto y no vale la pena salir lastimada o lastimarlo… destino porque juegas , porque me haces subir tanto para luego bajar brutalmente y encontrarme con mi fiel amiga: la soledad!!! Ella , la que viene acompañándome estos dos años y medio, que rápido pasa el tiempo y siempre miro el pasado y recuerdo todo con nostalgia y que no daría para retroceder hasta la tarde en su casa cuando juramos esta pasión… si tan solo pudiera, pero solo son sueños, es algo imposible…


Tengo que para de escribir, tengo que volver a la realidad; me esperan mis cabecitas blancas, mis miraditas tiernas, los que se pierden cuando llega su Reyna o sea yo, sé que ellos esperan mis atenciones, mis payasadas y mis locuras… voy a terminar esto con la fiel promesa de seguir escribiendo…


Ha terminado de escribir, no ha pensado en corregir, ni en leer por si algo no va, ha copiado todo y ha decidido enviar el texto (tal y como está) al correo de Carlitos… como haciéndolo saber de la pena, del dolor, de las emociones, de su amor por él… antes de presionar el botón enviar, escribe: el jueves hablaremos muy en serio cariño mío… mil besos también…

Cierra la portátil, regresa a la camioneta y conduce hasta su trabajo, la avenida América Oeste por suerte anda despejada … (aunque no la entienda a cabalidad) en el auto radio suena por enésima vez una canción coreana:












Continuará ¿?


Los amores enfermizos...

viernes, 9 de mayo de 2008



I


Carlitos Cruz en realidad no sabia si ella (su amor de hace mucho tiempo) llamaría a las tres de la tarde como lo habían planeado, -pero vaya suerte- cuando dieron las tres y catorce sonó el timbre de su Nokia y era ella (por lo que al instante pensó en decirle si podía ir por él en su camioneta) y para sus adentros pensó en pasarla tan bien como cuando eran mas chiquillos y se amaban, se amenazaban, se iban, volvían y jugaban a esas pasiones prohibidas a esas que hacen esperar al amor para darle preferencia a los fulgurantes encuentros que entonces eran su pan de cada día y de cada noche.

Ella le dice que esta por Santa Inés, tramitando unos documentos entonces él le pide que vaya por la universidad, ella le dice que no era posible, porque salió sin la camioneta para evitar a la gente ya que se supone es un encuentro clandestino, de modo que Carlitos le dice que en quince minutos iba a Santa Inés y que lo espere, por el parque grande, ella le sonríe por teléfono y le contesta diciéndole que lo espera, que se tome su tiempo…

Se encuentran después de mucho tiempo, no es lo indicado pero ambos quieren naufragar en sus errores, se ven las caras se salpican de vergüenzas, ahora ella es una mujer casada y Carlitos el caza recompensas de siempre. El sol boquiabierto los alumbra ya casi son las cuatro y nadie entiende porque se han citado, ¿porque se ven si ya su magia parece estar extinguida? su amor en lugar de ser mas grande se ha esfumado, a pesar de las promesas que se han jurado no saben por que diablos están ahí dando vueltas mirándose de reojo, de frente y descaradamente, deseándose como en sus mejores años, como cuando ella tenía veintiún años y él dieciséis y se querían serenos y apasionados, como loquitos cada noche cuando los abuelos de la susodicha se hacían a los intensos sueños de la tercera edad, y dormían como dos bebés, mientras ellos silenciosos, lunáticos amantes, profanos y adolescentes se encontraban por la puerta trasera y al principio se querían y meses después se amaban como si fuera el final de sus días… desparramando ese espasmo libidinoso cuasi impúdico que entre los dos no podían controlar, mucho menos disimular (él la quiere a su manera mientras que ella dice que lo ama, que si le fuera posible abandonaría a su marido, dejaría todo por Carlitos Cruz…)

La inmoralidad va creciendo, ella habla disimulando su pena, él también finge (pero se ha dado cuenta que ella es una razón más, que tal vez es importante) por eso que últimamente le pide un encuentro, o de repente un beso o a lo mejor unos minutos a solas para así exponerse a la malevolencia de los pecados carnales, esos deseos soberbios que pueden liquidar la desesperación por encontrarse después de muchos años -como hoy- a las cuatro de la tarde recordando esos días que se hundieron en la sombra del pasado y quizá cautelosamente hoy jueves nublado y frio se vuelvan a repetir…

No soportan estar dando vueltas por la calle y que ojos ajenos, les pongan cara de moralistas, Carlitos no soporta que a su amada los vagos le suelten piropos insanos, llenos de besos cochinos, los que por supuesto ella ignora, los que él cela con repulsión. Ella para un taxi, -suben con la mayor discreción- y le dice al conductor que los lleve lejos o a un lugar tranquilo -sin mas gestos que un asentimiento el taxista arranca- mientras tanto están para el asiento de atrás, ella no lo toma de la mano –espera que él lo haga- pero quien sabe porque Carlitos no lo hace -callan- están en mutuo silencio y en la radio pasan una canción abominable (una chicha de los ochenta) se miran las caras tres segundos y súbitamente escapan se voltean a las ventanas ven el trafico del centro que a las cuatro de la tarde es un caos (el conductor ha llegado al lugar). Ella una mujer elegante de la “hight life”, saca de su billetera un cheque de esos suavecitos que recién ha retirado de algún cajero automático (con la tarjeta de su marido) y paga. Carlitos baja primero, demuestra su modales, le abre la puerta y le importa un pito lo que diga la gente y entran juntos al café, toman un lugar medio alejado calculando donde nadie los vea y así puedan darse de besos…
Para amenizar las charla, piden un vino Tabernero Gran Rosé Semi Seco, el mozo les sirve en dos grandes copas, brindan por el reencuentro y por la desequilibrada aventura que están emprendiendo… siguen callados -no se entienden- él bajo la mesa busca la mano de su amada, la toma delicadamente como para que nadie en frente se de cuenta de la infidelidad; ella dócil, sumisa a las caricias de Carlitos, aprieta con mas fuerza la mano de su joven galán. Prudentemente Carlitos despliega las persianas de la ventana que da para la calle, ella siente que entre las tantas personas que están a su alrededor puede haber alguien que la conozca y pueda descubrir la traición que en ese momento iba haciéndose realidad, mira la butifarra que le han servido, juega con el tenedor, no sabe que decir, “no tengo hambre” le dice a Carlitos, y parece que como jugando están protagonizando otra clásica historia de traición; después de haber permanecido unos segundos en silencio ella suelta el enfado que tenía contenido, como queriendo desfogar lo que siente, como queriendo justificar su vehemente accionar: “ya no lo soporto, es un enfermo, me tiene loca, no sé que hacer… ¡es tan celoso!, que si me tomo una foto, me dice ¿por qué? ¿Para quién es esa foto?, es un machista y déspota, no quiero seguir con él”, le dice a Carlitos, mientras él saborea la tercera copa de su Gran Rosé. Ella va por el quinto sorbo, le cuenta su vida en cinco minutos -le dice a Carlitos que lo ama- que si lograra zafarse del yugo machista de su marido, se vendría a vivir a Trujillo para tenerlo cerca… para que se amen sin restricciones, para que ella cada tarde lo espere afanosa y él perfecto amante nunca la abandone y sean felices en el ámbito moderno de la convivencia… (Al fin y al cabo ella, financieramente no sufre las cachetadas de la necesidad como el pobre Carlitos). “Tengo lo suficiente como para alquilar un departamento y ayudarte a gestionar tu titulo… también podríamos viajar, recuerda lo de mi hermana… lejos todos, esta es nuestra oportunidad…, te lo juro me divorcio, esto depende de ti también… Gustavo esta peor cada día… piensa que soy su juguete…”

Carlitos lo observa asustado y por un momento piensa que el alcohol le esta haciendo efecto y no quiere creer lo que acababa de escuchar; le dice que se tranquilice, que piense en su familia y en la vida que ya ha hecho, “tú eres una señora de sociedad… vas al teatro, colaboras con la estancia…, vas al club con tus amigas, juegas tenis aunque que no te guste… y dejando un día vas al gimnasio, y cuando te sientes estresada vas a los mejores spa’s , tu familia y en especial la de tu marido viven en un mundo distinto al nuestro, los fines de semana sus fotos aparecen en la columna de sociales… ¿que te hace falta?” -y mentalmente piensa- (pero si recién cumplió veinticuatro, tiene tanto por vivir tiene mucho por disfrutar, es justo que viva un poquito esa vida loca que antaño en su lejana adolescencia añoró a mi lado) luego de un rato, Carlitos ya aturdido por el vino le dice: “¿yo que te puedo dar? yo con mi humilde trabajo de contador… mi familia ni en sueños sabe de nuestra relación, no quiero herirte pero por ahora esto de verte a escondidas esta emocionante, ¡vamos relájate! Dame un abrazo, verás que llegará el día en que estaremos juntos… tendremos una casa grandiosa, alejada de la ciudad, tendrá un balcón muy grande y en el segundo piso tendremos una chimenea, entonces allí cuando sea otoño, cuando sea invierno frente al ardor de las brasas haremos el amor y veras que nunca nos separaremos… y seremos felices…”

El vino casi se termina… toman otro taxi hasta el malecón, ella se pone sus grandes gafas oscuras… como para que nadie la reconozca y emocionados llegan a la playa, ella compra de un ambulante una cajetilla de cigarros, se toman de la mano, ella fuma como cuatro cigarrillos, él no pasó de dos… caminan muchísimo casi un kilometro… ella insiste, ella quiere rebelarse quiere irse a vivir con el pobre Carlitos sin embargo, el bisoño galán (cinco años menor que ella ) no se ubica, no sabe si se aman o si es su ferviente obsesión la que le tiene así todo turulato, sea como sea, él no quiere perderla… él la necesita porque ella aprendió su personalidad, se memorizó su carácter, supo entender sus desaciertos y lo mejor –según él- le dejó tener a cuanta enamoradita se le cruzaba en el camino… ella una mujer lunática, comprendió en su momento que la relación no podría ser (ella una mujer adinerada, él humilde y espontáneo, haciendo balances, libros contables, ingresos y egresos, cualquier cosa que tuviera que ver con la contabilidad y cinco años menor que ella, no sabría darle una vida alturada, por eso que en aquel pasado no pudieron salvar esa pasión desesperada). Carlitos no despeja esa turba de incógnitas que le rodean la mente, decide olvidarse de las maldades que hizo o que a lo mejor está haciendo y la mira con ferocidad, engriéndola, amándola y maldiciéndola no puede ocultar mas su deseo y se va hacia ella como en los mejores días, como en aquellos días…

Ella siente en su bajo dorso la arena que tibia y áspera yace bajo su cuerpo (como una alfombra inmensa…) son mas de las seis y en sus caras ven reflejarse, el anaranjado color que irradia el ocaso… piensan amarse una vez mas, ella enciende otro cigarrillo, juega con los cabellos disparados de su Carlitos y con desesperación espera que el sol se oculte por completo para que así de rápido la noche se consolide y bajo el hábito oscuro de las sombras, fumen los últimos toques de sus cigarrillos los que como aditivo a su pasión les darán esa antigua valentía para hacer el amor, ese amor candente que los ha vuelto fanáticos a ambos… ese amor que a esa hora se siente comprometido con la bulla de las olas, la frescura de la brisa y el calorcillo amable de la arena que los soporta como si fuera la mas digna de las alcobas….

Después de haberse amado en carne propia, ríen… ella quiere encender el quinto cigarrillo, pero ha perdido el encendedor… se resiente por un momento y tira muy lejos los cigarros sobrantes, (muy mujer ella) muy afectuosa, saca de su cartera un pañuelo para secar el sudor de su amante, le circunda la frente, su faz, su cuello… luego le da cuadro dobles a la pañoleta verde claro, la oculta otra vez en su cartera, para cuando lo necesite pueda respirar el olor de su muchachito, pueda tener su transpiración que ha quedado impregnada en ese pedacito de seda y así de algún modo refrescará su memoria y se acordará del jueves en que hicieron el amor a las siete de la noche en la playa a revolcones sobre el trigueño color de la arena…

De regreso ella aprovecha las paradas que hace el taxi en los semáforos y se maquilla esmeradamente, se arregla los cabellos, se rocía un poco de perfume en su pecho (por si encuentra en casa a su marido, pueda disimularlo todo). El auto se detiene muy cerca de su casa, él presiente que la extrañará (no tres minutos no unas horas) ella sabe que si esa noche se despiden, de pronto volverán esos trémulos sinsabores de la soledad y la glacial manera de ser de su marido regresará para atormentarla día a día, por lo que se siente contrariada, no sabe que hacer… se vuelven a tomar de las manos, se abrazan y respiran muy cerca, ella ciñe el menudo abdomen de su amante, se acurruca en el pecho de Carlitos y siente su calor, su aroma, su adrenalina y todo lo demás, lo quiere tanto -se aman de una manera enfermiza- (como si fueran los primeros días…). Ella quiere creer en la ridícula idea de que no hay quien impida su aventura y mas fuerte, cada vez más lo abraza para que el pobre Carlitos tome la abrupta decisión de tenerla para siempre como su mujer como la mujer de su vida… aunque el mundo se les vaya encima, aunque iracundo el marido un día los busque y trate de enviarlos a mejor vida…

Ella juega con fuego, no mide las circunstancias, se siente perturbada y excitada por la pasión que solo Carlitos Cruz supo infundir en su bajo vientre, en sus húmedas grietas, en sus cúspides adormecidas por los hondos besos que aterrizaron plenamente a lo largo y ancho de su anatomía de yegua brava que ha ido perfilando con el paso de los años… Es un peligro emocionante “el riesgo lleva a la gloria” le dice y él responde: “¿a si? ¿Ahora estas filosofando o que? ”, Y ella fresca, feliz, echando esa mirada enloquecedora con sus ojazos fosforescentes llenos de pasión enfermiza, le contesta: ”lo escuché en una película” él enmudece por las tantas cosas que escucha… y de a pocos vuelve en si. Pobre Carlitos, tiene miedo por el marido, que es un hombre de armas tomar, teme por su vida (hace unos años el marido lo amenazó de muerte) No quiere morir, no quiere ir a mejor vida… no quiere que ella se quede sola en este mundo… y lo peor no quiere que ella domingo a domingo le vaya a llorar a su tumba con un ramo de rosas negras, esas que tanto le gustan…

Carlitos, se marcha sin decir nada, corre abrumado por el efecto del alcohol… y horas más tarde, ya acostado escuchando esas canciones tristes de los años setenta, le envía un mensaje de texto a su amada diciendo que el próximo jueves la espera en el lugar de siempre y a la misma hora…
Continuará...