ANGASMARCA

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Conoce el maravilloso pueblo de Angasmarca

VILLA AZUL

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Conoce un lugar Maravilloso

LA CRÓNICA DE UNA MUELA PICADA…

domingo, 26 de abril de 2009














Viernes: Empiezo la mañana con un agudo dolor de muela, el cual me ha quitado el sueño y también la paciencia, sin pensarlo salgo volando a la farmacia y pido el analgésico más potente habido o por haber, luego me compro medio litro de agua sin gas y aparentemente siento algo de sosiego… le doy un millón de gracias a los creadores de esa pastillita que ha atenuado mi dolor…
En la casa me enjuago la dentadura y de ratos siento otra vez ese fastidioso dolor, me acuesto sobre la almohadita de napa y presiento un poco de tranquilidad, me quedo dormido y sueño el trauma dental de mi niñez:


[Aquella tarde lejana y remota cuando mi papi pegaba los vidrios en la ventana y yo lo ayudaba con esa masilla (que ahora ya casi nadie usa y que huele a pescado podrido) que por su elasticidad me divertía mucho, hasta que de un momento a otro esa muela traicionera -la que nunca olvidaré- empezó a zumbarme cada vez mas como si quisiera ensañarse conmigo como si hubiera querido terminar con mi corta vida, con mis humildes ocho o nueve años de edad, entonces por más que quise hacerme el fuertecito igual me di por vencido y empezaron las lagrimas, el dolor, el sollozo y el odio por esa muela que quería verla lo más lejos posible de mi encía…


Mi abuelita me puso una pepa de limón, pero nada, luego mi papá dijo que con agua helada me pasaría pero creo que fue peor y otra vez mi abuelita Bertha insistió con lo de las pepas, pero esta vez ya no de limón, sino de clavo de olor, igual nada hacía efecto y yo moría de dolor… en unos minutos se pareció mi mami con un vaso con agua y una pastilla ”toma hijito esta doloflam te va pasar…” muy cariñosa mi mami, pensé que el dolor terminaría con la tableta, decidí relajarme pero fue inútil, porque igual seguía sintiendo como si me taladraban la muela cada vez más fuerte y lo más triste era que nadie podía ayudarme…
Luego mi mamá se acordó que mi tía Laly tenía el bienaventurado “Gingisona toques” y en un segundo voló, pobrecita mi mami se fue volando y llegó al toque mientras yo en el camarote en medio de una crisis por culpa de esa muela que me hacía experimentar todos los tipos de dolor habido y por haber…


-“siéntate hijito”- me dijo mi mami
Y todo herido víctima de mi molar superior izquierda me senté, abrí la boca lo mas que pude y mis padres la hicieron de odontólogos (o mejor dicho de anestesiólogos) mientras mi mami me aplicaba toques de Gingisona, miraba como mis hermanas de lejos eran cómplices de mi dolor y ellas en mi lugar cerraban los ojitos y yo lentamente recobraba la tranquilidad ufff que hermoso era volver a estar bien, alabé, los endiosé a los creadores del “Ginsisona Toques”, pensé que eran lo máximo, en ese momento se me vino la idea de que mi mami debería comprar o mandar pedir de Trujillo por lo menos media docena de frasquitos, por si las moscas, por si la muela me hacia otra mala jugada…


Después mi papi dijo que era demasiado que deberíamos ir cuanto antes al dentista, pero pucha en Angasmarca solo habían técnicos casi aficionados y desde luego mis papis no me iban a arriesgar a tanto, por lo que a los dos días aprovechando las vacaciones, viajamos a Trujillo a pasar el verano si no me equivoco el verano del año ’95, sin presagiar que sería el verano mas trauma de mi niñez…


El primer día en Trujillo, mi mami me llevó al seguro, donde un dentista medio raro, un tipo colorado parecía una súper muralla por su inmensa gordura, era de esos dentistas que a primera vista te dan miedo pero que al rato, demuestran lo tan bonachones que son (el típico gordito alegre). Recuerdo, prendió su tele, luego su VHS y puso una película de las tortuninjas - yo feliz -mientras no era mi turno, feliz porque hacíamos cola, éramos como cuatro niños y creo que yo era el tercero de la cola -ufff mi destino tuvo que ser así - ya estaba escrito, primero feliz con una peli de las tortugas, luego ahí en el patíbulo abriendo la boca para que el gordinflón con sus agujas sus tenazas y no sé que mas herramientas hubo de usar para sacarse aquella mi muela traicionera, la que me hizo ver cosas de otra dimensión y colores como si usara una cámara infrarroja, quieto yo asustado también, no perdía de vista a mi madre, todo parecía una eternidad, tanto que mas duré yo en asustarme que el gordinflón en extraérmela, sentí como mi sangre bajaba en picada de la cabeza a las extremidades inferiores, sentí ese frio traumático de los hospitales y a lo lejos escuchaba la locución que hacen por medio de altavoces para llamar a los médicos o enfermeras o etcétera para que se acerquen a cualquier área del hospital.


-no te muevas, tranquilo vamos como hombrecito- me dijo la versión peruana de papá Noel, yo cerraba los ojos, enduraba la cabeza, sufría mi trauma al cien por ciento y nada, pucha lo peor era que solo sentía como si hubiera una piedra empotrada en mi encía y a la que el gordo esculpía con un cincel y un súper combo…


Quise llorar, cuando plum!!! Salió fugaz y con algo de dolor y con un sabor obvio, entonces abrí los ojos y el gordo la tenía en su pinza, la condenada muela estaba bicolor, blanca y roja por la sangre, la odie, me burlé en su cara me enjuagué un poco y quise llorar quise correr donde mi mami pero no. Me aguanté, porque una niña había llegado al final de la cola y me miró con lástima como si me tuviese pena (que ridículo yo) trataba de estar lo más tranquilo posible e incluso le dije al dentista:


“ya no sangra doctor no es necesario el algodoncito…” todo seguro altanero machazo como bueno (jaa me creía Rambo) todo por aquella niña que me emocionó, todo por esa niña de mirada café, vestidito amarillo, zapatos oscuros y medias cubanitas…


-¡claro que no!, vamos campeón muerde el algodón y no le pases tu lengua por la herida por que si nooo te puede dar una hemorragia -


Me traumaba el gordinflón y como un eco, la palabra “hemorragia” se quedó resonando en mi mente al mismo tiempo le daba algunas recomendaciones a mi mami. Yo como si saliera victorioso de una batalla resurgía campante y con prosa como sacándole cachita a los otros pacientes que al igual que yo estaban aterrados esperando su turno, desde luego la niña de la que hablé estaba sentada leyendo un folleto en el que clarito recuerdo lo único que logré distinguir: IPSS… caminaba calculando pasar a su lado y ella ni el menor caso… y yo ridículo mordiendo el algodón con mucha fuerza como para no morir desangrado…
Mientras salíamos del consultorio, el gordo estalló:


-señora la receta!!!- farfulló mientras se cambiaba de guantes, luego le dijo a la niña si era tan amable de alcanzarnos la receta y ella fue amable (como no lo iba ser si tenía carita de serlo) y se vino hacia nosotros con la receta, creo que vino hacia mí, y se acercaba mas y yo tonto recién me di cuenta que esta vez tenía puestos unos lentes como de niña nerd.


-tenga señora – habló dulce como si se tratase de un hada o algo así…
Y para variar otra ridiculez:


-gracia… que digo gracias, jee eque el aaal_go_dooón no puedo hablar bien gracia - le adelanté las gracias a mi mami y creo que la niña me miró y se burló de mi y creo que pensó en que aparte de ser un payaso fui el ridículo de la tarde… claro pues que tonto al hablar desarticuladamente y me fui pensando en sí ella pensó que hablé de ese modo porque me puse nervioso o por lo del algodón. Igual se quedó grabada hasta el día de hoy con su carita de nerd y con su folleto del IPSS…


A la salida del hospital como para no perder la tradición, mi mami me compró un jugo Liber, tomé algunos sorbitos y con la boca inclinada como para no perturbar la herida además palabra “hemorragia” me seducía, me daba miedo, todo por culpa del gordinflón entonces lo odie por cinco minutos…
En la casa mis hermanas me decían:


-a ver enseña… a ver abre tu boca –
Yo monse como siempre abría la bocota y ellas curiosas admiraban lo único que hasta el momento era visible, el color guinda del algodón al que había mordido por más de una hora…
-te ha dolido?- ingenuas ellas


-con anetecia pue – ya parecía un chileno por mi forma de hablar
Y ellas se reían se burlaban sanamente de mí e intentaban hacerme hablar para que se divirtieran… me agarraron de su puerquito.


Lo peor fue cuando tuve que quitar el algodón, aparte de fastidiar ya era hora de retirarlo, no podía estar todo el tiempo ahí, fácil y adquiría una infección… igual hice malabares con la lengua y de a poquitos sentí que me despedía del algodón, mi destino seguía haciéndome sufrir y le agarre un odio a muerte a la muela. Seguidamente corrí a la cartera de mi mami, encontré a la causante de mi suplicio y presa de la rabia y el dolor acabe con la integridad de mi muela, la ví brillante y rosada por otro lado, cogí el martillo y plum!!!; la desbaraté la hice añicos y no sé si fue el momento o la fuerza que hice… pero igual sentí que el algodón estaba fuera de la herida y lo escupí e ingenuo yo me enjuagué con agua fresca si vaticinar que lo peor estaba a punto de suceder… sufrí, estrañé a mi papi a mi abue a todos y me eché a llorar y todo se nubló no sé que mas pudo pasar… ´


Hoy al recordar y pensándolo bien, no deseo detallar lo que pasó en seguida (dos motivos: no recuerdo bien y me da pavor revivir tan triste recuerdo). Será que puedo herir la susceptibilidad de los lectores y desde luego la mía, es que todo se volvió como una peli de terror, en resumen, ese mismo día terminé internado en emergencias por tener una hemorragia y como otro trauma recuerdo la dosis que me aplicaron para no perder mientras me trasladaban por aquellos pasillos lo cuales recuerdo como fotogramas, como si estuviera viendo una peli en cámara lenta, yo ahí llorando o quizá desmayado desangradme o tal vez ahogándome con mi propia sangre…
Mientras me llevaban en la camilla, recuerdo haber visto a un escuálido doctor examinándome al paso el pulso, abriéndome la boca y palmeándome la cabeza (mismo capítulo de Clave Uno) escuché por otro lado una voz que pedía Adrenalina Concentrada… yo quería llorar pero no podía y sentía en mi boca algo gelatinoso… y solo pensaba en mi mamá…


Dice mi mami que todo fue rápido, ella con mi tía Raquel me llevaron en un taxi, pero antes de eso me había desmayado y desde luego ella estuvo preocupadísima y me estiraba las piernas mientras mi tía Raquel me abrigaba las manos. También me había bajado la presión (cosa que hasta ahora me sucede, por eso ando abrigado hasta en verano) y que empecé a despertar en emergencias del hospital Lazarte (uno que está a la vuelta de mi casa). Dice mi mami que me hicieron una limpieza bucal, porque los coágulos se hacinaron, luego siguieron aplicando una solución coagulante - la que teóricamente me salvó la vida – tanto lloré que de cansancio me quedé dormido y que a las dos horas estuve en la casa, acostado, rodeado por todos… desde luego esta vez mis hermanas no preguntaron si me dolía o no solamente las noté compasivas y asustaditas, nunca olvidaré esa histórica muela, ni mucho menos esa noche traumática en el hospital…

Esa fue la peor experiencia que tuve, en lo que a dolores de muela se refiere. Por eso al despertar, me sentí asustado, es que al recordar por medio de mi sueño todo lo que me pasó no supe que hacer.
Me puse un polo, fui a los servicios y me vi la cara de pesadumbre que obtuve, después de dormir más de dos horas, sedado por esas pastillas para el dolor de muela que al parecer fueron efectivas. Sin embargo cuando di mi segundo sorbo de agua, otra vez y lentamente el fantasma de aquel abominable dolor regresó… La guerra estaba declarada, salí volando a la farmacia y pedí el doble de dosis, por ahí también compré medio litro de agua mineral (sin gas desde luego) y me zampe las dos tabletas:


-que rico es ganarle la guerra al dolor de muela- dije.


Ya en la casa me tiré otra vez a la cama como sepultado (como no si prácticamente me había drogado para evitar el dolor) agarrado a mi almohada de napa disfruté de esas sensaciones narcóticas que a uno lo sumergen en un sueño riquísimo. Esa noche no soñé nada y dormí como un bebé como no he dormido en años.]


Sábado: La alarma suena a las seis y once de la mañana, despierto súper, con energías al cien por ciento, alisto todo y vuelo a la universidad mientras que en el mp3 escucho “more tan words interpretado por Eric Patrick Clapton” y veo los hechos últimos de mi vida como imágenes de un avance de película, también evoco mi niñez como algo hermoso y a la vez inalcanzable, desde hecho en los brazos de mis padres y bajo las tiernas caricias de mi abuelita Bertha… me dan ganas de llorar de nostalgia, pero luego veo en un panel electrónico el aviso de una clínica dental y plum!!! Me acuerdo de la existencia de esa muela que ayer, anteayer, y todos los días de la semana me viene sacando de quicio y súbitamente mi estado de ánimo cambia y por coincidencia la canción que acabo de mencionar acabó.


Todo es psicológico pensé, hare como si no existiera esa muela (bien maricón yo, por no ir al doctor, además por el trauma de mi niñez) en clase participé todo el tiempo incluso hice todo tipo de preguntas hasta que Arturo mi amigo dijo que para ser sábado empezaba con fuerza, eso me hizo reír y pensé otra vez que todo se manejaba con la mente, que si me mantenía ocupado nada pasaría…


A pesar de mis pensamientos, al promediar las nueve, mi molar superior izquierda, contraatacó, estaba perdido, la sentí decidida a joderme el día, esperé como un cuarto de hora (como dándole tregua) pero nada y automáticamente pensé en esas pastillitas que tanto favor me hicieron y terco otra vez pensé en auto medicarme…


Para las diez de la mañana pedí permiso, el dolor era insoportable, volé a la farmacia más cercana y compré las benditas Dolocrodralan Extra Forte pensando que al llegar a la casa otra vez iba estar narcotizado, pero que mal me hubo de ir, todo estuvo igual y empecé a perder la calma…


Salí como un loco pensando en el aviso de la clínica dental, pero solo me quedaban quince soles en el bolsillo y eso creo que no me daba ni para el taxi, llamo a mi hermana para pedirle dinero y me dice que volvía de su trabajo de campo a las doce y que era mejor esperarla para ir a la clínica después de almuerzo, yo histérico dije para mi mismo: “tu pensando en comer nomás”, me subí al primer taxi que paró y sin preguntar cuánto me cobraba le dije que me llevase a la UPAO, corriendo como un loco entré a la clínica, donde los que siguen estomatología practican con la gente que como yo quiere darle fin a sus problemas dentales.


Hablé con un alumno y me explicó el procedimiento, yo terco aún le dije que era una emergencia, que era insoportable y que si era necesario que me la extraigan pues que lo hicieran, pagué cinco soles, me registraron y crearon mi historial, me pidieron el carnet y todo lo necesario (y ahora pensándolo bien no sé cómo pude tener paciencia para tanto tramite si lo único que deseaba en ese momento era que mi muela estuviera fuera de su lugar) entonces esperé como diez minutos, los cuales fueron de intensa agonía. Hasta que por fin la salvación, me llamarón y volé, ahí estaba un grupo de chicos de mi edad y una profesora (la odontóloga me supongo) y me examinó y yo que odiaba a todos esos pares de ojos que me observaban como si fuera el primer paciente de sus vidas (los odie a todos) y pensé en que tal vez fue un acto desesperado el de ponerme en manos de practicantes pero no había marcha atrás, estaba allí recostado mientras a mi muela la fotografiaban y le sacaban rayos X, que ridículo, no me faltaba más ya que por poco y muero de una colerina en lugar de dolor de muela…

-Huy amiguito- me dijo la profesora.


-Es una cascarita tu muela, necesitas ortodoncia, lo que significa tratamiento o una extracción que es algo más rápido y lo que desde luego te quitará el dolor-


Yo ahí pensativo (otra vez mariconazo) pregunté cómo es la ortodoncia y cuanto costaba (ya que solo contaba con diez soles).


Y solo entendí el siguiente resumen, creo que me cortaban los nervios y mi muela iba ser como un árbol muerto o sea sin raíces y que ya no habría dolor y que costaba como cuatrocientos soles y que con el tiempo la muela se tornaría de un color oscuro casi tirando para negro y que para eso tendrían que ponerme una corona, lo que implicaba más dinero… yo no estaba para explicaciones y le dije que la saque aunque me duela hasta el alma…
-ok chico- muy fresca ella, claro como a ella no le iba doler…

Y de pronto todos volaron a sus puestos: un chico preparó la anestesia, otro me acomodó la silla, otro reguló las luces con un joystick y dije (que achorados son estos sonsos) y bueno la historia se repitió así como cuando tuve ocho años y un gordinflón me sacó la muela, ahora una señora cuarentona me hizo el favor y colaboró en mi guerra contra esa muela que según ella parecía una cascarita. Ni modo, estaba ahí acechado por personas que en mi vida había imaginado, perdiendo (y para siempre) una molar, aunque a decir verdad en ese momento el dolor era extraterrestre y me importaba una sibarita si la perdía para siempre… además no podía desistir, (aunque pensé en ir al baño y escapar de la clínica) pero recapacité y me di cuenta que tengo veintiún años y no podía escapar de esa aventura, en la cual fui material para una clase de estomatología (que ridículo verdad?) hasta donde pude llegar, seguro estuve pagando mis pecados…

La intervención duro algo de veinte minutos y ahora no hubo peli de las torugas nija, al contrario pusieron música, sí que paradójico no? . Al ritmo de Kingston Town de UB40 le gané la guerra a mi muela la cual por más de diez días me tenía jode y jode. (Les digo algo? , fui feliz cuando me la entregaron y la tuve en mis manos… fue como un triunfo, adiós dolor adiós pastillas que a la larga me drogaban, jejeje adiós maldita le dije)

Y claro cómo no, otra vez tuve que presionar un bendito algodón y las mismas recomendaciones… pucha el trauman volvió, pero claro ahora iba tener más cuidado y no iba terminar en la sala de un hospital ahogándome con mi propia sangre.
Agradecí a todos los mirones que me atendieron y fui a la farmacia a reclamar las pastillas que me recetaron, me las tomé ahí mismo con el solo propósito de dormir algo y así olvidarme del ridículo que tuve que vivir, no sin antes y con extremo cuidado retirarme el algodoncito.

Por la noche hablé con mis padres y se sorprendieron, incluso mi papá me dijo que yo en parte tuve la culpa por no haber ido a tiempo al doctor y pucha me sentí pésimo porque claro tenía razón, pero bueno las cosas estaban dadas yo acostado mirando al techo y jugando con mi muela, con esa muela malcriada que me hizo cometer una serie de carreras en busca de un calmante, la estudié y ya no la odie como al principio y le prometí escribir algo sobre ella, al menos hacerla famosa , como si mucho favor me hubiera hecho. Por eso hoy muchos días después me siento feliz porque no hay más dolor y sobre todo porque no hubo otra hemorragia y porque puedo comer de todo (como en los viejos tiempos) sin preocuparme de nada…


Por último, creo que después de la bronca que le tuve a mi muela, en el fondo hubo algo de cariño, por eso me he sentado a escribir algo que nunca imaginé: LA CRÓNICA DE UNA MUELA PICADA…











MI HERMANA ELVIRA DESDE MI PUNTO DE VISTA...

lunes, 20 de abril de 2009

En la Universidad a mi hermana menor (Elvira) le han pedido una composición donde se describa la personalidad, el temperamento y las características de cada uno, sin embargo mi hermana no tiene esa afición por la literatura como yo la tengo, por lo que me pidió el favor de escribirle un relato con las condiciones antes mencionadas.

A continuación presento lo que escribí por encargo de mi hermana, la redacción es mía y el 5% de las ideas son de mi hermana, podemos decir que es un relato compartido por lo tanto espero sea de su agrado:

Dicen que hablar de uno mismo o decir lo que uno posee, como que puede sonar a vanidad, sin embargo hoy pienso hacer un paréntesis y contarles sobre mi forma de ser. Contarles lo peculiar y lo común de mi personalidad, para eso quiero empezar contando algo de mi maravillosa infancia ya que en esa etapa de mi vida, quizá se dieron algunos hechos que han marcado mi vida y que en definitiva han perfilado mi carácter. Por otra parte quiero poner en claro que esta noche pienso dar lo mejor de mí o mejor dicho emular a mi abuelito Fidel, el padre de mi mamá, quien es un gran escritor incluso ha publicado un libro de relatos y está próximo a presentar su segunda obra

Para mí, los recuerdos de mi infancia son maravillosos, son como un tesoro valiosísimo, creo que en esa etapa se definió mi forma de ser. Es verdad porque desde que tengo uso de razón empecé a coleccionar cualquier objeto que me llamaba la atención, no me importaba si era un palo una bolsa, un pedazo de cartón o más raro aun si era una piedra lo q me importaba era tener algo que fuera solo mio, era una niña que le gustaba cantar, jugar y super soñadora siempre con una sonrisa y con uno u otro gesto q hacia q los demás sonrieran… así era mi niñez en Angasmarca, en ese recóndito pueblito donde he pasado la mayor parte de mi vida. la única que entendía mi mundo mi fantasía era Raquel, mi hermana gemela la persona que amo tanto como a mi madre, pensar que pasamos nueve meses juntas pegadas casi siamesas me da un sentimiento único una ternura que solo nosotras podemos describir, por eso digo que cuando éramos niñas, ella era como mi sombra aunque somos tan parecidas pero al mismo tiempo tan diferentes ella aparentemente es más madura o fuerte por decirlo así y yo un poco más sensible en fin jamás de los jamases nos hemos separado y ahora que estamos en la universidad y veo que nuestras vidas tarde o temprano tomarán rumbos diferentes y me da miedo, me da una sensación de temor como si me fuera abandonar como si ambas nos fuéramos a separar para siempre…

Mi mamá nos vestía igual, parecíamos dos gotas de agua, jugábamos juntas y otras veces con Juan Carlos, nuestro hermano mayor todo era lindo en nuestra casa de Angasmarca donde, en nuestra humilde familia tuvimos lo suficiente para ser felices y vaya que sí porque fueron épocas lindas… mi hermano pedaleaba el triciclo y nosotras en el asiento de atrás sentadas felices todas unas reinas… también tuvimos el amor de nuestra abuelita Bertha, la madre de mi papá siempre maternal ella siempre linda con nosotros (además éramos las engreídas) ella sabía hacer un sinfín de cosas, a nosotras nos enseñó el arte de tejer así mismo sabía hacer pan bizcochos, manjar blanco y etc. Yo la miraba cuando regaba las flores de su huerta, luego con especial curiosidad la veía poner los ramos de flores que adornaban la casa y me quedaba quieta a su lado pues estoy segura que de ella herede muchas cosas como el amor por la naturaleza en especial por las infinitas clases de flores en especial las de color amarillo ( porque es mi color favorito) y todo lo creativo que hay en mí se lo debo a ella y ni que decir de lo detallista que hay en mi soy una persona que siempre está a la expectativa del mínimo detalle en todo. Por eso y un millón de cosas más el año dos mil seis sufrimos como nunca en nuestras vidas y creo que hasta del día de hoy y siempre he de llorar su partida es que se le veía tan bien y de un momento a otro ese absurdo cáncer se la llevó se llevó a mi abuelita Bertha, igual todos la queremos todos la echamos de menos y recordamos con alegría su buen humor, su linda forma de ser incluso mis tíos mi papá, todos dicen que mi fisionomía es idéntica a la de mi abuelita Bertha y desde luego mi forma de ser tiene algo de ella y como si fuera poco llevo su segundo nombre (Elvira), mi abuelita se llamo: Bertha Elvira Flores Díaz.

No es que quiera ser presumida al describirme pero soy una chica de 19 años, alegre , soñadora siempre con una sonrisa, no es que quiera imitar a un payaso pero siempre me gusta tener una sonrisa para las personas, si bien soy toda una jovencita creo tener aún alma de niña traviesa, tímida y algo ocurrente pero al mismo tiempo creo que tengo mucho miedo para reconocer que mi vida ya cambio por completo. En este último año he madurado notablemente; será que el ser la “mamá” de la casa de una u otra manera me ha hecho cambiar obligatoriamente.
Aun que algunas veces me canso y pienso que todo me sale mal. El estrés la preocupación me envuelven en una mar de lágrimas de llantos y gritos, pero luego recapacito y veo que estoy ahogándome en un vaso de agua y desde luego eso no debe ser así y obtengo otra vez muchas fuerzas para salir adelante.
Y qué decir de lo romántico, soy súper romántica y muy sensible como mi mami como si fuera poco sueño con que algún día llegue mi príncipe azul así como en los cuentos de telenovela.

Lo que acabo de comentar pocas veces lo comparto pero me gusta mucho ayudar en lo que puedo a las personas, no es que me causen lástima o algo por el estilo, simplemente me pongo a pensar en las adversidades que les toco vivir. El ser solidaria me hace sentir muy bien, siento que comparto lo que Dios me ha dado y soy de la idea que todos debemos de ayudarnos en la medida de nuestras posibilidades.

Lo que más desapruebo es el resentimiento, la indiferencia de las personas con su prójimo y para variar, este año es mi primer año como catequista en la parroquia de La Noria y eso me hace recordar las enseñanzas de mi abuelita quien desde muy niñas nos encaminó hacia Dios.

Tengo alma de luchadora y me gustan que las cosas siempre sean justas, en cuanto a los estudios siempre trato de estar adelante, pero como todo tiene su lado bueno y malo creo que muchas veces soy impuntual y otras soy muy dura conmigo y muy desconfiada y olvidadiza e insegura también ya que veo mi vida en un mundo de mil colores desde mi cuarto hasta las páginas de mi cuaderno.
Tengo mucho miedo a quedarme sola yo no imagino mi vida sin mi familia aunque no vivo con mis padres pero mis hermanos ellos son mi vida yo los amo muchos y no sé cómo sería mi vida si me faltara uno de ellos …



Por último viene la actualidad, lo que soy y lo que he logrado… después de experimentar con mis hermanos, ahora llevo las riendas de mi hogar (bueno teóricamente) administró la economía ya que mis padres siguen viviendo en Angasmarca por su trabajo ambos son profesores; y soy una suerte de logística de la casa porque tengo que ver que no le falte nada a mis hermanos en lo que a asuntos de alimentos higiene y dinero se refiere (tampoco son uso niños pero me gusta tomarlo de esa manera) en pocas palabras soy la mamá de mi casa . También hago unos trabajitos de manualidades, vendo cosméticos y productos para la salud de los cuales obtengo un dinero extra para el cine, ropa, tarjetas para el celular y más cosméticos, etc)

Estudio ingeniería agrónoma pienso que a mis diecinueve años estoy encaminando mi futuro a pesar de mis defectos de mis ataques de histeria (los cuales son escasos) y mi temperamento variado, soy feliz viviendo con mis hermanos recortando dibujando y pintando mis trabajitos de corrospum haciendo una y mil manualidades y no me arrepiento de las cosas que he venido haciendo y de hecho le doy gracias a Dios por haberme bendecido con unos padres maravillosos y por mis hermanos y por lo que soy , por ser a veces algo tímida, por guardarme algunas cosas, vestirme a mi gusto, reír, ver telenovelas, ser dormilona abrazada a algún peluche (de algún fan)por ser muy aficionada por las cosas dulces y saladas por encantarme la música, los desayunos cortos, los almuerzos largos, por coleccionar cosas antiguas y por ser conversadora y por si fuera poco no tengo novio y como si fuera fácil pienso aprobar matemática dos…

Asi soy yo, me llamo Elizabeth Elvira Gálvez Velásquez… Y si me preguntarían otra vez quien soy tendría que ponerme a escuchar mis baladas para inspirarme y describirme, porque dicen que hablar de uno mismo o decir lo que uno tiene, como que puede sonar a vanidad, sin embargo hoy hice un paréntesis y sin pensar logré escribir estas tres páginas sobre mi colorida forma de ser…

Tú lo Sabes…

lunes, 23 de marzo de 2009


 

-Y cuándo te diste cuenta que me amabas?- pregunté con la inocencia de un niño.

 

-cuando yo estaba sola y sabia muy bien que te morías por esa chica…- me dijo entre seria y melancólica.

 

            Entonces la miré con  una ternura especial… y no supe que hacer.

Caminaba por una calle  desconocida, escuchando en el audio player una balada de los noventa,  con las manos en los bolsillos y sosegado por la hora tranquila de las seis de la tarde, abrigado defendiéndome de esos invernales aires que me hacen sufrir de sinusitis.

 

            Caminaba sin razón alguna, acariciado por esas canciones tristes atormentado por los recuerdos de la secundaria, afligido por esas cosas que han quedado en el pasado pero que sin embargo en oportunidades como esta regresan a la realidad (tan pronto que uno no tiene ni un segundo para evitarlos). Será la sensación perturbada de soledad, la que desencadena toda esa serie de recuerdos incomprensibles  y constantes como el de las fotos de ella con su enamorado de entonces posando en el mismo lugar donde estuve y donde por supuesto evite fotografiarme (por mero orgullo) impulsado por una  arrogancia tonta, la de pensar que no debería hacerme una  foto donde ella fue feliz con la persona que quizá fue en un momento su verdadero amor…

 

            Entonces  inmerso ya en mi sueño, vi que por delante  mis hermanas gemelas, caminaban presurosas yo les di alcance y hablé con ellas (no sé que les dije  pero cruzamos palabras), luego seguí mi entristecida caminata, marchito e ilógico algo desconsolado sin explicación soñando este sueño que hace tiempo ya lo había vivido. Hasta que de repente un ángel…

 

 

            Era ella, (eras tú) desde lejos te noté  y mis hermanas estaban contentas de habernos encontrado… Desde que nos vimos o mejor dicho desde que yo la vi  y sobre todo por la manera en que se dio el encuentro (o sea ella de esa manera así tan dócil  hacia mí y yo hecho una tristeza) supe que eso no podía ser real porque  después de todo hemos quedado como amigos y lo que yo estaba viviendo era insólito, entonces dentro mi sueño tuve un segundo de lucidez quise escapar pero no, no lo hice porque todo estaba de pelos, era  inexplicable (claro como no) además estaba siendo presa de otro de esos sueños fantásticos  que de cuando en cuando me suceden…

 

            Ella vestía un polo blanco con rayitas celestes con un jean azul claro y unos zapatos tenues cuyo color apenas recuerdo… vino hacia mí con una determinación que nunca antes había visto en su personalidad y talvez sentí ser feliz…

            Me sentí como cuando  todo era normal, como cuando todo estaba bien como en aquel verano efímero que pasamos en Trujillo, yendo  a la universidad y dando vueltas  por las cercanías de su casa…

 

            Nos tomamos de la mano, volteamos dos esquinas, unos perros nos ladraron, una nube gris desfiló descaradamente y anochecía y nuestras manos estaban enlazadas como en alguna foto bajada de internet… y decidí mostrarle lo que en esos días era mi vida…

Todo había cambiado, nuestras vidas estaban tomando rumbos diferentes, aun así mencionaba su nombre cuando sabía que todo estaba prohibido…

            Y ella (tu) siempre conservando ese amor que le tiene a otra primavera que llegó a su corazón no acepta mis invitaciones, y me dice que algún día nos habremos de ver, mucho mejor si es de casualidad… o sea sin pensarlo sin saber cuando ha de ser por que tal vez así es mas interesante esta amistad que de cuando en cuando  a partir de las seis de la tarde me corroe y me enreda como siempre y me hace pensar en lo que no debe ser, tanto así que sueño estos sueños insólitos y es así que llego a escribir estas líneas que en su mayoría son fantasías de una realidad negada…

 

Tú lo Sabes Julieta… 

RECORDANDO LOS PRIMEROS DIAS DEL AMOR

miércoles, 4 de febrero de 2009


Es domingo por la noche, me siento algo cansado, sin embargo esta alegría da para más, es tan maravilloso lo que me está pasando.El sábado pasado, Analy dijo que ya puede ser mi chica ¡que alegría! (hacía frio en el parque Copérnico, le di un beso y ella correspondió…) nuestras citas se hicieron vertiginosas iba casi todas las tardes al Copérnico nos aguardábamos el uno al otro, conversamos apaciblemente, nos tomábamos de la mano, caminamos por muchas rutas, nos quedamos muchas horas conversando de nosotros y de cosas que ahora ya ni tienen caso y cuando se tenía que ir lo acompañaba cerca a su casa, le pedía un abrazo y nos despedíamos; obviamente planeando la cita del día siguiente. A veces le digo ¿quien es mi reina? (le gusta jugar, es bromista) me dice -no sé- luego se ríe yo le digo – tu eres mi reina - entonces antes de irme le reitero –quien es mi reina?- y ella irónica y tierna me dice con una sonrisa de niña –tu no dices- la entiendo me rio y nos volvemos a abrazar se tiene que ir, yo camino por la avenida Villarreal y me voy a casa también .




El viernes, Analy me dice para ir a dejar flores a la tumba de su abuelita, (yo entusiasmado con la idea acepté) de alguna u otra forma me anuncia entre su familia (Para que María Rosa su tía le de permiso), diciéndole que iría al cementerio conmigo. Hacía un calor insoportable, me di mucha prisa (pensé que llegaba tarde) llegué a su puerta algo tenso de repente y salía su tía quien sabe y me hacía un cuestionario, sin embargo para alegría mía la reina estaba ahí esperándome –obviamente- y me dijo que María Rosa esta durmiendo, me presentó a Daniela su amiga y por fin salimos… ella estaba con el cabello humedito envuelta en una frescura que hacía contraste con la tarde que para mí parecía un asador. Caminamos por la vuelta de su casa, hasta la avenida América ahí tomamos el micro, la ilusión iba siendo pero el calor llegaba por todos lados, ella tomó el asiento para el lado de la ventana, pobrecita los rayos de sol le daban toditos, la veía sofocada (para disimular le hice conversar de cualquier cosa y le di un besito, después muchos mas…) estaba coloradita, el micro era un horno, a pesar de eso llegamos al campo santo, fuimos por un ramo, entramos abrazados, luego de la mano yo feliz y ella un amor…



Había un sepelio y por la multitud no pudimos pasar, esperamos algunos minutos sentados en una banquita a la sombra de unos fresnos y veíamos el verdor y las tantas flores en frente nuestro. Después de cuatro minutos caminamos con dirección hacia la tumba de su abuelita y que ironía, no podíamos encontrarla –es para este lado pero para allá – me decía, la buscamos pero nada, felizmente vino un jardinero le dimos el nombre, hizo una llamada por su walkie talkie y por fin nos dio la dirección exacta, (era en el O-65) caminamos algunos metros y por fin la encontramos, yo me persigne ella también, entonces se arrodilló , ambos acomodamos las flores y la vi recogidita a la pena de su abuelita, me conmovió verla así yo estaba en cuclillas, ella de rodillas hablando con su “abue”, yo pensaba en mi abuelita Bertha, los dos estuvimos callados su pena fue mi pena que tristeza por ella, nos volvimos hacer la señal de la cruz, caminamos lentos, por un momento no dijimos nada; luego volvimos a caminar abrazados hasta la salida y de a poquitos despedíamos esa congoja que deja en nosotros el hecho de visitar a un ser querido que ha partido ya de esta terrenal vida.



A la salida decidimos ir a caminar por la playa, (tomamos otro micro) aunque no hacía mucho calor igual el bochorno de las veraniegas tardes, importunaba nuestra paciencia. Bajamos del destartalado microbús, el sopor de la tarde, el calor que por momentos se iba pero que al rato volvía con fuerza como que nos desanimaba, caminamos entre los veraneantes que se amontonaban por la vereda y por la pista, caminamos por la arena, luego volvimos al paseo conversábamos desatinadamente (creo yo) en seguida nos adentramos por las casas caminamos como un kilometro, subimos hacia la iglesia que solemne, color blanco y con adornos color ocre nos esperaba muy arriba donde todos suben para sentirse dueños de la vista, donde mucha gente sube a rezar, o simplemente a fotografiar su paso por ahí, o mas simple (como nosotros) a ver el ocaso sentados sobre otra banquita abrazados, en nuestro caso, jugando a que nos queremos mas de la cuenta jugando a celebrar nuestros primeros siete días…


Al fondo en el horizonte allá donde nuestros ojos no alcanzaban a ver; estaba el sol como un disco color naranja proyectando sus fenecidos rayos (casi eran las siete) y el mar como un papel aluminio reflejaba las ultimas manchas de sol, nosotros ahí sobre ese bloque de cemento, serenos y fríos atestiguando los últimos halos de luz que el sábado dejaba observar… sentíamos que era amor que todo iba como lo esperábamos y reíamos a carcajadas pensábamos en su familia, pensábamos en las cosas graciosas de ellos y nos reíamos ella me contaba lo que pasa en su casa y vaya que extraordinarias son las personas que viven a su lado (así es Analy dice una cosa y me hace reír es como lo esperaba – con lo que a mi me gustan las bromas – y ella tan risueña, lo repito: es un amor)


Luego de ver apagarse el sol, caminamos por el malecón yo le dije “caminemos por la alameda” era una calle larga adornada con adoquines color guinda, entonces bajamos con cuidado, habíamos dejado atrás la iglesia grande, la que estaba pintada color blanco, la que a su lado tenía un cementerio...Caminamos con cuidado, descendimos por las gradas, iba oscureciendo y la calle daba sus luces anaranjadas yo la quería, yo la quiero, la tomé de la mano, nos abrazamos me dio un beso luego muchos mas...


Parecía que para nosotros tocaban un piano, los niños corrían entre la calle, todo era bonito, parecíamos extranjeros y de pronto veíamos el reflejo de las luces del muelle ¿lo recuerdas? color amarillo color rojizo, meciéndose por sobre las olas que imparables rompían en la playa; en Huanchaco hacía calor, caminamos por la vereda muy cerca a la orilla, vimos a alguien conocido -no me fijé- sino hasta cuando estuvo fuera de nuestro alcance ella me dijo (ves siempre hay alguien que nos ve) yo me reí la tuve a mi lado y la brisa adornaba sus cabellos, el fresco de las siete de la noche era de película, la alameda no tenia cuando terminar, vimos a mucha gente, un niño nos hizo reír (tu contagiante alegría me hizo feliz) cada vez era más tarde y no llegaba el microbús, la vereda seguía más allá muchos metros más allá y nosotros queríamos irnos y no llegaba el carro, nos mirábamos a veces estábamos abrazados y esa su dulzura venía por mí, pasaron cinco minutos fue muy lindo, un carro (el mismo que nos trajo) nos regresó (estábamos cansados) yo sentía que quería dormir, bajamos en el mismo lugar en el que partimos, la llevé muy a mi lado, nos despedimos y me dijo que le da pena que me vaya, me conmovieron esas palabras (volví a ser feliz, estaba creyendo plenamente en ella) la traje a mi pecho, era toda una escenita… y nos quisimos muchísimo , al otro día también fuimos felices (conocimos a Diana y caminamos mas de lo pensado) la vi dormir, ella también me vio dormido, comimos unos helados y nos fuimos a un lugar inesperado…


Te quiero mucho reinita…


Trujillo 25 de enero de 2008

Las Chicas del Pasado (Parte I)

miércoles, 3 de diciembre de 2008


Las chicas del pasado son aquellas chicas que me abandonaron o tal vez las que yo abandoné o a lo mejor las que nunca quisieron estar conmigo
- en fin esas muchachitas se fueron y nunca más volverán…-

Hoy por hoy siento que se han quedado muy lejos en aquel mi desigual pasado, algunas fueron malas otras aburridas hubieron también buenas (muy buenas), inteligentes, graciosas, lindas, cariñosas, alocaditas, bailarinas, divertidas, odiosas, distraídas, lloronas, enojonas, sentimentales y románticas (las que más quise) -en fin- varias de esas chicas fueron un entrevero de personalidades y sin haberme dado cuenta siento que cada vez están quedando mas lejos en mi pasado como fósiles en mi mente (ahora con mucho esfuerzo intento recordar esos días a lado de ellas) :
Todo empezó esa tarde, aquella excéntrica tarde cuando con toda mi familia iríamos a la fiesta de florecimiento por el primero de mayo (a mi papá le tocó organizar el rosario y el agasajo
para toda la gente del pueblo que esa noche se congregaría en la cima del cerro Angasmarca) la mamá de Laly era amiga de mi madre y bueno le tenía cierta confianza, le dijo a mi mami que
si le encargaba a Laly ya que la niña también quería ir a la celebración. Mi mami buena gente lindísima ella, aceptó (para mí fue una gran noticia) por lo que de pronto sucumbí en la cuenta regresiva de verla, quería que las horas se hagan segundos, quería que ya fuera de noche y que su mamá traiga a Laly a encargárnosla, sin embargo eran las cinco de la tarde y el tiempo no progresaba, recuerdo que mi papá contrató una camioneta para llevar las provisiones para la noche, ayudé a cargar algunos baldes con agua potable y sofocado en el trayecto hacia el cerro pensaba en ella y me adelantaba a los hechos, planeaba caerle esa misma noche (a pesar de mis cortos trece años) preparaba las palabras de mi primera declaración de amor. Era tan chico tan alucinado mas -que ahora- que sentía que esa noche iba ser una noche inolvidable...Cuando nos alistamos para ir al cerro me peiné como tres veces, y como en las películas me rocié de colonia de hombre (usé la colonia de mi papá, era una Bandido de yanbal, era buenísima) me puse mi mejor casaca y mis botines marrones como para estar presentable y así impresionar a esa niña que desde muy niños es mi amiga.

Laly por fin vino a la casa y salimos , ella sabía mis pretensiones (unas semanas antes en el colegio hice evidente mis intereses) ella estaba callada, de a ratos sonreía desatinadamente y me hablaba de cualquier cosa pero no me daba alas como para empezar a decirle que la quiero y que sea mi chica. Cuando llegamos a la cima estuvimos distanciados ya que me encontré con medio pueblo que celebraba la fiesta, y desde luego estaban muchos de mis amigos (ante tanta gente me sentía chiquito, y empecé a desanimarme).

Sobre todo los chicos del colegio, ufff si me hubieran visto con Laly hubiera sido suficiente para ser el punto, el centro de atención, ser el chisme de la semana, por lo que decidí callar y mirarla causalmente o de reojo además a las justas bailé dos veces con ella (ya que si lo hacía mas seguido, mis amigos podrían sospechar) y yo no quería ser el tema de la semana. Ni modo en aquellos días era muy extremista, algo ingenuo por lo que preferí no decirle nada y solo la relojeaba cuando bailaba con otros chicos mayores que yo ( los que la pretendían) yo miraba su perfil, su rostro dibujado su nariz que hasta ahora es bien definida y sus ojos chillones y risueños que en esos días me decían “ven, ven” (aunque al principio me sentía dispuesto a ventilar mis intereses no sé que me pasaba y renunciaba a todo y después desanimado, tonto, no iba me escondía de ella)

Pasaban las horas y no había conseguido nada, a duras penas logramos bailar dos veces (la primera estuve callado, me sentía el mas miedoso de todos, sentía como las miradas de mis amigos y de los chicos que la pretendían se fijaban
en mis defectos al bailar y eso me ruborizaba, hasta el punto en que quería que la canción terminara), para la segunda vez me había repuesto y el “dj” ponía las canciones de moda y sentía ese estribillo agobiante dentro de mi que me decía “ve a bailar” hasta que me animé a sacarla a la pista otra vez y en esta me sentí mas libre mas espontáneo y solo atiné a decirle : “ehh hace mucho frio di?” ella me escuchaba con dificultad por la música que era ensordecedora y me respondió gritando: “que diceees?” y ahí aproveché para acercarme a sus orejitas y le dije suavemente “hace mucho frio diii?” ella asintió con un gesto y siguió bailando, fue entonces cuando me di cuenta que esa fue una pregunta tonta (al menos me había acercado a sus cachetitos y los otros chicos nos miraron con recelo, me sentí muy grande mas hombre) no obstante en lo que quedó de la noche no me acerqué mas, sentí que con eso era suficiente (que falta de perseverancia) es que sentí una especie de desesperación y temor unas cosas algo extrañas (yo las interpreté como si fueran los síntomas de un enamoramiento) de modo que no hablamos hasta semanas después en el colegio cuando nuestros compañeros de clase se dieron cuenta que andábamos hechizados por esos síntomas del amor .

Luego le conté el rollo a Julio, un compañero de clase al que le tenía cierta confianza, desde luego con la condición de que no dijera nada sin embargo Julio me fue desleal y como si le hubiera suplicado a gritos que divulgara mis intereses para con Laly, se encargó de contar el chisme a propios y extraños de modo que el lunes siguiente fui el centro de atención fui protagonista del chisme de la semana (no es por nada pero aparte del fastidio que sentía al saber que todos se enteraron que andaba enamorado de Laly, había algo positivo ya que esa chismosería me hizo mas popular –aunque perdí a otras chicas que también me gustaban- fueron esas habladurías las que de alguna manera influyeron en la decisión de Laly)

A los doce días de haber estallado el chisme, en los escalones antiguos del colegio en una tarde oreada y silenciosa cuando estábamos practicando una coreografía para una actuación que se aproximaba, yo estaba subiendo y la vi bajar, me detuve en el lavamanos como para darle tiempo y así encontraros exactamente, ella me vio y sin decir ni una sola palabra me dio un beso, ¡el primer beso de mi vida! la sentí mas grande que yo (a lo mas me superaba un par de centímetros ) su cuerpo estaba en sus mejores épocas, era las mas alta de la clase, era la mas alegre, la mas caprichosa, ella era la que otros chicos muchos años mayores que nosotros la deseaban sin embargo yo estaba ahí adelantándolos a todos y la tenía prendida de mi nuca ¿o de mi cuello? -no lo recuerdo- dejando que me enseñe a besar, la abracé como me aconsejó mi primo Carlitos, le di esas caricias extrañas que de por si no me despertaron esas sensaciones que el buen Carlitos me advirtió; aun así el sabor de sus labios, esos labios espaciosos, delicados muy finos y a la vez grandes, se tramó en mi gusto, su lengua me asustó (no sabia que la lengua también participaba de esos besos), fue la tarde en que por primera vez besaba a una chica y temblaba de nervios y estaba asombrado por haber descubierto el sabor de esos sus labios que aun recuerdo.

Meses después fuimos enamorados a escondidas, yo iba a su casa con la intención de besarla de tenerla para mí y en lugares escondidos nos excitábam
os inocentes llenos de curiosidad; a veces yo iba muy lejos y ella me acompañaba, mientras en el colegio solo éramos amigos (aunque todos sospechaban. Me daba igual), ella me escribía cartitas con tinta de varios colores, (yo las respondía solo con color azul) diciéndome:

- “te quiero Juancito , no pienses mal esas personas hablan así porque nos tienen cólera yo te amo a ti Juancito”-

Hoy al recordarla y al pensar en lo bonito que se sentía tener una enamorada por primera vez, me emociono y pronuncio su nombre bajito como para revivirla al menos en la imaginación...

Los meses que siguieron, fueron trascendentales porque han quedo grabados en mi mente, por eso que en estos días los rememoro, creo que con dificultad, escarbando hasta los mínimos detalles, incluso he llamado por teléfono y he mandado e-mails a algunas de esas chicas que me abandonaron o que abandoné o que nunca quisieron estar conmigo, preguntando como fueron algunas cosas, aclarando y recordando para en lo posible aproximarme mas a la verdad y así poder basarme en esos hechos que me hicieron feliz, que me hicieron sufrir.
Casi todo el año la pasé intrigado, desesperado por ella, inclusive una tarde, después del colegio, cuando yo distraído niño la vi paseando acompañada de otro sujeto, un chico mucho mayor, no supe que hacer. Sentí de todo. Es que ella era mi chica sin embargo nosotros habíamos dicho que nadie debería enterarse (supongo hicimos ese trato porque éramos niños) y si reaccionaba iba a romper ese trato, por lo que me sumí en una sensación extraña, la que mucho tiempo después por fin entendí. Era la engañosa sensación de los celos.

Por eso un día en el colegio le escribí un papel diciendo: “en la tarde vas a mi casa necesito decirte algo” (las citas algunas veces eran en nuestras casas, por la tarde en las que fingíamos hacer las tareas y aprovechábamos para darnos de besos y sentir ese amor a medias que nos prodigábamos secretamente) por la frialdad de mi mensaje ella me miró desde su carpeta que estaba a pocos metros de la mía, me miró con una extrañeza con una curiosidad con una tristeza que parecía adivinar lo que yo quería decirle.

Aquella tarde de noviembre fue a la cita, yo fui malo muy malo, le dije que no la quiero, ella se quedó callada creo que también fue mala porque andaba saliendo con ese sujeto mayor, ella se marchó, yo me quedé ahí resentido, perdido y absurdo, ella nunca mas volvió a expresarme su amor, nunca mas me dijo Juancito. De modo que adopte esa mala costumbre que hasta ahora me persigue, empecé a seducir a otras chicas (como si no me hubiera pasado nada), entonces quise borrarla, quise eliminar el recuerdo de la primera enamorada que me dio un beso en la boca sin embargo todo fue inútil debido a que muchos años después seguimos siendo amigos y en ocasiones nos volvimos a querer y nos volvimos a dar esos besos bonitos de cuando teníamos trece años.

Violeta era una amiga en común y era muy amiga de Laly se tenían una confianza única, no sé como nuestra historia empezó pero el hecho es que también fuimos enamoraditos, no sé si al poco tiempo de cortar con Laly o si fue en paralelo (aunque lo dudo). Los recuerdos mas bonitos son de cuando en la primavera del dos mil uno empezaron las clases y ella había vuelto de unas vacaciones en Lima, vino muy cambiada (muy alienada ella) vistiendo unos pantalones estrechos que dejaban notar perfectamente esas sus fascinantes piernas que no dejaba de observar, al igual que Alina otra chica que también fue mi chica, era alta y del
gada, destrozaba el mundo con sus senos grandecitos, redonditos y ricos, nos echábamos esos coqueteos pero no le decía nada. En la formación yo era brigadier y la veía delante de todos (obviamente por ser alta) y me sonreía yo escapaba a sus sonrisas de loquita, a sus arrebatos y ocurrencias, con ella pasé unos días de prohibida pasión, inclusive mi buen primo Carlitos conoció de cerca muchas de mis aventuras de esa época, Violeta era una chiquilla llena de frenesíes , yo desde luego estaba asombrado, no sé si me quiso de verdad o si sencillamente era un jueguito inhibido (ahora eso es lo de menos), aun así gracias a esas demencias que viví con ella, esta noche escribo estas líneas.
Así como algunas de mis relaciones de aquellos días, con Violeta también pactamos ese tradicional secreto: de que nadie podría enterarse, “era muy niño” y no me gustaba la idea de que todo mundo supiera lo que pasaba entre nosotros, de modo que ese pacto funcionó por algún tiempo (aunque no me escribía cartitas, yo si me daba tiempo para escribirle mi supuesto amor) recuerdo que mi léxic
o era limitadísimo por lo que copiaba frases de algunas baladas, si bien mi caligrafía no era tan buena que digamos (creo que hasta ahora) por las noches después de hacer mis tareas me quedaba solo en la sala (ayudado por un diccionario de sinónimos para niños de primaria) escribiéndole mis cursilerías en una hoja del cuaderno, a veces cuando mi mamá se acercaba y me preguntaba que tarea hacía, cubría mi carta con un cuaderno o con otra hoja; era tan inexperto para disimular las cosas que la sola presencia de mi madre me ruborizaba y perdía los papeles… hoy me siento algo ridículo por esas escenitas. Y también por la “enfermedad” que semanas después le sobrevino a Violeta, aquella tonta y estúpida enfermedad que nos engañó a Carlitos y a mí aquella noche de septiembre que jamás habríamos de olvidar.

Violeta desde que volvió de sus vacaciones en Lima, llegó toda alienada (eso me irritaba) sin embargo algunas veces nos veíamos a escondidas durante esas sombrías noches, escondidos por alguna calle del pueblo u otras en una habitación aislada de mi casa, en la que en esas difusas y aciagas tardes de lluvia y neblina veíamos películas de Pedrito Fernández, en formato VHS en la VCR de mi papá, las que por supuesto a ella no le interesaban en lo mas mínimo o simplemente escuchábamos música romántica (como si tan enamorados hubiéramos estado) por ratos ya que ella ni yo podíamos contener ese espasmo rico de besarnos y tocarnos en zonas inadecuadas, yo me extinguía en aquellas partecitas de su morena piel que de a pocos y cada vez mas lejos descubría a iniciativa de ella…

-Henrry le ha dejado un chupete en el pecho a mi hermana – me decía con la mayor ingenuidad del mundo.

-Asuu que si? Y en que parte ah? –

-por aquí- me contestó señalando la naciente de sus pequeños senos.

Me alboroté, mi saliva pasó de a golpe como Don Ramón en el Chavo del 8, y de pronto esa malicia seductora empezó a embelesarme, empezó como quien dice a “darme de patadas en el cerebro”, no sabía si hacer lo mismo que hizo el tal Henrry con su hermana o reírme y quedarme ahí estático sufriendo mi timidez y al rato me dijo:

-en verdad no te engaño, es cierto lo de los chupetes…-

A mi me daban ganas de tomarla de frente y hacerle muchos chupetones pero mi ingenuidad de niño me frenó, me sentí tonto y no hice nada, la mire y le dije:
- que gracioso no?...-

Ella se acomodaba como diciéndome “¡sirvete!” , y yo me alejaba un poquito y secaba el sudor de mis manos en la pared…
Fui un niño retraído, mientras ella quería que le deje un soberano chupetón en esas prominencias de su escuálida, recordaba que esas ideas algunos momentos de calentura, se habían hecho realidad solo en mi mente, mientras tanto ella se acostaba, se acomodaba y dejaba a la vista ese su pequeño escote…

Yo fui lo que en eso días fui: un niño tonto y retraído… y para mí no fue fácil no me atrevía aunque en algún lugar de mi ser habían unas sensaciones que me envalentonaban, creo que mis miedos pudieron más. Me senté en un lado de la cama me sobaba las manos la miraba a ella toda mujercita con sus quince años que la disponían a todo, miraba en su piel trigueña que el calor de la libido se desvanecía, veía morir en sus ojos ese impulso que por primera en mi vida experimentaba… Ella toda insolente me rompía el corazón diciéndome lo siguiente:


- O sea que arriesgas tanto, eres aventadito con las chicas y a la finales no llegas a nada, no te entiendo. ¡ No sabes lo que te pierdes niño tonto! –
Y resueltamente se abotonó el famoso escote, se paró en frente mío y en el reflejo de la ventana en dos minutos y medio se recogió los cabellos se arregló las fachas, cogió sus cuadernos y se marchó tirándome la puerta con mucha fuerza, seguramente llena de impotencia por no haberle hecho los benditos chupetes en sus célebres senos…
Me quedé desorientado como flotando en una órbita extraterrestre, maldiciéndome por no haber hecho lo que Violeta quiso, imaginando que mas podría haber pasado y por un momento me tomé a pecho lo que ella me dijo:
- “niño tonto”-

-si tiene razón soy un tonto- me repetía una y dos veces mas…

No supe que hacer. Estaba desconcertado sentí vergüenza ajena, sentí tristeza por tener una chica tan extrovertida y nada romántica (como siempre nunca quise), era como una cachetada a mis cartitas, a mis baladas que le dedicaba con total solemnidad y a mis modales de niño bueno y estudioso. Me dejó ahí sentado viendo “La niña de la mochila azul” cuando Pedrito y Amy se encontraban dramáticamente en un puente, ambos corrían emocionadísimos, llorando de alegría y de fondo una ranchera muy bonita, de esas que me encantan.

Al día siguiente no podía borrarme el episodio que viví con Violeta y me urgía contárselo a alguien, necesitaba un consejo o consuelo, necesitaba saber como debí reaccionar, entonces me acordé de la persona indicada para esos casos:
El gran conocedor de los problemas de amor y de cualquier índole, mi buen primo, el gran Carlitos. Esperé con ansias el recreo y salí volando a buscarlo, lo encontré en el pasillo y lo llevé casi a jalones y nos sentamos en las gradas al frente del patio y le dije:

- necesito tu ayuda o bueno quiero contarte una vaina…-
-tranquilo, ta que ya ves me estas arrugando la camisa compare, a ver que pasa, suelta-

-Ayer estuve con Violeta, en el “point” (así era como llamábamos a la habitación escondida de mi casa) ahí pues viendo una película pasándola chévere, luego nos besamos muchísimo y se puso de onda la cosa y alucina que quería que le agarre los senos que los bese que los chupetee, me dejó estúpido compare, no sé me dieron ganas pero me chupé, arrugué y creo que se enojó, agarró sus cosas y se quitó, se fue como una loca tirándome la puerta-

-Espera espera, cuenta despacio, que hiciste?, la agarraste?- me decía Carlitos con una cara de otro mundo.

No compare, me paltie, me dio roche, me empezaron a sudar las manos y me hice a un lado y la dejé ahí mirándome con unas ganas de pervertida. Es que nunca me había pasado algo igual.

-oye zonzo, eres o te haces? Ella tiene su famita – me contestó como llamándome la atención

-pucha que pavo me saliste primo la negra quería algo y tú todo baboso, la dejas te quitas, que hombrecito resultaste, ohee ya pues déjate de cojudeces-

Hablaba Carlitos como si el agraviado fuera él, me pedía que le cuente los pormenores los detalles, claro él es el gurú de los encuentros amorosos y afines (desde que somos amigos o desde que nos conocimos, siempre se le ocurrían ideas que nos sacaban de los peores aprietos, como lo que pasó unos meses atrás cuando yo era su alarma, su violinista, su campanero o simplemente su alcahuete. Siempre que rememoró esos acontecimientos, me da mucha risa cuando gracias a sus ingeniosas ideas nos salvamos de una paliza segura y desde luego mi confianza en sus servicios picarescos se reafirma…

Carlitos vivía con sus abuelos, ellos tenían una casa grande al estilo hacienda, y según mi buen primo sus abuelos iban a pasar unos días en el campo y por lo tanto él tenía la casa a su “disposición”, por lo que Carlitos como el buen amante que es, llevó a una de sus tantas chicas a la habitación de su abuelo a mostrarle las antigüedades que tenía en vitrinas y aparadores y desde luego a pasarla bien ahí conversando y dándose muchos cariñitos; yo por supuesto era el vigía, el que cuidaba la entrada por si llegaban los empleados o algún familiar, según lo planeado todo estaría bajo control, el señor Abimael no podría aparecerse ni en pintura ya que a esas alturas estaría llegando a su chacraa muchos kilómetros de distancia, entonces decidí bajar la guardia, fui a comprar unos chicles, de paso a sacarle copia a un libro para la tarea de educación cívica que había dejado la profesora Yolanda, en fin no había peligro alguno aun así yo su leal amigo no podía quedarle mal y de regreso me di una vueltita por la casa de Carlitos para dar un vistazo, por si habían moros en la costa le di el acostumbrado silbido y se asomó por la ventana y burlón, criollo e inquieto me decía: “’ta que ya ves…” con eso bastaba para decirme que lo estaba interrumpiendo, me detuve en el zaguán para amarrarme los pasadores, cuando de repente escuché aproximarse la tenebrosa voz de don Abimael, sentí su lúgubre presencia y no supe que hacer, mi corazón latía como si mi vida estuviera apunto de terminarse y claro que se terminaría si nos descubría, al menos yo era un extraño en esa antiquísima casa y con el carácter terrorífico del señor Abimael ¡estábamos perdidos! digo perdidos por Marilú, la chica de Carlitos que a esas horas andaba muy afectuosita con él jugando al amor, nada mas y nada menos que en la alcoba del mismísimo señor Abimael, entonces no tuve mas salida que efectuar nuestro silbo de peligro:

“fui, fui, fui, fui” (que no era nada menos que la adaptación en silbo de la alarma de retroceso para automóviles)

-que pasa, que pasa?- salió preguntando Carlitos en tono sinvergüenza y yo como alma que llevaba el diablo o mejor dicho como alma que llevaba don Abimael le dije que su abuelo estaba llegando a la casa y que se esconda o bueno que nos escondiéramos porque si no estábamos perdidos…

-¡chumas!- respondió ofuscado mi buen primo y en una milésima de segundo concibió el plan de contingencia.

-escucha- me dijo muy orondo como si tuviera la certidumbre de que su plan iba ser un éxito.

-Métete a la sala pa’ que no te vea mi abuelo, ahorita le digo a Marilú que también venga no vaya ser que mi abuelo entre a su cuarto y ahí mancamos todos, quédate callado que ahí viene no te muevas, todo será rápido- Me decía queriendo disimular los nervios que al parecer le querían hacer una mala jugada.

-Cuando se apague la luz sales corriendo, yo dejaré las puertas abiertas- Casi me río a carcajadas por la ocurrencia de Carlitos, ya que una vez más nos sacaba de aprietos.

-ya, ya ya, pero apúrate- le dije y él se metió al dormitorio de su abuelo.

Cuando el señor entró, se me estaba escarapelando el cuerpo, no podía moverme y solo un aparador me servía de escondite, de haberme encontrado podría pensar que era un ladronzuelo, me contenía la respiración y sudaba de frio y sentía como don Abimael caminaba sus pesados pasos, refunfuñando, buscando el control de su televisor (mientras yo vivía el suspenso de mi vida).

Entonces escuché que Carlitos salió por ahí muy cínico con el control en la mano y saludando a su abuelo. Incluso le alcanzó el sillón para que se sentase cómodo a ver su noticiero y lo vi salir con dirección a la calle, fue lo peor, pensé que nos abandonaba, que se iba y que tal vez nos dejaba a Marilú y a mi a correr nuestra suerte y mi corazón empezó a resonar, no había otra y lo peor era que el señor seguía sentándote viendo la tele y peor aun me daba miedo que entrara a su habitación y se chocara con Marilú y explotara el lio.

En la tele dieron los comerciales y don Abimael se levantó con dirección al aparador donde yo me escondía, - ufff caballero, ya fui- me dije y cerré los ojos y plum!!! Se apagó la luz todo se quedó a oscuras y salí corriendo tan rápido mas que Speedy Gonzales, mas que el Correcaminos, como si la gloria fuera la salida de esa casa, corrí como Forrest Gump escuchando la ronca voz de don Abimael que decía “apagón carajo!!! tan interesantes que estaban las noticias...”

Ya en la calle nos encontramos y Marilú con Carlitos estaban ahí muriéndose de risas, burlándose de mi cara de trauma, de mi sudor de frio como si acabase de ver a la mismísima pelona... jaa luego respiré. Los miré muy picaros a ellos (es que las chicas que tuvo Carlitos fueron tal para cual) nos abrazamos como el gran equipo que éramos, lo habíamos logrado, nos zafamos de “Kupa” (así le decía al señor Abimael en alusión al eterno enemigo de Mario Bros, jeee)... ellos se tomaron de la mano y como para celebrar la hazaña fuimos donde la Abuelita Irma a comer “sanchipapa” y no salchipapa como debería ser (Carlitos resultaba con unas locuciones medio extrañas, ¡le gustaba entorpecer la lengua! Aunque fingía ser un hombrecito experimentado, en algunas cosas aun era medio aniñado y por eso me decía: vamos a comer “sanchipapa”) Fue una tarde para la historia, Carlitos fue y es un amigo de esos pocos, esa noche nos pusimos a analizar los pormenores de nuestra audacia y nos reíamos como loquitos...

Esos eran los buenos tiempos. Ésas eran nuestras épocas, aquellos días remotos que jamás de los jamases han de volver, en la que escuálidos chiquillos alucinábamos con ser grandes. Él era el campeón de las criolladas, de los problemas de mujeres y esas cosas yo no muy lejos de ello le ayudaba en sus problemas académicos entraba ahí para salvarle capote aunque Carlitos era un charlatán de primera, siempre tenía excusas para todo, hasta para justificar las tareas del colegio jeee ese Carlitos como a veces en la actualidad le digo “eres una basura” claro en sentido figurado, por que a él lo considero como a un hermano...

-ya pes hija vas a contar o vas a seguir viendo al cielo como gilman-
Sinceramente se me había quedado en el fondo como un eco lo que Carlitos me dijo: que ella tenía su famita, y aunque era difícil aceptarlo yo estuve a punto de enamorarme de ella, o sea de la chica equivocada. Como siempre enamoradizo yo.

-Ahh? Nada ehh estaba pensando recordando cuando la hicimos, recuerdas, “el escape de Alcatraz” jajajaja – se reía Carlitos por lo de la fuga de la casa de su abuelo “El Escape de Alcatraz”.

-ya pes quieres que te ayude con tu roche o no? O me has llamado por la juats? -
-o ya pes, pero como hacemos? – yo inseguro en esas épocas

- mira compare a las nenas no hay que pasearlas, ¡hay que hacer lo que ellas quieren! Así que de aquí te vas hablar con Violeta, planeen, llévala otra vez al point ve tú, ella quiere mucho más, así que si busca tiene que encontrar...
jajajajaj- Carlos me decía todo tan serio y luego rompía a carcajadas

- hay que darles de su propia medicina…-
- si on tienes razón, voy a dejarme de vainas, si ella busca tendrá que encontrar- Hablé con tal decisión que ni yo me la creía.

A la mañana siguiente, lo tenía todo planeado: en el recreo le pediría otra cita a Violetita, le ofrecería un supuesto perdón por tratarla fríamente el día en que me abandonó en el point, aunque me iba costar hacerlo, gracias a los consejos de Carlitos estaba dispuesto a dejar todo en la cancha, como quien dice: ¡quería sudar la camiseta!

-Que me importa que tenga su famita y que haya salido con medio mundo, eso es lo de menos, yo no voy a dejar mi reputación de varoncito por los suelos, si ella quiere que le haga chupetes como el tal Henry le hizo a su hermana, pues los tendrá, si ella quiere algo mas, pues iremos mas allá- Pensé con demencia, en el trayecto hacia el colegio…

Ella estaba en su carpeta cuchicheando con sus amigas y vio cuando entré un poco apurado porque ya era tarde , sin embargo para suerte mía el profesor de religión aun no había llegado , cosa que llamaba la atención porque él nunca llegaba tarde, me vio llegar y no hizo ni el menor caso (eso me supuse), me senté acomodé mi maletincito y estaba mudo, salude a Melva, a Jorge y a Rondón, quería disimular mi preocupación, entonces me propuse decirle todo a la hora de recreo, sin embargo las horas parecían durar setenta, ochenta hasta cien minutos y no sesenta como naturalmente debe ser.

Toda la bendita clase de religión me pase planeando, ordenando las palabras de mi indecorosa propuesta:

-ehh hola Violeta, quería para decirte- noo claro que no eso sonaba muy frio eso no podía ser.

-hola Violeta sabes el otro día me porté mal porque no hice lo que me dijiste además no perdía nada en hacer lo que quisiste que hiciéramos- No!!! Definitivamente eso sonaba ridículo, me vi en una confusión única ya que no sabia como hacer para lograr una nueva oportunidad, ya se llegaba el recreo y todo estaba peor... El poco tiempo que me quedó me lo pasé imaginando las frases perfectas, algo que no la hiciera sentir mal ni a ella ni a mí, algo que tuviera mucho de convincente y poco de impúdico.

Hasta que una luz entre las tinieblas, claro una copia de un dialogo del libro de lenguaje de Jorge Ventura Vera, y lo adecué de la siguiente manera:

-hola Violeta, quiero decirte que te debo una disculpa por lo que pasó en mi casa, en verdad fui un cobarde, yo te quiero y voy hacer todo lo que tu me digas, y si lo que me dijiste te hace feliz, yo estoy dispuesto a hacerlo… –

Y de pronto ella con su mirada ya estaba al frente mío, no hubo tiempo para ensayar sin embargo mis palabras sonaron prometedoras y ella cínica fría y calculadora (como siempre hubo de ser) me dijo:

-ya Juancito, esta noche en el primer piso de mi casa te espero a las once de la noche, si deseas ve con tu amiguito, pa’ hacer hora los cuatro con mi hermana-

Huy mi cabeza se calentó, parecía una caldera (de esas que tanto hablaba mi tío José cuando era estudiante de ingeniería) fui victima de una calentura casi obscena:

-ya pues – le dije, para luego ser más tonto:
-pero no podrás mas temprano?- (porque a mi no me dejaban salir mas de las 10 pensé)
-que tu mamita no te deja salir?-

-no es eso Violeta- y más rápido mencioné mi excusa:

-solo que Carlitos él es el problema-

-Hay no sé Juancito, ya te dije si quieres os vemos esa hora- Me dio una rabia escucharla tan engreída, tan segura como si no supiera que yo estaba “templado” de ella, como si fuera fácil escaparme de mi casa a las once de la noche…

Y como siempre condescendiente:
-ya pues nos vemos entonces, pero antes otra cosita…-

-dime-

-te quiero Violeta- le dije todo tímido con la voz temblorosa…
Entonces ella rápida como siempre me advirtió:

-Juancito: si la puerta de mi casa esta cerrada, entran por el portón atrás, ese siempre esta abierto- yo seguía con la cabeza caliente…

Antes de terminarse el recreo, fui en busca del buen Carlitos y le conté detalladamente todo y desde luego él aceptó, me dijo que en la tarde nos viéramos para planearlo todo, desde luego él iba pensar en la incursión…

El recreo se acabo en un abrir y cerrar de ojos, aun así pareció un recreo como muy pocos, porque había logrado lo que me propuse, me di mi tiempo, fui a los servicios, me mojé la cara, me arreglé los cabellos y volví al salón con aires de galán… Pero, luego la vi y todo era hostilidad, le echaba un vistazo y ella me desentendía la mirada y conversaba con absoluta reserva con su mejor amiga, a veces ellas me miraban y yo sentía que se burlaban de mi, sin embargo recordé aquella clase de psicología, que habla sobre la paranoia e intenté estar tranquilo.

Cinco minutos antes de la salida y con una actitud desacostumbrada me dejó un papelito en la carpeta, yo todo iracundo lo tomé en el acto y lo escondí en el bolsillo, salí volando hasta el patio y lo desarrugué y decía:

-Disculpa Juancito me siento mal creo que estoy enferma, esta noche no podré mejor después te digo cuando nos vemos, pero hoy no vayas a mi casa, estoy mal…-

Pero yo no me tragué el cuento, ¿cómo era posible que cambiara de opinión? ahhh no yo era un poco tonto pero no imbécil… Nunca imaginé que esa misma noche descubriríamos con lujo de detalles esa sospechosa enfermedad (que aquella mañana en plena clase luego de hablar con su mejor amiga y luego de aceptar una cita a horas inadecuadas conmigo) de manera intempestiva le hubo de sobrevenir. Aquella enfermedad que descubrimos a media noche y que se pronunció con sonoros síntomas de dolor…
Aquella enfermedad que incluso me llego a doler a mí...
Aquella noche descubriríamos ese su falso amor
Continuará...

LA CANALLA SENTIMENTAL...(parte 1)

sábado, 18 de octubre de 2008



 

 

Matías es un  adolescente de quince años, nació en Trujillo pero sus padres son de la sierra de la Libertad , por  motivos familiares  es criado en  Angasmarca , un   pueblito a mas de ocho horas de Trujillo ( donde pasaría el mayor tiempo de sus años  incluyendo los hechos que  seguidamente se describirán) ,  perteneciente  a la provincia de  Santiago de  Chuco.

 

Tomo este tema porque  creo que en  la etapa del colegio (o sea en la adolescencia) se establecen (al menos en mi caso)  los recuerdos más hermosos.  De modo que  en mi mente todos aquellos sucesos han quedado como hitos indestructibles,  de ahí  que  en algunos casos fui testigo de muchos acontecimientos de los cuales me he tomado la libertad para aproximarme a ellos,  basándome en lo posible y así darle forma a esta historieta que tiene un aire juvenil así como sentimental, donde también describo ese amor que de un momento a otro nos llega a todos asi zas sin aviso, la traicion, el dolor de la decepcion amorosa y ese gandioso amor hacia los padres y el sentido de la amistad. Todo desde la perspectiva de un adolescente.


Espero con mucho entusiasmo, tener su aceptación, ya que ese es uno de mis propósitos. Pongo al alcance de todos este pequeño cuento, y por supuesto estoy presto a escuchar sus respectivas críticas para posteriormente mejorar en los aspectos en que he tenido dificultades. 
Sinceramente:
(Juan Gálvez.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-“…pero Matías  como quieres que te crea si todos en el colegio dicen que eres un picaflor… y la verdad creo que es cierto, tú al principio eras tan bueno, tan lindo, pero no, no voy a caer tu no tienes arreglo, por que eres asi? Todos dicen lo mismo, todas las chicas hablan mal de ti…”-

 

Ariana hablaba quedita, como para que nadie mas la escuche. Ella: Ariana aun niña con el semblante ingenuo y quizá un tanto trémula; y él: menudo trigueño con aires de soledad, lleno de brillo en la expresión, suplicó: “pero Arianita créeme ahora ya cambié no te niegues, nosotros  estamos enamorados  por que eres así?, admítelo,  esto no se puede quedar así, yo te puedo demostrar lo contrario, yo no seré así contigo”

 La muchachita mirando a cualquier lado excepto al chico contesta:

 

-“entonces algún día si fuiste asi no?  Por eso dices que no serás asi conmigo? No te entiendo, tu solo caes en tus mentiras…”-

 

- “es que  no te das cuenta que solo te busco a ti que te escribo muchas cosas, que me he vuelto  un romanticón, me  estoy enamorando de ti ¡ te quiero Arianita!”-

 

- “ sí, si  lo que dices es cierto así como todo lo que dices en tus cartas son cosas muy bonitas pero lo que dicen de ti me hace dudar y por eso hay que dejarlo ahí nomás…”-

 

La noche empeñada en continuar gobernando llegaba e intrusa cubría el pasaje a la vuelta del colegio cerca al campo de futbol,  Matías insistiendo y la muchachita explicándole su negativa, postergan su conversación  y ambos salen disimuladamente entre las coordenadas de la noche, proyectando sus sombras en medio de las anarajandas luces de sodio que se regaban por las calles de su querida Angasmarca…

 

-“Es muy  tarde me he demorado mucho Matias, otro día hablamos  chau, me voy rápido, seguro mi abuela está preocupadísima, tú sabes como es ella, chau chau…”-

 

Y se soltó  del brazo del chico y se dio media vueltita (como cuidando su femineidad),  levantó el ceño y sería entre melancólica y malvada, le levantó la mano derecha en señal de despedida y se fue corriendo, toda niña, toda mujercita, con una bolsa de pan en la mano izquierda.

 

            -“… ya pes  será pa la próxima es la primera que me tiene tanto tiempo esperando”-

Piensa Matías como si su soberbia pudiera justificar  el rechazo contundente por parte de  Ariana ,  es de noche la lluvia cautiva, quiere ser pero no es, quiere caer pero no cae y al final dentro de diez minutos escampa totalmente.  Al chico se le nota  una casaca de invierno con cuello alto, regresa a su barrio frotándose las manos y suspirándolas aliento para abrigarlas en lo que pudiera ya que el  frío  en esos tiempos es insoportable. Se le notaba la inquietud en los ojos y la actitud de insatisfacción en la cara,  ya llegando a su casa, pateando su temporal fracaso, se encuentra con Carlitos, su mejor amigo:

 

- “… y que fue pes cuenta no? ”-  Preguntó Carlitos.

 

-  … ohe no paso nada parece que la Arianita cree mas en los chismes que cuentan en el cole,  que en mi…”.

 

- “ pero Matías  si ustedes están empapados se nota  y creo que desde que la conociste y ufff eso fue hace años, y ahora que ya le caíste, me sales con que te choteo? jajajaja todavía a quien ahh a mi maestro ufff  tas que te me caes que pasa ya no funcionan tus florazos?   -

 

Pero Matías no tiene paciencia para esos reproches:

- “ no Carlos no es eso a la Arianita yo no la quiero meter floro, a la Arianita yo la quiero de verdad  y  lo lograré tengo que borrar esa mala fama que me he ganado  vas a ver…y ya no te burles de mi carambas!!!”-

 

Un poco enrarecido,  Carlos se inmutó  y  lo miró en silencio, entonces comprendió que el amor estaba tocando a la puerta de Matías y que lejos de ser  el picaflor  de quinto año como todos lo conocían,  esa tarde  demostró que en verdad estaba enamorado de  Ariana, y sarcásticamente  le dijo:

 

- “…  hasta que al fin  te bajaron de tu nube matador jajajaja… ta bien ps  tendrás tu corazoncito ehh? ”-

 

Ahí sentados sobre las rojizas bancas de la  plazoleta,  enfriándose hasta la coronilla pero muy  amicales y nocturnos charlando  como siempre hasta después de las diez. Parecían dos hermanitos (claro que eran hermanos).

 

-ohee ya pes nos vemos mañana en el cole, para que me hagas la taba pues y cuidado con abrir la bocota-

 

 - jajajaja  ya matador nos vemos no pasa nada sss… -

 

            - mas te vale -

 

            En su cama, en su velador tenía una cinta de baladas del recuerdo que cogió de la colección de su padre, lo rebobinó con un lapicero, porque la función de retroceso de su walkman estaba inservible, se acostó muy cómodo sobre su eterna almohada de plumas y escuchó esa canción, aquella nefasta balada que canta Leonardo Favio:

Ella, ella ya me olvidó
yo, yo la recuerdo ahora
era como la primavera
su anochecido pelo
su voz dormida al beso
 
Y junto al mar la fiebre
que me llevo a su entraña
y soñamos con hijos
que nos robó la playa
 
Ella, ella ya me olvidó
yo, yo no puedo olvidarla
yo, yo no puedo olvidarla.
 
Ella, ella ya se olvidó
de aquellas caminatas
junto a la costanera
y el pibe que miraba
 
Ella, ella ya me olvidó
yo, yo no puedo olvidarla
yo, yo no puedo olvidarla.
 
Ella, ella ya me olvidó
yo, yo la recuerdo ahora
como no recordarla
en cada primavera
si llega con la brisa
se la lleva la arena
 
Ella, ella ya me olvido
yo, yo no puedo olvidarla
ýo, yo no puedo olvidarla.
               
             El sufre con esa canción, recuerda las palabras de
 Ariana, parece que gozara con ese
 rechazo, parece ser feliz con ese sufrimiento
 y no duerme hasta pasadas las dos de la mañana, y
 se enfuerece por no conciliar el sueño,
 prende la luz de su velador  revisa su horario piensa no
 ir al colegio, tiene miedo volver a verla, 
no tiene el valor de dar la cara como si hubiera hecho 
algo malo. Sin embargo no sabe lo que días después 
podría pasar donde la casa de los abuelos de
 Ariana…