ANGASMARCA

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Conoce el maravilloso pueblo de Angasmarca

VILLA AZUL

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Conoce un lugar Maravilloso

Las Chicas del Pasado ( Parte III )

lunes, 15 de junio de 2009


En la noche del 29 resulté con Carlos con mis primos y muchos amigos de mi edad en ese vaivén de comparsas y rondas que desplazaban a la multitud como si fueran rebaños perdidos al pie de los castillos y de tantos fuegos artificiales que a pocos se iban terminando de armar, en una de esas movidas de rondas y bailes, una pantalla pirotécnica empezó a dar sus detonantes sonidos y mi ruedo de amigos se desintegró

Obligatoriamente tuve que tomar un plan de contingencia y como siempre yo alucinado me sentí en el papel de James Bond, tenía que averiguar, tenía que luchar por ella, (que patético verdad?) apenas habíamos bailado cuatro horas y media y como siempre tonto ni siquiera tuve la cortesía de preguntarle su nombre o sea estaba en nada, enfadado conmigo mismo por no haberla encontrado, regresé a casa donde todos estaban que me buscaban como locos porque era el día central, la misa y la procesión de la virgen Santa Rosa de Lima y yo volvía tan fresco en fachas con la cara de trasnochado como si no tuviera que ir al compromiso tradicional de la familia…

Mi mamá con su apuro clásico:
-tu terno está planchado sobre tu cama-
-te bañaas ahorita mismo!!!-


Mis hermanas:
-te pasas Juan Carlos mi papá está enojado por tu culpa-


-como gran señor anoche has llegado tarde y encima amanece y te desapareces-

Y por su puesto mi abuelita un amor:
-hijito cámbiate vamos a la misa negrito, apúrate te espero, no lo hagas caso tu papá no está molesto y si te hace algo se las verá conmigo…-

Aquel treinta de agosto fue un día como pocos, el cielo se prestaba con su perfección impecable, el calor hacía de las suyas y obviamente no me puse el saco, solamente la corbatita y salí a matar… James Bond se había encarnado en mí y salí en búsqueda de la niña fantasma…

En la misa me comía las uñas miraba hacia todos lados y como ido la buscaba entre tantas caras, entre mis amigos del grupo del coro (donde ademas estaba Julieta) y nada, empezaba a sofocarme, me aflojé la corbata y respiraba como si estuviera a punto de asfixiarme me sentí otra vez en el rol del 007 pero esta vez en una situación de pánico…

Al término de la misa a los chicos del grupo cristiano, nos regalaron unos rosarios color negro, con la respectiva bendición del sacerdote ni bien me lo entregaron salí volando de la iglesia salí a respirar y a ordenar mis ideas, estaba cayendo en la dudosa idea de que tal vez todo fue un sueño y que nunca bailé con la niña fantasma. De pronto en medio de la multitud y de un sinnúmero de danzantes que a esa hora se entrecruzaban por la calle delante de la virgen que orgullosa y bendita se veía mientras su pueblo en hombros emprendía su procesión anual… rogaba que la niña que había conocido no fuera un fantasma si no al contrario sea de carne y hueso al igual que cualquier mortal…



Desesperado sacrificándome con el cuello ajustado y la corbata a lo James Bond, la seguía buscando y caminaba desorientado entre la muchedumbre que manifestaba su ferviente devoción mientras yo imprudente sin saber que hacer perdía las esperanzas… incluso de tanto pensar y recordarla, llegué al punto de dudar y por consiguiente empecé a disgustarme por todo, incluso odié estar ahí caminando sin saber a dónde rodeado de gente que en su mayoría me conocía… también me odié por andar vestido e incomodo por el calor insoportable de la una de la tarde… y más trágico aun sin haberla encontrado…



Fue que en una de esas idas y venidas cuando mi abuelita me hizo un gesto como para guardar la compostura (obviamente no podía ocultar mi inquietud, me había pasado por todos los frentes de la procesión en busca de la niña fantasma) ya que muchos se dieron cuenta que caminaba iracundo e inquieto como un busca pique…


-que pasa hijito pareces un busca pique- me dijo mi abuelita…

No quedaba de otra, que acompañar la procesión y tranquilizarme inclusive en medio de mi mal humor, le pedí miles de perdones a la virgencita por andar echando fuegos en ese su paseo anual…


-debo estar enloqueciendo – fueron las tres palabras que dije mientras me quitaba la corbata de James Bond de quinta categoría… mientras la hacía un ovillo y la guardaba en el bolsillo derecho, presto a resignarme me aflojé la camisa y caminaba sin sentido… haciendo puños atormentando por tener la imaginación de un mocoso, acaso no tenía quince años (estaba grandecito) y aun alucinaba con personajes del cine y pensaba en la posibilidad de un fantasma…

Fue como en el cine (bueno ni tanto) pero fue algo así como cierta escena de suspenso y por supuesto todo en cámara lenta, era como si yo estuviera viendo un acto en el cual yo era protagonista y a la vez espectador… la banda de músicos empezó a tocar la más triste de sus marchas y de cualquier lado una niña como de seis años abrió un cesto adornado con guirnaldas y tules blancos del cual tiró de una pita celeste y zas!!! Tres palomas salieron alocaditas revoloteando atolondradas las pobres (no era para menos estaban en cautiverio) y así en medio del show dos de ellas se fueron lejos y juntas como desairando la procesión y la tercera… la tercera voló en círculos, voló agitadísima la condenada y bajó un poco como queriendo aterrizar en mi cabeza, luego por detrás asustó a un bebé que estaba en brazos de su madre para luego dirigirse al balcón de los León… se posó en ese balcón en el que de pronto había una niña con gafas oscuras jeans y zapatillas rosadas vistiendo un polo del equipo de mis amores: Unión Progreso…

Entonces supe que la niña fantasma en realidad no era un fantasma y estaba más viva que yo disfrutando del abrasador clima, bronceándose toda ella mientras por la calle desfilaba la multitud consolidando así la procesión de la Santa Rosita…

Mientras la miraba, rogaba a los cielos que ella no se diera cuenta que yo andaba por ahí con la camisa afuera y con la corbata hecha un ovillo dentro del bolsillo derecho, por suerte se retiró, se perdió en la puerta y empecé a respirar otra vez pero solo me dio chanche para limpiarme el sudor de la frente que brillaba escandalosamente porque esta vez regresó con una canastita llena de pétalos de rosa y sin dudarlo empezó a volcarlos sobre la imagen de la virgen y yo estúpido la miraba así como tantos otros chicos de mi edad y pensé en que debí ponerme la corbatita y que James Bond debería regresar a la acción…

Felizmente había una camioneta estacionada a un lado y por ahí me escondí y me volví a poner la corbata, me sacudí mis disparatados cabellos, me miré en el espejo del carro y conté hasta tres y regresé a la procesión para verla o mejor dicho para que ella me viera, cuando miré al balcón ella ya no estaba… solo la paloma daba vueltas por un cobertizo que estaba muy cercano…


-seguro ahorita baja- pensé
Y caminé hasta la otra orilla de la calle en medio del gentío y calculé como para que el encuentro fuera accidental y desde luego fue casual…


Me choqué frontalmente con la abuelita que casi me muele a palos…

Pero creo que pensó en ignorarme (menos mal porque igual esta vez traía el bastón de aluminio) y se pasó por mi lado como si yo ahora fuera un fantasma y tras ella venía un señor gordo y a la vez alto con unos bigotes a la antigua a lo Ramón Castilla (creo que estaban engomados y le venía al señor) se acercaba y me miró y me pidió permiso:


-permiso joven, que estamos retrasados- como no iban a estar retrasados si desde la mañana, desde la misa los andaba buscando pensé, mientras le hacía una reverencia de buen samaritano…
Entonces detrás del señor en mención y cogida de su mano, venía mi niña… como no olvidarla si su frescura era tal que en realidad me sentí un James Bond que al fin en una fiesta quizá en Ibiza o en una isla de las Antillas encontraba a su chica… nos chocamos de hombros y ella me hizo un gesto como diciendo hola y yo más torpe…

-ho hoholaaa-

Y luego con los dedos me hizo un ademán como diciendo que luego hablábamos y obviamente ese gestito me catapultó hacia una alegría fantástica…

En los momentos sucesivos trataba de mantener la calma pero no se podía y la miraba de perfil, miraba todo lo que hacía la veía persignarse y luego yo lo hacía… la miraba desde un extremo y en seguida del otro, tratando de explicarme muchas interrogantes que cada dos segundos agobiaban mi idílica tranquilidad.

-¿Por qué tiene el polo de Richard? – Desde luego no tenía estampado el nombre de “RICHARD” en la espalda (como todos se imaginan), al contrario solo tenía impreso en la espalda y con color negro el número siete y todos los fanáticos o los hinchas más allegados del club deportivo Unión Progreso, sabíamos que el jugador que vestía la siete era Richard Ramos León… que para variar era mi primo… el que siempre en mis cuestiones amorosas de aquella época tuvo que entrometerse…(cuando hable de Alina entenderán)

La curiosidad me tenía en vilo y empecé a teorizar: en que quizá Richard se hizo su amigo y le pudo haber regalado la camiseta? O tal vez ya eran novios y otra vez estaba yéndome de cara como en mis anteriores enredos amorosos, como decía don Ramón “me lleva el chanfle…” , esa mañana mientras seguía la procesión, ridículamente empecé a sentir celos por una persona a la que nunca le pregunté el nombre y peor todavía por una persona que había aparecido en mi vida hace doce horas… en conclusión estaba enloqueciendo por una desconocida.

Fue la procesión más inquieta de mi vida porque en algún momento sentí que el corazón no me cabía en el pecho (el sol de las dos de la tarde y el nudo de la corbata fueron mi tormento) incluso sentí vértigo y cierta debilidad al llegar a la iglesia en medio de esa aglomeración que clamaba a la Santa Rosita por sus milagrosas bendiciones… Temí perderla de vista.





No había tiempo para pensarlo, pues el James Bond que llevaba dentro me decía que debería actuar lo más antes posible, era ahora o nunca… aunque tuviera que cruzar entre esa multitud de feligreses, que aglomerados cabían en la iglesia. No me importó y le dije a mi abuelita que volvía al toque (mentí porque me demoré como media hora), me armé de valor aunque el corazón y las piernas me temblaban como perro envenenado. Me confundí en medio del gentío y esta vez estaba seguro de no perderla… me propuse ir sin miedo a nada y pedirle, hablemos. Pero por ahí como en las novelas, volvió ella a mi mente precisamente en ese momento (ok, ok lo admito, en aquellos días yo especulaba recelosamente en que Ludwing quería quedarse con mi gringuita, con la chica de la que hablé al principio, con mi Julieta), no lo pudimos evitar, nadie pudo evitarlo, ellos eran tan amigos que su amistad me hacía perder la calma, me daba miedo pensar en que Ludwing se estuviese interponiendo en mis planes con Julieta, como en la canción de Sin Bandera, “aun ni siquiera te tengo y ya tengo miedo de perderte…” así me sentí cuando los vi joviales conversando como si nada como si yo no anduviese por ahí caminando por sus narices (aunque a esas alturas yo no tenía derecho a reclamar, a resentirme porque andaba atrás de mi chica fantasma; igual no me gustó para nada esa escenita que quizá ellos ahora ya ni recuerden y supongan un invento mío)

Que hago, no sabía que acción tomar, pues por un lado estaba muriendo porque mi Julieta andaba risitas y risitas con uno de mis amigos de confianza, mientras que por otro lado estaba la niña fantasma a quien quería ver o tenerla ya mismo frente a mí para al menos preguntarle su nombre

Quería obsequiarle el rosario, que el cura de Cachicadán nos regaló a los chicos del grupo católico. Ese iba ser el truco, ese iba ser mi trofeo para ella...

Lo que quedaba de mí corazón y la intriga me volvían loco me hicieron articular inaudiblemente las siguientes palabras:

-hola he qué tal? – (ahora me pregunto cómo pude ser tan limitado en cuanto a mis modales)

Ella me miró contenta (claro como no si su 007, llegó hasta ahí solo por ella)

Y yo imprudente, a lo Bugs Bunny:

-hoola, ¿y qué hay de nuevo?- todo cómico yo

Y ella como una lechuguita súper fresca en medio del centenar de personas que nos rodeaban:

-hooolaaa que sorpresa, ¿estuvo bonito todo no?-

Después de un siglo respondí:

-ah sí y eso que otros años ha sido mejor –

-ummm bueno como es la primera vez que vengo, me pareció chévere-

Y vino lo peor, la palabra que nunca pensé iba salir de su boca:

-¿oye amiguito cómo te llamas?-

Queeee, dijo amiguito??? Me trata como a un niño?? Que le pasa? Pensé.

-ahh pucha disculpa creo que anoche no escuchaste cuando te dije mi nombre- Improvisé, mentí, tontamente.

-como había mucha bulla tal vez no te oí –

Y este aprendiz de seductor habló:

-etee yoooo me llamo Juan Carlos ¿y tú?- (¡Que tonto! Que redundante simplemente debí decir me llamo Juan y nada más, debí ahorrarme el YO.)

Y al escuchar su nombre, al verla concentrada en mí; llegó el momento, llegó el día en que comprobé la veracidad de la letra de la canción Amor Narcótico de Peralta:

- Tu amor es algo tímido, reñido
es algo típico
"nada especial"
eso dirían los demás
Tu amor es una trampa
es una lanza que traspasa
la tranquilidad, es algo loco
nada más
Es tan impredecible
tan sensible que se irrita
cuando gritas cuando quieres respirar…–


- Natalia Gamboa

Otra vez con mis extravagancias:

-ah yaa, yo Juan Gálvez-

Me miró como diciéndome ok, ok y ¿que mas?

Por lo que me sentí haciendo el ridículo sin poder hablar, sin decir lo que había planeado, (claro era demasiado) y aunque lleno de temores, eché andar el plan:

-ehh yoo – tartamudo

-si? dime-

Luego anti romántico: -yo quiero darte algo-

Y ella con diez mil metros cúbicos de agua helada, me canceló otra vez:

-mira porque no me esperas un toque si?-

Otra vez (como para variar) me dejó parado, mientras veía regados por el piso unos panfletos que informaban sobre las actividades programadas para la fiesta patronal, desorientado otra vez, ya no tuve pena si no por el contrario tuve rabia y celos porque ella hacía lo que le daba la gana conmigo, pero al ver los centenares de personas que me rodeaban, traté de estar tranquilo y mientras ella volvía, recogí algunos de los papeles que estaban regados por ahí y me puse a hacer avioncitos y los tiraba con disimulo y me deleitaba ver las caras de incertidumbre que ponían algunas personas que se percataban de mi arranque… le tiré el más grande y feo a Ludwing y alguien por ahí se río, de hecho yo también, eso es por Julieta pensé… aviones en la iglesia quién lo diría, ¡que pecador! Resulto este remedo de Gabo.

Luego ella que acababa de cumplir catorce años (porque días después me llegué a enterar de eso y mucho mas) volvió, cumplió su palabra y fue una casualidad en mi corto destino, no lo sé pero todo era tan misterioso en ella, digo esto porque siempre estuvo acompañada de sus abuelos y luego hubieron momentos en que andaba callada (como para siempre) e ignoraba mi presencia y me decía que se tenía que ir y emprendía una carrera de niña y me dejaba con un millón de interrogantes en la mente…


-hola ya vine ¿y que me ibas a regalar? –

-umm -

-¿tienes familia en Angasmarca?-


-si algunos parientes- musitó con tristeza


Entonces yo como muchas veces metiendo la pata:


-ahh yaa seguro tus abuelitos? O tus papás?-


-¡sabes que! eso no tiene importancia-


-umm disculpa pensé en eso como a tu abuelita la he visto con personas que conozco, pensé que era de aquí-


-ella no es mi abuelita, ella es mi mamá; y ya no me hagas más preguntas-

Y cierta ira emergió de su expresión, la contuvo un instante y la dirigió hacia mi…la envió con todas sus fuerzas:
-por qué haces estas preguntas?, eres un insolente!!! chau-


Y se fue corriendo, aniñada y loca de ira.

Mientras yo parado y tonto pensaba en qué pude haber hecho para que ella reaccionara así, me quedé viéndola partir entre la multitud que por las afueras, bailaba (como pagada) en la calle que da hacia el centro de la ciudad. Dos minutos después recordé que la noche en que nos conocimos ella le dijo "mami" a la señora que casi me lincha...

Recordé en ese momento que había abandonado a mi abuelita y volví por ella, me inmiscuí en ese laberinto humano a buscarla pero nada (mi abuelita diligente como siempre) ya se había ido y solo logré encontrarme con los chicos del grupo y por ahí con Julieta rebasamos una mirada y media:

1 : Nos vimos o mejor dicho yo la vi de frente casi accidentalmente (incluso le musité un hola imperceptible que más parecía una murmuración que una palabra bien dicha )

: Ella se percató de mi abrupta aparición (y creo que ni caso me hizo) y lo peor fue que Ludwing sintió un triunfo momentáneo al verme desinteresado con Julieta y además creo que fue feliz el maldito, porque se las traía, andaba muy afanoso con la que en diciembre habría de ser el amor más bonito que pude tener hasta hace dos años atrás…

Esa misma tarde, Angasmarca ardía en una celebración eufórica y su servidor parecía un ser perdido, (me alucinaba James Bond pero esta vez en la quinta avenida, en Manhattan) en una tumultuosa calle donde las bandas de músicos, los cohetes y los borrachosos prolongaban animosamente el penúltimo día de fiesta yo simplemente la rastreaba con instinto de sabueso sin flaquear con mi metro sesenta y cinco (de aquel tiempo, porque ahora ando por arriba de los ciento setenta cm.) saltaba como un desquiciado para encontrarla y dicho y hecho, la encontré solita en la puerta de la casa de la mayordomía (de los organizadores de la festividad) esta vez llevaba puesta una bufanda gris con manchitas rosa, una casaca blanca grande y sus lentes al aire con la montura color rosa también, vaya que le iba bien ese color…

-Hola Natalia-

-hola-

-te ‘tuve buscando-

-con tanta gente también – (huy que comprensiva pensé)

-nada ehhh por ahí tengo mis espías- (si supiera que dementemente la busqué como media hora)

-ummm a yaaa tonces me estás espiando?- me canceló

-no nada de eso como crees, ehhh mas bien mira aquí tengo lo que te dije en la Iglesia-

-a ver qué será???-

Lo saqué del bolsillo interior de mi casaca, (aun estaba en su bolsita), ella me miraba concentrada y de pronto extendí mi mano y le dije:

-no es gran cosa, pero está bendecido-

Le regalé el rosario color negro que horas antes me dieron en la iglesia.

-asu que chévere-

Lo extendió lo colgó entre sus manos y la cruz dio un pequeño brillo y su mirada de igual manera, aunque luego haya dicho lo que no quería que dijera:

-gracias amiguito, esta lindo, nunca me han regalado un rosario- (si claro, pero no era necesario que me digas amiguito porque yo quiero ser tu chico, pensé)

-no es nada- altanero yo.

Pero ella un amor…

-de todos modos está lindo, gracias-

Y misma escena de Los Años Maravillosos, se inclinó un poquito hacia mí y en ese estupendo momento cuando la veía venir directo a mis labios, crucé los dedos cerré los ojos e hice un puchero como para que el beso aterrice delicadamente en mi boca…

1, 2, 3 nada!!!

Y una voz interior me dijo ¡abre los ojos tarado!

Ni bien los abrí, ella acababa de darme un piquito en la mejilla…

No supe que sentir ni que decir simplemente confirmé otra vez los arranques extraños de mi niña fantasma:

-gracias- susurró y se fue corriendo donde sus abuelos (supongo), mientras yo otra vez desolado entre el tumulto ratificaba mi idea de que ella tenía algo extraño, quizá cierto aire fantasmal…

Yo en ese momento quise gritarla, decirle estas palabras (que a decir verdad las dije pero bajito), que feo hablaba en ese tiempo o mejor dicho que ridículo:

-para que siempre te acuerdes que tienes a alguien que piensa en ti por aquí por Angasmarca…-

Camino a casa, me sentía como la selección peruana:

-jugué como nunca y perdí como siempre…-

No importaba, tampoco me sentía completamente perdido porque al menos logre algo de su cariño, aunque el esperado chape haya sido postergado…

En la plaza encontré a media farándula Angasmarquina, llámese mis mejores amigos, algunos profes del cole’, algunos jugadores de futbol de mi querido Union Progreso, en resumen, medio mundo de conocidos, ahh y para variar Carlitos:

-bien ahí ahhh –

-no pasa nada on- le contesté algo serio

-jaa te veo pegao por ahí, `ta en algo tu flaquita –

-no jodas-

-tranquilo jugador-

-nada, no hay nada aun –

-ya pues cáele, mira que mañana se termina la fiesta y se va todo el mundo-

-‘tamare tienes razón, ya mañana se van seguramente-

-que sano-

-la vaina es que sus abuelitos, mucho la cuidan-

-haz algo pes… tú que eres poeta, escríbele una carta!!!- me dijo pícaramente Carlitos, el gran conquistador…

-puede ser no?-

-si pes, ohee ya pe déjate de vainas, galan monse-

-vamos a bailar caracho!!!- le dije resignado, pensando en que si no pasaba nada, no había otra opción además igual iba perder porque ella tarde o temprano tendría que volver a Lima, y las probabilidades de volver a vernos eran ilusorias. Nos confundimos con toda la gente y bailamos como más pudimos aunque su servidor siempre pensaba en la niña fantasma.

Mientras dejaba de tocar la banda, por ahí alguien nos invito unas gaseosas (porque en ese tiempo no estábamos relacionados con la cerveza) y apoyados a la pared de la municipalidad, Carlos me dice:

-¿y cuántos años tiene?-

-pucha no sé, no le he preguntado-

-parece chibola- (si y nosotros muy viejos, pensé)

-igual ya fue, porque preguntas tanto ah????-

Y me señaló como imitando esos gestos que en las películas los narcos colombianos le hacen a sus esbirros para que hagan sus fechorías; no lo comprendía muy bien, entonces vuelvo la mirada y veo a un Carlos tan emocionado (como el día cuando por primera vez le dio un beso a Celia):

-ahí viene ‘on - me advirtió un satírico Carlitos

-Ahí viene tu flaca on- repitió

Y era cierto; ahí venia Natalia, ahí venía la flaca, altiva en un momento y sublime en el otro, una combinación de personalidades.

-tú mismo eres Juan- me recordó Carlitos mientras me codeaba.

-que empiece la fiesta primo!!!-

No le dije ni pio, solo recuerdo que me dio la mano y bailamos una cumbia que por esos días estaba de moda, (era Paloma Ajena de Agua Marina) pasito pa’ delante, uno pa’ atrás como recordando la vez en que hicimos un fonomímico del grupo en mención (eso fue un año atrás, en la fiesta de aniversario del cole’, Carlitos, Ludwing, Jorge, Julio, Antonio y su servidor) ella me miraba asombrada por la chispa que tenía en ese momento y me dijo:

-saaabes, eres cheeeevere- pegada a mi oído porque la bulla era total…

Yo asentía gestualmente (y mandado me pegaba más a ella como si no fueran suficientes sus gritos de brujita…) y la farándula moría de envidia… ¿qué hacía un mocoso como yo con esa limeñita???

-Ahh, sieeempreee soy asiiii- presumí

Mientras por un lado Carlitos, él mismo era con una flaca desconocida, hacía sus piruetas picarescas, daba vueltas idas y venidas, la tomaba por la cintura y cimbreaba como un trompo, mismo Cantinflas.

-En la noche hay un baile, en la escuelita verdad?-

-ahh si-

-irás Juan?-

-claro cómo no-

-vamos ¿?-

-ya vacan chévere- y pucha pensé en si esa noche iba ser como las anteriores, que tal si mi papá no me daba permiso? Igual tendría que escaparme.

-hoolaaa oyee que pasa?-

-ahh nada disculpa…dime a qué hora nos vemos y donde –

-a las once en la esquina del hotel-

Mejor no digo nada pensé porque no vaya ser que me deje parado otra vez.

-ok no hay problema-

-eh amiguito antes que me vaya puedes pedir una canción?, como veo que tú conoces a todo mundo- (claro cómo no iba darse cuenta si toda la gente del cole` conocidos y no, me pasaban la voz… ufff que educados)

Pucha que roche pensé.

-ahh yaa normal - conteste

- Procura de Chichi Peralta-

- Epa esa canción es buenaza y está de moda no? –

-me encanta, porfaa si?? –

Claro como no mi amor, por ti lo que quieras pensé (ahora que lo recuerdo, creo que eso estuvo recontra huachafo)

Maldito como no vas a tener ese tema que está de moda, pucha y ahora??? Pensé cuando volvía a buscarla, triste porque ese remedo de DJ que había, no tenía el tema que le gustaba a la niña fantasma… ya sé quien me puede salvar (adivinaron, pensé en el gran CARLITOS)

Le hice señas a Natalia que solita me esperaba en una banca, como diciendo que me espere, y fui volando donde Carlitos y lo jalé del brazo:

-Carlos, es de vida o muerte, ¿tienes la canción Procura de Chichi?? –

-nada on, pero yo sé quien lo tiene, o mejor dicho quien lo vende –

-¡quien habla rápido!-

-Sare ese on es el único que vende cd’s en Angasmarca-

-‘tamare verda di?, ya compare gracias, ahora esfumate!!!-

Busqué en mi escuálido bolsillo y solo tenía cuatro soles, cuatro malditos soles, mientras que a unos metros Natalia me esperaba impaciente.

-me esperas cinco minutos?-

-que pasa te veo agitado-

-nada solo cinco minutos y bailamos tu canción si??-

-ya vacan –

Entonces esa hora corrí, a mil por hora donde la tienda de Sare, ni bien llegué y le di los cuatro soles y sorpresa el bendito disco costaba cinco, no había otra salida que pedirle rebaja:

-ya pe Sare, luego te doy la luca-

-no Galvis, baja la luca no seas agarrao-

-en serio no tengo – (maldito te odio pensé)

-yayaya, pa la próxima son cinco ah –

-Dame el que tenga Procura-

-mira no se qué música toca ese zambito, pero ahí en la caja debe decir-

(Claro pues que vas a saber de buena música, si escuchas puro fichiruches, pensé)

Dios fue peruano y me dio la alegría de ver la palabra PROCURA, en la séptima ubicación de la lista. Emprendí una loca carrera de vuelta con el disco en el bolsillo y con la emoción a todo dar…

Parte de la letra dice así, pero ojo comentada por su servidor:

Procura seducirme muy despacio (creo que ella lo hizo)
y no reparo de todo lo que en el acto te haré (aquí fallé yo)
procura caminarme ya, como ola del mar (ella lo hizo, bailaba lindo)
y te aseguro que me hundo para siempre en tu rodar (los tres días que pasamos me hundí en ella)
quizás convenga que te alejes (y se fue para siempre)
quizás me domina la tentación (nada me controlé)
de imaginar que estoy tan cerca de ti (la canción tiene razón imaginar porque ahora tamos lejísimos)
tan cerca...sin poder resistir… (que pena porque no pasó nada)

-gracias, eres inolvidable- me decía mientras bailábamos.

Todo afanoso le dije:

-lo hice por ti, para verte sonreír-


Ella me miró, se recogió el mechón de su pelo y no dijo nada mas, simplemente bailamos muchas horas, (creo que hasta las ocho de la noche), en medio de los fuegos artificiales levantando polvo en medio de un mar de gente -desde luego sin soltarnos las manos- bailamos en silencio solo mirándonos, preguntándonos como deberíamos actuar a esos cortos quince años cuando uno piensa que el amor lo es todo… se llama Natalia Gamboa así como la conocí, misteriosamente desapareció al día siguiente, se subió en un ómnibus color verde, yo accidentado corrí tras ella para pedirle perdón, por no haber ido a verla a las once como habíamos quedado (me dio roche decirle que mi papá me sorprendió cuando estaba a punto de escaparme y me reprendió y me mandó a dormir, también me dio vergüenza decirle que esa noche lloré de impotencia al estar metido en la cama mientras ella seguramente moría de frio esperándome en la esquina del hotel) pero el ómnibus ya partía e hice lo que tuve que hacer, le di la carta que escribí toda la mañana

-léela en el camino - (era obvio ni modo que lo iba leer en Lima)

Pero siempre yo tenía que joderla todo …

-y el polo del Progreso?- hablé como mostrando mis celos chuscos .

-ahh mi abuelito donó el uniforme de este año y como está bonito el modelito me puse uno, ¿por qué?-

-ahhh yaaa es que yo también soy hincha de ese equipo- ufff mas te valía decir eso que mencionar a Richard… pensé

Enmudecimos o mejor dicho enmudecí mirando sus ojos, el mechón de cabellos que le caía por el hombro con su mirada vacía y a la vez llena de amor… Hasta que en ese segundo parecía que ya íbamos a llorar y me volvió a hablar:

- mi mamá nació acá, pero en la época del terrorismo, en un ataque, falleció y mis abuelos paternos me criaron toda la vida en Lima, vine a conocer la tierra de mi madre porque en diciembre me iré a New Jersey con mi papá, él está trabajando allá-

Y sus ojos se enlagunaron, intenté ser fuerte.

-nunca me olvidaré de ti Natalia- logré decir, mientras otros pasajeros me apretaban en el diminuto pasadizo del bus…

-igual Juan-

Quise seguir hablando quise quedarme en ese bus parado no importa, mirándola, hablando de lo que sea, pero con ella, porque al parecer ella se robó algo de mí…

Minutos después, en mi cuarto tirado en la cama escuchaba “En ausencia de ti” de Laura Pausini, mientras que en un mapa de Estados Unidos buscaba la palabra New Jersey, y como para vengarme de mi papá (porque él es profesor de Geografía y en ese tiempo jugábamos a hacernos preguntas sobre ciudades y capitales del mundo) le pregunte:

-papi ¿Dónde queda New Jersey?-

-en Estados Unidos hijo ¿por qué la pregunta?-

- un amigo dice que su tío vive por allá –

- allá hay una gran colonia peruana, tengo un primo que vive allá también-

-¿y cómo se llama tu primo papi?-

-Eduardo Gamboa-


Mujer Noche...

lunes, 25 de mayo de 2009



* Buscando en archivos pasados encontré el siguiente relato el cual lo escribí hace dos años, espero sea de su agrado:




Es la noche del matrimonio y Juancito mas que alegre, hay boda, habrá baile, habrá un banquete, no habrá cerveza, a él no le importa el amarillento líquido, a él nada le llama la atención, solo una esbelta mujer, con muchas curvas (mas abajo que arriba…) con un tormentoso mirar con un rasgado escote con los pasos que dejan mucho que pensar (es ya una mujer). Y es la segunda ves que Juancito la observa, sin embargo días antes en la boda civil la yegua no estuvo tan ávida como esta noche, que con tan prolongado escote se pasea de aquí para allá, llamando la atención de cualquier hombre… -Yo los vi a todos- hasta el pastor que realizó el casamiento, volteó su añosa mirada donde Diana Rosa Mautino, que esparrama sensualidad a lo largo del salón. Juancito al frente con terno a medias rastrea hasta el mas mínimo de sus movimientos y machaca su puré de manzana y saborea las rebanadas de pollo cual hombre descubriéndole un amor exasperado al tiempo en que destruye con espasmo la cónica forma de su porción de arroz… Habría que decirle hola puedes bailar conmigo? Tendría que abandonar a la familia para incursionar hacia el fondo del salón donde se afincaron todos los familiares de Diana por supuesto ella también… piensa lleno de optimismo Juancito.



Juancito, tiene mas que diecisiete años y le importa un comino la edad de la aludida. Por que en unos minutos ya están bailando, ella refriega su espalda en el abdomen del pobre Juan, es un escándalo bailar de tal manera en una boda donde la mayoría son señores reservados y religiosos, parece que a Diana no le interesa, ella cumple su rol de chica coqueta (y vaya que todo lo hace bien) y a Juancito se le ha despertado todo, como quisiera tenerla contra su frente y hacerla sentir su sangre…



Los invitados se han dado cuenta del baile impúdico de la Mautino, ella no es tan mujer tiene dos años mas que el pobre Juan, como que siente que deben mantener la discreción y no dejar que el deseo fluya…



-hola tu eres la prima de la novia verdad?-
-si pues y tú primo del novio no?-



Juancito responde afirmativamente, el terno lo tiene atosigado, pero no es inconveniente para pedir el correo electrónico (por si una tarde se encuentran y hablan de todo un poco), quien sabe puede que sea caballeroso no obstante la sensualidad posterior de Diana es mas sugestiva, ella acepta y le da el bendito correo electrónico. Juan bondad en mano guarda el papelito en el bolsillo de la camisa, con la mente estimulada se mide el tiempo; él tiene un Casio color negro en la muñeca, mira la hora le da un beso en la mejilla, ella sigue mirándolo con un énfasis como si dijera “y este mocoso atrevido que quiere conmigo?”. Juancito se siente triunfante, regresa donde su familia al extremo occidental de la pista de baile con el correo en el pecho y con la mente ideando el futuro y lo que pueda pasar mientras la hembra se quedó llena de dudas y contradicciones. Estudia educación le gustan los niños al menos…



A Juancito también le quedaron deducciones el tiempo lo diría… Después de algún tiempo se encontraron en el parque, ella estaba mas mujer todavía, Juancito con un agosto mas en su vida -teóricamente son enamorados- ambos se necesitan ambos son una sola pasión a veces se repelen otras pocas se aman, igual el sentimiento los ronda…



Él sabe como lastimar él ha sido de lo peor, él ha sido todo menos amor, la Dianita siempre lo busca a pesar de las canalladas de Juancito y regresa para que abrazada a él observen las oscuridad de la noche (como si fuera mucho estar viendo la oscuridad prosperar) su amor a veces estaba prohibido, pero mas veces estaba ofrecido, entonces Juancito era verano y ella invierno…
-“…nos calcinábamos el tacto mas de veinte minutos, ella se largaba yo suplicaba o viceversa, al fin lo que importaba era el amor…”- Cuenta Juancito.



Las manos de Juancito son de ella y los labios de la susodicha son de él, los besos regresan y las miradas van de frente, Juancito se intimida y a la salida está ella (queriéndola a su manera) para comprarle una galleta “casino” de lúcuma (que a él le fascinan) aunque él nunca regrese, aunque él haya sido un insensato casi todo el tiempo con sus imprudencias de niño por eso él le debe las disculpas de todo el tiempo, y el beso asfixiado también…



Él no puede decir mas por ahora, la odia y la quiere sin embargo mas la desea. Ella es la seducción hecha persona mientras él es un mocoso de dieciocho años que está escribiendo puterío y medio (en el diario) mientras ella se larga cuando se tiene que ir asi mismo obedece a los llamados urgentes de este canalla llamado pateticamente Juancito.



Juancito y la Diana jamás han hecho el amor parece que hoy día pueda ser no obstantante parece que jamás lo harán, al final el cuento termina en lo mismo: todos son felices y viven para siempre, lo que es yo sigo asombrado por las pasiones bobas esperando al amor, esperando a la ideal y consumiendo de esa adicción llamada Diana Rosa Mautino de la Puente. Eso sí , no la olvido ni la saco de la mente; será que nuestros pecados y el sinfín de cosas hechas o por hacer me dejan enfermizo…



NOTA: Como te lo prometí aquí está lo que pediste… yo el mocoso al que le gusta escribir cursilería y media queriendote un poquito mas y te espera para entregarnos nuestras carnes cual animales salvajes… aunque hoy en enero de 2007 no vuelvas mas, me da miedo me siento desamparado dame un abrazo te lo ruego…



JUAN CARLOS GALVEZ VELASQUEZ
Trujillo 30 de enero de 2007

Las Chicas del Pasado (Parte II)

viernes, 1 de mayo de 2009

(viene de la PARTE I):
…Pero yo no me tragué el cuento, como era posible que cambiara de opinión, ahhh no yo era un poco tonto pero no imbécil… Nunca imaginé que esa misma noche descubriríamos con lujo de detalles esa sospechosa enfermedad (que aquella mañana en plena clase luego de hablar con su mejor amiga y luego de aceptar una cita a horas inadecuadas conmigo) de manera intempestiva le hubo de sobrevenir. Aquella enfermedad que descubrimos a media noche y que se pronunció con sonoros síntomas de dolor…


Aquella enfermedad que incluso me llego a doler a mí...
Aquella noche descubriríamos ese su falso amor

II

- No compare tenemos que ir son vainas, o sea primero dice que si y en cinco minutos nos cancela?- Carlitos me reclamaba seriamente como si él fuera la persona agraviada.


-no compare me dejas picón, yo ya estaba pensando en la Vanessa, osea los cuatrashos la hacíamos linda – Cuando no Carlos con sus variantes (cuatrashos, o sea los cuatro)


-ya pe caballero, dice que está enferma ya fue será pa’ la próxima –


-no Juan no habrá próxima, esta noche iremos a ver si la negra está enferma -
-ohe pero yo la vi en clases, está hasta el perno-


-oye sonso!!!- me reclamó un ofuscado Carlitos.


-las mujeres son así, son frías, calculadoras, bocas flojas, te diré yo mano-


-ya ya maridazo… eres mas mocoso que yo y te achoras- todo burlón yo.


-y eso que tiene que ver? Ohee compare yo he vivido en Santo Dominquito, en Florencia, en callejón, estas con el hombre- Se jactaba de su acriollada procedencia.


-escucha sano, tienes que ser mosca, porque ella tiene su fama, no sé como has caído en sus garras, no seas sonso no te enamores, como decía un pata en la tele, el buen amante no se enamora, no seas cojudo Juan, tú tienes que ser el que le apague la luz y no ella a ti sano-


-ya Carlos, ahí vemos si esta noche iremos–


Toda la tarde nos pasamos en el dilema en si íbamos o no, Carlos al parecer parecía más empeñoso que yo y se mataba insistiendo (creo que me convenció por cansancio).
-ya compare si vamos- le dije


-hasta que por fin!!!- murmuró Carlos
-vas a ver, esta noche la hacemos linda, se hacen las tercias pero igual se las traen, yo sé pes son pendencieras -
-como que la hacemos?, el del plan soy yo no tu-
-nada Juan, por ahí estuve saliendo con Vanessa, vas a ver hoy día nos pinta-


No había más que pensar, Carlos era más experimentado que yo si de conquistas se trata. Me dio risa cuando dijo que andaba con Vanessa (la hermana menor de Violeta) eso explicaba el porqué de tanta insistencia… ahora me sentía mas comprometido con nuestro plan, ya que no solo era por mi si no por los dos, esa noche olía medio calentona y desde temprano planeamos nuestro ingreso (con todo y un croquis que Carlitos dibujó) decidimos ir aunque Violeta haya dicho que no, todo incauto yo (y ahí me tenía otra vez, dejándome llevar por las utópicas ideas de Carlitos) acepté ir ya que se trataba de una cuestión de honor (estaba en juego mi hombría) la que aparentemente había perdido el día en que ella me pidió que le chupeteara el pecho y ahora que se presentaba semejante oportunidad, (ni tanto porque igual nos dijeron que ya no vayamos) como decía Carlos, tenía que dejarme de cojudeces e ir con todo, ir a matar…


Habíamos quedado a las once de la noche y Carlos imprudente, empezó silbar… si se despertaban mis padres fracasaría nuestro plan.


Escuché el clásico silbo (el que hasta el día de hoy seguimos usando) y en puntillas, abandoné mi cama, me abrigué con una chompa extra y despacito, presionando la puerta como para que no chille, salí de la casa, temiendo que mi papá o mi mamá me sientan y me descubran… y Carlos imprudente seguía silbando y creo que cada vez más fuerte, ya lo estaba odiando de no haber sido que mi perro casi se escapa, felizmente no ladró porque si no estaba perdido…


Como no tenía llave, puse una silla detrás de la puerta y prácticamente la dejé entreabierta, caminé pegado a la pared, por si mi papá de casualidad se asomaba a la ventana que da a la calle y Carlos me vio y (menos mal no se le ocurrió silbar) caminamos, por la calle del mercado…
Lo noté preocupado y algo serio:
-que tienes sonso- le dije


-he perdido el plano y encima te demoras dos horas- me decía Carlos, y de hecho lo noté muy diligente para sus cuestiones de amoríos, luego casi me rio en su cara, pero fingí (cuando me dijo que había perdido su plano) me hice el dolido:
- pucha y ahora??- Le dije.


Y él mas atormentado que yo decía:


- si pues caballero entraremos a ciegas…- Pobre Carlos, tanto que se había esforzado en rondar la casa de las aludidas, incluso dibujó flechas y pasadizos por donde supuestamente íbamos a entrar en busca de una noche calenturienta… ahora no teníamos nada, solo una linterna de mano que le tomo prestado a don Abimael...


Caminamos la recta del mercado y luego bajamos por la calle de las chicas en cuestión y Carlos otra vez con su genio:


-ya compare a lo sinvergüenza ¡vamos!-


No había de otra y entramos por la parte trasera de la casa, en donde había un pequeño muro de adobes que a las justas sobre pasaba metro del altura.
-por aquí es, hay que entrar- Ordenaba Carlos y yo todo sonso y friolento trepaba el muro.
Y entramos como si fuéramos unos ladrones, había un pasadizo corto y quizá escuchamos los pasos que alguien daba en el segundo piso (pero hicimos como si no hubiéramos escuchado nada) y de repente al fondo alguien estornudó, no pudimos distinguir si era hombre o mujer… pero claro, Carlos hacía como si lo supiera todo (pero en realidad estaba más perdido y temeroso que yo)


-son ellas 'on!!! vamos al cuarto del fondo… pensando nomas porque su hermano está en el segundo piso, si nos chapa nos mata –


Nos acercamos de a poquitos y escuchamos a Violeta, quejándose de algo, como si estuviera adolorida o sufriendo…


-entonces si estaba enferma- le dije a Carlos.
-que tendrá di?-
-mejor vámonos de repente ahorita viene alguien o tal vez esta con su mamá-
-no seas sonso, Vanessa dice que están en la chacra los tíos-
-No Carlos, no la escuchas? Está muy mal-
-si ‘on tienes razón creo que son cólicos menstruales-
-sea lo que sea larguémonos de aquí!!!- le dije.


Que inocentes fuimos, se suponía que no debíamos hacer ruido y nosotros muy frescos estábamos discutiendo en pleno pasadizo en la oscuridad de una casa que no era nuestra y de la que si nos descubrían nos podían dar una paliza por ladrones…


Lo raro era que violeta se quejaba de una forma extraña (y por eso dudamos), nos quedamos callados, y como nunca, nuestras mentes cochinas acertaron (ya se deben imaginar el porqué de los gemidos) nos pegamos a la pared y luego a la puerta y sorpresa!!!


Alguien ahí dentro le estaba haciendo el amor a Violeta y nosotros pasmados, tiesos y mudos quizá maravillados ahí mudos e inmóviles alucinados, ¡era la primera vez que estábamos así de cerca de lo que era el sexo! Pero claro yo otra vez con mis cojudeces (como decía Carlos)


-tal vez lo están haciendo con ropa, solo es un juego – le dije a Carlos


-ves baboso, pa’ que te metes con jugadoras-


-vámonos ya fue on , nos vayan a chapar –


-espera a pique el pata habla y lo descubrimos, ta’ quien será no?-


-antes de irnos me voy a vengar- le dije perversamente a Carlos.


-que vamos hacer?-


Entonces vino la maldad, así como ella me hacía eso, yo iba divertirme un poco y le dije a Carlos:
-amarremos la puerta y nos vamos-


Carlos casi rompe en risas y aceptó además si el tipo que se encontraba dentro de la habitación se creía lo máximo por generarle esos turbulentos gemidos, nosotros le íbamos a fregar un rato, porque obviamente tenía que sufrir para desatar el pasador de mi zapatilla.
Carlos me dijo:


-hazle un nudo de coche-


Lo único que recuerdo, es que le hice como cinco nudos, mientras ellos mecían una cama chillona, mientras ella envuelta en su pasión, se contenía los gritos e intentaba que no salieran de su cuarto sin embargo fue en vano, porque nosotros ahí pegados a la puerta escuchamos e imaginamos como ese tipo desconocido en ese momento tocaba su cuerpo con una desesperación y un calor que a nosotros nos hizo escapar tan rápido que ni hubo tiempo de tener el sigilo que mantuvimos cuando ingresamos como si fuéramos unos ladrones…


-‘ta que pendeja no?- me dijo Carlos mientras se limpiaba el sudor de la frente.


Y a mí no me quedaba mas que aceptarlo (era el enamoradito, el cachudito, en pocas palabras el imbécil):


-si on tenías razón, ya pe caballero ya fue – Era lo único que podía decir.
Nos quedamos callados un rato y a Carlos lo notaba como si él también sintiera mi tristeza (aunque creo que a esa hora ya no tenía pena), al contrario tenía rabia por no haberle hacho caso al buen Carlitos, claro él sabe de mujeres pero yo terco cuando me dijo que ella era famosa ¡me lo dijo! Pero claro yo por andar de picaflor…


-vamos a dar un olímpico de repente por ahí encontramos algo de acción– dijo Carlos
Carlos nunca va cambiar, por eso lo quiero como lo quiero. Un olímpico quería decir un recorrido completo, hasta el estadio del pueblo, luego por el colegio y luego a las casa…
Luego vinieron las risas:


-Y nosotros que al principio creímos que estaba enferma-
-y yo pensé que era un cólico menstrual –


Nos chocamos las manos y nos reímos de la mataperrada que habíamos cometido y desde luego no parábamos de imaginar en cómo sería cuando el tipo iba salir de la habitación? Y de la que se iba armar si los descubrían.


En la caminata por el campo de futbol (como a la una y media de la mañana), por fin hablamos del desconcierto que nos mantuvo en silencio: ¿su hermana sería cómplice? ¿tal vez en lugar de Violeta fue Vanessa? ¿o peor aún era un inquilino? O su hermano mayor?... no quisimos volver para vigilar y desde luego ver de quién se trataba porque ya era más de la una de la mañana y una ligera neblina cubría el pueblo y veíamos como se difuminaban las luces de la calle (de un naranjado de sodio a un color más tenue) el cual por un momento me llenó de nostalgia ya que en ese momento pasábamos por la casa de los abuelos de Carlos y recordé a esa niña a la gringuita que un día se olvidó que de niños fuimos amigos y que ahora en el colegio cada día se ponía más linda y yo sonsonaso nunca le dije un hola, pensé en todas las cosas que pasaron esa noche y lo que habían pasado los meses anteriores y llegué a la conclusión de que con Violeta tuve una relación no apta para chicos de mi edad y no me arrepentía de lo que había hecho, porque en definitiva no llegué tan lejos como ella… y luego miré hacia la izquierda y vi la ventana del segundo piso (porque claro la gringuita de la que acabo de hablar vivía ahí desde que la conocí) y la imaginé (que enamoradizo fui en aquel tiempo) y me moría de ganas por quedarme dormido y despertar ya en el colegio donde al fin podría verla más de cerca a la niña que tiempo después hubo de ser el verdadero amor, mi primer amor…


Y de repente sentí un golpe en la espalda:


-ohe sonso estas mudo, jajajaj que dolor, yo te dije ves –
-nada, no es por eso gil-
-agua que no has de beber…- se burlaba Carlos.


Para nada, por eso ahora lo escribo como para que Carlos de una vez por todas deje de fastidiarme ya que hasta el día de hoy (mas cuando nos tomamos unas cervezas y recordamos los viejos tiempos) sigue pensando que yo sufrí mucho tiempo por ella, para nada al contrario yo olvidé todo cuando hacía los enormes nudos…


Esa noche volví casi congelado a mi cama y por suerte el perro no me ladró, aseguré la puerta y en la cama no podía dormir (estaba hasta el perno, creo que me había resfriado) y no fue hasta más de las dos cuando me quedé seco, pero antes de eso en mi mente ya buscaba la forma para que mañana en el colegio al menos pudiera decirle hola a la gringuita de la que les cuento, mejor dicho a Julieta, sí a Julieta la que estaba en tercero cuando yo estaba en cuarto año… que creen Carlos y Celia fueron los mediadores…
Continuará…

LA CRÓNICA DE UNA MUELA PICADA…

domingo, 26 de abril de 2009














Viernes: Empiezo la mañana con un agudo dolor de muela, el cual me ha quitado el sueño y también la paciencia, sin pensarlo salgo volando a la farmacia y pido el analgésico más potente habido o por haber, luego me compro medio litro de agua sin gas y aparentemente siento algo de sosiego… le doy un millón de gracias a los creadores de esa pastillita que ha atenuado mi dolor…
En la casa me enjuago la dentadura y de ratos siento otra vez ese fastidioso dolor, me acuesto sobre la almohadita de napa y presiento un poco de tranquilidad, me quedo dormido y sueño el trauma dental de mi niñez:


[Aquella tarde lejana y remota cuando mi papi pegaba los vidrios en la ventana y yo lo ayudaba con esa masilla (que ahora ya casi nadie usa y que huele a pescado podrido) que por su elasticidad me divertía mucho, hasta que de un momento a otro esa muela traicionera -la que nunca olvidaré- empezó a zumbarme cada vez mas como si quisiera ensañarse conmigo como si hubiera querido terminar con mi corta vida, con mis humildes ocho o nueve años de edad, entonces por más que quise hacerme el fuertecito igual me di por vencido y empezaron las lagrimas, el dolor, el sollozo y el odio por esa muela que quería verla lo más lejos posible de mi encía…


Mi abuelita me puso una pepa de limón, pero nada, luego mi papá dijo que con agua helada me pasaría pero creo que fue peor y otra vez mi abuelita Bertha insistió con lo de las pepas, pero esta vez ya no de limón, sino de clavo de olor, igual nada hacía efecto y yo moría de dolor… en unos minutos se pareció mi mami con un vaso con agua y una pastilla ”toma hijito esta doloflam te va pasar…” muy cariñosa mi mami, pensé que el dolor terminaría con la tableta, decidí relajarme pero fue inútil, porque igual seguía sintiendo como si me taladraban la muela cada vez más fuerte y lo más triste era que nadie podía ayudarme…
Luego mi mamá se acordó que mi tía Laly tenía el bienaventurado “Gingisona toques” y en un segundo voló, pobrecita mi mami se fue volando y llegó al toque mientras yo en el camarote en medio de una crisis por culpa de esa muela que me hacía experimentar todos los tipos de dolor habido y por haber…


-“siéntate hijito”- me dijo mi mami
Y todo herido víctima de mi molar superior izquierda me senté, abrí la boca lo mas que pude y mis padres la hicieron de odontólogos (o mejor dicho de anestesiólogos) mientras mi mami me aplicaba toques de Gingisona, miraba como mis hermanas de lejos eran cómplices de mi dolor y ellas en mi lugar cerraban los ojitos y yo lentamente recobraba la tranquilidad ufff que hermoso era volver a estar bien, alabé, los endiosé a los creadores del “Ginsisona Toques”, pensé que eran lo máximo, en ese momento se me vino la idea de que mi mami debería comprar o mandar pedir de Trujillo por lo menos media docena de frasquitos, por si las moscas, por si la muela me hacia otra mala jugada…


Después mi papi dijo que era demasiado que deberíamos ir cuanto antes al dentista, pero pucha en Angasmarca solo habían técnicos casi aficionados y desde luego mis papis no me iban a arriesgar a tanto, por lo que a los dos días aprovechando las vacaciones, viajamos a Trujillo a pasar el verano si no me equivoco el verano del año ’95, sin presagiar que sería el verano mas trauma de mi niñez…


El primer día en Trujillo, mi mami me llevó al seguro, donde un dentista medio raro, un tipo colorado parecía una súper muralla por su inmensa gordura, era de esos dentistas que a primera vista te dan miedo pero que al rato, demuestran lo tan bonachones que son (el típico gordito alegre). Recuerdo, prendió su tele, luego su VHS y puso una película de las tortuninjas - yo feliz -mientras no era mi turno, feliz porque hacíamos cola, éramos como cuatro niños y creo que yo era el tercero de la cola -ufff mi destino tuvo que ser así - ya estaba escrito, primero feliz con una peli de las tortugas, luego ahí en el patíbulo abriendo la boca para que el gordinflón con sus agujas sus tenazas y no sé que mas herramientas hubo de usar para sacarse aquella mi muela traicionera, la que me hizo ver cosas de otra dimensión y colores como si usara una cámara infrarroja, quieto yo asustado también, no perdía de vista a mi madre, todo parecía una eternidad, tanto que mas duré yo en asustarme que el gordinflón en extraérmela, sentí como mi sangre bajaba en picada de la cabeza a las extremidades inferiores, sentí ese frio traumático de los hospitales y a lo lejos escuchaba la locución que hacen por medio de altavoces para llamar a los médicos o enfermeras o etcétera para que se acerquen a cualquier área del hospital.


-no te muevas, tranquilo vamos como hombrecito- me dijo la versión peruana de papá Noel, yo cerraba los ojos, enduraba la cabeza, sufría mi trauma al cien por ciento y nada, pucha lo peor era que solo sentía como si hubiera una piedra empotrada en mi encía y a la que el gordo esculpía con un cincel y un súper combo…


Quise llorar, cuando plum!!! Salió fugaz y con algo de dolor y con un sabor obvio, entonces abrí los ojos y el gordo la tenía en su pinza, la condenada muela estaba bicolor, blanca y roja por la sangre, la odie, me burlé en su cara me enjuagué un poco y quise llorar quise correr donde mi mami pero no. Me aguanté, porque una niña había llegado al final de la cola y me miró con lástima como si me tuviese pena (que ridículo yo) trataba de estar lo más tranquilo posible e incluso le dije al dentista:


“ya no sangra doctor no es necesario el algodoncito…” todo seguro altanero machazo como bueno (jaa me creía Rambo) todo por aquella niña que me emocionó, todo por esa niña de mirada café, vestidito amarillo, zapatos oscuros y medias cubanitas…


-¡claro que no!, vamos campeón muerde el algodón y no le pases tu lengua por la herida por que si nooo te puede dar una hemorragia -


Me traumaba el gordinflón y como un eco, la palabra “hemorragia” se quedó resonando en mi mente al mismo tiempo le daba algunas recomendaciones a mi mami. Yo como si saliera victorioso de una batalla resurgía campante y con prosa como sacándole cachita a los otros pacientes que al igual que yo estaban aterrados esperando su turno, desde luego la niña de la que hablé estaba sentada leyendo un folleto en el que clarito recuerdo lo único que logré distinguir: IPSS… caminaba calculando pasar a su lado y ella ni el menor caso… y yo ridículo mordiendo el algodón con mucha fuerza como para no morir desangrado…
Mientras salíamos del consultorio, el gordo estalló:


-señora la receta!!!- farfulló mientras se cambiaba de guantes, luego le dijo a la niña si era tan amable de alcanzarnos la receta y ella fue amable (como no lo iba ser si tenía carita de serlo) y se vino hacia nosotros con la receta, creo que vino hacia mí, y se acercaba mas y yo tonto recién me di cuenta que esta vez tenía puestos unos lentes como de niña nerd.


-tenga señora – habló dulce como si se tratase de un hada o algo así…
Y para variar otra ridiculez:


-gracia… que digo gracias, jee eque el aaal_go_dooón no puedo hablar bien gracia - le adelanté las gracias a mi mami y creo que la niña me miró y se burló de mi y creo que pensó en que aparte de ser un payaso fui el ridículo de la tarde… claro pues que tonto al hablar desarticuladamente y me fui pensando en sí ella pensó que hablé de ese modo porque me puse nervioso o por lo del algodón. Igual se quedó grabada hasta el día de hoy con su carita de nerd y con su folleto del IPSS…


A la salida del hospital como para no perder la tradición, mi mami me compró un jugo Liber, tomé algunos sorbitos y con la boca inclinada como para no perturbar la herida además palabra “hemorragia” me seducía, me daba miedo, todo por culpa del gordinflón entonces lo odie por cinco minutos…
En la casa mis hermanas me decían:


-a ver enseña… a ver abre tu boca –
Yo monse como siempre abría la bocota y ellas curiosas admiraban lo único que hasta el momento era visible, el color guinda del algodón al que había mordido por más de una hora…
-te ha dolido?- ingenuas ellas


-con anetecia pue – ya parecía un chileno por mi forma de hablar
Y ellas se reían se burlaban sanamente de mí e intentaban hacerme hablar para que se divirtieran… me agarraron de su puerquito.


Lo peor fue cuando tuve que quitar el algodón, aparte de fastidiar ya era hora de retirarlo, no podía estar todo el tiempo ahí, fácil y adquiría una infección… igual hice malabares con la lengua y de a poquitos sentí que me despedía del algodón, mi destino seguía haciéndome sufrir y le agarre un odio a muerte a la muela. Seguidamente corrí a la cartera de mi mami, encontré a la causante de mi suplicio y presa de la rabia y el dolor acabe con la integridad de mi muela, la ví brillante y rosada por otro lado, cogí el martillo y plum!!!; la desbaraté la hice añicos y no sé si fue el momento o la fuerza que hice… pero igual sentí que el algodón estaba fuera de la herida y lo escupí e ingenuo yo me enjuagué con agua fresca si vaticinar que lo peor estaba a punto de suceder… sufrí, estrañé a mi papi a mi abue a todos y me eché a llorar y todo se nubló no sé que mas pudo pasar… ´


Hoy al recordar y pensándolo bien, no deseo detallar lo que pasó en seguida (dos motivos: no recuerdo bien y me da pavor revivir tan triste recuerdo). Será que puedo herir la susceptibilidad de los lectores y desde luego la mía, es que todo se volvió como una peli de terror, en resumen, ese mismo día terminé internado en emergencias por tener una hemorragia y como otro trauma recuerdo la dosis que me aplicaron para no perder mientras me trasladaban por aquellos pasillos lo cuales recuerdo como fotogramas, como si estuviera viendo una peli en cámara lenta, yo ahí llorando o quizá desmayado desangradme o tal vez ahogándome con mi propia sangre…
Mientras me llevaban en la camilla, recuerdo haber visto a un escuálido doctor examinándome al paso el pulso, abriéndome la boca y palmeándome la cabeza (mismo capítulo de Clave Uno) escuché por otro lado una voz que pedía Adrenalina Concentrada… yo quería llorar pero no podía y sentía en mi boca algo gelatinoso… y solo pensaba en mi mamá…


Dice mi mami que todo fue rápido, ella con mi tía Raquel me llevaron en un taxi, pero antes de eso me había desmayado y desde luego ella estuvo preocupadísima y me estiraba las piernas mientras mi tía Raquel me abrigaba las manos. También me había bajado la presión (cosa que hasta ahora me sucede, por eso ando abrigado hasta en verano) y que empecé a despertar en emergencias del hospital Lazarte (uno que está a la vuelta de mi casa). Dice mi mami que me hicieron una limpieza bucal, porque los coágulos se hacinaron, luego siguieron aplicando una solución coagulante - la que teóricamente me salvó la vida – tanto lloré que de cansancio me quedé dormido y que a las dos horas estuve en la casa, acostado, rodeado por todos… desde luego esta vez mis hermanas no preguntaron si me dolía o no solamente las noté compasivas y asustaditas, nunca olvidaré esa histórica muela, ni mucho menos esa noche traumática en el hospital…

Esa fue la peor experiencia que tuve, en lo que a dolores de muela se refiere. Por eso al despertar, me sentí asustado, es que al recordar por medio de mi sueño todo lo que me pasó no supe que hacer.
Me puse un polo, fui a los servicios y me vi la cara de pesadumbre que obtuve, después de dormir más de dos horas, sedado por esas pastillas para el dolor de muela que al parecer fueron efectivas. Sin embargo cuando di mi segundo sorbo de agua, otra vez y lentamente el fantasma de aquel abominable dolor regresó… La guerra estaba declarada, salí volando a la farmacia y pedí el doble de dosis, por ahí también compré medio litro de agua mineral (sin gas desde luego) y me zampe las dos tabletas:


-que rico es ganarle la guerra al dolor de muela- dije.


Ya en la casa me tiré otra vez a la cama como sepultado (como no si prácticamente me había drogado para evitar el dolor) agarrado a mi almohada de napa disfruté de esas sensaciones narcóticas que a uno lo sumergen en un sueño riquísimo. Esa noche no soñé nada y dormí como un bebé como no he dormido en años.]


Sábado: La alarma suena a las seis y once de la mañana, despierto súper, con energías al cien por ciento, alisto todo y vuelo a la universidad mientras que en el mp3 escucho “more tan words interpretado por Eric Patrick Clapton” y veo los hechos últimos de mi vida como imágenes de un avance de película, también evoco mi niñez como algo hermoso y a la vez inalcanzable, desde hecho en los brazos de mis padres y bajo las tiernas caricias de mi abuelita Bertha… me dan ganas de llorar de nostalgia, pero luego veo en un panel electrónico el aviso de una clínica dental y plum!!! Me acuerdo de la existencia de esa muela que ayer, anteayer, y todos los días de la semana me viene sacando de quicio y súbitamente mi estado de ánimo cambia y por coincidencia la canción que acabo de mencionar acabó.


Todo es psicológico pensé, hare como si no existiera esa muela (bien maricón yo, por no ir al doctor, además por el trauma de mi niñez) en clase participé todo el tiempo incluso hice todo tipo de preguntas hasta que Arturo mi amigo dijo que para ser sábado empezaba con fuerza, eso me hizo reír y pensé otra vez que todo se manejaba con la mente, que si me mantenía ocupado nada pasaría…


A pesar de mis pensamientos, al promediar las nueve, mi molar superior izquierda, contraatacó, estaba perdido, la sentí decidida a joderme el día, esperé como un cuarto de hora (como dándole tregua) pero nada y automáticamente pensé en esas pastillitas que tanto favor me hicieron y terco otra vez pensé en auto medicarme…


Para las diez de la mañana pedí permiso, el dolor era insoportable, volé a la farmacia más cercana y compré las benditas Dolocrodralan Extra Forte pensando que al llegar a la casa otra vez iba estar narcotizado, pero que mal me hubo de ir, todo estuvo igual y empecé a perder la calma…


Salí como un loco pensando en el aviso de la clínica dental, pero solo me quedaban quince soles en el bolsillo y eso creo que no me daba ni para el taxi, llamo a mi hermana para pedirle dinero y me dice que volvía de su trabajo de campo a las doce y que era mejor esperarla para ir a la clínica después de almuerzo, yo histérico dije para mi mismo: “tu pensando en comer nomás”, me subí al primer taxi que paró y sin preguntar cuánto me cobraba le dije que me llevase a la UPAO, corriendo como un loco entré a la clínica, donde los que siguen estomatología practican con la gente que como yo quiere darle fin a sus problemas dentales.


Hablé con un alumno y me explicó el procedimiento, yo terco aún le dije que era una emergencia, que era insoportable y que si era necesario que me la extraigan pues que lo hicieran, pagué cinco soles, me registraron y crearon mi historial, me pidieron el carnet y todo lo necesario (y ahora pensándolo bien no sé cómo pude tener paciencia para tanto tramite si lo único que deseaba en ese momento era que mi muela estuviera fuera de su lugar) entonces esperé como diez minutos, los cuales fueron de intensa agonía. Hasta que por fin la salvación, me llamarón y volé, ahí estaba un grupo de chicos de mi edad y una profesora (la odontóloga me supongo) y me examinó y yo que odiaba a todos esos pares de ojos que me observaban como si fuera el primer paciente de sus vidas (los odie a todos) y pensé en que tal vez fue un acto desesperado el de ponerme en manos de practicantes pero no había marcha atrás, estaba allí recostado mientras a mi muela la fotografiaban y le sacaban rayos X, que ridículo, no me faltaba más ya que por poco y muero de una colerina en lugar de dolor de muela…

-Huy amiguito- me dijo la profesora.


-Es una cascarita tu muela, necesitas ortodoncia, lo que significa tratamiento o una extracción que es algo más rápido y lo que desde luego te quitará el dolor-


Yo ahí pensativo (otra vez mariconazo) pregunté cómo es la ortodoncia y cuanto costaba (ya que solo contaba con diez soles).


Y solo entendí el siguiente resumen, creo que me cortaban los nervios y mi muela iba ser como un árbol muerto o sea sin raíces y que ya no habría dolor y que costaba como cuatrocientos soles y que con el tiempo la muela se tornaría de un color oscuro casi tirando para negro y que para eso tendrían que ponerme una corona, lo que implicaba más dinero… yo no estaba para explicaciones y le dije que la saque aunque me duela hasta el alma…
-ok chico- muy fresca ella, claro como a ella no le iba doler…

Y de pronto todos volaron a sus puestos: un chico preparó la anestesia, otro me acomodó la silla, otro reguló las luces con un joystick y dije (que achorados son estos sonsos) y bueno la historia se repitió así como cuando tuve ocho años y un gordinflón me sacó la muela, ahora una señora cuarentona me hizo el favor y colaboró en mi guerra contra esa muela que según ella parecía una cascarita. Ni modo, estaba ahí acechado por personas que en mi vida había imaginado, perdiendo (y para siempre) una molar, aunque a decir verdad en ese momento el dolor era extraterrestre y me importaba una sibarita si la perdía para siempre… además no podía desistir, (aunque pensé en ir al baño y escapar de la clínica) pero recapacité y me di cuenta que tengo veintiún años y no podía escapar de esa aventura, en la cual fui material para una clase de estomatología (que ridículo verdad?) hasta donde pude llegar, seguro estuve pagando mis pecados…

La intervención duro algo de veinte minutos y ahora no hubo peli de las torugas nija, al contrario pusieron música, sí que paradójico no? . Al ritmo de Kingston Town de UB40 le gané la guerra a mi muela la cual por más de diez días me tenía jode y jode. (Les digo algo? , fui feliz cuando me la entregaron y la tuve en mis manos… fue como un triunfo, adiós dolor adiós pastillas que a la larga me drogaban, jejeje adiós maldita le dije)

Y claro cómo no, otra vez tuve que presionar un bendito algodón y las mismas recomendaciones… pucha el trauman volvió, pero claro ahora iba tener más cuidado y no iba terminar en la sala de un hospital ahogándome con mi propia sangre.
Agradecí a todos los mirones que me atendieron y fui a la farmacia a reclamar las pastillas que me recetaron, me las tomé ahí mismo con el solo propósito de dormir algo y así olvidarme del ridículo que tuve que vivir, no sin antes y con extremo cuidado retirarme el algodoncito.

Por la noche hablé con mis padres y se sorprendieron, incluso mi papá me dijo que yo en parte tuve la culpa por no haber ido a tiempo al doctor y pucha me sentí pésimo porque claro tenía razón, pero bueno las cosas estaban dadas yo acostado mirando al techo y jugando con mi muela, con esa muela malcriada que me hizo cometer una serie de carreras en busca de un calmante, la estudié y ya no la odie como al principio y le prometí escribir algo sobre ella, al menos hacerla famosa , como si mucho favor me hubiera hecho. Por eso hoy muchos días después me siento feliz porque no hay más dolor y sobre todo porque no hubo otra hemorragia y porque puedo comer de todo (como en los viejos tiempos) sin preocuparme de nada…


Por último, creo que después de la bronca que le tuve a mi muela, en el fondo hubo algo de cariño, por eso me he sentado a escribir algo que nunca imaginé: LA CRÓNICA DE UNA MUELA PICADA…











MI HERMANA ELVIRA DESDE MI PUNTO DE VISTA...

lunes, 20 de abril de 2009

En la Universidad a mi hermana menor (Elvira) le han pedido una composición donde se describa la personalidad, el temperamento y las características de cada uno, sin embargo mi hermana no tiene esa afición por la literatura como yo la tengo, por lo que me pidió el favor de escribirle un relato con las condiciones antes mencionadas.

A continuación presento lo que escribí por encargo de mi hermana, la redacción es mía y el 5% de las ideas son de mi hermana, podemos decir que es un relato compartido por lo tanto espero sea de su agrado:

Dicen que hablar de uno mismo o decir lo que uno posee, como que puede sonar a vanidad, sin embargo hoy pienso hacer un paréntesis y contarles sobre mi forma de ser. Contarles lo peculiar y lo común de mi personalidad, para eso quiero empezar contando algo de mi maravillosa infancia ya que en esa etapa de mi vida, quizá se dieron algunos hechos que han marcado mi vida y que en definitiva han perfilado mi carácter. Por otra parte quiero poner en claro que esta noche pienso dar lo mejor de mí o mejor dicho emular a mi abuelito Fidel, el padre de mi mamá, quien es un gran escritor incluso ha publicado un libro de relatos y está próximo a presentar su segunda obra

Para mí, los recuerdos de mi infancia son maravillosos, son como un tesoro valiosísimo, creo que en esa etapa se definió mi forma de ser. Es verdad porque desde que tengo uso de razón empecé a coleccionar cualquier objeto que me llamaba la atención, no me importaba si era un palo una bolsa, un pedazo de cartón o más raro aun si era una piedra lo q me importaba era tener algo que fuera solo mio, era una niña que le gustaba cantar, jugar y super soñadora siempre con una sonrisa y con uno u otro gesto q hacia q los demás sonrieran… así era mi niñez en Angasmarca, en ese recóndito pueblito donde he pasado la mayor parte de mi vida. la única que entendía mi mundo mi fantasía era Raquel, mi hermana gemela la persona que amo tanto como a mi madre, pensar que pasamos nueve meses juntas pegadas casi siamesas me da un sentimiento único una ternura que solo nosotras podemos describir, por eso digo que cuando éramos niñas, ella era como mi sombra aunque somos tan parecidas pero al mismo tiempo tan diferentes ella aparentemente es más madura o fuerte por decirlo así y yo un poco más sensible en fin jamás de los jamases nos hemos separado y ahora que estamos en la universidad y veo que nuestras vidas tarde o temprano tomarán rumbos diferentes y me da miedo, me da una sensación de temor como si me fuera abandonar como si ambas nos fuéramos a separar para siempre…

Mi mamá nos vestía igual, parecíamos dos gotas de agua, jugábamos juntas y otras veces con Juan Carlos, nuestro hermano mayor todo era lindo en nuestra casa de Angasmarca donde, en nuestra humilde familia tuvimos lo suficiente para ser felices y vaya que sí porque fueron épocas lindas… mi hermano pedaleaba el triciclo y nosotras en el asiento de atrás sentadas felices todas unas reinas… también tuvimos el amor de nuestra abuelita Bertha, la madre de mi papá siempre maternal ella siempre linda con nosotros (además éramos las engreídas) ella sabía hacer un sinfín de cosas, a nosotras nos enseñó el arte de tejer así mismo sabía hacer pan bizcochos, manjar blanco y etc. Yo la miraba cuando regaba las flores de su huerta, luego con especial curiosidad la veía poner los ramos de flores que adornaban la casa y me quedaba quieta a su lado pues estoy segura que de ella herede muchas cosas como el amor por la naturaleza en especial por las infinitas clases de flores en especial las de color amarillo ( porque es mi color favorito) y todo lo creativo que hay en mí se lo debo a ella y ni que decir de lo detallista que hay en mi soy una persona que siempre está a la expectativa del mínimo detalle en todo. Por eso y un millón de cosas más el año dos mil seis sufrimos como nunca en nuestras vidas y creo que hasta del día de hoy y siempre he de llorar su partida es que se le veía tan bien y de un momento a otro ese absurdo cáncer se la llevó se llevó a mi abuelita Bertha, igual todos la queremos todos la echamos de menos y recordamos con alegría su buen humor, su linda forma de ser incluso mis tíos mi papá, todos dicen que mi fisionomía es idéntica a la de mi abuelita Bertha y desde luego mi forma de ser tiene algo de ella y como si fuera poco llevo su segundo nombre (Elvira), mi abuelita se llamo: Bertha Elvira Flores Díaz.

No es que quiera ser presumida al describirme pero soy una chica de 19 años, alegre , soñadora siempre con una sonrisa, no es que quiera imitar a un payaso pero siempre me gusta tener una sonrisa para las personas, si bien soy toda una jovencita creo tener aún alma de niña traviesa, tímida y algo ocurrente pero al mismo tiempo creo que tengo mucho miedo para reconocer que mi vida ya cambio por completo. En este último año he madurado notablemente; será que el ser la “mamá” de la casa de una u otra manera me ha hecho cambiar obligatoriamente.
Aun que algunas veces me canso y pienso que todo me sale mal. El estrés la preocupación me envuelven en una mar de lágrimas de llantos y gritos, pero luego recapacito y veo que estoy ahogándome en un vaso de agua y desde luego eso no debe ser así y obtengo otra vez muchas fuerzas para salir adelante.
Y qué decir de lo romántico, soy súper romántica y muy sensible como mi mami como si fuera poco sueño con que algún día llegue mi príncipe azul así como en los cuentos de telenovela.

Lo que acabo de comentar pocas veces lo comparto pero me gusta mucho ayudar en lo que puedo a las personas, no es que me causen lástima o algo por el estilo, simplemente me pongo a pensar en las adversidades que les toco vivir. El ser solidaria me hace sentir muy bien, siento que comparto lo que Dios me ha dado y soy de la idea que todos debemos de ayudarnos en la medida de nuestras posibilidades.

Lo que más desapruebo es el resentimiento, la indiferencia de las personas con su prójimo y para variar, este año es mi primer año como catequista en la parroquia de La Noria y eso me hace recordar las enseñanzas de mi abuelita quien desde muy niñas nos encaminó hacia Dios.

Tengo alma de luchadora y me gustan que las cosas siempre sean justas, en cuanto a los estudios siempre trato de estar adelante, pero como todo tiene su lado bueno y malo creo que muchas veces soy impuntual y otras soy muy dura conmigo y muy desconfiada y olvidadiza e insegura también ya que veo mi vida en un mundo de mil colores desde mi cuarto hasta las páginas de mi cuaderno.
Tengo mucho miedo a quedarme sola yo no imagino mi vida sin mi familia aunque no vivo con mis padres pero mis hermanos ellos son mi vida yo los amo muchos y no sé cómo sería mi vida si me faltara uno de ellos …



Por último viene la actualidad, lo que soy y lo que he logrado… después de experimentar con mis hermanos, ahora llevo las riendas de mi hogar (bueno teóricamente) administró la economía ya que mis padres siguen viviendo en Angasmarca por su trabajo ambos son profesores; y soy una suerte de logística de la casa porque tengo que ver que no le falte nada a mis hermanos en lo que a asuntos de alimentos higiene y dinero se refiere (tampoco son uso niños pero me gusta tomarlo de esa manera) en pocas palabras soy la mamá de mi casa . También hago unos trabajitos de manualidades, vendo cosméticos y productos para la salud de los cuales obtengo un dinero extra para el cine, ropa, tarjetas para el celular y más cosméticos, etc)

Estudio ingeniería agrónoma pienso que a mis diecinueve años estoy encaminando mi futuro a pesar de mis defectos de mis ataques de histeria (los cuales son escasos) y mi temperamento variado, soy feliz viviendo con mis hermanos recortando dibujando y pintando mis trabajitos de corrospum haciendo una y mil manualidades y no me arrepiento de las cosas que he venido haciendo y de hecho le doy gracias a Dios por haberme bendecido con unos padres maravillosos y por mis hermanos y por lo que soy , por ser a veces algo tímida, por guardarme algunas cosas, vestirme a mi gusto, reír, ver telenovelas, ser dormilona abrazada a algún peluche (de algún fan)por ser muy aficionada por las cosas dulces y saladas por encantarme la música, los desayunos cortos, los almuerzos largos, por coleccionar cosas antiguas y por ser conversadora y por si fuera poco no tengo novio y como si fuera fácil pienso aprobar matemática dos…

Asi soy yo, me llamo Elizabeth Elvira Gálvez Velásquez… Y si me preguntarían otra vez quien soy tendría que ponerme a escuchar mis baladas para inspirarme y describirme, porque dicen que hablar de uno mismo o decir lo que uno tiene, como que puede sonar a vanidad, sin embargo hoy hice un paréntesis y sin pensar logré escribir estas tres páginas sobre mi colorida forma de ser…

Tú lo Sabes…

lunes, 23 de marzo de 2009


 

-Y cuándo te diste cuenta que me amabas?- pregunté con la inocencia de un niño.

 

-cuando yo estaba sola y sabia muy bien que te morías por esa chica…- me dijo entre seria y melancólica.

 

            Entonces la miré con  una ternura especial… y no supe que hacer.

Caminaba por una calle  desconocida, escuchando en el audio player una balada de los noventa,  con las manos en los bolsillos y sosegado por la hora tranquila de las seis de la tarde, abrigado defendiéndome de esos invernales aires que me hacen sufrir de sinusitis.

 

            Caminaba sin razón alguna, acariciado por esas canciones tristes atormentado por los recuerdos de la secundaria, afligido por esas cosas que han quedado en el pasado pero que sin embargo en oportunidades como esta regresan a la realidad (tan pronto que uno no tiene ni un segundo para evitarlos). Será la sensación perturbada de soledad, la que desencadena toda esa serie de recuerdos incomprensibles  y constantes como el de las fotos de ella con su enamorado de entonces posando en el mismo lugar donde estuve y donde por supuesto evite fotografiarme (por mero orgullo) impulsado por una  arrogancia tonta, la de pensar que no debería hacerme una  foto donde ella fue feliz con la persona que quizá fue en un momento su verdadero amor…

 

            Entonces  inmerso ya en mi sueño, vi que por delante  mis hermanas gemelas, caminaban presurosas yo les di alcance y hablé con ellas (no sé que les dije  pero cruzamos palabras), luego seguí mi entristecida caminata, marchito e ilógico algo desconsolado sin explicación soñando este sueño que hace tiempo ya lo había vivido. Hasta que de repente un ángel…

 

 

            Era ella, (eras tú) desde lejos te noté  y mis hermanas estaban contentas de habernos encontrado… Desde que nos vimos o mejor dicho desde que yo la vi  y sobre todo por la manera en que se dio el encuentro (o sea ella de esa manera así tan dócil  hacia mí y yo hecho una tristeza) supe que eso no podía ser real porque  después de todo hemos quedado como amigos y lo que yo estaba viviendo era insólito, entonces dentro mi sueño tuve un segundo de lucidez quise escapar pero no, no lo hice porque todo estaba de pelos, era  inexplicable (claro como no) además estaba siendo presa de otro de esos sueños fantásticos  que de cuando en cuando me suceden…

 

            Ella vestía un polo blanco con rayitas celestes con un jean azul claro y unos zapatos tenues cuyo color apenas recuerdo… vino hacia mí con una determinación que nunca antes había visto en su personalidad y talvez sentí ser feliz…

            Me sentí como cuando  todo era normal, como cuando todo estaba bien como en aquel verano efímero que pasamos en Trujillo, yendo  a la universidad y dando vueltas  por las cercanías de su casa…

 

            Nos tomamos de la mano, volteamos dos esquinas, unos perros nos ladraron, una nube gris desfiló descaradamente y anochecía y nuestras manos estaban enlazadas como en alguna foto bajada de internet… y decidí mostrarle lo que en esos días era mi vida…

Todo había cambiado, nuestras vidas estaban tomando rumbos diferentes, aun así mencionaba su nombre cuando sabía que todo estaba prohibido…

            Y ella (tu) siempre conservando ese amor que le tiene a otra primavera que llegó a su corazón no acepta mis invitaciones, y me dice que algún día nos habremos de ver, mucho mejor si es de casualidad… o sea sin pensarlo sin saber cuando ha de ser por que tal vez así es mas interesante esta amistad que de cuando en cuando  a partir de las seis de la tarde me corroe y me enreda como siempre y me hace pensar en lo que no debe ser, tanto así que sueño estos sueños insólitos y es así que llego a escribir estas líneas que en su mayoría son fantasías de una realidad negada…

 

Tú lo Sabes Julieta… 

RECORDANDO LOS PRIMEROS DIAS DEL AMOR

miércoles, 4 de febrero de 2009


Es domingo por la noche, me siento algo cansado, sin embargo esta alegría da para más, es tan maravilloso lo que me está pasando.El sábado pasado, Analy dijo que ya puede ser mi chica ¡que alegría! (hacía frio en el parque Copérnico, le di un beso y ella correspondió…) nuestras citas se hicieron vertiginosas iba casi todas las tardes al Copérnico nos aguardábamos el uno al otro, conversamos apaciblemente, nos tomábamos de la mano, caminamos por muchas rutas, nos quedamos muchas horas conversando de nosotros y de cosas que ahora ya ni tienen caso y cuando se tenía que ir lo acompañaba cerca a su casa, le pedía un abrazo y nos despedíamos; obviamente planeando la cita del día siguiente. A veces le digo ¿quien es mi reina? (le gusta jugar, es bromista) me dice -no sé- luego se ríe yo le digo – tu eres mi reina - entonces antes de irme le reitero –quien es mi reina?- y ella irónica y tierna me dice con una sonrisa de niña –tu no dices- la entiendo me rio y nos volvemos a abrazar se tiene que ir, yo camino por la avenida Villarreal y me voy a casa también .




El viernes, Analy me dice para ir a dejar flores a la tumba de su abuelita, (yo entusiasmado con la idea acepté) de alguna u otra forma me anuncia entre su familia (Para que María Rosa su tía le de permiso), diciéndole que iría al cementerio conmigo. Hacía un calor insoportable, me di mucha prisa (pensé que llegaba tarde) llegué a su puerta algo tenso de repente y salía su tía quien sabe y me hacía un cuestionario, sin embargo para alegría mía la reina estaba ahí esperándome –obviamente- y me dijo que María Rosa esta durmiendo, me presentó a Daniela su amiga y por fin salimos… ella estaba con el cabello humedito envuelta en una frescura que hacía contraste con la tarde que para mí parecía un asador. Caminamos por la vuelta de su casa, hasta la avenida América ahí tomamos el micro, la ilusión iba siendo pero el calor llegaba por todos lados, ella tomó el asiento para el lado de la ventana, pobrecita los rayos de sol le daban toditos, la veía sofocada (para disimular le hice conversar de cualquier cosa y le di un besito, después muchos mas…) estaba coloradita, el micro era un horno, a pesar de eso llegamos al campo santo, fuimos por un ramo, entramos abrazados, luego de la mano yo feliz y ella un amor…



Había un sepelio y por la multitud no pudimos pasar, esperamos algunos minutos sentados en una banquita a la sombra de unos fresnos y veíamos el verdor y las tantas flores en frente nuestro. Después de cuatro minutos caminamos con dirección hacia la tumba de su abuelita y que ironía, no podíamos encontrarla –es para este lado pero para allá – me decía, la buscamos pero nada, felizmente vino un jardinero le dimos el nombre, hizo una llamada por su walkie talkie y por fin nos dio la dirección exacta, (era en el O-65) caminamos algunos metros y por fin la encontramos, yo me persigne ella también, entonces se arrodilló , ambos acomodamos las flores y la vi recogidita a la pena de su abuelita, me conmovió verla así yo estaba en cuclillas, ella de rodillas hablando con su “abue”, yo pensaba en mi abuelita Bertha, los dos estuvimos callados su pena fue mi pena que tristeza por ella, nos volvimos hacer la señal de la cruz, caminamos lentos, por un momento no dijimos nada; luego volvimos a caminar abrazados hasta la salida y de a poquitos despedíamos esa congoja que deja en nosotros el hecho de visitar a un ser querido que ha partido ya de esta terrenal vida.



A la salida decidimos ir a caminar por la playa, (tomamos otro micro) aunque no hacía mucho calor igual el bochorno de las veraniegas tardes, importunaba nuestra paciencia. Bajamos del destartalado microbús, el sopor de la tarde, el calor que por momentos se iba pero que al rato volvía con fuerza como que nos desanimaba, caminamos entre los veraneantes que se amontonaban por la vereda y por la pista, caminamos por la arena, luego volvimos al paseo conversábamos desatinadamente (creo yo) en seguida nos adentramos por las casas caminamos como un kilometro, subimos hacia la iglesia que solemne, color blanco y con adornos color ocre nos esperaba muy arriba donde todos suben para sentirse dueños de la vista, donde mucha gente sube a rezar, o simplemente a fotografiar su paso por ahí, o mas simple (como nosotros) a ver el ocaso sentados sobre otra banquita abrazados, en nuestro caso, jugando a que nos queremos mas de la cuenta jugando a celebrar nuestros primeros siete días…


Al fondo en el horizonte allá donde nuestros ojos no alcanzaban a ver; estaba el sol como un disco color naranja proyectando sus fenecidos rayos (casi eran las siete) y el mar como un papel aluminio reflejaba las ultimas manchas de sol, nosotros ahí sobre ese bloque de cemento, serenos y fríos atestiguando los últimos halos de luz que el sábado dejaba observar… sentíamos que era amor que todo iba como lo esperábamos y reíamos a carcajadas pensábamos en su familia, pensábamos en las cosas graciosas de ellos y nos reíamos ella me contaba lo que pasa en su casa y vaya que extraordinarias son las personas que viven a su lado (así es Analy dice una cosa y me hace reír es como lo esperaba – con lo que a mi me gustan las bromas – y ella tan risueña, lo repito: es un amor)


Luego de ver apagarse el sol, caminamos por el malecón yo le dije “caminemos por la alameda” era una calle larga adornada con adoquines color guinda, entonces bajamos con cuidado, habíamos dejado atrás la iglesia grande, la que estaba pintada color blanco, la que a su lado tenía un cementerio...Caminamos con cuidado, descendimos por las gradas, iba oscureciendo y la calle daba sus luces anaranjadas yo la quería, yo la quiero, la tomé de la mano, nos abrazamos me dio un beso luego muchos mas...


Parecía que para nosotros tocaban un piano, los niños corrían entre la calle, todo era bonito, parecíamos extranjeros y de pronto veíamos el reflejo de las luces del muelle ¿lo recuerdas? color amarillo color rojizo, meciéndose por sobre las olas que imparables rompían en la playa; en Huanchaco hacía calor, caminamos por la vereda muy cerca a la orilla, vimos a alguien conocido -no me fijé- sino hasta cuando estuvo fuera de nuestro alcance ella me dijo (ves siempre hay alguien que nos ve) yo me reí la tuve a mi lado y la brisa adornaba sus cabellos, el fresco de las siete de la noche era de película, la alameda no tenia cuando terminar, vimos a mucha gente, un niño nos hizo reír (tu contagiante alegría me hizo feliz) cada vez era más tarde y no llegaba el microbús, la vereda seguía más allá muchos metros más allá y nosotros queríamos irnos y no llegaba el carro, nos mirábamos a veces estábamos abrazados y esa su dulzura venía por mí, pasaron cinco minutos fue muy lindo, un carro (el mismo que nos trajo) nos regresó (estábamos cansados) yo sentía que quería dormir, bajamos en el mismo lugar en el que partimos, la llevé muy a mi lado, nos despedimos y me dijo que le da pena que me vaya, me conmovieron esas palabras (volví a ser feliz, estaba creyendo plenamente en ella) la traje a mi pecho, era toda una escenita… y nos quisimos muchísimo , al otro día también fuimos felices (conocimos a Diana y caminamos mas de lo pensado) la vi dormir, ella también me vio dormido, comimos unos helados y nos fuimos a un lugar inesperado…


Te quiero mucho reinita…


Trujillo 25 de enero de 2008