ANGASMARCA

ANGASMARCA
Conoce el maravilloso pueblo de Angasmarca

VILLA AZUL

VILLA AZUL
Conoce un lugar Maravilloso

Biografía de mi Abuelita

miércoles, 20 de agosto de 2008



Los Angasmarquinos de tiempos pasados o quizás escasas personas de mi novel generación supongo (y espero no equivocarme) debieron conocer a esa gran persona, a esa admirable mujer que fue mi abuelita Bertha, aquella “señora Bertita” o simplemente “doña Bertha” como mucha gente solía llamarla. Por lo que cuando nos dijeron acerca de la publicación de una pequeña semblanza de la que en vida fue mi abuelita, la señora: Bertha Elvira Flores Díaz, nosotros los familiares mas cercanos, nos sentimos muy complacidos por tal consideración de modo que yo en calidad de nieto directo me animé a escribir estas líneas en las que a grosso modo iré describiendo algunas etapas de su vida.


En definitiva espero con este breve relato mantener vivo ese cariño que mucha gente (Angasmarquinos o no) le tuvieron a la octogenaria madre de mi padre… ya que ella fue protagonista de una generación de antaño que por estos días nos abandona de a pocos, aquella generación de otros tiempos de esos buenos tiempos cuando la gente de nuestro amado Angasmarca era como una pequeña familia y donde todos conocían a todos, donde las casitas eran contadas y sobre todo cuando la tradición y la fe por nuestra Santa Rosita era la razón de ser en aquellos días que nunca jamás volverán a ser…


Bertha Elvira Flores Díaz (1923-2006) Nació un 11 de octubre de 1923 en El Carrizo en una pequeña casita ubicada entre las parcelas que pertenecieron a su padre a cinco minutos del pueblito de Angasmarca*. Hija de don Manuel Flores que también era Angasmarquino de nacimiento y de la señora Amalia Diáz de ascendencia Cajamarquina. Bertha Flores, encaró la fatalidad de la vida desde muy niña, ya que aproximadamente a los cinco años sufrió la muerte de su hermano menor y peor aun poco tiempo después tuvo que enfrentar la perdida de su madre, por lo que Rosa Flores hermana de su padre se hizo cargo de ella, y se encargó de su crianza y su educación ( por lo que ella contaba la llamaba “mi mamita Rosa” ) hasta su adolescencia, en que su padre le enseña el oficio de costurera, el que le sirvió para toda su vida incluso muchos años después cuando tuvo a sus hijos y pudo sacarlos adelante.


En su juventud se dedicó a la sastrería, a las labores de la casa e incluso a los trabajos en el campo a lado de su padre con quien desarrolló una confianza y un amor inmenso por tales motivos empezó su eterna afición por las flores y el tejido. Así también participaba jugando voley para su querido club, “Unión Progreso” a lado de chicas de su época entre ellas (Rósula Valverde, Bertha Gálvez, Elvia Valverde y muchas más). Del mismo modo fue conocida por su extraordinaria habilidad para la elaboración de bizcochos de Chancay, panes y mucho mas, tuvo tanta destreza en el arte de la pastelería que incluso en aquellos años usaba el “concho” de la chicha de jora para el fermento de modo que sus bizcochos obtenían una exquisitez única.


Aquellos sufrimientos que acarreó desde su infancia debido a la muerte de su madre y su hermano así como las frecuentes necesidades que padeció, se borraron con la llegada de su primer hijo: Carlos M. Avila , al que crió desde muy niño sin la ayuda del padre de modo que tuvo que luchar interminablemente por si sola, de igual modo sucedió con su segundo hijo Juan F. Gálvez Flores. Es entonces que se aprecia el esfuerzo enorme que realizó al asumir la difícil tarea de ser padre y madre en pos de la educación de sus hijos. Años después el primero se recibió como policía y el segundo terminó sus estudios universitarios y se graduó como licenciado en educación, ambos trabajaron en Angasmarca demostrando así esa contribución por la tierra que los vio nacer.


La mayor parte de su vida la vivió en Angasmarca, aunque pasaba temporadas con sus hermanos y familiares en las ciudades de Lima, Ilo y últimamente en Trujillo, fue muy apreciada por las personas que a lo largo de su vida fueron testigos del sacrificio que le tocó sufrir para educar a sus hijos, de ahí el vació que el pueblo de Angasmarca sintió cuando un veinticinco de diciembre de 2006 a las diez y media de la noche, presa de una grave enfermedad y rodeada de todos sus hijos, nietos y nueras, dio ese su ultimo suspiro, aquel que se ha quedado grabado en nuestras mentes (como capitulo de una película que nunca termina) como ironía del destino nunca mas volvió a su Angasmarca querido, dejándonos afligidos victimas de un quebranto inmenso y con una tristeza que solo el tiempo a veces intenta hacernos olvidar sin embargo todo el tiempo recordamos (así como hoy) aquella su eterna alegría llena de esas sus lindas y ocurrentes bromas que la caracterizaron y en nuestra casa a veces pareciera verla sentada tejiendo sus tapetitos blancos, regando sus rosas rojas que hasta la actualidad florecen o simplemente verla caminar de aquí para allá muy temprano desde las seis muy maternal ella, dueña y señora de su casa, esa casa que nos ha visto crecer… y que algunas veces nos hace extrañarla con las fuerzas del corazón…


Juan Gálvez Velásquez

Angasmarca, agosto de 2008


*Distrito de Angasmarca - Provincia de Santiago de Chuco – Departamento: La Libertad – Perú

Pensamientos Malos...

sábado, 5 de julio de 2008


Jennifer tiene catorce años, usa minifaldas y blue jeans de las más presumidas marcas, asiste a la academia de modelos y no se queda atrás cuando le hago una conversación, tiene la boquita más linda, los labios hechos y retraídos, su mirada es frágil, su voz de niña es menuda y no le gusta la charlatanería -así me lo dijo-.
Ella sabe responder a mis preguntas, no es fría pero si calculadora tiene cinco años menos que yo y sabe como manejar esas situaciones, yo le pedía una cita y ella clásica me dice “déjame pensarlo…” yo subconscientemente me pregunto ¿por que habría de pensarlo si vive a escasos metros de mi casa?

Aunque la niña sepa ya amar, ( es que me comentó que a sus catorce años ya había terminado con un enamorado) que de hecho, no fue el primero me hace pensar con malicia al comentarme sin tapujos sus confidencias. Ella se despide luego de un beso en la mejilla, camina cual pasarela de sábado por la noche, y se distrae en la calle, sabe seguramente que fijo en la puerta del auto aun la observo y la persigo hasta que su aérea complexión se pierda al voltear la esquina… mi alegría por si nos encontraremos mañana se esparce y a los cinco minutos llamo a su móvil y su ternura se hace sentir hasta por teléfono es mas fácil expresarle mis pensamientos así…

Y ahora días después sigo pensando en la niña de aventajadas caderas que conocí en las inmediaciones de Razuri por aquí cerquita nomás. Se me derriten las ganas se me solidifica la sangre y la siento en torrente violento por esas regiones (de mi pubis hacia el sur…) No hay más alma en esta casa que yo, al frente unos desleídos señores picotean con unas perforadoras mecánicas las viejas veredas que muy pronto serán rehabilitadas, el sonido que producen es insoportable y no sé que hacer por ratos no sé si pierdo la cabeza por el molesto sonido o por la chiquilla que me visita de vez en cuando y que me deja con unas intrigas medio raras medio febriles y me pongo a caminar en todas direcciones y desviado, muñecas sobre la ventana, viendo el horizonte achicharrado de esta hora, (vago en el pensamiento) se me ocurre traer a la niña de catorce años a dar un pequeño tour por mi casa y de paso invitarla a conocer la ergástula que habito hace dos años, (será fácil estamos solos sería perfecto) por el momento visto un pantalón drill (fastidioso) y ante un eventual ofuscamiento decido ponerme una bermuda mas cómoda más suave y obviamente liberal, sandalias por si nos acostamos y un polo ultra delgado de algodón el que me regalaron en la cuarta bicicletada de la backus…

Como si el altísimo fuera peruano, exactamente me queda un sol, (un jodido sol) y lo uso para marcar al móvil de Jennifer.
Antes que conteste planeo mi coartada, y zas contesta, al instante le digo: “hola que tal, estarás desocupada? Que haces? ¿podrás venir a mi casa? Para hacer hora? Necesito un favor tuyo…” ella tenaz y arrogante ella mi sagrada chiquilla dueña de ese su caminar sombreado, llena de contrastes, llena de libertinaje por fin acepta y vuelve a preguntar: “que ahorita? No seas malo pues…” y le digo: Es que necesito un favor tuyo al toque si? Es que se me corta la llamada; y ella cándida asintió con una respuesta afirmativa… en fin ya me he dado cuenta que hasta el señor de la esquina converge su veterana mirada hacia las solemnes piernas de mi chibola (es que de lejos parece ser una hembrita de diecisiete a mas...)

Regresé trotando a la casa y de pronto el malintencionado perro de los Chavarri casi me deja sin una pierna, al fin saco la llave del bolsillo trasero, subo airoso, antes recordé el ridículo consejo que anoche me dio mi primo Carlitos: “baaa ohee hazme caso nomás ta que rico es chapar con los labios heladitos gon…” siguen llegando las bendiciones y la empleada del primer piso había dejado abierta la puerta de la cocina, y fui por un prestigioso adoquín sabor a fresa por su puesto a una temperatura casi antártica… religiosamente lo saboreo con ansias como si fuera ella… el timbre esta sonando (súbete la bermuda) me dije a mi mismo, (regrésate las greñas límpiate el brillo de la cara y ve por ella campeón) que viril me sentí…

Estaba ahí en la reja y yo saliendo iba con paso marcial, ella me levanta la mano y me dice “hola”, le sonrío y mi mente sigue desviada y le dije: “hola gracias por venir…” y ella escueta me contesta: “ para eso estamos las amiguitas… ehh y en que puedo ayudarte amigo?” y me dije en un lapso de milésimas de segundos: ahora que digo que engaño… “ejem.. ahh es que quería que marques a un teléfono y preguntes por una amiga… ” y ella cautelosa -niña también- , seductora sin quererlo, cruzada de brazos me mira de izquierda a derecha, también le da una ojeada a mi fachosa bermuda color azul marino marca reef… Y murmura: “ummm a yaa vamos a un teléfono pues” y yo acelerado con tal descaro le hablo con perfidia : “ahh si pues pasemos al teléfono de mi casa, como no hay nadie… mejor dicho, ehhh recién me he fijado que lo dejaron destapado ” el rutilante sol hace de las suyas como que me ayuda, y ella extenuada con tan solo cuatro minutos expuesta al calor, ya esta jadeantita es que el verano esta insoportable, (hacerla pasar fue mas fácil que besarla dormida) -creo yo- .

Ponte cómoda le dije y ya en mis tiempos, confiando de nuevo en mi retórica poco fluida, pero estadísticamente convincente le saco la sinceridad como primera carta, “sabes te engañe no hay a quien llamar es que me has simpatizado lo suficiente y te necesito, que digo ehh quiero decirte muchas cosas…” Ella sabe responder a mis preguntas, no es fría pero si calculadora tiene cinco años menos que yo y sabe como manejar esas situaciones, yo le pedía que trajera por aquí su boquita ella actuaba con altura y serenidad, yo turbiamente a su lado insistía diplomáticamente, de repente cruzaba las piernas y era mas seductora, que bien le quedaba su ropita aunque no era el blue jeans que vestía el día en que nos conocimos, sin embargo ese atuendo era exacto y lo que menos esperaba. Entonces puntual a la recomendación nocturna de Carlitos, decido invitarle un adoquín para enfriarnos los labios y si contaba con un poco de suerte quien sabe y hubiera sabido lo que es dar un piquito con la boca fría…

El tosco reloj de pared estaba dando su vergonzoso pitido habían pasado mas de cuarenta minutos y ni siquiera no tomamos de la mano. Ella siguió con su cuestionario de que cuantos hermanos somos que de donde soy que porque me fije en ella, y no sé que mas, solo faltaba que me preguntase quien es la mamá de barbie, (que tarde la mía) Después de ir a dejar los vasos, regresé con poca expresión como si hubiera declarado la retirada a una guerra que me atrapó por la espalda con ideas de niño con miradas de mujer… Y es que se hizo un poco a la ventana que da para el tragaluz y un obediente rayo de luz dio sobre su mirada, haciéndola mas iluminada y me di cuenta que tenia unos ojos como de minina agreste, entonces resucitó el lado sentimental de mi ser, como que mi lado sombrío, el que me hace decir que soy enigmático en el pensamiento y carnívoro en mis pasiones se hizo mierda y se disolvió y se quedó para atrás se hizo a la nada y me alegré por haber dejado esos sentimientos de depravado…

Y la sinceridad se hizo de las suyas, busqué el control remoto y a las cuatro y treinta le puse música romántica … noté el cambio de ánimo en su copiosa mirada entonces pensé en si aceptaría una cita conmigo, pensé en como quedarían las caras de los amigos de la universidad, los paisanos que siempre veo en la ciudad, me alegraba el hecho de que me envidiaran por poseer a la Afrodita de Razuri por llevarla de la mano y por escribirle notas el la columna del diario (aunque en realidad no gustaba leer tanto como hubiera querido)

Yo sufriendo con la ingeniería, sacándole la vuelta con las notas y las novelas boom de los mejores latinos y ella loca por desfilar en una pasarela, apurada por ser ya una mujer y ávida por tener una vida fashion no creía en el romance… -lo repito: que inverosímil pareja tendría yo -

No obstante dejaba entrever esa disimulada evasión a los chicos que con eventuales invitaciones e insinuaciones se le presentaban (yo me sentía uno de ellos). Aunque creo yo iba mas allá, porque que hasta hace media hora la deseaba libidinosamente, aun así de no haber sido por sus ojos color jarabe real que me han cautivado, -creo que - a esta hora la niña estuviera resentida decepcionada por mi erótico actuar, en buena hora supe distinguir su inocencia, además es una chiquilla todavía…

“Me saliste un romántico de primera…” -me decía- es que me había movido el piso (cielos la niña se adentró sin querer…) quería decirle que antes de conocerla ya la presentía y que si antes no le dije nada era porque a veces me aturdo fácilmente y bueno, no pensaba que una chica tan guapa como ella me iba hacer caso…

Al mirar mi tonta bermuda, sentía los estragos del cargo de conciencia y para aplacar esas sensaciones le decía un millar de vocablos bonitos, miramos las fotos de cuando era niño y se le vino algunas risitas y me miraba y me daba una palmada en el pecho o de pronto un cariño en las mejillas y me sentía feliz como hace después de muchísimo tiempo y respiramos juntos esa tarde y esperamos a que oscurezca y seguimos escuchando radio: “ritmo romántica”, nos contamos muchas cosas (mas de lo pensado para ese día), hasta que tuvo que irse -de nuevo la perdí- le abrí la reja beso en la mejilla yo desolación a cuestas le dije chao sin presagiar en lo que dentro de dos días pasaría…

Trujillo 9 de febrero de 2007

Cuanto extraño a mi papi...

viernes, 13 de junio de 2008


En estos días, cuando el día, su día de mi papi y de todos los padres se avecina, es cuando a uno se le vienen esas ganas de decir lo que a veces no podemos manifestar quizá por mera timidez (como en mi caso) o porque el carácter machista que algunos tienen no lo permite. Por mi parte cuando de expresar el afecto hacia mi papi se trata, no he tenido problemas o limitaciones, al contrario , recuerdo que desde niño los dos somos grandes amigos (aunque a veces esperamos ocasiones para decirnos los sentimientos ) y conversamos lo que nos pasa con esa confianza que solo un padre a su hijo puede dar y viceversa , sin embargo (creo yo) hay veces que ocultamos nuestros secretos, aun así solemos tener esa libertad que es el punto clave -para que a la larga- ambos podamos sentir esa confianza plena, yo por su puesto siento por él ese cariño, ese amor, ya que él ha vivido a mi lado toda la vida, observando esa asombrosa evolución que estoy sufriendo desde que abandoné el vientre bendito de mi madre…

En estos días previos, como siempre me he puesto a evocarlo y me han dado muchas ganas de escribirle estos párrafos, por que esta es otra manera de decirle lo tanto que lo quiero, lo mucho que lo extraño en las mañanas para decirle “buenos días papi” o en la hora de almuerzo sentado a su diestra para conversar de actualidad y contarnos chistes o mas emocionante para viajar a su lado viéndolo conducir su carro, sorteando accidentadas carreteras escuchando música del mp3 que grabamos juntos o simplemente tenerlo a mi lado por la noche y quizás en esa misma noche cuando haga frio observarlo fumar su cigarrillo, achinando los ojitos, aspirando y expirando el tabaco, conversando nuestro futuro, diciéndonos cada uno a nuestra manera lo mucho que nos echamos de menos , lo tanto que nos necesitamos…


A mi papi lo extraño desde siempre, ufff son tantos los recuerdos que de él tengo, que si me dedicaría a detallarlos, me tomaría mucho tiempo describirlos, hoy sin embargo quiero escribir algunos de esos incontables buenos recuerdos que a su lado he vivido:


Cuando era chico más o menos cuando tenía cinco o seis años, algunos veranos los pasábamos en Trujillo y por consiguiente mis papis estaban con nosotros aquí en Razuri, entonces recuerdo que una vez vino mi tío Juan Manuel en su camioneta a buscar a mi papi (no sé si para algún trabajo o para ir a divertirse) y recuerdo que mi papi iba salir y yo quería ir con él pero supongo habían razones para que no me llevase y me dijo que no podía ir con él. Tan ilusorios eran esos días (es que tenía cinco años y ver una camioneta tan bonita y ahí mi papi era para mi una felicidad) bueno yo desde luego pensé que quizás íbamos a ir de paseo por eso me entusiasmé y le pedí testarudamente que me llevase, pero nada, igual me dijo que no podía ir, de modo que me sumí en una depresión inimaginable, no sabía si llorar de pena o de rabia (parecía un loquito). Se despidió de mi (pero yo resentido estaba con la carita esponjada como un sapo), lo escuché irse, escuché el sonido de la puerta de la calle y lo sentía alejarse pero yo no me resignaba y en un segundo me puse mi jean y mis botincitos salí corriendo a verlo a suplicarle que me lleve en su camioneta de mi tío pero adversa fue la escena cuando al salir de la casa, la camioneta ya se estaba yendo entonces corrí con todas mis fuerzas, volteé la esquina y la camioneta aun lenta se alejaba (no sé que sentí ese día, pero me daba una especie de rabia mezclada con tristeza) lloré como nunca había llorado, lloré con todas mis fuerzas y no sé que palabras le dije a mi papi, me quedé llorando mi capricho sin entender nada, a penas tenía cinco años y ver a mi padre marcharse era como si me quitasen la vida.


Ya de noche, estaba jugando en la ventana del segundo piso, jugaba con mis carritos, soñaba demasiadas cosas, jugaba a solas y de pronto sentí como un presentimiento y me acordé de mi papi, volví a extrañarlo (habían pasado muchas horas desde que se fue) y todo mi jueguito quedó en nada y como suelen ser los niños yo inventé algo en mi fantasía (ya viene mi papi, esta llegando a la casa muy cerca, lo esperaré aquí en la ventana, seguro aparecerá por el parque) y decidí esperarlo ; basándome en mi excusa miraba con empeño esforzando mis ojos pero nada, por ratos lo confundía con otras personas pero cuando mas se aproximaban me daba con la ingrata sorpresa de que no era mi papi y me entristecía , así uno tras otro me sentía algo paranoico (me imagino chiquito, anhelando verlo, ilusionado aguardándolo ahí en la ventana parado en una silla para alcanzar ver un poquito mas) pasaron muchos minutos, mas de una hora y el cansancio se manifestaba me estaba dando sueño y parecía que renunciaba a mi plan de esperarlo en la ventana. Con desgano bajé de la silla me puse las sandalias y cuando estaba saliendo de la habitación, me pareció escuchar ese su silbido ese que aprendí desde que tengo uso de razón, y entonces me estremecí (ahora estaba seguro de que era él) de un brinco me subí a la silla lo vi venir con sus pasos decididos (¡que alegría!, era como ver a un héroe de la tele) - era algo mejor, era mi papito- bajé tan rápido como pude y él seguía dándome su silbido, yo loquito por él me desesperaba por abrir la puerta y al fin lo tuve conmigo lo abracé con todas mis fuerzas (“papito, papito”) le dije y no quería soltarlo; ese día sufrí por él, también fui el niño mas feliz porque me abrazaba y me alzaba muy arriba (aunque de niño me daban miedo las alturas, cuando él lo hacia no tenia miedo de nada) y yo no soltaba su mano.


Esa noche me acosté a su lado, me quedé dormido oyendo su hondo respirar y soñé que mi papi venía en una camioneta más bonita que la de mi tío y me llevaba lejos, hasta donde el cielo desaparecía y de a ratitos me dejaba conducir…


Hoy al escribir esos recuerdos siento como en los ojos se aglomeran algunas lagrimitas y en el pecho he sentido como un nudo, como algo que quiere salir pero que de a ratos se contiene. Será que el amor que nos tenemos es magno, ¿será la emoción de esperarlo hoy viernes trece como aquel día cuando tuve cinco años? Creo que es eso. Hace un rato lo llame a su móvil y me dijo que esta por el desvío de Otuzco, por eso hoy aquí en mi habitación lo añoro como siempre (aunque ahora yo tenga veintiún años) estoy ilusionado, impaciente, de a ratos pasan autos tocan el claxon y de un salto me asomo a la ventana, pensando que es mi papi que llega manejando su camioneta. Yo sé que de un rato llegará, eso me reconforta y por adelantado ya siento ese júbilo de tenerlo a mi lado.


Hoy es viernes trece de junio, pasado mañana será el día del padre y aun pienso en acostarme a su lado para verlo respirar, para verlo como le gana el sueño, para acurrucarme en su pecho para oír sus latidos o acariciar sus evidentes canitas, en fin él es el hombre que me dio la vida, el que en estos veintiún años de mi corta existencia esta desviviéndose por que yo su único hijo varón y nuestra familia estemos a buen recaudo, por eso, por un millón de recuerdos (que estoy obviando) y gracias a Dios estamos juntos para vivir juntitos (como en los viejos tiempos en Angasmarca) aunque sea por unos días aun así lo amo, lo amamos a mi papito Juan Francisco Gálvez Flores…

Confusiones de un encuentro

miércoles, 4 de junio de 2008


Ella esta ahí esparcida en mi lecho talvez como la canción, “…todita oliendo a mi”, regresa por detrás, sigilosa, al acecho mío, luego disipando el calor de mis pómulos, y abrigando mi sudor me toma, yo sigo pendiente de estas líneas, pienso en el momento, ella respira para mi, como que pasan dos minutos y la geografía abismal que hay entre su nariz y mis oídos está doblegada a su deseo, no sé si es pasión, sin embargo, la miro al frente, en el reflejo del monitor, ella sigue detrás mío escuchando Santa Lucia de Miguel Ríos yo no la ambiciono, yo la deseo yo la quiero para otras horas aunque para esta también como que me ingiere a cariños… seguramente es la atmósfera del momento que nos tiene turulatos ...

Ella esta detrás mío, mirando mi barba que no he cortado… y de vez en cuando acerca su vientre sobre mi espina dorsal, luego musitando una canción de ayer, me dice cosas candentes yo temiendo por que ese humor se me vaya, tocándola a penas y de lejos correspondo a sus delicadas acrobacias… Ella esta ahí esparcida en mi lecho talvez como la canción… respirando el tibio aroma de mi esencia y me siento extraño y me da gusto estar en esa situación y me da gusto oír una canción de la secundaria (es que a mi me da ternura pensar en los días aquellos…) Ella sin embargo sigue cantándome una canción que dice “que los años son sabios y que todo el tiempo…” y no sé que mas… es una mujer haciéndose mas mujer, yo soy el olvidadizo niño que se enamora en cinco minutos, yo soy el novel escritor de por estos aires y que de vez en cuando escribe mas allá de la realidad…

Ella se marchará, aguardará la próxima llamada yo seguiré aquí en el tercer piso, registrando mis momentos, jugando a ser el dueño de los vocablos, el dueño de las tétricas situaciones que a propósito me suceden… Faltan algunos minutos para las once ya el día esta hecho miro mi habitación y no sé como me libre de ella (la dejé ir, y la pasión no pudo ser) miro a mi alrededor y su índole de loba se presiente en mi olfato, seguramente ella también esta oliendo todita a mi, sin embargo me veo en la urgencia de olvidarme del efusivo encuentro que a ultima hora fracasó…

Ya ahora siento que el embeleso, de veras se ha marchado y siento una victoria trivial, al librarme de ese cuerpo pecador que hace unas horas dejé ir, ojala siga viviendo estos tiempos “solitario”, ojala algunos días después, por aquí por estos lares por entre mi pecho, germine lo que hace meses perdí por completo, es que era un niño es que podía hacerlo todo, (es que cuando ella decía “no” era que “si”) eso y tantos garabatos eran mi constitución esos y tantos desaires eran mi manera de quererla…

Concluyendo estas confusiones de un encuentro estropeado, siento los ojos caídos, los parpados pesados… iré por un poco de agua, dormiré y quizás en unas horas empiece a jugar con el directorio telefónico a ver si para la parte austral del día vuelva a ver a alguna mujer para discutir estos fortuitos encuentros…

Ya son mas de las once, esta noche seguiré jugando con el directorio seguiré huido en la red buscando el amor a diestra y siniestra equivocándome hasta la eternidad y regando alabanzas por doquier y pensando en que el amor ya no esta aquí para inventarlo de nuevo… aunque todavía es de día sigo con el pecado a cuestas…
Aun no sé si es rencor a un no sé si es decepción o si es pena disfrazada de soledad...
Son las once y cincuenta es tarde ya para explicar el verdadero significado de esta confusión…


PD: Este relato lo escribí en Angasmarca, un 19 de octubre de 2006.

Los amores enfermizos...

viernes, 9 de mayo de 2008



I


Carlitos Cruz en realidad no sabia si ella (su amor de hace mucho tiempo) llamaría a las tres de la tarde como lo habían planeado, -pero vaya suerte- cuando dieron las tres y catorce sonó el timbre de su Nokia y era ella (por lo que al instante pensó en decirle si podía ir por él en su camioneta) y para sus adentros pensó en pasarla tan bien como cuando eran mas chiquillos y se amaban, se amenazaban, se iban, volvían y jugaban a esas pasiones prohibidas a esas que hacen esperar al amor para darle preferencia a los fulgurantes encuentros que entonces eran su pan de cada día y de cada noche.

Ella le dice que esta por Santa Inés, tramitando unos documentos entonces él le pide que vaya por la universidad, ella le dice que no era posible, porque salió sin la camioneta para evitar a la gente ya que se supone es un encuentro clandestino, de modo que Carlitos le dice que en quince minutos iba a Santa Inés y que lo espere, por el parque grande, ella le sonríe por teléfono y le contesta diciéndole que lo espera, que se tome su tiempo…

Se encuentran después de mucho tiempo, no es lo indicado pero ambos quieren naufragar en sus errores, se ven las caras se salpican de vergüenzas, ahora ella es una mujer casada y Carlitos el caza recompensas de siempre. El sol boquiabierto los alumbra ya casi son las cuatro y nadie entiende porque se han citado, ¿porque se ven si ya su magia parece estar extinguida? su amor en lugar de ser mas grande se ha esfumado, a pesar de las promesas que se han jurado no saben por que diablos están ahí dando vueltas mirándose de reojo, de frente y descaradamente, deseándose como en sus mejores años, como cuando ella tenía veintiún años y él dieciséis y se querían serenos y apasionados, como loquitos cada noche cuando los abuelos de la susodicha se hacían a los intensos sueños de la tercera edad, y dormían como dos bebés, mientras ellos silenciosos, lunáticos amantes, profanos y adolescentes se encontraban por la puerta trasera y al principio se querían y meses después se amaban como si fuera el final de sus días… desparramando ese espasmo libidinoso cuasi impúdico que entre los dos no podían controlar, mucho menos disimular (él la quiere a su manera mientras que ella dice que lo ama, que si le fuera posible abandonaría a su marido, dejaría todo por Carlitos Cruz…)

La inmoralidad va creciendo, ella habla disimulando su pena, él también finge (pero se ha dado cuenta que ella es una razón más, que tal vez es importante) por eso que últimamente le pide un encuentro, o de repente un beso o a lo mejor unos minutos a solas para así exponerse a la malevolencia de los pecados carnales, esos deseos soberbios que pueden liquidar la desesperación por encontrarse después de muchos años -como hoy- a las cuatro de la tarde recordando esos días que se hundieron en la sombra del pasado y quizá cautelosamente hoy jueves nublado y frio se vuelvan a repetir…

No soportan estar dando vueltas por la calle y que ojos ajenos, les pongan cara de moralistas, Carlitos no soporta que a su amada los vagos le suelten piropos insanos, llenos de besos cochinos, los que por supuesto ella ignora, los que él cela con repulsión. Ella para un taxi, -suben con la mayor discreción- y le dice al conductor que los lleve lejos o a un lugar tranquilo -sin mas gestos que un asentimiento el taxista arranca- mientras tanto están para el asiento de atrás, ella no lo toma de la mano –espera que él lo haga- pero quien sabe porque Carlitos no lo hace -callan- están en mutuo silencio y en la radio pasan una canción abominable (una chicha de los ochenta) se miran las caras tres segundos y súbitamente escapan se voltean a las ventanas ven el trafico del centro que a las cuatro de la tarde es un caos (el conductor ha llegado al lugar). Ella una mujer elegante de la “hight life”, saca de su billetera un cheque de esos suavecitos que recién ha retirado de algún cajero automático (con la tarjeta de su marido) y paga. Carlitos baja primero, demuestra su modales, le abre la puerta y le importa un pito lo que diga la gente y entran juntos al café, toman un lugar medio alejado calculando donde nadie los vea y así puedan darse de besos…
Para amenizar las charla, piden un vino Tabernero Gran Rosé Semi Seco, el mozo les sirve en dos grandes copas, brindan por el reencuentro y por la desequilibrada aventura que están emprendiendo… siguen callados -no se entienden- él bajo la mesa busca la mano de su amada, la toma delicadamente como para que nadie en frente se de cuenta de la infidelidad; ella dócil, sumisa a las caricias de Carlitos, aprieta con mas fuerza la mano de su joven galán. Prudentemente Carlitos despliega las persianas de la ventana que da para la calle, ella siente que entre las tantas personas que están a su alrededor puede haber alguien que la conozca y pueda descubrir la traición que en ese momento iba haciéndose realidad, mira la butifarra que le han servido, juega con el tenedor, no sabe que decir, “no tengo hambre” le dice a Carlitos, y parece que como jugando están protagonizando otra clásica historia de traición; después de haber permanecido unos segundos en silencio ella suelta el enfado que tenía contenido, como queriendo desfogar lo que siente, como queriendo justificar su vehemente accionar: “ya no lo soporto, es un enfermo, me tiene loca, no sé que hacer… ¡es tan celoso!, que si me tomo una foto, me dice ¿por qué? ¿Para quién es esa foto?, es un machista y déspota, no quiero seguir con él”, le dice a Carlitos, mientras él saborea la tercera copa de su Gran Rosé. Ella va por el quinto sorbo, le cuenta su vida en cinco minutos -le dice a Carlitos que lo ama- que si lograra zafarse del yugo machista de su marido, se vendría a vivir a Trujillo para tenerlo cerca… para que se amen sin restricciones, para que ella cada tarde lo espere afanosa y él perfecto amante nunca la abandone y sean felices en el ámbito moderno de la convivencia… (Al fin y al cabo ella, financieramente no sufre las cachetadas de la necesidad como el pobre Carlitos). “Tengo lo suficiente como para alquilar un departamento y ayudarte a gestionar tu titulo… también podríamos viajar, recuerda lo de mi hermana… lejos todos, esta es nuestra oportunidad…, te lo juro me divorcio, esto depende de ti también… Gustavo esta peor cada día… piensa que soy su juguete…”

Carlitos lo observa asustado y por un momento piensa que el alcohol le esta haciendo efecto y no quiere creer lo que acababa de escuchar; le dice que se tranquilice, que piense en su familia y en la vida que ya ha hecho, “tú eres una señora de sociedad… vas al teatro, colaboras con la estancia…, vas al club con tus amigas, juegas tenis aunque que no te guste… y dejando un día vas al gimnasio, y cuando te sientes estresada vas a los mejores spa’s , tu familia y en especial la de tu marido viven en un mundo distinto al nuestro, los fines de semana sus fotos aparecen en la columna de sociales… ¿que te hace falta?” -y mentalmente piensa- (pero si recién cumplió veinticuatro, tiene tanto por vivir tiene mucho por disfrutar, es justo que viva un poquito esa vida loca que antaño en su lejana adolescencia añoró a mi lado) luego de un rato, Carlitos ya aturdido por el vino le dice: “¿yo que te puedo dar? yo con mi humilde trabajo de contador… mi familia ni en sueños sabe de nuestra relación, no quiero herirte pero por ahora esto de verte a escondidas esta emocionante, ¡vamos relájate! Dame un abrazo, verás que llegará el día en que estaremos juntos… tendremos una casa grandiosa, alejada de la ciudad, tendrá un balcón muy grande y en el segundo piso tendremos una chimenea, entonces allí cuando sea otoño, cuando sea invierno frente al ardor de las brasas haremos el amor y veras que nunca nos separaremos… y seremos felices…”

El vino casi se termina… toman otro taxi hasta el malecón, ella se pone sus grandes gafas oscuras… como para que nadie la reconozca y emocionados llegan a la playa, ella compra de un ambulante una cajetilla de cigarros, se toman de la mano, ella fuma como cuatro cigarrillos, él no pasó de dos… caminan muchísimo casi un kilometro… ella insiste, ella quiere rebelarse quiere irse a vivir con el pobre Carlitos sin embargo, el bisoño galán (cinco años menor que ella ) no se ubica, no sabe si se aman o si es su ferviente obsesión la que le tiene así todo turulato, sea como sea, él no quiere perderla… él la necesita porque ella aprendió su personalidad, se memorizó su carácter, supo entender sus desaciertos y lo mejor –según él- le dejó tener a cuanta enamoradita se le cruzaba en el camino… ella una mujer lunática, comprendió en su momento que la relación no podría ser (ella una mujer adinerada, él humilde y espontáneo, haciendo balances, libros contables, ingresos y egresos, cualquier cosa que tuviera que ver con la contabilidad y cinco años menor que ella, no sabría darle una vida alturada, por eso que en aquel pasado no pudieron salvar esa pasión desesperada). Carlitos no despeja esa turba de incógnitas que le rodean la mente, decide olvidarse de las maldades que hizo o que a lo mejor está haciendo y la mira con ferocidad, engriéndola, amándola y maldiciéndola no puede ocultar mas su deseo y se va hacia ella como en los mejores días, como en aquellos días…

Ella siente en su bajo dorso la arena que tibia y áspera yace bajo su cuerpo (como una alfombra inmensa…) son mas de las seis y en sus caras ven reflejarse, el anaranjado color que irradia el ocaso… piensan amarse una vez mas, ella enciende otro cigarrillo, juega con los cabellos disparados de su Carlitos y con desesperación espera que el sol se oculte por completo para que así de rápido la noche se consolide y bajo el hábito oscuro de las sombras, fumen los últimos toques de sus cigarrillos los que como aditivo a su pasión les darán esa antigua valentía para hacer el amor, ese amor candente que los ha vuelto fanáticos a ambos… ese amor que a esa hora se siente comprometido con la bulla de las olas, la frescura de la brisa y el calorcillo amable de la arena que los soporta como si fuera la mas digna de las alcobas….

Después de haberse amado en carne propia, ríen… ella quiere encender el quinto cigarrillo, pero ha perdido el encendedor… se resiente por un momento y tira muy lejos los cigarros sobrantes, (muy mujer ella) muy afectuosa, saca de su cartera un pañuelo para secar el sudor de su amante, le circunda la frente, su faz, su cuello… luego le da cuadro dobles a la pañoleta verde claro, la oculta otra vez en su cartera, para cuando lo necesite pueda respirar el olor de su muchachito, pueda tener su transpiración que ha quedado impregnada en ese pedacito de seda y así de algún modo refrescará su memoria y se acordará del jueves en que hicieron el amor a las siete de la noche en la playa a revolcones sobre el trigueño color de la arena…

De regreso ella aprovecha las paradas que hace el taxi en los semáforos y se maquilla esmeradamente, se arregla los cabellos, se rocía un poco de perfume en su pecho (por si encuentra en casa a su marido, pueda disimularlo todo). El auto se detiene muy cerca de su casa, él presiente que la extrañará (no tres minutos no unas horas) ella sabe que si esa noche se despiden, de pronto volverán esos trémulos sinsabores de la soledad y la glacial manera de ser de su marido regresará para atormentarla día a día, por lo que se siente contrariada, no sabe que hacer… se vuelven a tomar de las manos, se abrazan y respiran muy cerca, ella ciñe el menudo abdomen de su amante, se acurruca en el pecho de Carlitos y siente su calor, su aroma, su adrenalina y todo lo demás, lo quiere tanto -se aman de una manera enfermiza- (como si fueran los primeros días…). Ella quiere creer en la ridícula idea de que no hay quien impida su aventura y mas fuerte, cada vez más lo abraza para que el pobre Carlitos tome la abrupta decisión de tenerla para siempre como su mujer como la mujer de su vida… aunque el mundo se les vaya encima, aunque iracundo el marido un día los busque y trate de enviarlos a mejor vida…

Ella juega con fuego, no mide las circunstancias, se siente perturbada y excitada por la pasión que solo Carlitos Cruz supo infundir en su bajo vientre, en sus húmedas grietas, en sus cúspides adormecidas por los hondos besos que aterrizaron plenamente a lo largo y ancho de su anatomía de yegua brava que ha ido perfilando con el paso de los años… Es un peligro emocionante “el riesgo lleva a la gloria” le dice y él responde: “¿a si? ¿Ahora estas filosofando o que? ”, Y ella fresca, feliz, echando esa mirada enloquecedora con sus ojazos fosforescentes llenos de pasión enfermiza, le contesta: ”lo escuché en una película” él enmudece por las tantas cosas que escucha… y de a pocos vuelve en si. Pobre Carlitos, tiene miedo por el marido, que es un hombre de armas tomar, teme por su vida (hace unos años el marido lo amenazó de muerte) No quiere morir, no quiere ir a mejor vida… no quiere que ella se quede sola en este mundo… y lo peor no quiere que ella domingo a domingo le vaya a llorar a su tumba con un ramo de rosas negras, esas que tanto le gustan…

Carlitos, se marcha sin decir nada, corre abrumado por el efecto del alcohol… y horas más tarde, ya acostado escuchando esas canciones tristes de los años setenta, le envía un mensaje de texto a su amada diciendo que el próximo jueves la espera en el lugar de siempre y a la misma hora…
Continuará...

Noche de Cenicienta

jueves, 1 de mayo de 2008


* Isabel Sánchez, una prima mia escribió la siguiente nota, después de conocer a su principe azul, decidí publicarla aqui porque la historia suena tan tierna que hasta me conmovio...



Era agosto del 2007, mi papá me llamó al celular para decirme que viajemos a Chimbote para celebrar el cumpleaños del abuelito “Rica”_ sus 90 años_ y de paso asistir a la invitación de la boda de la cuñada de mi tío Rafael; yo por supuesto dije que si, estaba de vacaciones y además necesitaba distraerme. Salimos el 4 de agosto por la mañana en el ómnibus de Línea, mi papá, mi hermana Karen y yo, fue un buen viaje de casi tres horas.
Llegamos iniciando el medio día a la casa de mi tía Mariana, estaban mis primas, mis tíos y por supuesto mi abuelito Ricardo; yo le había hecho un regalo, era una chalina color canela, le gustó mucho el gesto, me dijo que se la pusiera, estaba contento.
Mas tarde llegó Carlos _ el primo hermano de mi papá_ yo lo veía por primera vez, claro que él ya me conocía pero yo no, él me había visto cuando todavía era yo una niña.
Transcurría el día y la estaba pasando chévere, bailaba con mi abuelito, con mi tío Carlos que es una persona bien linda todo iba OK. Ya de noche seguía el festejo, mis tíos de poquito en poquito me decían… ¡salud sobrina!...obvio tenia que aceptar no se cuantos vasos tomé el hecho es que después de un buen rato me sentía rara, estaba empezando a subirme el alcohol a la cabeza, lo bueno es que me di cuenta a tiempo y decidí ya no tomar más, fue entonces que mis primas me dijeron para ir a la casa de mi tío Rafa entonces le dije a mi papá y me dijo que si, Karen también me dijo para ir y fuimos. Eran casi las 11 de la noche y Vania la menor de las hijas de mi tío Rafa nos dijo para ir a la disco a bailar y nosotras estuvimos de cuerdo con la idea, ¡era hora de divertirnos de verdad! , lo único es que nadie debería saber que íbamos a bailar de modo que salimos y Paola se quedó en la casa, los demás estaban en la casa de mi tía Mariana -seguían con el festejo del santo-

Llegamos a una discoteca llamada “La Habana Drive In”, mi prima Vania lucia súper cool como siempre ella que le gusta llamar la atención y de verdad que si lo lograba, mi hermana y yo estábamos vestidas con ropa… en lo que se dice llamar ropa “normal”…bueno estábamos allí las tres esperando a los amigos de mi prima que por cierto no llegaban, empezó el show con una cantante criolla todo iba súper bien, me sentía muy agradable a lado de mis primas y mi hermana, en realidad la estaba pasando muy bien.

De pronto volteo mi mirada hacia una mesa que estaba frente a la nuestra, y veo al chico más lindo que haya visto en mi vida, era el chico de mis sueños llevaba puesto una camisa color azul acero y su cabello tenia el corte perfecto, el que a mi me gusta, prácticamente era como el príncipe azul que solo existía en mis sueños –y no exagero– era real.

Entonces empezó el baile, llegaron los amigos de mis primas y todo se puso mejor.
Me sacó a bailar un amigo de mi prima la verdad no recuerdo su nombre, pero era un tipo bien extrovertido y por lo visto le gustaba bailar, me preguntó mi nombre, contó algunas cosas de el, me dijo que era abogado, la verdad no tenia apariencia de serlo pero en fin; seguía bailando con él, cuando en medio de las personas que bailaban logré percatarme que alguien me esta mirando fijamente, y entonces me voltié a ver mas claramente y no lo podía creer, era él, como yo ya lo llamaba desde esa noche mi príncipe azul. Estaba ahí sentado en su mesa y desde allí me miraba fijamente, su mirada era tan penetrante, que prácticamente era amor a primera vista, no me quitaba la mirada de encima…yo le correspondía con la mirada, estaba maravillada.


Paso un buen rato y entonces se acercó a mi mesa una de las personas que estaban con él, me pidió para salir a bailar, yo accedí. En la pista de baile yo no sabia que hacer, quería preguntarle por él, pero me acobardaba, fue entonces que el empezó…y me dijo:

_ Eres muy bonita sabes… ¿como te llamas?
_ Isabel_ le dije
_ Que bonito nombre…y ¿Cuántos años tienes?
_20_ le dije
…Seguíamos bailando tenía que aprovechar la oportunidad que me estaba dando, entonces le pregunté:

- ¿Tú eres?
- William- me dijo, y entonces hice la pregunta de la noche:
- ¿El chico que está de camisa azul es tu amigo?...y llevé mi mirada hacia la mesa donde estaba él…
- No, es mi sobrino¿ Deseas que te lo presente?-me dijo
- Yo…medio nerviosa y a la vez alegre y sonriente le dije que si.
- Se llama Elías –me dijo, cuando ya casi nos íbamos acercando a su mesa.
Entonces estaba frente a frente a mi príncipe azul el me quedó mirando estaba como sorprendido.
- Baila con ella _ le dijo.

Sonriéndome y mirándome a los ojos él me hizo un ademán como invitándome a la pista de baile. Estábamos allí los dos el me seguía mirando... yo estaba pisando en las nubes…de pronto me dijo:
- ¿Cómo te llamas?
- Isabel le dije
- ¿Maribel?..me preguntó
La música no le dejaba escuchar muy bien y mi nombre es más especial…
- No, Isabel- le dije
Sonriéndome me dijo…aya… que precioso nombre.
Su sonrisa era encantadora, era como la sonrisa de un ángel, sus ojos me decían muchas cosas a la vez, yo estaba completamente maravillada.

- ¿Te llamas Elías?...así me dijo tu tío
- Si, asintió
- ¿Eres de chimbote?
- No, le dije…soy de Trujillo
- Aya...eres trujillana-me dijo con una sonrisita de niño.
- Si… ¿tú eres de chimbote?
- No, soy de Sinsicap, un pueblito de la sierra norteña de Ancash _ me dijo.
- A ya …a mi me gusta la sierra, mis padres son de allá_ le dije
- ASI?...y ¿de que parte?
- Mi mamá es de Santiago de Chuco y mi papá es de Cajamarca.
- A mira que interesante… ¿Las chicas que vinieron contigo son tus amigas?
- No, las de cabello teñido son mis primas y la que está de espaldas es mi hermana, le decía observando la mesa donde estaban ellas.
- ¿Viniste de vacaciones?
- Bueno casi, en realidad vine por que es el cumpleaños de mi abuelito y vine a visitarlo y de paso a divertirme un rato con mis primas.
- A ya claro, es bueno relajarse….entonces ¿estudias?
- Si , contabilidad-le dije
- Que bueno, debe ser una bonita carrera
- Si a mi me gusta_ le dije
- Que bueno, yo casi no he sido muy bueno con el estudio, soy un poquito brutito para eso_ me dijo medio como sonriéndose.
- Yo me reí, ¿en serio?_le pregunté
- En serio, a mi me gusta el campo, la agricultura, justamente estoy ayudándole a mi papá con eso, en Sinsicap.
- Mmm aya.¿En eso trabajas?
- Bueno por ahora me dedico a eso_ me dijo.

Así iba pasando la noche yo seguía encantada con él, no podía creerlo estábamos bailando ya un buen rato, era como si se hubiese detenido el tiempo y solo éramos él y yo.

_ Tienes novio –me preguntó– por mi cabeza pasó el nombre de Eberth que en ese momento era según yo mi enamorado.
_ No, por ahora no_ ni yo me creía la respuesta, pero su mirada tierna me animó a decir eso.

_ Como es que una chica tan bonita está solita –me dijo–
_ Bueno es que a veces las personas solo se fijan en la belleza física de uno y no en tu interior, en lo que realmente eres y lo que vales.
_ Eso es muy cierto_ me dijo_ ¿Te han herido con eso?
_ Bueno realmente podría decir que estuve apunto de salir herida pero me di cuenta a tiempo de lo que estaba pasando en la relación así que decidí terminar con esa persona –si claro nunca había terminado seguía con Eberth– pero en ese momento solo pensaba en Elías.
_Entiendo, yo también he estado con alguien, pero como yo estaba lejos de ella nuestra relación empezó a deteriorarse porque nos veíamos muy poco y bueno terminamos.


Yo en ese momento me sentí muy contenta al escuchar eso, pero algo en mi interior me decía, que me estaba mintiendo, aunque aquello sonara muy convincente.
En fin ya no me importaba nada ni pensaba en nada solo me sentía a gusto bailando con él, luego me llevó a su mesa, me presentó a su hermano y a su prima y a una amigo de el, luego le pregunté si tenia e_mail y el me dijo que no era muy bueno con eso de la computación así que no tenia MSN, entonces me sentí algo frustrada, como iba a volver a localizarlo –pensé– entonces le dije que anotara el número de mi celular; me dijo que había olvidado el suyo en su casa y no tenia donde grabar mi “cel”, entonces le pidió prestado el celular a su hermano y ahí grabó mi número_ yo esa noche también había dejado el celular en casa de mi tío Rafa y no tenia donde anotar así que tenía que conformarme con que solo el se quede con algo para volvernos a localizar.

Regresamos a la pista de baile,
_ Eres muy linda… sería muy fácil enamorarme de ti_ me dijo
Yo estaba sonrojada…y solo le sonreía
_ Tu tienes una bonita sonrisa ¿sabes?_ le dije.
_ ¿En serio? Es la primera vez que alguien me dice eso_ él estaba sonrojado.
_ Si en serio…
_ A mi me gusta tu sonrisa, ¿te gusta sonreír mucho no?, eres muy alegre.
_ Pues si hay que estar siempre alegres, aunque por dentro estemos tristes_ le dije.
_ Ojala todas las personas fueran así como tú. El mundo sería distinto _ me dijo.
_ Yo le volví a sonreír ampliamente y mirándole fijamente a los ojos me acerque un poco más a él sin que se diera cuenta_ quería sentir mas de cerca su aroma.

Ya era casi las 5:30 de la mañana, había estado bailando con él todo el resto de la noche, mi corazón no dejaba de latir rápidamente y en mi estómago se dejaba sentir como un millar de mariposas revoloteando lentamente, creo que estaba enamorada…pero como en un cuento ya me tenia que ir, era demasiado tarde y la disco estaba casi vacía , fue entonces que él se acercó mas a mí, sentía unas ganas enormes de besarlo, pero me contuve, no podía, era un desconocido aunque yo sentía como si lo conociera de tiempos, creo que él también sentía lo mismo, y me preguntó medio sonriendo:

_ ¿Tengo algo en la cara?
_ Y yo me sorprendí, no porque.
_ Es que no me dejas de mirar
_ Es que tu mirada es algo misteriosa
_ Jaja…se sonrió… ¿en serio?, la tuya me gusta mucho es muy dulce y tierna a la vez, pareces una princesita muy fina….disculpa que te pregunte ¿Cuántos años tienes?
_ 20…Le dije
_ Vaya no parece, yo dijera que tienes 16 aproximadamente no será que te estas subiendo la edad…me volvió a sonreír
_ Nadie me cree que tengo 20, tengo q enseñarles mi DNI para que me crean, lástima que ahora no lo traje.
_ No, te creo solo bromeaba…solo que en serio eres muy bonita y fina.
De pronto sentí volver a la realidad cuando mi prima me llamó.
_ Bueno tengo que irme, fue un gusto haberte conocido
_ Igualmente, Isabel_ me dijo con una bella sonrisa de querubín_ Cuídate mucho espero volver a verte para conocernos mejor, en cuanto pueda te llamo OK.
_ Esta bien…y se acercó lentamente y me dio un beso en la mejilla; sentí su piel suave y fresca y percibí su aroma por última vez.

Me fui alejando de él y él de mí, sentía que perdía algo, quería quedarme mucho mas tiempo, pero ya era demasiado tarde…eran 15 para las 6 de la mañana…recordé que no teníamos permiso así que era de irnos ya; mientras salía del local, sentía como mi corazón se me oprimía y me sentía nostálgica… de lejos ya fuera veía su figura como una sombra que se quedaba lejos y se iba perdiendo poco a poco…

Ya en la casa tuvimos que subir de puntitas para que no sintieran nuestros pasos, menos mal nadie nos sintió, bueno eso creo jeje.
Al final pasé la noche más hermosa de mi vida, había estado como en un sueño y conocí en persona a mi príncipe azul: ELIAS…siempre lo llevaré en mis pensamientos, aunque jamás lo vuelva a ver.

…FIN

Y descongelaremos el hielo...

domingo, 27 de abril de 2008




Ningún octubre en lo que me queda por vivir, volverá a ser como el que vivimos en el dos mil cinco, caminando esas calles, conversando en esos parques, dando una caminata por la universidad alucinando que el amor había llegado… con un vino de por medio.

Digo “vivimos” porque, Rahiza Jurema Pereyra Vásquez y yo nos conocimos de una forma tan vertiginosa, tan precipitada que aquella tarde en que el cielo andaba nublado y hacía demasiado frio, fuimos tan felices, que fui capaz de contarle mi vida en diez minutos, y de mirarla como nunca antes había mirado a alguien… ambos teníamos diecisiete años, ella apareció como una ilusión (y me ilusionó muchísimo) se quedó para siempre dentro mis recuerdos como marcada con tinta indeleble; aunque pasaron muchos años para volver a rememorar aquellos días que empezaron una tarde fría de octubre de dos mil cinco frente a la universidad. Hoy nos volvimos a encontrar en el chat y ambos como nunca estábamos con los ánimos encontrados… hablamos mas de dos horas (hasta la madrugada) y tanto ella como yo sentimos que queríamos vernos (pusimos las cámaras), entonces mientras las imágenes cargaban, le dije “¡que emoción! Volver a verte miradita…” y en menos de un minuto la volví a ver, a pesar del tiempo, estaba tan linda como el octubre en que nos conocimos como la noche en que meses después, terminamos sin saber si terminábamos o si solo nos despedíamos… (Creo que mas linda) y se le notaba en su carita una alegría radiante que minutos después empezó a descongelar aquel nuestro sentimiento…
Conforme pasaban los minutos y con el hecho de volver verla, de pronto me empezó a invadir la nostalgia de aquellos días, de nuestros buenos tiempos… aunque ese entonces parece muy lejano, me vi en la necesidad de refrescar lo que sentía por ella y abrí una carpeta que tenía muy bien escondida como archivo oculto y comprimida, de modo que encontré algunas fotografías y las cartitas que le escribía. Mientras conversábamos le mandaba algunas, cartitas ella las volvía a leer y me decía que no podía creer que yo aun conservara los indicios de nuestra fugaz relación… Le dije que escondí todo en esa carpeta para un día como hoy se nos de la gana y volvamos a recordar y vivamos otra vez nuestro -amor de adolescentes- (como dijo ella)… Luego le expliqué por que me privé de sus recuerdos: “cuando supe que andabas con alguien y que estaban de lo mejor…” –le dije- comprimí la carpeta para luego hacerla invisible y un poco complicada de encontrar así cuando me dieran ganas de recordar lo que pasó me fuera más difícil encontrarla… Después de un rato creo que los dos, estábamos asombrados porque ni ella ni yo nos habíamos olvidado de aquellos días… seguíamos chateando y le dije ¿recuerdas el primer día? , te llamé al celular, estabas con tu mamá yendo a una clínica, y creo que nuestra cita se canceló, pero después quedamos en encontrarnos por la universidad, yo salía de la clase de física II como a las cuatro de la tarde, salí confuso lleno de curiosidad por verla, la llamé al celular, me dijo que andaba en un cyber que en sus paredes tenía pintado dibujos de anime, entonces busqué y nada, pasé por tres locales parecidos pero nada; ¿seria el nerviosismo? Hasta que por fin di con el lugar y nos vimos por primera vez en nuestras vidas, (estaba linda como esta noche) salimos en busca de un borgoña y nos quedamos en esa banquita que aun en estos días existe… le resumí mi existencia en diez minutos y nos abrazamos, ella agregó: “es verdad hacía bastante frio” y caminamos hacia las escaleras de los departamentos “y nos sentamos” -me dijo- y luego yo: “estábamos tan emocionados, que me dijiste que no ibas arrepentirte de lo que estaba pasando” y ella me contestó “si es cierto” (conforme nos íbamos diciendo esas cosas por el chat yo empecé a sentir una especie de nudo en la garganta y se lo dije) “después me enseñaste tu celular, era un Samsung color plomo con tapita” le decía (veía su carita y creo que se sorprendió que yo aun recordara esos detalles) . Ahora que es de día recuerdo que la miradita (como solemos decirnos) llevaba puesta una chompa color verde con un cuello grande y alto (que le quedaba estupendo) recuerdo haberme apoyado en su pecho y haber respirado su tenue aroma… recuerdo haber escuchado los latidos de su corazón…

En el extremo de la sinceridad, dijo que nunca me olvidaría, le dije que yo igual, me dijo que yo tenía a alguien a quien querer… le dije que calláramos y que no echáramos a perder nuestro sábado… ella cedió, creo que me quiso tanto como yo a ella, yo empecé a sentir un nudo en la garganta, luego cuatro y al cabo de un rato eran como tres mil, me dio su mano, la acaricie, nos miramos, nos tocamos sin tocarnos (todo por internet)…

Le pedí volver a vernos, y le encantó la idea, pero en un segundo me dijo que por ahora no se podía, “te espero todo el tiempo” le dije y entonces se nos vino esa malicia de aquel año y me dijo que le ayude a planear que le de una idea (eso me gustó muchísimo). “Por lo pronto nos veremos a esta hora por internet” será como vernos a escondidas, será como la canción de Camilo Cesto (esa que dice: a escondidas cada tarde…) hasta que llegue el día en que por fin nos reencontremos (no sin antes decirle que por favor ese día se ponga la blusa blanca que en aquellos días me gustaba tanto, aquellos días en que sábado a sábado la esperaba con la emoción de un niño)

Hoy al despertar, pensé en la conversación que tuvimos durante la madrugada y me sentí como ella anoche: “ido…con las ideas desordenadas queriendo volver a ese pasado fugaz”. Me siento contento por volver a encontrarla por saber que uno de estos días nos encontraremos… nos miraremos (yo en sus ojitos y ella en los míos) le diré ven y vendrá y por fin el hielo se descongelará…

Trujillo 26 de abril de 2008
Tres días despues, volvimos hablar hasta la madrugada y entonces comprobé que ella no había cambiado del todo (parecía que ya no me quería)... y tardaba en contestar le mandaba muchos zumbidos y ella no contestaba...
Pasaron cinco minutos mas, yo seguía sufriendo... (prendí el segundo cigarrillo) yo seguía obsesionado... la miradita parecía otra, hasta que me mandó un zumbido, me dijo que se había despertado su hija... y que amaba al padre de la niña...
Me dijo yo te quiero mucho pero no te puedo ver...
Me hizo un beso... la noté triste como despidiendose para siempre (y a mi mente vinieron muchas ideas como ráfagas y lo primero y lo ultimo que pensé fue: -el hielo jamas se decongelará...-)
Y hasta hoy muchos días despues, casi una semana, no he vuelto ha saber de ella...
Trujillo (muchos dias despues) de mayo de 2008

El regreso al cyber

lunes, 21 de abril de 2008



      Hace una semana, la computadora se averió, tuve que llevar la CPU al técnico y desde entonces mi vida ha sufrido cambios inesperados ya que ese placer rutinario de gozar de la Internet cuando se me daba la gana se ha visto interrumpido y como consecuencia he tenido que adoptar horarios y quehaceres de otros tiempos. El primer día pensé que la computadora estaría de vuelta muy pronto (a lo mucho en un par de días) sin embargo el técnico que me atendió -mismo médico- me dijo que las cosas se complicaron y que la falla del socket comprometió a la tarjeta madre y como consecuencia esta inutilizable. La solución me la dieron a los dos días, supuestamente debería comprar una nueva tarjeta madre sin embargo el modelo que buscaba dejo de producirse hace dos años y lo peor era que debía comprar una tarjeta actual y como si fuera un maleficio, la memoria y el procesador también deberían ser nuevos (las cosas seguían complicándose) y para variar, la pc que necesitaba para mi uso debería de ser de altas prestaciones y con muy buenas características y en esos días no disponía del dinero suficiente y tuve que decirle a mi mami a ver si me ayudaba en algo, ella me dice que ni bien le pagan, el fin de semana vendría sin falta que tenga paciencia que me espere unos días, “ya mami te espero ” le dije. Después de la conversación con mi mami supe que mi rutina iba a cambiar forzadamente, muchas de mis actividades las veía detenerse muchas de las tantas cosas que a diario hacia en la red de redes y en mi ordenador las veía congelarse… era abrumador pensar en las noches en las madrugadas que iba pasar sin mi computador…

En la universidad como siempre, nos atosigaban con los trabajos (y yo que no disponía de mi pc) fue entonces que después de mucho tiempo volví a ese placentero mundo de las cabinas, era como volver con una ex enamorada, sobre todo volver al cyber que está aquí a la vuelta de mi casa; lugar donde por mucho tiempo fui un fervoroso parroquiano usando sus antiquísimas computadoras para chatear hasta muy tarde hasta que nos botaban o para escribir los artículos que publiqué en La Industria o para modificar el diseño de mis blogs o para ver videos curiosos en youtube, leer manuales en pdf, subir fotos para el hi5, volver a leer los manuales pero esta vez en txt, repasar a la volada las clases que los profesores publican o simplemente matar el tiempo escribiendo estas líneas que a veces se me hacían difíciles de concebir…

     De modo que el día en que volví a tocar el timbre del cyber de “Don Mario Bros” (como solíamos llamar con mis hermanos al dueño de las cabinas) me invadió una curiosidad extraña (de repente y renovaron las computadoras, quien sabe y cambiaron las duras sillas y mas aun habrían cambiado a la chica que atendía), el señor al que le digo “profe” y que desde hace años no sé su nombre, abrió la puerta y me trató con la amabilidad de siempre y me dijo, “a los años flaco…” ; “es que pusieron Internet en la casa” –le dije- “ ah caray! ¡Que bueno!” -me dijo- seguidamente pasé a ese mundito tugurizado de computadoras que en otrora fue mi tercer hogar…

      “En cualquier máquina” me dijo el señor, “gracias” - le contesté - no sin antes ver a su sobrina a la chiquilla que años antes había conocido (había cambiado notoriamente, estaba mas linda…) pero no tan linda como la mujer que en estos últimos meses se ha robado mi corazón…
Estuve haciendo de todo, revisando los mails (la mayoría de ellos spam) viendo las tareas, chateando con seres extraños y modificando las paginas webs que administro, y desde luego completando esta nota; los sesenta minutos que alquilé me quedaron tan cortos sin embargo me pasé del tiempo como en los viejos tiempos y gracias a eso pude comprobar que la vieja tradición del negocio seguía intacta (el señor que cuidaba se ponía a ver paginas obscenas y luego se quedaba dormido y roncaba tan chistoso que yo prefería apagar la música para oír sus hilarantes ronquidos) entonces tuve la certeza de que casi nada había cambiado, y eso me alegraba, me daba risa y entonces me dieron ganas de volver a jugar como antes, ósea disfrutar de mis malévolas travesuras (despertarlo cuando yo desde la maquina que usaba, remotamente subía el volumen de la suya y todos escuchaban los sonidos impúdicos de los videos lujuriosos que el señor se ponía a ver, que chistoso era verlo asustado confundido, nervioso sin saber como se baja el volumen, mientras que nosotros los clientes reíamos en silencio y él indigno no sabía como disimular… consumí una hora y media y pagué el precio de sesenta minutos. Me acerqué a su lugar, le pagué con las pocas monedas que quedaban en mi bolsillo y le agradecí, él atemorizado solo atinó a decirme “como siempre, estos virus que paran jodiendo, y me abren esas paginas cochinas” si pues hay que tener un buen antivirus maestro porque si no uff… le dije, se rió teatralmente y abrió esa reja blanca esa reja de tantos recuerdos, y me vine a la casa gozando de mi travesura informática, feliz porque aun hay un internet a donde ir y porque su sobrina cada día esta mas linda, aunque tenga quince años y aunque yo tenga enamorada… ojalá un día ella tenga unos años mas y la computadora se me vuelva averiar y yo vuelva con el pretexto de alquilar una computadora y aprovechar mis travesuras informáticas para descubrir su vida virtual y sorprenderla a ella a su tío y a todos…

     Hoy en la mañana, el técnico telefoneó a mi casa y dijo que por fin dio con la verdadera falla y que no hacia falta comprar una nueva placa, que solo necesitaba una nueva fuente y que la pc ya estaba operativa… con las mismas tomé un taxi y fui por mi Pentium IV. Son las dos y cuarto de la mañana y estoy trasnochando como siempre escribiendo estas notas que me hacen sentir escritor aunque a la larga solo sea un novel aficionado…

 


Mi niñez es eterna...

domingo, 30 de marzo de 2008

Mi niñez es eterna
(Borrador)



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Un día me puse a recordar, para ver desde que punto de mi vida tengo uso de razón, o sea (¿cual es el recuerdo más lejano, o uno de los primeros?):
Entre los recuerdos más remotos que tengo de mi vida, son aquellos de cuando era chiquito ufff un infante diminuto algo rollizo y con cabellos ensortijados con unos ojitos negros que todo el tiempo brillaban y cautivaban a cualquier familiar o persona que se me acercase; algunos me querían apachurrar me daban miedo, me alzaban en sus brazos muy alto muy arriba y era traumático ver la superficie terrestre desde esas alturas, no entendía porque aquellas personas hacían eso, si decían que me querían ¿porque me asustaban…? –al menos a mi me daba un poco de vértigo cuando me alzaban– y me decían arriba chiquito arriba gordito, en fin ahora estoy contento por haber crecido tanto y es un alivio saber que nadie me volverá a alzar…

En aquel entonces debí tener tres años, vestía un pantalón corto, unos botincitos bien diminutos, unas medias blanquitas muy impecables y un polito que creo me quedaba apretado por la prominente barriguita que a legua se me notaba, entonces mi papi me llevo al hospital Obrero –el que ahora se llama Lazarte Echegaray– subimos a un segundo piso por unas gradas de cemento con una baranda muy alta -más grande que yo- pasamos por un pasillo que borrosamente recuerdo y entramos a una habitación, ahí estaba mi mami, acostada creo que con una bata color blanco y para su lado derecho tenía una bebita bien chiquitita y muy moradita –entonces me asusté- me agarré mas fuerte de la gran mano de mi papi y acerqué mi vista para el lado izquierdo y ¡oh! Sorpresa, había otra bebé así de chiquita, me sentí algo extraño -eran mis hermanitas- ¡eran gemelas! Mi mami no podía alzarme no podía moverse mucho, me miró con ternura yo me alegré mucho al verla tan feliz, caminé algunos pasos hacia ella y dio una palmadita, me hizo muchos cariñitos, fui muy feliz, todos estuvimos inmensamente felices. Fue una experiencia hermosa y medio difusa, después no recuerdo más…
Mi mami no se abastecía con las gemelas, su leche materna escaseaba, y nos daba la leche en nuestros biberones “Evenflo”, era una fantasía beber su lácteo sabor (creo que los biberones le daban otro sabor a la leche, la hacían mas rica) los tres tomábamos de nuestros biberones, aunque cuando yo era mas bebé según mi papi, en los días cuando vivíamos en Lima y yo no tenía uso de razón, allá en la casa de Breña, yo tomaba leche ENCI ( iniciales de la Empresa Nacional de Comercialización de Insumos que durante los años 80’s el gobierno de un señor apellidado García hizo circular por la boca de todos, sin embargo pienso que todas las personas que la recuerdan viven algo resentidas y a todo mundo le dan una mala reseña de la marca en mención, ya que para conseguirla se tenían que formar inmensas colas entre ellos mi papi, era mil novecientos ochenta y siete y me supongo que era lo único que se podía beber como "leche" ) la que a falta de refrigerador, la conservaban en un contenedor de tecnopor y mucho hielo. No obstante los recuerdos de cuando mis hermanas tenían mas de un año de edad y tomábamos los tres en biberón son un poco mas sublimes, de ahí todo aun sigue grabado no se me olvida… ni tampoco la veces que me acomodaba en la cama mirando al techo jugando con mis pies tocando las paredes dándome vueltas tomando mi lechita era como estar en las nubes, que rico era tomar nuestra leche en los biberones “Evenflo”...


Creo que cuando cumplí cuatro años me pusieron en el jardín de niños 1570 en Angasmarca, la maestra era una familiar muy cercana, - mi tía Laly- prima de mi papi; los recuerdos de esos días son vagos, son de cuando un día llovía demasiado y estábamos haciendo unos dibujitos en el cuaderno, creo que eran unas graditas, y de pronto el cielo estuvo muy oscuro muy gris, y un relámpago me asustó muchísimo también los truenos todo era aterrador, me dio miedo y hacía frio, también recuerdo que jugábamos con unos bloques de madera, unos bloques muy lindos y de varios tamaños –supongo que los distribuía el ministerio de educación- hacíamos camioncitos y buses, los empujábamos sobre el piso del aula y hacíamos un gran tráfico en el piso del salón, la mayoría de mis amigos se arrastraban y terminaban con la ropa hecha una mugre, yo jugaba con cuidado –mi mami me dijo que jugara en cuclillas- en casa jugaba con mis hermanitas, también en la vereda y en la plazoleta al frente de mi casa, donde había una pileta de piedras talladas, en la que por cierto en todo el tiempo que duró, nunca vi que le haya salido una gota de agua, jugábamos y jugábamos, todo mi mundo era jugar, tenía un triciclo color azul con blanco, estaba bien pintadito, tenía dos asientos, ahí paseaba a mis hermanitas a las gemelas, y cuando no llevaba a nadie, ese asiento era una bulla enorme, que daba risa, yo pedaleaba a toda velocidad y las latas chasqueaban graciosamente que me emocionaban. Tenía a unos amigos mas grandes que yo, Pancho (mi primo, al que ahora le decimos el pavo) que vive frente a nuestra casa, de él tengo un remoto recuerdo, cuando un día jugamos hasta la noche en la vereda de la placita, y me ayudó hacer mi casita con palitos, con cartones y muchas piedritas, una casita lo suficientemente linda para mi imaginación que en esos días volaba demasiado rápido, nos quedamos hasta el anochecer hasta que eran mas de las seis de la tarde y ya el sol se había ocultado, y vino a buscarme mi abuelita y tuvimos que abandonar la casita, me dio mucha pena dejarla tan linda con su techito de palitos, su puerta y unos adornos de latas de leche que habíamos encontrado por ahí, al día siguiente ni la menor idea ni el menor caso, era tan niño que algunos recuerdos los mas frescos eran tan volátiles, que hoy por hoy vuelven luego de mucho esfuerzo…

Mi abuelita Bertha, me alistaba para ir al jardín, es que mis papis salían mas temprano a su trabajo, las gemelas se quedaban con María, la niñera ( la que hasta ahora le tengo mucha consideración y cariño) y por supuesto con mi abuelita, ella me cambiaba la ropa, me lavaba la cara y me peinaba -huy que triste- para esos días ya no tenía los ensortijados cabellos, por el contrario tenía los cabellos mas disparados de todos los niños de mi jardín, entonces mi abuelita Bertha, me peinaba perfectamente y en la parte mas rebelde de mis cabellos me aplicaba jugo de limón –vaya que buen permanente- y listo, todos mis pelitos se quedaban quietos hasta que se secaba todo y mi peinado quedaba tan tieso que duraba hasta la salida hasta cuando estaba de vuelta a la casa y era gracioso jugar con mis pelos tiesos, estaban tan pegados que me daban cosquillas. En aquellos días mi vida era el jardín, jugar y jugar muchísimo, estar con mis papis. En la noche veíamos televisión en el único canal que se sintonizaba en Angasmarca, era RTP que nuestro televisor blanco y negro captaba a duras penas, y como de costumbre solo veíamos televisión en la noche ya que no había fluido eléctrico permanente, nosotros teníamos una batería y la usábamos por la noche solo para ver los aburridos programas que entonces se trasmitían en RTP, bueno excepto esa telenovela japonesas que muchas veces nos hizo lloriquear (“Oshin”).

Los niños grandes, -mis amigos grandes- tenían sus “coches” (carritos de tabla con rodajes) yo moría por uno de esos, pero era muy chiquito para poder conducirlos; entonces Ulises un primo, recuerdo que me paseaba, mientras otros chicos empujaban, él me llevaba entre sus piernas ahí sentado, jugábamos alrededor de la vereda, de la posta, que lindo era pasear en “coche” aunque nos ensuciábamos la ropa, todo era muy lindo… yo fabriqué mi propio “coche”, aproximadamente cuando cumplí diez años y fui muy feliz… (continuará)


Tocan la puerta...

martes, 29 de enero de 2008


Tocan la puerta, son más de las tres de la mañana, mi papi me dice que vaya a ver quien es. (No sé si he despertado o si todo es un sueño caduco) me pongo el pantalón y piso los botines, hace frio, la madrugada amedrenta con sus bajas de temperatura, entre la tenebrosa oscuridad salgo adivinando, me da tanto sueño que me da pereza levantar el brazo y presionar el interruptor, de modo que atravieso la sala a oscuras, abro la puerta saco la mirada para un lado y está un desconocido señor, me dice que necesita una carrera y que por favor le diga a mi papi que es de parte de Valverde, esta bien le digo y en las mismas condiciones en las que salí regresé al cuarto, le explico a mi papi lo que pasó y me dice que si quiero ir que me aliste; le digo que sí. Mientras el va al garaje me pongo una chompa y sobre ella una casaca, es de madrugada y en Angasmarca hace un frio que llega hasta las diáfisis entonces me despido de mi mami, también pongo en el bolsillo la usb para ir escuchando algo de música durante el viaje, -ya mami chau ya venimos- le digo, cierro la puerta y salgo tomando conciencia del frio adormecedor de las cuatro de la mañana.

Mi papá conduce, y en el asiento del copiloto va el señor Valverde, yo voy en uno de los asientos de atrás, en el carro aun se siente algo de frio apoyo mi cabeza para la ventana y me concentro en la balada que empieza a sonar (chau chau María de Los Bríos) ellos empiezan a conversar asuntos ajenos a mi persona yo pienso en que el dos mil siete se termina y con el se van un sinfín de sucesos muchos de ellos inadvertidos casi penosos y otros pocos color alegría… me da nostalgia (a pesar de arrepentirme algunos sucesos ya están hechos) mi papi me mira por el retrovisor y advierte mi estado de animo sigo inclinado hacia el vidrio disque meditando.
Por una carretera medio extraña seguimos viajando, a medida que nos alejamos del pueblo, el cielo se hace notar y está perfecto e impecable, se puede ver la infinidad de estrellas hasta algunas nebulosas, la luna esparce sobre el paisaje esa luminiscencia blanquecina como que a uno le da cargo de conciencia estar frente a tan magnifica expresión de la naturaleza (uno que siempre la riega…) entonces me di cuenta que lo que había escrito en mi perfil del hi5 hace un año aun sigue siendo cierto –soy sensible con las personas que amo…- (aun me queda esa sensibilidad que de por si heredé de mi mami). Mi papá conduce con la serenidad que lo caracteriza estamos alejándonos de su pueblo que también es mi pueblo, quien sabe y él en cada salida se lleva algunos recuerdos sin embargo yo en cada salida creo nuevos recuerdos, yo pienso en los amores que fueron y en los que no también seguramente mi papi a estas alturas me debe de comprender yo lo quiero mucho yo lo quiero mas de lo que él se imagina. Lo veo lo persigo con la mirada y la oscura madrugada no tiene piedad y descarga sobre mí esos cargos de conciencia, me presiono los labios respiro profundo no me desespero pero los sentimientos convergen, me odio por los días grises por el mal que le hice, me sobo el ojo derecho y sigo inclinado hacia el vidrio suplicándole a la luna la tranquilidad necesaria…

Prendo el celular, ya estamos “lejos” de Angasmarca busco el número de Analy aunque sean mas de las cuatro de la mañana me atrevo a llamar, timbra dos veces y a la tercera contesta (ella sabe que soy yo) le digo ¿hola niña como estas? ella responde que ahí bien, durmiendo un poco (yo que me rio calladamente, me dieron ganas de decirle así que novedad ) disculpa, le digo yo como siempre llamando a horas inoportunas no nada que ver me dice algo soñolienta umm si pues le digo lo que pasa que en Angasmarca no hay señal y ahora estoy de viaje por eso te estoy llamando desde el celular de mi papi, ella deja notar una sonrisa y me dice a yaa pero no te vayas a terminar el crédito –jejeje no nada solo quería hablarte y contarte que el fin de semana estoy de regreso por Trujillo a ver si nos volvemos a encontrar- ella contesta sutil y suave -ok ok chévere nos veremos entonces - me despedí le di un beso, ella correspondió y le dije chau cuídate y ella me dice esta bien , luego terminamos la llamada, (me quedé pensando un rato y sentí que la quería un poquito más)

Se nota la prisa que tiene mi papi, es que tiene que ir a la mina, es una carrera contra el tiempo, habíamos llegado a Mollebamba a las cinco de la mañana, el señor Valverde se despide y se marcha, nosotros regresamos con el mismo apuro mientras tanto el mp3 cambio de álbum, subo el volumen, me siento en el lugar del copiloto, mi papi prende un cigarrillo y conduce a toda máquina, activo el aire acondicionado y direcciono las rendijitas de la ventilación hacia mí para que un poco de aire me de por la cara y así no quedarme dormido, que alegría es compartir un viaje con mi padre, que perfecto es vislumbrar el amanecer viajando con algo de música es todo tan real, es una conversación de las cosas que pasé en la universidad, es el motivo perfecto para tener a mi papi mas cerca, es un chiste de esos pícaros, es una carcajada es la burla respetuosa por algunas cosas del pasado, es un consejo, es una balada del recuerdo (de sus tiempos en los que en las fiestas se bailaban solo baladas, en las que el chico tomaba a su pareja por la cintura y ella a dos manos colgada del cuello de su galán daban un sinfín de vueltas muy lentas y acompasadas sobre la pista de baile en aquellos días en que los baladistas eran los héroes románticos de una juventud que jamás volverá…)

De regreso iba siendo ya de día, el sol se levantaba ominoso disipando sus rayos resplandecientes yo miraba para atrás y una polvareda se dejaba inundar por la fresca de la mañana, al mismo tiempo mi papi alistaba las cosas para que pueda entrar a la mina, a las seis de la mañana me dejó en la plaza me dijo anda a la casa ( ya era muy tarde como para volver a dormir) le dije ya papi chau ve con cuidado, el frio era mas frio todavía, ya no tuve sueño, me quedé en la esquina a tomar un emoliente para abrigar un poco mi enfriado estado de animo, mientras tanto el perfecto azulino del cielo se imponía, veía mucha gente que conozco (como les gusta madrugar) sin embargo yo ahí conversado necedades con el emolientero burlándonos de cosas sin sentido veía como por el frente mi papi se iba a la mina, me tocó claxon dos veces y yo le levanté la mano a manera de despedida, me dio un poco de nostalgia verlo madrugador, verlo trasnochado, tan trabajador por nosotros sus hijitos.
Yo te amo papito Juan…
Trujillo 29 de enero de 2008

El sueño de Carlitos...

lunes, 10 de diciembre de 2007




Muchas horas después, cuando Carlitos Cruz estaba en sus cinco sentidos frente su computador por fin recordó lo que aquella noche de ingestiones y embelesos había soñado; sus veintitantos años se condensaron en su mente y se fundieron hasta que todos los personajes de su vida los que viven y los que no, hicieron una ronda y protagonizaron esa narcosis que muchas horas después frente su computador con mucho empeño intentó recordar… Al principio soñó que su doctora corazón la que conoció años atrás, la que le dejó esperando en la pileta, la que venía al hospital a la vuelta de su casa, la misma que al principio la enamoró con su sonrisita alegre con sus fotografías y con su tímida voz al hablar por teléfono, ella misma la encontró en el fondo de sus sueños, después de mucho tiempo él la vio en el campus en una confusión de clase, él sale a exponer quiere llamar la atención sabe que su doctora corazón esta observando, ahora él sonríe se mete al bolsillo la exposición, mira las mesas , a los alumnos y las amigas de la doctora lo rodean también la profesora sin embargo él sigue pensándola, quiere terminar todo y salir con ella no pide mucho solo ir a caminar a la salida de repente acompañarla hasta la vuelta de su casa… Pero la doctora corazón ya no vive por Monserrate ahora vive por la Noria, toman el mismo carro y Carlitos Cruz sigue empeñoso cree demasiado en si mismo y piensa que después de mucho tiempo, después de muchas citas imposibles, de cartitas ridículas y de citas telefónicas, ella le dará el ansiado sí. Llegan a su casa, era de dos pisos, con una gran fachada color blanco, para un lado tenia una puerta con rejas blancas también; ella se dispone a entrar pero olvidó las llaves y llama a alguien y baja un chico le abre la puerta y a Carlitos le pone una cara de pesadumbre pero él lo pasa por alto, la doctora va a dejar sus cosas le dice que lo espere un momento y lo deja solo entre las rejas y unas gradas entonces pasa corriendo una niña como de unos seis o siete años, Carlitos piensa que podría ser su hermana menor, le dice hola y la chiquilla solo le despide una mirada vacía y ni el menor caso y pasa de largo, es de noche y el invierno se hace sentir, se frota las manos y se pone a silbar una canción de Bacilos “Guerras Perdidas” mira a su alrededor encuentra un ambiente desolador ¿sería por el silencio de la noche y la tranquilidad de lugar? ; Hasta que aparece su doctora desplazando toda esa soledad, luego enciende la luz, él esta prendado con su mirada, parece que ahora si se quieren, va por sus manos la entrelaza con las suyas también la trae junto a su pecho, se vuelven a ver le brillan los ojos, trata de hablar le da de suspiritos en su frente, le da de sollocitos en su carita le toca ligerito los labios con sus labios, lo besa se ven volar entre las escaleras y las rejas color blanco de la casa, toda una escena de fotografía, se quedan inmutados por su pacto de amor y por ser enamorados a la media noche, toman un lugar en las graditas, sus dedos de nuevo juntos no quieren irse están ahí queriéndose en silencio mirando el cielo alcanzando ver las nubes dándose de suspiritos… A las doce y cuarenta se despiden, ella le hace otro besito con sus dedos, Carlitos se tiene que ir y de a poquitos ella cierra su puerta viéndolo para un lado hasta que la silueta de su Carlitos se disuelve entre la irregular neblina de la noche… Blandos sueños grandes deseos los que en el subconsciente de Carlitos se han concebido esa noche.




Luego haciendo grandes esfuerzos por distinguir los sueños que había tenido, continuó ligando sus recuerdos somnolientos como capítulos de una sola historia, hasta que por fin encontró un haz de luz entre la compleja y difusa intención de remembrar el sueño que tuvo aquella noche de ingestiones y embelesos pasionales, por fin se halló muy lejos soñó que se encontró con los amigos del pasado, estaba encerrado en una situación en la que solo sus mejores amigos lo podrían ayudar, soñó con Juan Carlos su mejor amigo, con Gerardo su cómplice en las inhibidas citas que tuvo con Ariana, la niña de tercer grado, estaba cerca a su casa preguntándose el porque de un supuesto rompimiento si en aquellos días su relación era intachable; Martín un amigo a medias, desde siempre quiso andar en amoríos con Ariana, pero nunca pudo o de repente si, en fin Carlitos Cruz se impuso y Ariana siempre lo quiso o al menos eso aparentó pero que lástima que en este su sueño apurado las cosas iban decayendo, se vieron al voltear la esquina, ella vestía un conjunto blue jean, sus pantalones eran largos y entallados, se le notaba por doquier su esbelta figura mientras que Carlitos andaba con el clásico uniforme gris, y en el hombro su chompa, ella no piensa detener sus pasos pobre Carlitos tiene que ir tras ella, le pide explicaciones le dice porque anda así con esa actitud, ella no le responde y sigue caminando a pesar de tener catorce años no era tan adolescente como pensaban; al contrario era una chiquilla con mucha prisa muy apurada por ser ya una mujer, él la veía y se daba cuenta que sus pasiones se iban calcando de a poquitos en la curvatura de su anatomía; anatomía en la que Carlitos muchas noches por la puerta trasera donde la casa de sus abuelos aprendió a moldear… no entendía porque ella ese día y muchas veces después le era esquiva, eso le cambiaba los ánimos él quería quererla ella pocas veces se dejaba querer, pero cuando lo hacia vaya que bien lo demostraba, si hacía frío ella iba con algo de abrigo le arreglaba el cuello le subía el sierre de la casaca hasta arriba le frotaba las manos le daba un poquito de resuello en su pecho y parecía amarlo… Para él no es así de fácil ya que la sombra de la desidia parece envolverlo, él no entiende el porque de la apatía, busca argumentos y nos los encuentra, no hasta que un viernes por la tarde en el patio del colegio la sorprendió escribiendo una carta, en un primer momento pensó que era para él pero luego ella se estremeció y la puso en el fondo de su bolso rosado, el mismo en el que una vez dejaron sus ropas para ir a bañarse juntos, no era necesario ser mas inteligente o tener un mínimo de sentido común para darse cuenta que esa carta no era para él, entonces sintió como cuando era niño, sintió que caía en un fondo profundo en un precipicio sin final, ella la abofeteó con la mirada tomo su bolso rosa, se marcho dejando una estela de ingratitud en la expresión del pobre Carlitos… las cosas ya no volvieron a ser las mismas de ayer, entonces se puso a recordar los buenos momentos que paso a lado de ella, incluso pensó en el día en que ella se fue en contra de su padre cuando este se inquietó y le llamó la atención prohibiéndole deje de frecuentarse con Carlitos, entonces ella rebelde desde siempre, le dijo que no podría hacer nada porque Carlitos era el chico que le gustaba… Así de tétrica estuvo la mañana, a Carlitos no le cabían explicaciones quería encontrar el verdadero porque, pero no podía (se daba de vueltas en la cama tiró de largo las sabanas hasta sentirse desnudo a la fresca de la madrugada y continuó escarbando en su éxtasis los porqués de ese su sueño amargado)




Cuando la temperatura de sus sueños descendió por fin fue armando ese rompecabezas de fantasías que le inundaron el subconsciente, de modo que su pensamiento estaba comprimido y el malestar le duró algunos días y una semana, es que sus recuerdos estuvieron tan convulsionados que pasaron de cuando era niño a cuando estuvo en la universidad, luego retrocedió a los tiempos del colegio (los buenos tiempos), así de disparatadas estuvieron sus ilusiones… sin embargo en la segunda parte de su narcosis empezó otra vez entre sueños a remembrar sus recuerdos y soñó con Ariana, recordó las noches en que clandestinamente por la puerta trasera de la casa de los abuelos de Ariana se amaban; sufrió cuando recordó el sin fin de escapadas nocturnas , en los aprietos en los temores en los que estuvieron entremetidos a pesar de eso aquellos tiempos en que su desconfianza a que los descubran era emocionante al punto que los extasiaba y los hacia gozar tímidamente (cuando ya el peligro pasaba ella prendía su mirada sobre él y le decía -ufff estuvo cerca, jaa esa carita que pusiste tontito, aquí nunca nos encontrarán- luego él lo abrazaba y le daba un beso en el cuello y lo hacía reír, ambos reían silenciosamente, era la una de la mañana y se protegían del frio madrugador que a esas horas acometía…) era para ellos su mundo nocturno, la ultima vez pareció la primera y la primera pareció la ultima y clarito entre sus sueños recordó el calor de su amada y ese tonito enmarañado que le decía: porque me besas así como un loco ah?; entonces él le responde que no sabe que puede pasar mañana y que prefiere que ese primer día sea como el último y que si tuviera que llegar el ultimo sea como el primero ósea algo frio y tímido (y así fue, sus triviales encuentros acabaron un día en que se terminaron besando como la primera vez, sin despedirse solo dejándose entre la tibieza de la habitación una estúpida promesa que ninguno de los dos llegó a cumplir…) En esa frenética necesidad de verse todos los días cuando ya era muy tarde, entre los regazos de la noche se envolvían a sus cariños, niños eternos niños amantes ella la niña apresurada por ser ya una mujer, él encarnando esa curiosidad viril de los quince años de un momento a otro sufría vertiginosamente las bofetadas que ella le propinaba con la mirada (el día de su traición y de la carta que ella le escribió a otro tipo) ese sufrimiento le hacia estremecerse y daba saltos como si su cuerpo estuviera electrizado y otra vez sus sabanas caían al piso y solo le quedaba la almohada para consolar sus atormentados sueños…




Parecía que Carlitos Cruz, nunca dejaría de soñar, las imágenes en su mente lo hacían revivir, lo que mas añoraba y no quería escapar de la fantasía en la que había sucumbido, sin embargo las seis de la mañana iban siendo y los rayos de sol, tímidos se filtraban entre la silueta de las cortinas que en un lado de su habitación aclaraban el ambiente e iban manifestando un tórrido amanecer… el despertador que un día le regalo la Sole empezó a dar su incomodo pitido y Carlitos volvió a este mundo y vio los estragos de sus sueños amargos, de sus sueños blandos, el desorden de las sabanas era evidente. Cuando se incorporó y dejo atrás el mundo de los sueños recordó algunos hechos que esa madrugada hubo de soñar y pensó por supuesto en su doctora corazón, y en Ariana que sería de su vida hace muchos años que no sabia de ella; entonces prende la computadora y entre los contactos se pone a buscar algún indicio de la otrora amante, y encuentra algo (no tenía la seguridad de que aun ella usara ese correo) aun así Carlitos es optimista y le escribe un mensaje diciendo que como era posible que después de mucho tiempo estén así de incomunicados que le gustaría volver a verla y quien sabe podrían desenterrar sentimientos pasados… El miércoles al medio día, cuatro días después de que Carlitos envió el mensaje, encontró una respuesta en el asunto decía: -hola ingrato- ; automáticamente se le vino una sonrisa y leyó el mensaje en el que Ariana le decía: -si pues ingrato hace años que no nos vemos y como has estado? Me contaron que terminaste tu carrera, y que estas viviendo aquí… tu como siempre no pierdes el tiempo no tontito? Lo siento mucho querido, este fin de semana me caso en la iglesia de la Concepción estas invitado déjame tu dirección para enviarte la tarjeta ahhh y porfa quiero que vengas con alguien obvio una chica… - y en otro párrafo decía algo que le dejó perplejo: -… ah otra cosa como para que ese día no te vaya dar un infarto jejejej , me caso con Martín Valencia, estamos juntos hace tres años y tenemos un niño de un año ahhh y se llama Carlitos ufff ya te contaré el lio que se armó cuando le puse tu nombre… un abrazo tontito, te espero el viernes para contarte ufff todo lo que he pasado y ya sabes ven con alguien … besitos -




Carlitos no salía de su asombro y no podía creer lo que había leído, se dijo para si mismo –que tantas cosas han pasado en mi ausencia- y se sonrió, no le cabía en la cabeza la idea de que Martín el chico del colegio, el amigo a medias, el que desde siempre quiso andar en amoríos con Ariana el viernes la haga oficialmente ante Diosito, su esposa y que tengan un hijo que se llama como él (todo parecía una novela mejicana). Al rato, la doctora corazón entra al chat y Carlitos le dice que si el viernes podrían ir a la boda de una amiga, y ella responde que si no se presentan inconvenientes si iría; entonces Carlitos recordó su sueño y le pregunta si sigue viviendo en Monserrate y ella le dice que se han mudado a su antigua casa, la que queda por la Noria muy cerca de la casa de Carlitos , por lo que él le pregunta la dirección o una referencia y ella le dice que es una casa, de dos pisos, con una gran fachada color blanco con una puerta de rejas blancas también. (¡No podía ser! era igual a la casa en la que soñó), Carlitos estaba un poco asombrado y le dice que bueno que ahora vivas por aquí cerca y le manda un zumbido haciéndole un corazón grandote, luego recordó lo de la niña en la misma casa y sin hacer sospechas le pregunta si tiene una hermana menor o alguna niña en casa por lo que ella se niega, luego le dice que solo tiene una hermana mayor que ahora vive en Maracaibo y su hermano menor que aun esta en la universidad; y al rato ella envía un guiño de una carita triste y le dice somos cuatro hermanos que eso no lo había contado a muchas personas, y le dice que tuvo una hermana mucho menor, la ultima de todos y que falleció cuando tuvo seis años en un accidente cuando jugaba en las escaleras de la casa de la Noria , por eso que decidieron alquilar la casa y marcharse como para olvidar aquel triste recuerdo. Carlitos Cruz está pasmado por las cosas que está descubriendo y por las coincidencias de sus sueños con la realidad, se toma un café cargado mira al parque hacia la calle y quiere estar tranquilo y en la computadora, su doctora corazón seguía hablándole le decía –estas ahí?, holaaa, hi- y él le contesta que sí, que él lo llama por la tarde para que vayan por los trajes para la boda ella le manda un guiño diciéndole -ok-, Carlitos cierra sesión aun esta con las pantuflas y su café cargado ya por la mitad, da unas vueltas en su cuarto, le da un poco de temor y decide escribir lo que ha pasado llama por teléfono a la casa de su tía le dice que no ira a almorzar que se quedará en su departamento porque tiene mucho trabajo, pone un poco de baladas del recuerdo hace una llamada a su madre como para tranquilizar el momento, va hacia la cafetera se sirve otro café y empieza a escribir con un párrafo que decía así: - Muchas horas después, cuando Carlitos Cruz estaba en sus cinco sentidos frente su computador por fin recordó lo que aquella noche de ingestiones y embelesos había soñado; sus veintitantos años se condensaron…- (emulando a Gabo, decide publicar en el diario de la ciudad lo que le había pasado) y habla para si mismo: -nomas falta que Ariana esté muerta y que el hijo de repente exista y sea mío- de prisa va hacia la agenda y llama a la Iglesia de la Concepción para preguntar si el viernes se casa un tal Martin Valencia con una tal Ariana Chavez, una voz longeva le contesta, y él supone que debe ser el párroco o algún secretario de la iglesia y le dice que si que la boda es el viernes catorce a las siete de la noche, entonces Carlitos dice -ufff esto ya me parecía una película de terror- y el longevo señor le dice disculpe? De que habla? No nada, muchas gracias es usted muy amable le dice, cuelga el fono y se vuelve a reír piensa en la cara que pondrá Martín cuando lo vea en su boda y habla mentalmente para si: -tranquilo campeón yo fui antes que él, no importa que ahora se quede con la flaca, ten la seguridad de que a él no le dice cosas como “tontito”, ella solo te lo dice a ti, vamos a terminar de escribir el articulo y desecha esos celos ridículos, que tu departamento como en la casa de los abuelos también tiene una puerta trasera quien sabe y uno de estos días la flaca venga y se besen una ultima vez como despedida y como en los viejos tiempos como locos para que luego de un rato ella te diga: porque me besas así como un loco ah?; y tu ya no le dirás como cuando niños: “que no sabes que puede pasar mañana y que prefieres que ese primer día sea como el último y que si tuviera que llegar el ultimo sea como el primero” si no le dirás que ella sigue teniendo el mismo saborcito de cuando estaban en el colegio y le darás un beso en el cuello no para hacerla reír si no para hacerla sentir esa tristeza que te da al saber que ella se acuesta con un hombre que no seas tú quien sabe y destapes un vino y brindes con ella porque se casa con otro; quien sabe y en tu habitación empiece a oscurecer y te encarnes con ella y al fin te vuelvas a dormir en su desnudez y te quedes dormido oyendo los latidos de su corazón-…
Trujillo 12 de diciembre de 2007